RELATOS

Una vez iniciado el movimiento supe que no habría marcha atrás, sería difícil regresar a aquello que fui. Hoy soy otro ser: curtido, compañero del esfuerzo, amante de mis kilómetros. Sólo el fin de mis días debería obligarme a parar: ese es mi pequeño sueño.

sábado, 9 de diciembre de 2017

VIERNES 8: QUISIERA RESIGNARME PERO NO ME SALE DE DENTRO

En los más de 7 años que llevo corriendo de continuo me he sentido frustrado en muchas ocasiones, y en esta etapa toca eso, frustración. Nada tengo que ver con el de esta primavera, pero lo de hace unos meses fue una excepción, como lo fue lo de los primeros meses de 2013. Pero no puedo resignarme, algo muy adentro me dice que tengo que seguir intentándolo. Si lo pienso, peores fueron esos meses de travesía por el desierto cuando la cintura no me permitía correr pero yo seguía empecinado en hacerlo.

Así que ayer viernes tocaba cerrar una semana bastante light a la que le ha salvado el puente que me ha permitido tener más tiempo. Merche y yo aprovechamos la buena tarde que hacía para salir a hacer un circuito sin planificación previa. Acabamos haciendo un buen interval con cambios de ritmo rápidos y no muy largos, diviendo en entreno en unos primeros 5 kilómetros de calentamiento más 6,5 kilómetros que para ella fueron trepidantes y muy fructíferos, y a mi me sirvieron porque obtuve buenas sensaciones por momentos.

Lo mejor vino por la noche cuando tuve la sensación de querer salir a correr hoy sábado, de apetecerme. Visualicé el entreno antes de hacerlo, y a eso yo le llamo motivación. Esperemos que sea una senda que coger y que me lleve a buen puerto.

Por otra parte, la semana no ha sido buena, aunque al final se enderezó un poco

SEMANA 3 (buscando la senda)
Sábado 2: tirada de 15 kilómetros en progresión.
Domingo 3: 17,5 kilómetros con Merche y el Extenuación Valdepeñas. Ritmo medio 5´24´´
Lunes 4: descanso.
Martes 5: descanso
Miércoles 6: 17,75 kilómetros con 15 kilómetros por debajo de 5´kilómetro.
Jueves 7: 15 14,7 kilómetros en progresión.
Viernes 8: 11,5 kilómetros con interval con Mercedes.
TOTAL: 76 KILÓMETROS

La segunda parte de la semana ha supuesto cierta mejoría en las sensaciones. Cada vez mejor de mis molestias en la pierna izquierda.
 



JUEVES 7: CRUZANDO ESTE PUENTE EN BUSCA DE OTRA ORILLA

Anteayer me resigné a repetir la aventura, a sabiendas de que no me hallo. De nuevo tomé el mismo circuito, con la idea de acortarlo y también con menos pretensiones, a un ritmo más suave. Sí a las 17:15 por lo que contaba con el tiempo justo para que no me atrapase la noche, y a punto estuvo de hacerlo. Desde el principio las sensaciones fueron mucho mejores que las del miércoles, como si lo de ese día me hubiese sentado bien, de hecho, cuando tomé el camino que me regresaba a casa, allá por el 7,5 metí una marcha más y por momentos sentí soltura. Fueron unos kilómetros que supusieron un pequeño regalo porque pude correr sintiendo lo que hacía. Me salieron algo menos de 15 kilómetros y acabé bastante más contento que el día anterior.


MIÉRCOLES 6: EL COMIENZO DE UN LARGO PUENTE QUE ME LLEVE AL OTRO LADO

El lunes me dí descanso, quizá por el frío, quizá por la desmotivacíón, el caso es que no estaba planificado. Lo peor fue que el martes tenía un compromiso laboral que me robaría toda la tarde y parte de la noche, con lo que o me levantaba bien temprano para entrenar o habría echado por la borda también ese día. Ocurrió lo segundo. Así que con la sensación de que no levanto cabeza y que nado a contracorriente el miércoles me sorprendió encontrándome en el dilema de tratar de cambiar el rumbo de una semana que había tomado un mal cariz. Afortunadamente comenzaba el largo puente, y supongo que pensé que mejor atravesarlo para llegar a un mejor sitio, a un extremo distinto.

