RELATOS

Una vez iniciado el movimiento supe que no habría marcha atrás, sería difícil regresar a aquello que fui. Hoy soy otro ser: curtido, compañero del esfuerzo, amante de mis kilómetros. Sólo el fin de mis días debería obligarme a parar: ese es mi pequeño sueño.

jueves, 19 de octubre de 2017

OTRO ÉXITO DE MERCHE EN EL TRAIL ESPIRITU SANTO EN MALAGÓN

Esta crónica versará sobre lo acontecido el domingo 1 de octubre en dicho trail en relación a la participación de mi mujer en el mismo, que de la mía (esa tan catastrófica) ya dejé constancia en una entrada anterior. Mercedes, como es costumbre, cumplio y más que con creces con las expectativas.

Me hallaba tratando de gestionar mis calambres en el todoterreno de Protección Civil, cuando ví aparecer a Merche en el avituallamiento del 26, a cinco kilómetros del final. Iba bastante fresca y segunda de su categoría. No me cabía la menor duda de que lo quedaba de prueba iba a ser más de lo mismo, que la iba a disfrutar hasta el final, y así fue.

Hablando luego con ella, no tuvo molestias y se lo pasó bastante bien, aunque el tipo de carrera no le favoreciera mucho como preparación para la Maratón de Valencia.

Al final, segunda clasificada de la categoría veteranas, 55ª clasificada de la general de un total de 79 llegados, y unos cuantos retirados, entre ellos un servidor. Un tiempo bastante bueno de 5 horas y 23 minutos, porque los 31 kilómetros eran bastante "entretenidos", doy fe.

¡Enhorabuena campeona!

En cuanto a la carrera, hay que felicitar a la organización por todo; los avituallamientos bastante bien, bien las balizas a pesar de que yo no supiera verlas, el recorrido duro, para valientes, y unas fabulosas migas al final. Recomendable

He aquí algunas fotos:














jueves, 12 de octubre de 2017

JUEVES 12: CORRIENDO EN EL PERAL CON MERCEDES

Tenía previsto no correr hoy, pero Mercedes iba a salir (tiene previsto realizar 70 kilómetros en su semana) y decidí que podría arriesgar y correr con ella, así que hemos cogido la moto y nos hemos acercado a este paraje que es el pequeño pulmón de Valdepeñas. A las primeras zancadas he sentido más que molestias en la parte baja de mis isquios derechos, confirmándose que tengo un problema a algo más de un mes de la Maratón de Valencia. Sin embargo conforme fueron avanzando los minutos la cosa no fue a más, sino más bien al contrario, a menos, y la preocupación fue menguando. Subimos por la senda hasta los molinos eólicos, sin grandes sensaciones y con bastante calor, pero sin apenas molestias. Luego bajamos por la pista hasta la carretera, la cosa mejoró un coso incluso, porque podía estirar zancada, y no se trata de tirantez sino más bien de carga. Ya en la carretera cogimos el camino paralelo hasta llegar al Camino Carretas y bajar por él para regresar al Peral por la ermita. 9 kilómetros y medio en lo que lo de menos fue el ritmo, y que el único fín real que tuvo la sesión fue mover las piernas y en mi caso coger confianza.

Con esto sumo 93 kilómetros en esta semana, con una buena tirada larga la del sábado y un fabuloso entreno el del lunes, desde entonces más sombras que luces, pero al final satisfecho con la acumulación y a esperar que lo de la pierna no sea nada.


