RELATOS

Una vez iniciado el movimiento supe que no habría marcha atrás, sería difícil regresar a aquello que fui. Hoy soy otro ser: curtido, compañero del esfuerzo, amante de mis kilómetros. Sólo el fin de mis días debería obligarme a parar: ese es mi pequeño sueño.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

LUNES 28: POR SUERTE TAMBIÉN HAY BUENOS ENTRENOS

El lunes tenía que intentar realizar un entreno intenso, así que hice algo que no suelo hacer desde hace tiempo: me puse mi Garmin dispuesto a "medirme". Salí suave y me dí unos 8 minutos de calentamiento sin darle al botoncito del aparato, pero tras esto pulsé e aumenté la cadencia. Pronto sentí que iba a ser un buen entreno porque no tenía molestias y las piernas se movían con ligereza. El entreno consistía en 3 minutos fuertes y dos suaves, eso sí, tratando de que los suaves no lo fueran mucho, y creo que lo logré. El circuito era complicado, sobre todo si lo haces de noche, con muchas irregularidades y ahí creo que también marchó la cosa bien, porque mi cintura aguantó bien en esta ocasión. la vuelta la hice a buen ritmo, ya por el asfalto de la vía de servicio de la A4, pero llegado al punto más alto decidí no forzar más, apagué el aparatito y descalenté; eso sí, ya a 2 kilómetros de casa decidí alargar un poco más la ruta e ir hacia el Parque Cervantes, así que le dí de nuevo a inicio y aumenté de nuevo el ritmo ya con la idea de ir a 4´50´´ los 3,5 kilómetros que me quedaban, y lo conseguí sin esfuerzo. Por tanto, si resto el 1,3 hecho de calentamiento, más el 1,3 en el que paré el Garmin tras el interval, y a eso le sumo los 8,5 de interval y los 3,5 finales, resultan unos aceptables 14,5 kilómetros en los que en su parte central resultó un entreno bastante decente:





 

Quitando los dos primeros kilómetros, en los que aún estaba entrando en calor, puedo decir que para ser interval me salieron 6 kilómetros seguidos por debajo o en torno a 4´30´´ está muy bien para mi estado de forma. Analizando los ritmos rápidos, me movía en casi todo el intervalo por debajo de un ritmo de 4´alcanzando ritmos de 3´35´´. No es gran cosa, pero ya digo, para mi es alentador.













martes, 29 de diciembre de 2015

DOMINGO 27: CONSOLIDANDO LA VUELTA DE MERCEDES

El domingo tocaba comida en Linares, en casa de mis suegros, así que llegamos un poco antes de la hora de comer y no nos dio tiempo a salir a correr, con lo cual la sesión quedaba aplazada a la tarde. A eso de las 17:00 horas salimos Merche y yo dirección a la Ermita de la Virgen de Linarejos, donde nos casamos ahora va a hacer 14 años:



Cogimos la vía verde y nos fuimos alejando de la población. Mucha gente paseando pero por suerte, Merche por fin corriendo, y con brío, que la noto que ha dado otro subidón desde su maratón en Málaga. Desde el inicio de la vía hasta el bosque precioso de eucapiptos que hay cerca de la Urbanización de La Cruz, median unos muy interesantes 5 kilómetros en los que uno discurre por ruinas de antiguas minas y por puentes de viejos ferrocarriles





 Durante este trayecto Merche fue cómoda a pesar de la constante subida y llegados al citado bosque, desviamos por un camino adentrándonos entre los árboles, siguiendo sendas con constantes toboganes. Tras llegar a la Urbanización de la Cruz cogimos el camino del mismo nombre que toma sentido sureste, ya llaneando y con ligeras bajadas comenzamos a disfrutar de la sesión. 



Todo bien hasta que llegados a un cruce de caminos me desorienté un poco, no llevaba Garmin con la creencia de que conocía suficientemente la zona, pero no era así. Tomamos el camino de la derecha y pronto me dí cuenta de que era la primera vez que bajaba por allí, aunque estaba seguro de que la dirección era correcta; de hecho llegamos al Pozo de San Vicente, otra mina abandonada, y en el cartel informativo se podía ver claramente que estamos regresando hacia la vía verde:


 
Llegamos al cruce con la citada vía y decidí no bajar por el mismo y sí seguir por el camino que se nos abría de frente, que ahora sé que se llama la Pista de Valdeinfierno (un nombre demasiado amenazador para tan poca amenaza). Merche iba disfrutando y yo con ella, sin molestia alguna, nada que ver con lo del día anterior, pero dos kilómetros más abajo el camino se terminó y nos topamos con una rotonda. Con un poco de intuición nos metimos por una sendita que pronto se convirtió en camino y deduje que íbamos en paralelo a la vía verde, como al final acabó confirmando. Aparecimos por un otra ver en Linares, justo en la Ermita de la Virgen nuevamente y de ahí a casa. Merche a esas alturas llevaba ciertas molestias en su maltrecha rodilla, pero a juzgar por su cara nada preocupante. Acometimos la puñeteras cuestas que nos quedaban hasta llegar a casa de mis suegros y ¡pis pas!, un nuevo entreno para Merche, en esta ocasión 14,6 kilómetros en 1 hora y 30 minutos muy bien aprovechados que le van a permitir sentirse más segura en esta vuelta tras el parón de tres semanas por lesión.






















domingo, 27 de diciembre de 2015

SÁBADO 26: ESTE BLOG VIENE CONTANDO DEMASIADAS NOTICIAS NEGATIVAS

Ya quisiera yo poder escribir entrada tras entrada contando que todo me va genial, que floto, que me lo paso estupendamente, que las piernas van, que no tengo ni una sola molestia, y lo mismo para mi mujer, pero hay que ser honestos con esta herramienta que me sirve para contar el día a día, y el día a día es el que es; lo puedo edulcorar, lo puedo adornar, me puedo dar ánimos, mentirme escribiendo sueños para anirmarme, pero no más de eso: no puedo escribir lo que no ha ocurrido. Por tanto he de escribir lo sucedido ayer por más que al hacerlo impida pasar página más rápido...

Tocaba otra tirada larga, y decidí subir a la Sierra del Peral por la pista que conduce a los molinos eólicos. Es una ascensión bastante dura de unos tres kilómetros que por momentos se pone complicada con pendientes del 15%. Así que me fuí por el camino que lleva al Carril del Yeso y de ahí cogí el Camino Carretas, salí a la Carretera de La Solana y en el kilómetro 7,8 comenzaba la pista que me llevaba a lo alto. Hasta ese momento no había llevado malas sensaciones aunque no iba muy rápido ni me sentía especialmente suelto, pero al menos corría sin dolor de ningún tipo.














La subida también fue sin incidencias. Como no subí forzando la máquina no me costó excesivamente coronar lo más alto. Tras echar un rato oteando las vistas y teniendo que no llevaba prisa puesto que ni había puesto el crono en marcha, me dispuse a bajar, al principio con más cuidado para que no sufriera mi cintura, la cual me estaba dejando tranquilo en lo que llevábamos de mañana. Cogí ritmo y encontré relativas buenas sensaciones bajando, hasta que llegué a la casa que hay dos kilómetros más abajo, desde ahí giré a la izquierda para ir bordeando la falda por una senda que la recorre en su lado oeste. En esa fase de la sesión comencé a sentir cierta carga, no en las piernas, y sí donde siempre, la cintura, abdominales altos y últimamente también en la zona lumbar. Pero no era nada muy molesto así que rodeé la sierra hasta que tuve que bajar por una zona muy muy empedrada temiendo dejarme un tobillo en el intento, pero nada malo ocurrió más allá de que lo de la cintura había llegado para quedarse conmigo hasta el final. Cogí el camino que me llevaba al Paraje de Las Aguas y de ahí por la Carretera de San Carlos para en seguida coger el camino que sube y que girando a la izquierda me devolvería a casa. Lo peor vino en ese camino cuando la zona cargada comenzó a molestar realmente de forma martilleante, y cuando esto ocurre lo que menos apetece es correr, ni suave ni rápido, apetece parar. Apreté los dientes y llegué al Camino del Peral y cuando corrí por el carril bici la cosa mejoró algo, ya que en el asfalto la molestia remité un poco, pero cuando pasé nuevamente al camino la cosa empeoró de forma que los dos últimos dos kilómetros no fueron nada agradables, fastidiando totalmente el entrenamiento, por llamarlo de alguna forma.