Me esperé a eso de las 12 horas, cuando el frío dio una corta tregua y salí dispuesto a realizar el circuito del Camino de Huertezuelas, para regresar, si era capaz, por el Camino de Membrilla, 23 kilómetros, pero no, no fui capaz. El comienzo fue como viene siendo habitual, sin frescura, pero atento a sentirme mejor conforme las piernas rodasen; y no acabé de encontrar el sitio en ningún momento, a pesar de que logré coger un ritmo cercano a 5´ el kilómetro. Recorté el circuito hasta elegir el de 18 kilómetros, y cuando llevaba 15 las piernas me dijeron basta, justo cuando el crono me explicaba que había bajado la media por debajo de 5´. Los últimos 3 kilómetros fueron una especie de descalentamiento que no sentó muy bien, por lo cargado que iba.

Qué puedo decir, que las cosas no ruedan.

Por su parte Merche hizo 16 kilómetros, suavitos, y parece que le sentaron mejor que a mi.



DOMINGO 3: PEDAZO DE FRÍA TIRADA CON LOS EXTENUADOS DEL EXTENUACIÓN VALDEPEÑAS

Nos habíamos inscrito a un entreno grupal con los del club. Hubo que hacer un esfuerzo considerable en una madrugada muy muy fría, para levantarse a eso de las 7 de la mañana. Habíamos quedado en el Parque Cervantes con el resto de compañeros, donde un autobús nos estaba esperando para llevarnos a una aldeita llamada La Calera, en una zona situada cerca de Alhambra. Había grabado el recorrido en la aplicación de wikiloc en el móvil, y se veía desde el mapa una zona de uso cinegético, no de cultivos en las inmediaciones de las Lagunas de Ruidera.

Cuando nos bajamos del autobús tuvimos que hacer un valiente esfuerzo para posar en la foto y decidir salir a correr. Mis primeras zancadas fueron difíciles ya que llevaba bastante agarrotada la pierna izquierda en la zona alta de los isquios, como viene siendo habitual en los últimos tiempos. Así que salimos últimos y me costaba ir al ritmo propuesto. Pero poco a poco fuimos avanzando, y comprobé como Merche y yo nos poníamos en la parte de delante, al tiempo que nos desperdigábamos en varios pequeños grupillos. El recorrido no era muy exigente pero el frío era tal que costaba avanzar. Aún así las rampas y repechos cortaban bastante el ritmo. Sin embargo, pasada media hora Merche se puso el mono de trabajo y comenzamos a realizar kilómetros más cercanos a 5´ que ha 5´y medio, incluso llegamos a hacer uno en 4´52´´ y todo mientras mi mujer charlaba con nuestro amigo Juan de Dios. Como viene siendo habitual, conforme fue avanzando la sesión ella fue encontrándose mejor y nos ventilamos los 17,4 kilómetros en un buen tiempo, resultando un magnifico entreno en 1 hora y 34 minutos, a 5´24´´ de media, con tanto frío, tanta ropa, tantas cuestas y por terreno tan irregular. Merche ya está para bajar de 50´en el 10.000, de eso estoy seguro.

En cuanto a mi, una vez que entré en calor las molestias de mi pierna desaparecieron más o menos aunque no me encontré en ningún momento suelto. Es lo que me toca vivir.