MIÉRCOLES 11: REGRESAN Y DE MANERA CLARA LAS MOLESTIAS EN MIS ISQUIOS

Hay días que es mejor no entrenar aunque uno se obligue a hacerlo, no suma nada, más bien resta, pero de eso no nos damos cuenta hasta después. El caso es que sin ningunas ganas me calcé las zapatillas NB Fresh Foam Zante, con las cuales no termino de hacerme. Tanto es así que no iba cómodo desde el principio por más que trataba de coger un ritmo medianamente vivo. Además estaba bastante cargado de la tralla de los días anteriores, y como decía al comienzo de esta entrada, algunas veces más vale descansar que forzar más. Elegí el Circuito de los Cerros de la Aguzadera, por corto y sencillo y cuanto terminé el tramo del Camino de Membrilla y pasé al camino sentí que la cosa iba a mejorar, pero nada más lejos de la realidad, ya que antes de llegar a la vía de servicio comencé a notar cómo los isquios de mi pierna derecha (y esto es noticia porque hacía años que no me molestaban y los que me dan lata intermitente son los de la izquierda) se ponían duros como una piedra en su parte más baja, justo detrás de la rodilla en una superficie de unos 100 cm cuadrados. Quizá debería haber dejado de forzar y haberme puesto directamente a andar, con el objetivo de llegar a casa y estirar bien para evitar males mayores, pero no, seguí "don r que r" tratando de conseguir que me dejasen de molestar, y no tuve éxito. Tuve que parar unos segundos a estirar bajando por el camino asfaltado que hay entre el Angel y casa, y por ese tramo había ido forzando aún más el ritmo. En la última parte noté que se relajaba el músculo un poco y aproveché para en lugar de aflojar, mantener el ritmo vivo, otro error. El caso es cuando paré sentía que el músculo estaba bastante contraido y sentía molestias al estirar. Estuve un buen rato estirando y estirando, también con las gomas y parece que esto último me vino muy bien, porque he amanecido bien, sin apenas molestias, pero si soy inteligente me debería tomar el jueves de descanso, incluso también el viernes y el sábado, de cara a la competición que tenemos el domingo: el Trail Puertas del Infierno en Fuertescusa, Cuenca.

Ya veremos si no me empecino..

MARTES 10: PROBLEMAS DIGESTIVOS EN UN DÍA DE MINITRAIL

El Pleno del Parlament catalán, en el cual se esperaba la DUI hizo que me retrasara más de la cuenta en mi salida de entreno de ese martes. De hecho salí a unos minutos de que comenzase a anochecer, y ya desde el principio se constataron las molestias digestivas que venía sufriendo desde después de comer, las cuales se agravaron con el hecho de realizar la actividad física. Me costó mucho llevar a cabo mi pequeño circuito de minitrail, por el cual subo al Cerro del Angel por la cara sur, bajo por el carreterín, atravieso por el camino que hay entre dicho cerro y el de la Aguzadera y bajo por el sembrado hasta acabar por el Camino de Membrilla hacia casa. Pues bien, fue un suplicio esa sesión, por los mencionados problemas estomacales y también por estar cansado de la sesión de calidad del día anterior. De hecho llegué bastante tocado a casa y cometí el error de no estirar, más centrado en mi estómago que en mis piernas. Eso me pasaría factura al día siguiente.

En cualquier caso acumulé poco más de 8 kilómetros extras que sumaban a la buena suma que llevaba hasta entonces desde el sábado.


LUNES 9: ESTUPENDO ENTRENAMIENTO DE INTERVAL

De allá para cuando se da una excepción en eso de los entrenos y sale una fabulosa sesión que queda para recordarse; el lunes tocó uno de esos días. Desde antes de comenzar presentí que iba a ir bien, las piernas me pedían correr y estaba motivado para realizar mi interval, así que comencé a calentar y sin apenas llevar unos metros ya deseaba comenzar a meter caña, pero esperé unos minutos para realizar el primero de los cambios. Por el Camino del Peral fui realizando los intervalos con bastante calidad y regularidad, además a un ritmo alto en la recuperación, y el único inconveniente fue que mis desgastadas zapatillas Sportiva Bushido (llevaba las viejas y no las nuevas) no agarraban convenientemente en la tierra. Crucé la Carretera de La Solana tomando hacia la escombrera, siempre disciplinado a razón de 1 minuto fuerte y un minuto y medio suave (aunque no tan suave). Regresé por el Carril del Yeso, allí donde la pendiente es benévola y me salieron aún mejores cambios en ese tramo, tanto es así que cuando alcancé el asfalto del Camino de Membrilla pude meter una marcha más y realizar unos minutos de auténtica calidad, de esos que no se dan prácticamente en ningún momento en el año. El último de los cambios fue el mejor de todos y terminé muy satisfecho. 10,7 kilómetros, de los cuales 9,6 kilometros en tramo de interval hechos éstos últimos en 43 minutos justos a poco más de 4´30´´ el kilómetros (incluyendo claro está, la parte de intervalo lento).