Completé casi 23 kilómetros, hechos sin presión, sin crono, en una buena mañana en la podría haber disfrutado corriendo si no hubiera sido por este mal que cuando aparece me deja baldado. Ya no es suficiente el que haya decidido no competir; pareciera que un diablo de nombre impronunciable se haya propuesto que deje de correr. Vale que lleve media vida haciendo deporte por el placer de hacerlo, y no por otra cosa, porque no habrá sido por alegrías, premios y retos conseguidos, que apenas ha habido. Pero sufrir corriendo es harina de otro costal...El problema es cuánto sería capaz de sufrir si no salgo a correr. Por ahora la consigna es correr hasta reventar, así soy de tonto.

Lo que vino después, el sábado por la tarde no fue muy alentador. No pude estirar ni hacer ningún ejercicio. tan sólo me apetecía echarme en el sofá y eso hice. Pero a lo largo del resto del día, la molestia no me dejó tranquilo; y eso no había ocurrido antes, en otras ocasiones cesaba cuando paraba.

Sé lo que estáis pensando: ¡deja de correr hasta que te cures!. Por ahora no, ni tan siquiera creo que se me vaya a ir dejando de correr, no tras leer lo que he leído (gente que tras dos meses ha vuelto a correr y al segundo día de ponerse le ha vuelto la lesión tal y como la dejó sesenta días antes). Seguiré con mi plan de fortalecimiento con la idea fija (al menos por ahora) de que estoy en la última fase y que ahora puedo correr muchos más kilómetros sin problemas que hace dos meses.



viernes, 25 de diciembre de 2015

VIERNES 25: NAVIDAD Y MERCHE VUELVE A CORRER. ES UNA CRACK

Los excesos de la cena de anoche, seguramente sea una de los temas más comentados hoy en las redes sociales. Nosotros no hemos necesitado comentarlos para sentir alguna que otra molestia del sistema digestivo. Y para colmo, la comida también ha sido suculenta; pero sabíamos que después de comer había una cita bastante esperada por mi mujer: hoy era el día elegido para tratar de volver a correr desde que el día 6 de diciembre corriera lesionada la Maratón de Málaga. En estos días atrás había ido al gimnasio a fortalecer y a hacer algo de elíptica. También había en dos ocasiones a que le viera la fisio, y en la última ocasión ésta le había dicho que estaba mucho mejor. Sea como fuera la idea era que saliera a trota un ratín, no más de 4 kilómetros, pero...ha salido conmigo y hemos ido comprobando que no le molestaba la rodilla, así que se ha arriesgado y se ha venido a realizar mi entreno, pasando por los Cerros de la Aguzadera. En cuanto al ritmo, no ha sido malo para ella, siempre cercano por arriba o por abajo a 6´el kilómetro. Al final he podido disfrutar de su cara de satisfacción: 9 kilómetros en 54 minutos justos, sin apenas molestias y hoy sí, ¡sintiéndose corredora nuevamente!. Hemos podido atestiguar que su estado de forma no ha caído mucho y que aún vive de las rentas de su plan para Málaga. En casa hemos estado estirando los dos, y yo también he estado fortaleciendo mi cintura. Por cierto, me he sentido hoy muy bien, sin molestias tampoco.


JUEVES 24: MI CINTURA ME AMARGA OTRO ENTRENO

Salí ayer con toda la ilusión del mundo, aprovechando el sol de la mañana de este extraño diciembre. En principio dispuesto a realizar entre 14 y 17 kilómetos, dependiendo de como me encontrase así decidiría si alargaba o no la tirada. Desde el comienzo intuí que no iba a ser un gran entreno, pero no me esperaba lo que iba a ocurrir después. A un ritmo alegre pero sin hacer el loco fui entrando en calor y una vez que lo conseguí las sensaciones mejoraron sustancialmente, pero no sentía que las piernas fluyeran como para meter una marcha más. Bajé para luego subir y dirigirme a al Albergue Juvenil "El Cañaveral", pasé por la puerta y ahí tenía que decidir si alargaba o no la sesión, pero como tampoco iba disfrutando decidí tirar por el camino corto, cogiendo la Carretera de San Carlos  por el Paraje de Las Aguas para luego subir por el camino que me devolvía a casa. Fue cuando cogí este camino cuando noté casi repentinamente como se me cargaba la dichosa cintura tanto por delante como en la zona lumbar, haciéndome muy desagradable correr. De ahí hasta casa la molestia fue la constante. Ya en el último kilómetro, en asfalto, me encontré más suelto, y es que cuando siento ese dolorcillo el camino y sus irregularidades no ayundan nada. El caso es que cuando paré, en la puerta de casa, sentí que estaba literalmente "baldado", así que puedo concluir que no quede nada satisfecho, vamos, un retroceso, en esta fase que yo he decidido denominar "la última fase de mi latosa pubalgia".

Pese a todo: teniendo en cuenta que no era un recorrido fácil, que se me rompió el ritmo con la molestia, y que no forcé en ningún momento, logré realizar un rodaje relativamente aceptable: 13.800 metros en 1 hora y 10 minutos a 5´04´´ de ritmo medio.



MARTES 22: CORRIENDO CON COMPAÑIA EN EL PARQUE

El martes tocaba hacer algo sencillo y breve: me acerqué al Parque Cervante para descalentar un rato, previsto hacer unos 7 kilómetros. Hasta ahí bien, me acerqué al mencionado recinto, dí una par de vueltas y me encontré con tres corredores: Agustín, Nico y Paco que estaban haciendo interval. Me ofrecieron unirme a ellos y no supe decir que no, pero menos mal que estaban terminando porque sólo dio para dar dos más realizando trescientos metros fuertes en los que traté de no forzar. En esta ocasión no tuve molestias y regresé a casa dando algún pequeño rodeo mientras charlaba con Agustín. Un entreno transitorio sin mucho más chiste. Al día siguiente, miércoles, la idea era descansar, ya que tanto el jueves como el viernes ya estaría de vacaciones y podría aprovechar para salir con el solecito.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

LUNES 21: EXPRIMIENDO UN LIMÓN. TRATANDO DE SACAR ESO QUE NO SALE

Resultado de imagen de EXPRIMIENDO UN LIMÓN

Mientras lucho para que llegue el fin de mi lesión (algo que creo que va en buen camino), también me propongo meter intensidad en el mayor número de entrenos. Anteayer tocaba sufrir un poco en un entrenamiento muy medido: un circuito de 11.200 metros casi todo por camino y de noche. La idea era ir a aproximadamente 4´45´´ de media total y si podía ser, más rápido. Me costó entrar en calor, lo que me llevó al menos 1700 metros hechos a un ritmo no más rápido de 5´25´´, pero a partir de ahí dí un cambio de ritmo grande con la pretensión de no abandonarlo hasta el final. No puedo saber con exactitud el ritmo porque no llevaba Garmin y ni tan siquiera iba vigilando el crono; tan sólo corría por sensaciones, y la verdad es que iba relativamente contento por poder ir ligero sin sufrir demasiados dolores. Quizá en estos casos queda en evidencia que no estoy en mi mejor versión y cuando la cintura no me molesta en demasía me doy cuenta de que las piernas tampoco es que vayan todo lo rápido que me gustaría. En cualquier caso fui quitándome el entreno de encima sin grandes sufrimientos y regresé afrontando la cuesta del Camino de Membrilla con bastante soltura. La bajada posterior, ya por asfalto fue bastante rápida, estirando zancada, sin duda lo mejor y estoy seguro que fui en la gran mayoría de ese tramo por debajo de 4´el kilómetro. El caso es que conseguí realizar 51 minutos, lo que supone una media de 5´34´´, 5´24´´si deduzco los primeros 1.700 metros destinados a entrar en calor, lo cual me indica que aún puedo realizar entrenos medio decentes, aunque el camino por recorrer sea oscuro y difuso aún.

En caso eché el resto a base de ejercicios de lumbares, abdominales y de cintura tratando de que reforzar esa zona que tengo tan débil.