martes, 5 de diciembre de 2017

SÁBADO 2: TIRADILLA FRESQUITA CON MERCHE. ELLA VA CON LAS PILAS CARGADAS

El pasado sábado hacía tanto frío que ni tan siquiera al mediodía apetecía correr. Por ello propuse a mi mujer salir después de comer. Eso hicimos, y a eso de las 17 horas iniciábamos la sesión bien ataviados, aunque Merche, que lleva fatal lo del frío, fuese demasiado precavida, porque la temperatura era adecuada para disfrutar, unos 8 grados. Nos fuimos por la Carretera de San Carlos para subir por el camino que lleva al Peral y comprobé como se extiende el estado de forma de Mercedes. Subió magnificamente y eso que no íbamos forzando. Ya en el carreterín asfaltado de las inmediaciones del paraje metimos un poco de caña y ella respondió genial. Cada vez corre mejor a ritmos cercanos a 5´el kilómetro. Regresamos por el camino transversal que acaba en el Camino del Peral, el que yo bautizo como "el camino de las caballerizas" y aunque en las primeras cuestas perdió un poco el ritmo, no tardó mucho en recuperarlo. La pena fue en que no bajamos al pueblo por ese recorrido, algo que le hubiera gustado porque esa parte siempre se le da bien, sino que giramos a la derecha para ir hacia la zona del aeródromo, que fue por donde regresamos a casa. Buen entreno el que le salió a ella, no tanto a mi que a esos ritmos no me da para adaptarme. Una hora y 15 minutos para hacer 13,7 kilómetros a un ritmo de 5´28´´ y sin darnos cuenta de fuésemos tan rápido.


sábado, 2 de diciembre de 2017

JUEVES 30: CERRANDO UNA SEMANA CON INESPERADO INTERVAL Y COSTANDO PONERSE LAS ZAPAS

El jueves hizo bastante frío y tras el trabajo lo que menos me apetecía era entrenar. De hecho durante mi viaje de vuelta llamé a Mercedes para decirle que me perdonaba el entreno, que ya correría el viernes. Ella me dijo que iría al gimnasio a realizar una sesión larga de elíptica, como así hizo. El caso es que a eso de las 20:30 cambié totalmente de idea, me cambié y me fuí a correr. Sorprendemente me hallaba bastante suelto desde el comienzo, algo que no viene siendo habitual, y decidí ser un poco agresivo y plantear un interval de los de 1 minuto fuerte y 1 minuto y medio flojo. Así que hice el circuito del aeródromo descubriendo lo que ya sé, que a veces resultan buenos entrenos de allí donde sólo había desmoralización y desmotivación previa.

Los cambios de ritmo fueron lo suficientemente intensos para entender que había desarrollado un buen entreno, y pese al frío llegué totalmente sudado a casa, justo para realizar otra buena sesión de estiramientos que me dejaron contento.

Ya podía darme el descanso del viernes y cerrar esta semana que sin ser buena podría ser un inicio hacia alguna parte, hacia la maratón a ninguna a parte.

La semana, que he bautizado como "buscando una pauta" se resumía en:



SEMANA 2 (buscando una pauta)

Sábado 25: tirada de 18,6 kilómetros tratando de ir a ritmo y con pequeños cambios de ritmo. Hundimiento en la parte final y es que muscularmente iba muy cargado. Hablamos de un ritmo que rondaría los 5´10´´ de media
Domingo 26: 14,4 kilómetros suaves.
Lunes 27: interval 12,5 kilómetros. 20 minutos de calentamiento y resto interval 2 minutos fuertes y 2 minutos suaves.
Martes 28: tres series de subida de 1000 metros con recuperación más bajada. Calentamiento y regreso soltando. 11 kilómetros
Miércoles 29: 9 kilómetros y medio a ritmo medio.
Jueves 30: interval a razón de 1 minuto fuerte y minuto y medio suave. 9,7 kilómetros.
TOTAL: 75 KILÓMETROS

MIÉRCOLES 29: CORRIENDO ENTRE LOS CHARCOS

Se pasó toda la madrugada lloviendo, después gran parte de la mañana y justo a la tarde dejó de llover, justo para recoger unos buenos 20 litros, un pequeño oasis entre tanto desierto que venimos sufriendo. Ya de vuelta del trabajo no sentía mucha motivación por correr, pero hice de tripas corazón y me calcé las zapas. Realicé el circuito de los Cerros de la Aguzadera pero alargado desde el comienzo y con regreso haciendo la Avenida de las Tinajas entera para que me salieran unos 9 kilómetros y medio. El ritmo propuesto era suave, y volvió a ocurrir que no me sentí muy cómodo pero al menos noté que las molestias en forma de agarrotamiento fueron a menos, como si las sesiones de estiramientos estuvieran haciendo su efecto. Merche no corrió