DOMINGO 8: BUENA TIRADA CON MERCEDES. ELLA COGIDA CON PINZAS

Tras el buen entreno del sábado mis piernas se encontraban en perfecto estado, y me llegaba el mensaje de que, al menos, de algo me había servido estar largas tiradas sabatinas. Había que recuperar un poco la moral de mi mujer, ya que andaba algo tocada de coco con sus molestias en el cuadricep, tras el duro trail disputado en la aldea del Cristo del Espiritu Santo, así que marqué un circuito que nos llevaría a subir a la suave cadena de lomas que se alzan en perpendicular a la AIV a seis kilómetros al sur de Valdepeñas. Pasamos por el parque y pronto fuimos cogiendo ritmo, porque mi intención es que fuésemos casi todo el rato por debajo de 6´, algo que logramos sin mucho esfuerzo. Fuimos por la vía de servicio derecha de la circunvalación y tiramos por el carreterín donde está la depuradora vieja, emulando viejos tiempos de hace 30 años, cuando corríamos "1 hora" por esa zona. Llegamos a la rotonda que se alza sobre la autovía y tomamos el Camino de la Fuente del Indio y seguimos por éste hasta tomar un camino a la derecha que subía a la loma. Pese a no ser un recorrido muy exigente, sí que es cierto que costó mantener el ritmo por esta zona. Llegamos a lo alto y ahora tocaba ir por la lisa pista que termina en la Cuesta de la Culebra (no sé quién le puso ese nombre), pero antes había que ir haciendo toboganes, subiendo y bajando durante casi 3 kilómetros. Bajamos bien la cuesta, aunque Merche sintió alguna molestia en su cuadricep llegado a este punto, pero nada importante, y conseguimos terminar nuestra tirada rematando primero por la vía de servicio de la A4 y después por la calles que nos llevaban directos a casa. Algo más de 17,5 kilómetros que sentaron muy bien a Mercedes y que también resultaron positivos para mi, ya que no me hallé apenas cargado y con esto había conseguido acumular unos nada desdeñables 56 kilómetros.


sábado, 7 de octubre de 2017

SÁBADO 7: CASI 39 KILÓMETROS DEDICADOS A TOM PETTY

"¿A qué no sabes quién se ha muerto?", me decía anoche Mercedes, "no, dime quien", "Tom Petty, tú lo oyes bastante, ¿cierto?...

He crecido oyendo a Tom Petty y con él y sus Heartbreakers he hecho muchos kilómetros. Es extraño lo que se siente cuando se pierde a alguien a quien admiras pero que no conoces; una de las cosas que te preguntas es, ¿y ahora qué? ya no va a crear más música maravillosa. Así que tal y como hice hace algunos meses cuando desapareció de nuestras vidas David Bowie tocó tributo a Tom...me cargué el mp3 con casi 60 canciones suyas y me dispuse a darle mi homenaje particular en un día que era importante para mi, de nuevo una macrotirada, de nuevo con la incertidumbre de no saber muy bien por qué lo hago y si servirá para algo, pero con Tom cantándome como si siguiera vivo todo iba a resultar mejor.

A las 07 horas estaba cargando y cargando canciones, pero el gps que había dejado cargando toda la noche resultó que no se había cargado (me falló el enchufe, nada que ver con el aparato), así que tocaba ir sólo con la ruta cargada en la wikiloc en el móvil.