DOMINGO 20: OTRO DOMINGO SOLEADO DE ESTE INUSUAL DICIEMBRE

Inusual mañana de domngo en pleno diciembre, quien sabe si no será el comienzo de una serie de acontecimientos que dejan muy a las claras que con el planeta no se puede seguir jugando. Lo que sí iba a ser usual era la sesión que me iba a tocar: había que descargar y no forzar en demasía. Además, no tenía mucho tiempo puesto que teníamos que ejercer nuestro derecho al voto e ir a Puertollano a celebrar la comida de Navidad con el Pozo Norte, nuestro club. Así que salí sin apenas molestias pero algo cansado del tute del día anterior y me fui por el Camino del Peral para regresar por el camino que lleva a la Carretera de San Carlos del Valle, completando 9,70 kilómetros en 50 minutos clavados, a una media de 5´09´´, es decir, ritmo alegre pero sin forzar.

Así, a este paso que me he marcado, sigo avanzando hacia ninguna parte, bajo ninguna meta, tan sólo corro y me esfuerzo, rezando para que las molestias se vayan. ¡Adiós dolor!.

 


SÁBADO 19: TRATANDO DE CONSEGUIR QUE MERCHE SE SINTIESE CORREDORA OTRA VEZ


Todo lo bien que se sintió Mercedes tras terminar la Maratón de Málaga, con ese magnifico crono realizado soportando el dolor desde el kilómetro 4, se fue convirtiendo en sinsabor e impotencia cuando fue comprobando que su dolor en la rodilla no remitía, y eso le ha supuesto el estar a día de hoy 17 días en el dique seco. Así que había que hacer algo, lo que fuese, algo que sacase a mi mujer de esa dinámica negativa que la tiene malhumorada. Le propuse tras comer irnos en la moto al Paraje del Peral y desde allí hacer una "tiradilla" andando para que de esta forma activase las piernas. Eso hicimos, por un recorrido de caminos de unos 7 kilómetros, fuimos andando rápido y por momentos, y en pequeños tramos, trotandillo, para que así sintiese que había corrido aunque fuera tan sólo unos metros. Ya digo que no fue gran cosa como esfuerzo físico, pero sí tuvo se efecto moral y espiritual. En cuanto a mi, me sirvio para descongestionar un poco las piernas, muy cargadas del esfuerzo de unas horas antes.


SÁBADO 19: CORRIENDO CON FRANCISCO TIRADO EN DESPEÑAPERROS

¿Qué por qué corro?. Os daré una de las principales razones: allá por la primera semana de septiembre Mercedes y yo decidimos ir a realizar una tirada por Despeñaperros, y como era la segunda vez que corríamos por ese precioso parque natural ocurrió que pese a llevar el tracking grabado en mi garmin hubo un momento en el que en un cruce de caminos no sabía muy bien hacia donde tirar. Justo en ese momento apareció un tio con una pinta de ultra de montaña tremenda, así que le preguntamos y nos orientó. También charlamos un rato con él y nos dejó su móvil para estar en contacto. En estos meses nos hemos seguido por facebook y el sábado tuvimos la oportunidad de quedar para hacer una tirada en un recorrido de los que él suele realizar. Así que a eso de las 07:30 nos volvíamos a ver de nuevo en Despeñaperros. El termómetro del coche marcaba -1 grado así que hubo que abrigarse bien para comenzar la aventura. Justo para empezar tocó subir y subir con una pendiente bastante pronunciada; se trataba 2 kilómetros en los que habría que salvar unos 400 metros de desnivel, así que me costó mucho entrar en calor pese a que en algunos tramos andábamos (por hacerse imposible correr). Sin lugar a dudas que mereció la pena subir por allí, porque a cambio recibimos unas vistas y transitamos por unos parajes preciosos. Estas fotos son la mejor muestra:


 

Tras pasar lo más duro comenzamos a llanear, sin dejar nunca de tener la entretenta del paisaje y de las subidas y bajadas moviéndonos casi siempre por pistas llenas de vegetación (eso es Despeñaperros). Los kilómetros fueron cayendo, pero como íbamos conversando todo resultaba más rápido y sencillo. Aún así el recorrido no era nada apto para entrenar maratones llanas, así que bien sabía que lo que hiciésemos iba a estar bien empleado.

He aquí una foto de Francisco Tirado:



En cuanto a mis molestias, he de decir que las tuve pero me dejaron correr pese a la dificultad del terreno. Lo peor vino en la parte final cuando tocaba la bajada técnica, justo por el mismo sitio por donde habíamos iniciado la sesión. Ahí fue cuando me resentí un poco aunque por otra parte estoy seguro que me sirvió de reforzamiento de la zona. Como anécdota, nos cruzamos con otro corredor en mitad del recorrido y Francismo me dijo que era el segundo loco que veía desde marzo correr por esos parajes (los primeros habíamos sido Merche y yo en septiembre).

Al final 25 kilómetros estupendos, que con paradas técnicas incluidas nos llevó 2 horas y 57 minutos. Todo se hizo muy agradable con tan buena compañia y estoy seguro que repetiremos la experiencia.

Tras terminar nos fuimos al Mesón Despeñaperros que hay en la Fuente de La Teja y allí nos comimos una suculenta tostada de pan de pueblo, con aceite de oliva, tomate triturado y buen jamón, junto con un zumo de naranja natural, ¡un auténtico manjar!, y justo al rato apareció Aurelio, que así se llama el corredor solitario que nos habíamos cruzado hora y media antes.  Terminamos los tres charlando de las batallitas típicas de este maravilloso mundo que es el running, ya sea por asfalto o por montaña. Yo encantado de que mi lista de conocidos y amigos siga aumentando, que eso será el poso me quedará cuando ya mis piernas ya no puedan seguir moviéndose. 

¡Gracias por tan magnifica mañana Francisco!





martes, 22 de diciembre de 2015

JUEVES 17: TROTE EN PROGRESIÓN EN EL PARQUE

Sabía que la semana no iba a ser de tantos kilómetros como la anterior, en la que había conseguido acumular 94, pero para ser sinceros no me preocupaba (no me preocupa) mucho. He decidido relajarme en cuanto a la idea de entrenar para mejorar y competir mejor. Ahora la consigna es: entreno duro y ya se verá si compito. Competir no es tan importante, lo es más recuperar las sensaciones y que las molestias se vayan, algo que por otra parte es necesario para poder competir a gusto. Decidí bajar el pistón y realizar una sesión "light". Al fin y al cabo siempre viene bien realizar un trote suave y prolongado de vez en cuando para soltar. Me fui al Parque Cervantes y me lié a dar vueltas, al principio a un ritmo suave, cruzándome con algún que otro runner y tratando de no picarme (si van en sentido contrario corres el riesgo de caer en la tentación de aumentar el ritmo para tratar de cruzarte con el susodicho un poco después en la ubicación espacial). No lo conseguí y poco a poco fui aumentando mi zancada, sin llegar a forzar demasiado, y he de reconocer que conforme avanzó el entreno me fui sintiendo cada vez más cómodo y terminé a un ritmo bastante decente y sin grandes molestias. De vuelta a casa dí un rodeo para que me salieran unos 11 kilómetros que me dejaron bastante satisfecho. El día siguiente iba a descansar, así que esa semana quedaba finiquitada con un total de76,5 kilómetros que sin ser una gran cifra, al menos me permiten continuar con esa tendencia en la que trato de aumentar intensidad sin descuidar volumen todo para coger carrerilla y abandonar para siempre este periodo tan gris.


MIÉRCOLES 16: TEMOR/DEMOTIVACIÓN PARA CORRER. NO LO PIENSES Y SAL

Hay días en las que uno siente casi temor a la sesión. El frío no ayuda, pero en este caso este diciembre no nos está trayendo problemas para salir, ya que la temperatura, como bien sabemos, es anormalmente alta para la época del año en la que nos encontramos. Por tanto, sin quitamos la variable frío, nos queda el otro factor: la falta de motivación. Esto seguro que estar lesionado no ayuda a tener ganas de entrenar, así que para estos casos lo único que hay que hacer es vestirse rápido y no pensar en nada, que uno ya sabe que cuando comienzas a correr ya está superado ese obstáculo que supone ver cuesta arriba el inicio de un nuevo entrenamiento. 

El miércoles fue uno de esos días en los que lo que más apetecía era quedarse en casa. Da pereza y sobre todo no apetece sufrir, pero me apliqué lo de "NO PENSAR" y pronto me ví corriendo. Tenía que ir hasta el puente del kilómetro 193 de la A4, siempre por la vía de servicio y regresar, tras cruzar áquel, por la vía de servicio del carril contrario. Entreno aburrido por lo lineal, pero todo por asfalto. La ida fue más cómoda que la vuelta, porque me dejé la parte más dura, de mayor pendiente, en el regreso. Para colmo, se me cargó la cintura y con ella la pierna derecha, con lo que hizo bastante desagradable la segunda mitad de la sesión. Hasta ese momento estaba sacando una media de 5´pelados el kilómetro y después, tras las molestias, decidí para el crono y olvidarme de ritmos. No llegué a casa muy animado porque una vez más no me había salido un buen entreno; se constata mi irrregularidad. Eso sí, ya en casa me dediqué a estirar todo lo mejor que pude. Al menos había sacado adelante otro entreno más o menos intenso. 12,2 kilómetros que añadir al bagaje de la semana.


MARTES 15: FORTALECER PARA LUCHAR CONTRA LA PUBALGIA

Sabiéndome, o creyéndome, que estoy en la última fase de esta latosa e incapacitante lesión, llevo ya bastantes días en los que la estrategia es fortalecer y meter algo más de intensidad. Fortalecer sobre todo la cintura, lumbares y abdominales, pero también hacer gradas, algo que era impensable hace 2 meses, por el dolor que ello conllevaba. El martes pasado me fui al Parque Cervantes a realizar uno de esos circuitos combinados que tan buen resultado me dio en mi plan para Roma 2013 y que básicamente consiste en carrera continua intercalando multisaltos sencillos en gradas, con ejercicios de tobillos, para luego proseguir con un cambio de ritmo de unos 400 metros, aminorar volviendo a la carrera continua y vuelta a empezar. Conseguí realizar 5 vueltas, acumular 10.700 metros y en general, noté muchas menos molestias haciendo los multisaltos, síntoma de que la cosa iba mejorando.


jueves, 17 de diciembre de 2015

SEVILLA NO TIENE UN COLOR ESPECIAL...BUENO SÍ..EL NEGRO


He decidido que no me voy a inscribir a la Maratón de Sevilla; de haberlo hecho habría sido mi décima inscripción y la quinta desde que hice la de Roma. Tirando un poco de memoria: Málaga 2013, me inscribo pero el plan se trunca con lesiones y al final termino lesionado en la maratón misma; Sevilla 2014: que como digo no tiene un color especial y de tenerlo es el negro..., me inscribo para tratar de olvidarme del fiasco de Málaga, pero no llego bien al día D así que el resultado es la maratón más desastrosa que he corrido; Valencia 2014: tan sólo me inscribí para poderla correr dignamente y olvidarme del desastre de 2012 (única maratón la de 2012 en la que me he retirado) y eso hice, la corrí con la mayor dignidad de la que fui capaz, pero lejos de mi mejor marca; Helsinki 2015: primer maratón de mi mujer y en mitad del plan decido correrla con ella..., no fue una decisión equivocada pero sí otra inscripción a medias; Málaga 2015: la pubalgia me castigó e hizo que también decidiese correrla con Mercedes. Y ahora me pregunto, ¿para qué demonios me voy a inscribir a Sevilla?. Es cierto que me gustaría volver a hacerla algún día, pero sería para disfrutarla y ahora no me hallo para ello, así que nada de inscripciones hasta nueva orden, pero no sólo a maratones, a cualquier competición.

Ahí tenéis un resumen de mi bagaje como maratoniano de asfalto:

 


miércoles, 16 de diciembre de 2015

LUNES 14: CAMBIO DE ZAPATILLAS PARA TRATAR DE CAMBIAR ALGO

Había que cambiar algo y opté por lo fácil, como hacen los equipos cuando echan a sus entrenadores a la vista de sus resultados, en mi caso cambié las zapatillas, aparcando las NB 890 V2, que están gastadas y bastante duras ya, y me volví a calzar las NB 1210 MT Leadville, aunque no se me escapa que es calzado pistero y no son lo más ligero que se puede poner uno. Tomé el circuito de los Cerros de la Aguzadera y de ahí llegado a la Avenida de las Tinajas, al Parque Cervantes. Sin ser sensaciones malas, noté en la parte final del entreno algo que me viene sucediendo en esta que espero sea la última fase de mi lesión: se me carga repentinamente la zona y comienza a dolerme la parte lumbar. En cualquier caso otro castigo más de los que tengo que pasar. Como no llevé ni crono no puedo decir cuánto tarde, pero tampoco importa. Sin duda lo mejor del entreno vino después, cuando en casa estiré bien e hice varios ejercicios de reforzamiento lumbar y abdominal. Esperemos que sirvan para algo.

En cuanto a las zapatillas, me sentí más cómodo que con las viejas, aunque se nota su peso y que no son de asfalto. Tengo que decirme por un nuevo par y no sé qué comprar.


martes, 15 de diciembre de 2015

DOMINGO 13: MEJORES SENSACIONES PARA NO HUNDIRSE

Está claro que el nivel de expectativas es inversamente proporcional a la satisfacción por el resultado obtenido. Si esperas mucho de un entreno o de una carrera, cuánto más esperes más tenderás a quedar insatisfecho o menos satisfecho. Eso debió pasarme el domingo, cuando tras el pequeño desastre del sábado salí algo cabreado y con mis esperanzas por los suelos. Aproveché el mediodía para correr, que es una hora bendita en este diciembre tan poco frío que estamos viviendo. Me procuré el circuito de 12,6 que discurre por el Camino de Membrilla y desde el 5 y pico lleva a la vía de servicio de la AIV para regresar desde ahí a casa. Comencé suave, con la idea de no forzar, pero pronto noté que me encontraba mejor que en el día anterior, así que fui aumentando el ritmo poco a poco, hasta que cuando el camino dejó de tener asfalto y paso a la tierra, y aprovechando la pendiente negativa, apreté los dientes y me puse a correr de forma más seria. Sean las zapatillas, las desgastadas NB 890 v2 o sea mi debilidad pélvica, o ambas, me está costando correr por caminos, siento falta de fuerza últimamente, así que pese a que el ritmo que cogí era bueno, no se puede decir que fuese disfrutando de la sesión. Al llegar a asfaltada vía, paralela a la autovía, la cosa cambio a mejor, y pronto sentí como las zancadas salían mucho más fácil. En el kilómetro 7 había marcado 33 minutos, y en pese a la subida que hay en el 9, el ritmo no decayó demasiado. Llegué a la falda del Cerro del Ángel y de ahí a casa tratando de mantener la cadencia. Tarde 59 minutos pelados para recorrer los mencionados 12,6 kilómetros. El último tramo de 5,6 kilómetros lo hice a una media de 4´30´´ pese a la pendiente y me salió una media total de 4´40´´. Pese a todo no terminé contento porque llegué bastante molesto muscularmente.


SÁBADO 12: 20 KMS. NO FUE UNA TIRADA LARGA FUE UN TIRADO POR LOS CAMINOS

En esta nueva etapa en la que la lesión remite, me deja correr, puedo meter intensidad y puedo soportar mejor la molestia también descubro que la tónica es la IRREGULARIDAD. Entreno más o menos dignos, con algún entreno bueno, y bastantes entrenos para olvidar. Pese a haber aumentado el kilometraje en estas semanas y sin que ello haya repercutido negativamente en mis músculos, compruebo que por desgracia para mi no estoy para competir. Esta fue la conclusión que saqué el sábado pasado en un entreno que resultó de esos que mejor olvidas rápido. Tomé la vía de servicio AIV sentido Madrid y todo parecía que se iba a desarrollar con karma positivo. No me encontraba mal y sin muchos esfuerzos me encontré en el Hotel El Hidalgo 6,5 kilómetros después del inicio. Crucé el puente y tomé el camino que me lleva derecho al Camino de las Carretas. Ya en el camino las sensaciones fueron claramente a peor y si hasta ese momento había llevado un ritmo más o menos cómodo de en torno 4´45´´, en esa zona cayó mi cadencia claramente, porque me encontraba cansado y la cintura no iba suelta lo que provocaba que mis piernas tampoco lo fueran. En el camino mencionado la cosa no mejoro apenas, de hecho fui empeorando poco a poco hasta alcanzar la Carretera de La Solana, y aunque tenía pensado alargar el recorrido yendo a Las Aguas, decidí tomar camino a casa pasando por El Peral. Al llegar a este paraje decidí parar, cortar el crono y considerar que el resto del entreno sería más lento y sin control de tiempo. Llevaba 1 hora y 8 minutos para 13250 metros, a 5´pelados, pero lo dicho: sensaciones bastante malas. El resto no es que fuera un calvario porque sobre todo me relajé y fui ya sin pensar en ritmos, aunque las piernas me pesaban. Por el Camino del Peral traté de meter nuevamente buen ritmo, pero definitivamente no iba redondo. 