Me dirigí a la circunvalación y desde ahí tome cuesta abajo el camino de La Casa Balanza, para luego sufrir la empinada cuesta que me dejó las piernas tiesas. En cualquier caso no era cuestión de ir fuerte, sino de ir constante. Antes del kilómetro 7 me cojo otro camino y me pierdo: primer oportunidad para sacar el móvil y revisar. Cojo un camino irregular y tocará seguirlo durante un buen rato. No voy mal, las piernas responden y además no recuerdan nada de lo sucedido el domingo pasado y eso es bueno. Alcanzo la pista de tierra blanca e identifico enseguida dónde estoy, a punto de llegar a la carretera de Torrenueva, la cruzo y cojo la nueva pista que tendré que llevar durante un rato para luego coge un camino hacia el oeste, y me vuelvo a desorientar, de nuevo saco el móvil. Ya en el camino y tras 9 kilómetros recorridos todo marcha perfectamente. Llego a una pista que reconozco en seguida, justo ahí en una finca que tengo ante mis ojos llamé a mi compañero Pepe el año pasado cuando iba con Mercedes haciendo una tirada bien larga. Mi compañero tiene una casa de campo cerca pero en aquella ocasión no se encontraba allí, tuvimos mala suerte porque llegábamos medio deshidratados por el intenso calor..., pero hoy no es el caso, hace fresquito, voy bebiendo isotónica y me he terminado mi primer turroncillo. No me cuesta alcanzar la Carretera que lleva a la AIV y que llamamos de Santa Cruz de Mudela, y medio kilómetros más adelante toca salirse de la misma y coger el puente por encima del ferrocarril. No es el día del ritmo pero sí de la estabilidad y me siento bien. Paso por delante de la casa de campo de Pepe, continuo y me topo con la rotonda de la AIV, 14 kilómetros a las espaldas. Tomo el camino que conozco de hace algo más de un mes en otra tirada aunque con los cruces me toca sacar el móvil otra vez. Ahora viene un tramo de pendiente positiva, pero voy bien, me cruzo con dos conocidos que seguro que se preguntan dónde va Ayuso por allí, tan lejos de casa; giro por un camino pedregoso, una auténtica pedriza y medio kilómetros más hacia adelante me espera un pedazo mastín que me amenaza; tengo suerte, no está por la labor de atacarme, tan sólo defiende la finca. De nuevo pica un poco hacia arriba, pero pronto se ve el pueblo a lo lejos y bajo y bajo hasta llegar a la vía de servicio de la AIV con más de 18 kilómetros recorridos; el asfalto no dura mucho, ya que toca girar y coger el camino que se adentra entre los parrales, y en el 21 me pierdo porque no identifico el camino que tengo que coger, ahí me paso más de un minuto buscando, pero me encuentro, y cojo la pista que pronto reconozco de haberla hecho en varias ocasiones hace varios años en mis preparaciones para la Madrid Segovia. Tras bregar un poco y pasar mis peores momentos alcanzo el camino de la Fuente del Indio, a menos de 8 kilómetros de casa, pero no toca ir a casa aún, toca ir en sentido contrario, con 23 kilómetros recorridos y quedando unos 16 kilómetros. Sin duda son mis peores momentos, porque no voy sintiendo lo que voy haciendo y sí que voy pensando que me tengo que alejar 5 kilómetros por un camino aburrido y cuesta arriba, pero es como todo, es peor pensarlo que hacerlo sin más. Por fin toca coger el camino que sube a la cadena de cerros que tengo que tomar. Es un camino llano, con aperos, herramientas y maquinaria agrícola, cuesta arriba pero no muy muy duro: subir 45 metros en 700 metros lineales. Llego a lo alto en terreno inexplorado para mi y me pierdo porque no encuentro el camino que debe discurrir por los cerros; el móvil me lo indica pero no veo más que matojos amarillos de lo secos que están. Decido ir por una especie de vía pedregosa de que pica hacia arriba, continuo por la misma hasta llegar a las cercanías de una finca donde se inicia un camino liso y blanco que conozco de las 2 leguas y media de hace 3 años, aunque no llegásemos tan lejos. Ahora toca sufrir tobogán, subiendo y bajando, con mi tercer turroncillo en la boca, mascando poco a poco, y sigo bebiendo, pronto habré consumido el litro de isotónica. Paso por una finca muy grande donde afortunadamente no hay perros, y trato de continuar con el ritmo, pero se hace duro por esa zona, máxime cuando llevas 30 kilómetros en la mochila. Tras otros 2 kilómetros durillos llego a la zona donde bajo verginosamente y siento que las piernas no están muertas, aún pueden ir durante más tiempo, mucho más tiempo. Alcanzo la vía de servicio, que me llevará 2 kilómetros de asfalto de esos que se hacen largos si piensas mucho, pero no es el caso, porque pronto me veo en la rotonda de la Carretera de Moral de Calatrava a menos de 3 kilómetros de casa. Y ya está, el resto es ya fácil, llego a casa 3 horas y 50 minutos después para casi 39 kilómetros. Lo mejor sin duda como llego al final, con las piernas fuertes, con fuerza y las horas posteriores me encuentro bien, casi como si hubiera hecho una sesión corta. Lo único que me deja un poco descontento es el ritmo llevado.

En cualquier caso poco me queda más por hacer a 5 semanas de la Maratón de Valencia. Eso sí, la semana que viene tenemos competición, otro trail de casi 27 kilómetros en un pueblo de Cuenca.