Cerre este entreno cuasi desastroso de 20 kilómetros con la idea negativa de que no hay forma de progresar, al menos como yo quisiera.

Por la tarde me acerqué con la familia al Complejo La Molineta para realizar ejercicios de abdominales, cintura y lumbares sobre una colchoneta en el agua. La verdad es que ví las estrellas porque me cuesta horrores fortalecer la zona, pero estoy seguro de que esa parte de mi cuerpo me lo agradecerá si sigo insistiendo en ello.


viernes, 11 de diciembre de 2015

JUEVES 10: LAS PIERNAS VAN MÁS LENTAS DE LO QUE UNO CREE QUE VAN

"Percepción", está palabra tan usada explica y define muchas de las cosas que nos ocurren a los seres humanos. Nos creemos más buenos de lo que somos, más especiales, mejores. Tenemos una percepción edulcorada de nosotros mismos. ¡Alto!, no tienes por qué opinar lo que yo, quizá es que sólo me pasa a mi. El ego no lo inventó el hombre, nace con cada uno de nosotros y nos acompaña hasta nuestra muerte, de forma que se crean varias realidades paralelas que conviven en el espacio y en el tiempo: la realidad que percibimos, la realidad que los demás perciben en relación a nuestro yo, y luego está la objetiva realidad, la que no está sujeta a percepción y que se ajusta más a la auténtica verdad. Por ello yo cada vez soy más excéptico en cuanto a opinar sobre los demás (incluso al acto de opinar sobre mi mismo). Prefiero que sean los hechos los que hablen por las personas, porque los hechos son reales en cuanto en tanto han sucedido. 

Eso debió pasarme ayer en cuanto salí corriendo de casa...Quería hacer un buen entreno y no me  encontraba mal, pero fue coger la calle Amapola cuando ví pasar por delante de mi otro corredor que llevaba la misma dirección que un servidor. Sea como fuere me ocurrió lo que suele ocurrirle a la mayoría de los runners, que nos picamos. Intenté acelerar para alcanzarle, puesto que veía que su ritmo era discreto, ¡ah! me veía apretando y no lo alcanzaba. ¡Pero bueno, vamos a ver, si estoy yendo rápido!, ¿cómo demonios es que no lo alcanzo?, no lo veo moverse tan ágil. Claro, está basante claro, percibía que iba más rápido de lo que en una honesta y directa realidad estaba yendo. Tiene una explicación simple: no estoy tan bien como creo que estoy. Al kilómetro de salir, el chaval tiró para un lado y yo giré por el camino que me lleva al Peral, muy condicionado por tan nefasto descubrimiento sobre mi mismo y sobre mi realidad como corredor. Como quería llevarme la contra, apreté los dientes y traté de correr y correr. Las cuestas que llevan al Peral no ayudaron a contradecir mi  teoría, de forma que cuando llegué a las inmediaciones del paraje estaba fundido y tan sólo había recorrido 6,4 kilómetros para un tiempo de 29 minutos y pico, es decir, a una media de 4´35´´, que no está mal si tenemos en cuenta que iba por caminos y subiendo, pero claro, me había deshecho y todo para poco. En cualquier caso, tras parar unos segundos para reposar las piernas, seguí hacia casa cogiendo ritmo y, eso sí, tras haber detenido el crono; no quería medir el tiempo en lo que quedaba de sesión, por tanto no sé cuánto tardé en recorrer los 12.170 metros del circuitín. Los estiramientos  y los abdominales posteriores ayudaron a desagarrotarme en primer lugar, y a fortalecer esta cintura que Dios me ha dado y que parece ser que está tan descompensada respecto a mis piernas que no puede tirar bien de mi cuerpo.

Si lo veo fríamente puedo sentirme bien porque con ese entreno había conseguido entrenar de continuo realizando desde el domingo, día de la maratón, 95 kilómetros, que bien valen un descanso para hoy viernes. Puedo entrenar más duro, puedo correr hasta reventar, hasta lesionarme, pero creo que mis niveles de autoexigencia no están precisamente bajos porque no he cejado en el intento en todos estos meses/años. ¡no me lo puedo creer, estoy opinando sobre mi otra vez!, ¿será real objetivamente hablando esta opinión?




jueves, 10 de diciembre de 2015

MIÉRCOLES 9: METIENDO CAÑA EN EL PARQUE

Mis semanas de running comienzan los sábados, no los lunes, y el sábado habíamos descansado como previo a la maratón. El caso es que desde el domingo hasta el martes había realizado 75 kilómetros en tan sólo 3 sesiones y aunque no lo parezca, la maratón había supuesto un esfuerzo para mi. Estaba muy contento por como había evolucionado mi lesión y el ayer miércoles podría permitirle realizar un entreno algo más rápido y corto. Me fui al parque con una soltura que me recordó la del entreno del lunes de la semana anterior y tras dar una vuelta en el recinto del Parque Cervante realicé cuatro vueltas con cambios de ritmo de 500 metros, hechos entorno a 3´40´´. Al final un total de 4 series recuperando a buen ritmo el resto de vuelta. Era cuestión de probar mi pubis y también mis piernas y creo que ambas pasaron el examen con nota. No estoy que me salgo pero al menos ya puedo meter un poco de ritmo sin reventar. El regreso a casa también lo hice con buena cadencia y quedé bastante satisfecho de los 8 kilómetros realizados


MARTES 8: DESPEÑAPERROS. MIRANDA DEL REY-CASTILLO CASTROFERRAL-MIRANDA DEL REY

Sin darme descanso alguno, el martes al mediodía, aprovechando que era festivo, cogí el coche y me fui a Despeñaperros para realizar un circuito que conocemos Merche y yo de haberlo hecho en dos ocasiones: Miranda del Rey-Castillo de Castroferral-Miranda del Rey. La idea era hacerlo a un ritmo más vivo que en las dos otras ocasiones (la primera casi que no contó porque fuimos en plan turismo y tardamos 3 horas 50´ y la segunda fuimos más en serio y Mercedes y yo lo hicimos en 2 horas 50 minutos). Así que con la idea de no parar y tratar de no andar me dispuse a realizar los 21,5 kilómetros con seiscientos y pico de desnivel positivo. Es una pena que no haya llovido prácticamente desde que comenzó el otoño, porque esa zona debe ser impresionante en el momento que haya agua, en cualquier caso el hecho de que los arroyos bajen prácticamente sin nuestro líquido preciado me permitió cruzar el más grande sin problemas. A las 12:10 salía sin mochila y quizá con demasiado ropa (mallas, camiseta interior y camiseta de manga corta). Pronto me dí cuenta de que me sobraban la primera y la segunda, pero ya era tarde. 

Pronto sentí que tenía cansadas las piernas y que me iba a costar. Además, llevaba las NB 1210 MT y son bastante más pesadas que las NB 890, pero tocaba montaña. Casi sin darme cuenta me ví subiendo y subiendo hasta que casi reviento (demasiada calor). Después se hizo más llevadero y en el cortafuegos de pendientes vertiginosas mi cintura se portó como una campeona pudiendo forzar. La subida hasta el castillo fue casi un castigo, pero tras coronarlo ya estaba pasado lo peor. Bajé por el cortafuego hasta alcanzar la pista: 1 hora y 9 minutos para 10,3 kilómetros, no estaba nada mal, a 6´42´´ pero habiendo salvado ya casi 500 metros de desnivel positivo. El resto del recorrido discurre por una pista entre árboles con subidas y bajadas, pero bastante más rápido. No me sentía muy entero así que tampoco pude imprimir un ritmo demasiado vivo, pero los kilómetros fueron cayendo hasta llegar a la parte final, que es un pasote de bonita corriendo entre dos gargantes por una zona llena de jaras. Al final 2 horas 15 minutos, la segunda parte me llevó 1 hora y 6 minutos para los 11,4 kilómetros, a 5´47´´ de media.














Esta es la ruta medida en la wikiloc











Y esa es una foto del Castillo de Castroferral


LUNES 7: ENTRENO LLENO DE TONOS VERDES EN LINARES

El lunes al mediodía regresábamos de Málaga dirección a Linares. Comíamos en la carretera y nos poníamos hasta arriba: había mucha hambre. Llegamos a Linares con el tiempo justo para cambiarme de ropa e ir a soltar un poco. Me fui por la vía verde de la zona del Camino de Úbeda y resultó que me encontraba genial. El día anterior había hecho una maratón en 4 horas, lo cual no es gran cosa, pero si tenemos en cuenta mi pubalgia y como terminé (lo cual me preocupó), para mi era inesperado encontrarme tan suelto y sin molestia alguna. Tanto es así que decidí meter un poco de caña y bajé los 6 kilómetros de la mencionada vía a buen ritmo. Luego, al regreso, tocó acometer la cuesta de bastante pendiente, pero me encontraba bien y no me resultó muy complicado. Total, que llegué a casa de mis suegros bastante contento de los 10,5 kilómetros sorprendentes por la rápida recuperación muscular. Si todo iba bien quería realizar una buena semana.

VIERNES 4: CERRANDO UNA SEMANA, ABRIENDO UNA PUERTA

La semana pasada cerré con buenos números y sentí como si estuviera comenzando a ver la luz al final del túnel que me ha tocado atravesar. El viernes, tras 6 entrenos en los que no había cabido la relajación tocó hacer una sesión algo más suave y salí a un ritmo claramente por encima de 5´ realizando un circuito de unos 9 kilómetros. No era de noche, ya que me había cogido la tarde libre con el fin de ir preparando las maletas para irnos a Linares (al día siguiente partiríamos de allí para ir a Málaga, a nuestra cita con la maratón). El entreno me dejó contento, más que por la sesión hecha por el resultado total de la semana que cerraba con unos 90 kilómetros (segunda semana consecutiva que alcanzaba esa cifra). Mi pubalgia comienza ser como el alcohol en un bebedor, que aunque no lo pruebe porque lo haya dejado se declara alcohólico. Lo mismo me ocurre: aunque siento grandes mejoras y puedo correr ya más rápido, también siento que no estoy curado del todo, todavía estoy lesionado por mucho que quiera decirle adiós para siempre.


JUEVES 3: QUERÍA CONTINUAR UNA BUENA SEMANA

Llevaba una semana bastante maja en cuanto a intensidad, con altibajos en mis molestias pero con el denominador común de haber impreso buenos ritmos, así que el jueves decidí que fuera otra sesión dura, así que elegí el circuito de los pinos, de unos 13,1 kilómetros que consiste en ir por la Carretera de San Carlos del Valle hasta coger el Camino de las Casa de Santa María y vuelta por el Camino de Don Bernardo. Las sensaciones no eran malas al comienzo, algo que siempre mido muy mucho últimamente, porque en función de como de suelta hallo la cintura estimo cómo se dará el entreno. En cualquier caso comencé algo lento con la idea de calentar. Una vez que dejé la carretera comencé con mis intervalos, en esta ocasión de 200 zancadas rápidas y 200 lentas, pero con poca diferencia de ritmos. Comencé a sentirme cómodo y los cambios no costaban en exceso, así que simple y llanamente me sentí feliz por poder medio disfrutar un entreno más sin grandes problemas. El regreso por el Camino Don Bernardo es duro al principio con dos repechones terribles, pero luego tiende hacia abajo y prácticamente es favorable en pendiente hasta llegar a casa, así que esta fase fue la más rápida y la de mejores sensaciones. Piqué en 1 hora y 3 minutos, pero si deduzco el tiempo de calentamiento, que fue de unos 20 minutos, el ritmo medio haciendo cambios fue bastante bueno.


miércoles, 9 de diciembre de 2015

MARATÓN DE MÁLAGA 2015: DE MERCEDES Y OTRAS CASUALIDADES



La Maratón de Málaga de 2013: "De Mauricio y otras emociones"

Así titulé la entrada en mi blog que narraba lo ocurrido en aquella maratón. ¡Altas expectativas mayor probabilidad de desastre!, ¿por qué digo esto?.. llegaba de atravesar un vergel pero un principio de lesión pondría mi ego bien en su sitio de forma que la realidad me dio una bofetada y me quedé con los isquios deshechos en el kilómetro 12. El caso es que tirando no sé si de valentía o de insensatez decidí terminarla... Ver como te adelantan 1500 corredores enseña mucho y también ayuda a dejar la soberbia a un lado y vivir una maratón desde su esencia, con todos los sentidos despiertos  y el único reto de llegar a meta ganándole la partida al dolor y a la impotencia. La sorpresa me esperaba en el kilómetro 30...Mauricio iba más despacio que yo y mostraba muy mala cara; estaba a punto de suceder algo que marcaría para mi un antes y un después...El hecho de que le acompañase hasta el final a buen seguro que fue un calvario para él porque tuvo que aguantar mis sermones y arengas cuando lo que más le pedía su cuerpo era detenerse y retirarse. Entre trotes lentos, estiramientos y paseos fuimos avanzando hasta atravesar el arco de meta juntos parando el crono en 4 horas 12 minutos, 1 hora y 14 minutos más que mi marca de Roma de unos meses antes, pero la experiencia se había quedado grabada para siempre y casí sin quererlo me había echado en la mochila un buen amigo al que, por cierto,  no había vuelto a ver hasta ayer.





La casualidad de conocer a Mercedes

Si conocer a Mauricio fue fruto de la casualidad, también lo fue lo de mi mujer. En febrero habrá llovido por 15 cortos años desde aquella noche de domingo cuando ella en Linares y yo en Valdepeñas nos metíamos en un uno de esos chats que comenzaban a proliferar en un incipiente internet. Metidos en una sala en la que ninguno de los dos solíamos entrar, aburridos por falta de conversación, pero justo en el instante en el que me iba a desconectar, decidido a no volver jamás a chat tan insulso, se abre un mensajito en el que ella  me pregunta por lo bueno de los vinos de Valdepeñas. Muchos nos hemos tomado juntos desde entonces y ya sabe que no le mentí sobre sus bondades. No nos hemos separado nunca y fruto de aquel encuentro casual viene todo lo demás: dos niños, dos periquitos latosos, y muchos kilómetros por detrás y los que aún tenemos que hacer juntos

Lo imposible hecho realidad

Que yo comenzase a correr nuevamente cumplidos los 40 era algo posible, aunque poco probable. Imposible es que los dos seamos hoy maratonianos; hace apenas unas decenas de meses que se le había pasado por la cabeza una tarde calzarse sus zapatillas de tenis y tratar de completar una lenta y sufrida vuelta al parque. Ella no sabía que acababa de abrir la caja de Pandora. Los números a veces muestran extraños caminos: hace 3 años yo corrí mis primeros 42 kilómetros el año que cumplía los 42 y en 2015 mi mujer ha corrido su primera maratón también con sus 42 añitos recién cumplidos, ¡y eso ha ocurrido sin planificarlo!.

Málaga y la mariposa que vuela

El vuelo de una mariposa allá en el otro lado del globo acabará afectándote de una manera u otra, tarde o temprano. ¿puede explicar la mariposita el chat aburrido, Mauricio en Arroyo de la Miel, mi exceso de peso y mi afán por desperezarme del sofá, sus zapatillas de tenis? . Al final va a ser que conocemos a Mauricio y hemos vivido esta Maratón de Málaga gracias al vuelo desinhibido de una mariposa llena de colores. Como no todo va a ser casualidad decidimos planificar Málaga con esmero: ella correría su segunda maratón y lo haría sola, en esta ocasión yo no sería su fiel escudero; por mi parte me enfrentaría a mis miedos y trataría de filmar una secuela de aquella primera película de 2013 rodada en Málaga, y en esta ocasión pretendía que no fuera una peli de aventuras y sí de acción, se trataría de correrla a todo lo que dieran mis piernas. 

No tires cuentas que luego no salen

Famoso dicho el de mi madre al que nunca he dado mucho crédito tan planificador como soy yo, pero he de reconocer que se cumple en demasiadas ocasiones. La pubalgia se instaló en mi cintura y tuvimos que unir sendos retos y dejarlos en uno solo, y ya puestos nos inventamos un aliciente extra: "Merche te entreno durante 3 meses para ver si bajamos los dos juntos del 4:12 que hice con Mauricio". Dicho y hecho: buen plan, menos accidentado que el de Helsinki, menos calor, ¡pero ahí el frío!, y justo cuando se acerca el día D, vuelve a resonar la voz de mi madre con su "no tires cuentas que..." y va y se me lesiona. Debió ser una mariposa de colores increibles en sus alas que trajo la desgracia cuando chocando contra una de las ventanas de la fábrica de New Balance encandiló a aquella operaria vietnamita, así ocurrió que pensando en tan bello ejemplar se abstrajo demasiado cuando estaba cortando la suela de la zapatilla derecha de mi mujer, no lo hizo de la forma exacta y eso provocó un desajuste que a su vez ha provocado que tras un número considerable de kilómetros de desgaste por uso los dos grados de desviación hayan derivado en la sobrecarga de la fascia lata de mi querida mujer. 

Mercedes no es Zatopek, ni tan siquiera se le parece pero....

Había leído mientras investigaba sobre los beneficios del tapering (periodo final de bajada de intensidad de cara al gran evento) que el bueno de Emily Zatopek era famoso por su régimen de vida espartano y por los durísimos entrenos que se autoexigía. Parece ser que en 1950 cuando se preparaba para los Europeos, sufrió una infección dos semanas justo antes del inicio lo cual le obligó a hospitalizarse y guardar estricto reposo. Fue dado de alta justo antes del campeonato y contra la opinión de los médicos, participó en los 5.000 y 10.000 metros. Ganó las 2 carreras con récords, a pesar de no haber “entrenado” durante esos días que tuvo que estar obligatoriamente en la cama. "Merche, tú no eres Zatopek pero si funciona para un cuerpo de un crack igual funciona también para mi cuerpo preferido, ¿no crees?. Así que descanso obligado y ni un sólo kilómetro durante 9 días, esa es la orden".


40%-60%

Pensando en porcentajes le dije a mi mujer que no le daba más de un 40% de probabilidad de que terminase la maratón. La cintilla es una lesión muy fastidiosa y cuando aparece el dolorcillo va in crecendo hasta que la mayoría de las veces te obliga a parar. ¿en que estaba pensado aquella chica vietnamita?.

El sábado fue el día de no querer pensar en el desastre y aún así no pude evitar pensar en él. Tratamos de distraernos compartiendo una tarde soleada con buenos amigos, con Eli y su hermano Alberto Menchero, al que le debo que me metiera en eso del ultrafondo y que paradojícamente dos años atrás me adelantaba a la altura del Estadio de La Rosaleda cuando yo bregaba con mis isquios.... Por tanto no todo fue pensar en negativo, también disfrutamos del previo y de una magnífica y acogedora ciudad












Cuando me acosté aquella noche pensé en 5 horas; quizá consigamos terminarla andando en ese tiempo. Por supuesto no le dije nada a Mercedes.


Hoy puede ser un gran día si la mariposa no....

Madrugamos y mucho, giramos el botoncito y nos pusimos en modus maratonianos.





Mi dorsal 220 indica que aún vivo de las rentas de Roma, pero obviamente el cajón de la aventura iba a ser el morado. ¿Que puñetas hacíamos en el morado, sub 4 horas, si en el mejor de los casos habría previsto para ella 4:10?. Más aún, ¿qué demonios hacíamos en un cajón cuando lo más probable es que mi mujer no pudiera terminarla?

En cualquier caso, ahí estábamos, bastante expectantes. La idea era salir a 5:55, ¡vaya idea!. (no tires cuentas que luego no salen). Nos pusimos con Gregorio, un corredor de nuestro club  al que no conocíamos porque era de la sección de duatlon y que tenía ante sí su primera maratón. Cuando nos dijo que también estaba lesionado pensé que tanta negatividad no traería nada bueno. Demasiadas malas señales.

La cintilla es eso que te martillea y te dice que para que pimientos corres

Parece que han dado el pistoletazo porque vemos que la gente comenza a andar, y un par de minutos después pasamos por encima de la alfombra, ¡ya está!, ¡en marcha!. Salida cómoda, sin codazos, suave, Merche con buena cara y avanzamos los tres. Kilómetro 1, 2, 3 y las cuentas no salen porque vamos más rápido de lo previsto: 5:49, 5:46 y 5:51, pero bueno, que mas da, intuyo que no llegaremos a meta y la historia de Mauricio tendrá una secuela desastrosa en las salas cinematográficas. 



Me intereso en el cuarto kilómetro por su rodilla y ella me dice "no me preguntes", ya sé que el dolor ha llegado, y lo ha hecho para quedarse. La veo moverse ágil, con fluidez, sé que sus piernas van solas, gracias a los entrenos y también al secreto de Zatopek, pero esto va a ir a peor, no nos cabe la menor duda. El martilleo marca el ritmo de mi mujer y aún así los tiempos mejoran: 5:44, 5:42 y nos movemos en esa cadencia que no estaba escrita en nuestro plan. Gregorio va cómodo con nosotros y pronto se une un corredor del Atletismo Bolaños, "los manchegos se juntan a comer gachas y migas o a correr maratones". La ida hacia el Palo es larga, sin cuestas pero eterna, y marcamos cronos que se mueven siempre entre 5:40 y 5:50, pero Merche no va bien, va sufriendo. En ese tramo de la carrera voy convencido de que no la terminaremos. Para colmo le tengo que coger la cartuchera cargada de geles, porque se le va escurriendo. "¡Que más me da llevártelo!, bastante tienes ya con lo tuyo".






Lo mejor de esos kilómetros es cruzarnos con los corredores de delante, los keniatas y...¡ahí va como una moto el corredor de nuestro club Fernando Mora!. ¡Dios mío! es su primera maratón y ha salido a por todas, ¿no será un suicidio? (no lo fue, 2:39 y catorce de la clasificación). Siento envidia sana, pero me consuelo pensando que mi pelvis me habría castigado demasiado a ritmos altos, tampoco estaba preparado para ello. Veo a Marcelo otro corredor de Valdepeñas que va a muy buen ritmo y entre tanta animación las piernas van solas, bueno, en el caso de ella no tanto.



En el 16 la cosa se pone más fea aún si cabe y tengo que administrar un ibuprofeno a la sufridora del día. Pienso que yo en su lugar ya me habría retirado. Sin embargo, pese al dolor estamos marcando unos cronos magnificos: por ejemplo, el 12 en 5:40 y el 14 en 5:41. 




¿Quién inventó el ibuprofeno?.

Quizá fue un científico mentiroso que decía justo lo que no pensaba y así creó un medicamento que te dice que corras cuando lo que deberías hacer es parar. La pierna se le adormece, el dolor no ha cesado pero ahora es algo más llevadero. Unos minutos antes el agarrotamiento ya le había llegado al glúteo y le había sido muy complicado dar zancadas; a pesar de todo había mantenido el ritmo. El Sr. inventor del Ibuprofeno y sus sabias mentiras nos devuelven la esperanza, mejor dicho, compramos un poco de ilusión durante unos kilómetros más. El 17, 18, son kilómetros en torno a 5:40, concretamente 5:39 el 19. El 21, a 5:37 y a Merche se le vé tan ágil como cuando comenzó pero el sufrimiento, ahora atenuado por la química, va por dentro. Pasamos la media justo en 2 horas, y eso es un pasote, creo que nos estamos colando y que de aguantarle la rodilla le llegará el otro mal, el tio del mazo, pero también pienso que probablemente no la terminemos y no le veremos la cara a ese mamarracho







Se nos ha quedado el corredor de Bolaños y Gregorio sigue con nosotros, pero no va cómodo. Su lesión también le está fastidiando. Seguimos creciendo, adelantando gente, y pedimos que esto continue unos kilómetros más, ¡por favor!. Entonces se me ocurre decirle a mi esposa que la probabilidad de terminar ahora ya no es del 40% sino del 60%. Esboza una sonrisa y parece que esa tontería le ha animado.

Larga avenida es la del suplicio

Sólo nos hacía falta una larga recta, monótona, de esas que provocan que los corredores se coman el coco. Yo trato de que Gregorio y Merche no piensen, no miren hacia el horizonte, tan sólo lleven el ritmo y se fijen en el asfalto. Voy marcando pequeños hitos tales como "en dos kilómetros te doy el siguiente gel", o "el siguiente avituallamiento está ahí a unos minutos". Los gestos de dolor de ambos son ostensibles, pero allá por el 24 a la vista de que mantenemos sin dificultad el ritmo comienzan a surgir de mi interior brotes verdes de esperanza y optimismo (como los de Zapatero). ¡Ahora estamos corriendo por debajo de 5:40! y los vamos clavando. Gregorio se nos queda y miro a Merche; ella me dice sin decirme nada que tenemos que seguir...pienso en un 70% de probabilidad de éxito, y así poco a poco divisamos el Estadio Municipal de Atletismo picando el 27 en 5:37 y el 28 en 5:34. El hecho de ir recogiendo cadáveres, cuando ya lleva 2 horas y media soportando el dolor le hace más fuerte. 



¡¡¡Agua por favor!!

Buena organización la de la maratón, pero les faltaron vasos. Se trataba de un obstáculo más en esta carrera a la que no le iban a faltar eso, los obstáculos. Así que Mercedes tuvo que beber hasta en tres avituallamientos directamente de la garrafa (mientras el voluntario/a de turno se la alzaba a pulso). Yo por mi parte, puse mi granito de arena cogiendo un par de botellitas medio llenas del suelo, no importando quién hubiera bebido antes; también en una ocasión paré para  llenar con vasos de isotónica otra de las botellitas. Así que tocó esprintar para volver a pillar a mi mujer que iba como una locomotora, de las lentas, pero como una locomotora. Y pasada la zona del polígono, bastante complicada por no haber sombra, ser fea y no haber animación llegamos al 30.

Llegado al 30 sólo cabe mejorar  sobre todo si ha costado tanto llegar hasta aquí

"La maratón comienza siempre en el 30", sabía afirmación. Si llegas con fuerza a ese kilómetro tienes mucho ganado, si no es así lo más probable es que pierdas todo lo que no perdiste antes. Las frías calles del polígono han dejado paso a la avenida poblada de palmeras y llena de sombra que nos adentra en el caso urbano. Hemos reconquistado la ciudad, ya estamos cobijados por los edificios y Merche sigue ahí, al mismo ritmo. El 31 en 5:41, el 32 en ¿5:31?, ¡Dios mío como sufre esta chica!. Es entonces cuando me doy cuenta de que la va a terminar y también comienzo a creer que la marca va a ser buena, muy buena, mucho mejor de lo que nunca hubiéramos soñado. Se me ocurre decirle "porque vamos en marcha si no te daba un beso ahora mismo". Segunda sonrisa y segundo subidón.

Mucha gente andando, mucho corredor con menos ritmo, y casi todos a nuestro alrededor con menos moral que nosotros. Comienzo a echar cuentas, y aunque mi Garmin desfasa (los tiempos que os he dado son los del Garmin de ella), sé que de continuar así podemos bajar de las 4 horas, pero esa marca no estaba destinada a mi mujer, no es propia de ella, ¿qué está pasando?. ¿será el clima?, ¿será Don Ibuprofeno?, la distancia va bien medida, no faltan metros, así que la única razón es: Mercedes y su pundonor, bueno, y que su estado de forma es mejor del que había previsto su entrenador, que soy yo.

Y toca la cuenta atrás

Nos mantenemos firmes, cada metro que pasa más convencidos, más fuertes, aunque toque seguir sufriendo. ¡Por fin animación! y eso ayuda, ¡como ayuda!. Ni la larga cuesta que lleva al Estadio de la Rosaleda puede con ella, aunque picamos ese kilómetro en 5:49. Arengo, voceo, grito, le digo que es nuestra, que la probabilidad de terminarla es ya del 100%, pero ella niega con la cabeza, es prudente.

Superamos la cuesta y enfilamos los últimos cuatro kilómetros, los números de mi Garmin me dicen que podemos hacer 3 horas y 59 minutos de seguir así, pero echando cálculos estimo que el desfase en distancia nos supondrá recorrerlo más de un minuto, ¡mala leche!. El 39 en 5:43, Merche va deshecha, no siente la pierna derecha pero aún así no ceja en su braceo y en su zancada, cuesta favorable ahora, 5:37 el 40, pasamos por una zona muy concurrida, el castillo, bajamos, la bajada duele, vaya si duele (a mi también en mi cintura), pero ya no nos puede parar nadie. Ella no muestra alegría en su rostro, sólo concentración, no quiere que se le escape y sé que está tirando de corazón. El 41 es frenético, 5:32 y tras esto bajamos por la famosa Calle Larios, llena de gente, se hace eterna, miro el Garmin, ¡no podremos!, no bajaremos de 4 horas. 

 




Giramos la esquina y a lo lejos vemos el primer arco, unos 500 metros, la cadencia aumenta, nos aceleramos y nos ponemos en modus sufrimiento. Oigo a Gregorio Ruiz de Valdepeñas arengarnos (vaya carrerón que se marcó con 2:57)...doscientos metros y miro el crono a lo lejos, si apretamos un poco lo dejamos en 4 horas peladas, pero no, picamos en 04 horas 01 minuto y 10 segundos, tiempo del chip. El último kilómetro trescientos lo hemos hecho a 5´23´´ y  Merche, la cachonda, me dice que está mareada, ha sufrido casi toda la prueba y no hay palabras para describir lo orgulloso que estoy de ella. La voluntaria me otorga el honor de la puesta de medalla y yo se la cuelgo todo honrado. No necesita sentarse, está muy satisfecha y eso contrarresta su cansancio, se ha vaciado.




Yo me siento indispuesto y vomito agua, casi que estoy peor que ella, aunque pronto la veo sin poder dar un paso, lleva la pierna tiesa, así que pienso que hay que irse al apartamento cuanto antes. Hablamos con algún conocido, como Paqui Taviro, del Extenuación Valdepeñas, que es una crack y se ha marcado un 3:55 en su primera experiencia maratoniana, también hablamos con Marcelo, ¡vaya tío!, a sus 60 sigue pulverizando sus registros, ha hecho 03:21. Nos preocupa Gregorio el del Pozo Norte, que comenzó con nosotros, no sabemos si terminará (luego nos enteramos que sí la finalizó en 5 horas y 2 minutos, y tuvo que tirar de épica). Falta alguién, ¿dónde está Jorge?, pedimos un móvil y le llamamos pero no nos responde llamada, pese a la preocupación nos vamos andando despacito hacia la Calle Larios y al llegar al apartamento aparece nuestro hijo montado sobre su patinete, ¡no se nos ha perdido y todo ha salido bien!. ¡Gracias Sr. Ibuprofeno!, gracias incluso a la mariposa y a la operaria vietnamita, que aportaron para que todo esto fuera muy "hardcore" como dice mi hijo.





Esa medalla está bien ganada, sin lugar a dudas. No es de plata ni olímpica, pero no hace falta tanto para sentir el honor de tenerla. La mía, la del escudero vale mucho menos sin lugar a dudas.



 

Los fríos números

Estos son los datos que conseguimos en la web de la organización:





















La 1735 de un total de 2800 llegados, la 29 de su categoría, la 118 de más de 400 mujeres que participaron, y ganamos casi 500 puestos desde la media maratón hasta meta. Perdonadme que no pueda dejar de echar flores a mi mujer. Yo es que la he visto en sus comienzos en el parque y cuesta creérmelo.

De Mauricio, Mercedes y otras casualidades





Finalmente el lunes, antes de volver a casa, quedamos con Mauricio. Resultó que finalmente había corrido también la maratón (algo que no me esperaba porque estaba lesionado y no iba a participar). Resultó que el tío, como quién no quiere la cosa, se marcó un 3:31 (se nota que ya pasa de geles), y echamos un rato muy agradable en la Ciudad Deportiva Carranque donde sus dos hijas que son unas cracks, entrenaban en la gran escuelas deportiva que se ha creado y que es un auténtico vivero de jóvenes valores. Por ahi andaba entrenando un tal Borja Vivas, que no es ni más ni menos que el nuestro seis veces Campeón de España de Peso, Subcampeón de Europa en 2014  y olímpico en Londres. Así que con esta reunión, fruto de tantas casualidades pusimos rumbo a casa y dimos por terminada esta gran aventura que sólo deja como sabor agridulce la lesión que se le ha quedado a Mercedes y que le impedirá correr durante bastante días.

 
Y he decidido dejar ya de escribir que este testamento se alarga ya demasiado. Pero antes quiero dar la gracías con MAYÚSCULAS a tod@s por vuestro apoyo y cariño recibido en estos meses. Se cierra una etapa y espero que se abran otras que traigan momentos tan estupendos como este que os relatado.