RELATOS

Una vez iniciado el movimiento supe que no habría marcha atrás, sería difícil regresar a aquello que fui. Hoy soy otro ser: curtido, compañero del esfuerzo, amante de mis kilómetros. Sólo el fin de mis días debería obligarme a parar: ese es mi pequeño sueño.

viernes, 9 de diciembre de 2016

VIERNES 9: OTRO INTERVAL CANSINO 1´FUERTE 1´30´´ SUAVE

Fiel a la máxima que dice: si algo funciona ¿por qué cambiarlo?, me ha dado por repetir el mismo entreno en esos días de intensidad que busco. Así que aprovechando que estoy de puente, me he puesto las ya gastadas Mizuno Wave Precision y ¡ale! a correr. Esta vez he hecho el circuito de los Cerros de la Aguzadera, y desde el principio me he notado suelto, sin molestias, así que no he esperado más de 6 o 7 minutos de calentamiento para comenzar con los cambios de ritmo. En esta ocasión he decidido no forzar, si bien no he querido descuidar la intensidad. En la parte de la cuesta por la vía de servicio ha sido duro, pero pronto me he recuperado y lo mejor ha venido en la bajada. En lugar de ir hacia casa, he seguido por la vía hacia el Parque Cervantes y pasada la gasolinera he dado por bueno el entreno de cambios, cuando llevaba unos 30 minutos realizándolos. Desde ese momento, ha tocado ir a ritmo constante, suavito, pero tampoco tanto como para ser un descalentamiento. Llegado a nuestro pulmón verde he entrado y he dado dos vueltas que me han sentado muy bien, y desde ahí a casa. Unos 12 kilómeros que me han permitido cerrar una fabulosa semana: casi 41 kilómetros muy buenos hechos el fin de semana, más los del buen interval del lunes, 10,20 kilómetros, los 10,60 del día de las cuestas, los 10,65 del segundo interval de la semana, 13,75 que corrí con Merche ayer y los de hoy, suman 97,60 kilómetros.



JUEVES 8: UN FESTIVO CORRIENDO JUNTOS

Tocaba salir a correr juntos, en un día soleado, algo ventoso, pero era para celebrar que podíamos correr a la luz del Sol, y eso hicimos...

Quería continuar con la buena semana realizando un entreno regenerativo con mi mujer y acumular un buen puñado de kilómetros, muchos de ellos bien empleados, así que cogimos dirección a San Carlos del Valle corriendo por la carretera que nos lleva a esta bonita localidad. Luchando con el vientecillo fuimos avanzando no a un gran ritmo, aunque todo hay que decirlo, no llevábamos prisa. Al llegar al camino que sale a la derecha y que lleva a la Finca La Gatera giramos y subimos por la pronunciada cuesta. Merche metió una marcha más y apretó los dientes subiendo bastante bien.  Luego bajamos por la pendiente pronunciada que te deja en el Arroyo del Peral, que no lleva una gota de agua y subimos por el camino de la izquierda hasta el Albergue El Cañaveral y de ahí en seguida en el Paraje de las Aguas. El ritmo había crecido y la cuesta que nos sube al camino de regreso la hicimos con brío. La vuelta fue bastante más rápida, con pendiente favorable, pero Mercedes llevaba un montón de molestias, y es que no acaba de disfrutar corriendo desde el Trail de Doñana. Llegamos a casa tras 1 hora y 23 minutos de sesión, algo menos de 14 kilómetros, que no está nada mal. Con esto mi mujer ha conseguido realizar una buena semana en cuanto a kilómetros pero bastante accidentada en cuanto a molestias: 59 kilómetros si sumamos tres hechos en elíptica. 

En cuanto a mi, acumulando ya 88 kilómetros todavía quiero más y tengo previsto salir a correr hoy, que para mi es puente. No sé que saldrá, pero igual una tirada larga que me ayude a cerrar una semana de esas que ya no recordaba.


miércoles, 7 de diciembre de 2016

MIÉRCOLES 7: SIGO CON LA FÓRMULA 1´ FUERTE. OTRO BUEN ENTRENO

Hace un rato que me he duchado tras unos buenos minutos de ejercicois de estiramientos y abdominales. Siento que las piernas me bullen y eso es buena señal, eso es adaptación. Y es que acabo de realizar otro buen entreno con cero molestias, y un alto porcentaje de soltura en mi correr lo que me ha permitido disfrutar de sensaciones que ya estaban un poco olvidadas en los rincones más escondidos de mi memoria. Regreso a la fórmula de ese interval machacón consistente en 1´fuerte y 1´30´´ suaves, así toda la sesión, si quitamos unos minutos iniciales de calentamiento. En esta ocasión me he encontrado tan bien desde el principio ya que desde el minuto 3 he comenzado con los cambios. Las molestias en la pierna derecha han remitido mucho en estos últimos días y eso ayuda a que pueda meter un poco de caña, de hecho desde los primeros cambios me he sentido muy cómodo y cuando esto ocurre, los intervalos suaves no lo son tanto, lo que me invita a lograr un ritmo medio bastante decente. He subido por el camino que yo llamo de la vega y he girado por el camino que pasa por el Aeródromo, en su parte de atrás, pero antes de llegar a dicho recinto he tomado el camino de la izquierda para cruzar la Carretera de La Solana y regresar por el Camino del Peral. ¡Ojalá y siempre fuera esto así!, todo sería mucho más fácil, en un santiamén he visto que se me terminaba el circuito y en 51´ había liquidado los 10650 metros del trazado.

Si ando concentrado, hago las cosas bien y no pasa nada raro podré llegar a fin de año con un estado de forma suficientemente decente como para acometer enero con fuerza y llegar a Castellón con los deberes hechos.


MARTES 6: LAS MALLAS ME PESAN

Eso de estar en la senda suena bien, ahora hay que llevarlo a cabo. El martes por la noche (¡qué pronto se nos hace de noche en esta época del año!) tocó lo de casi todos los días, cambiarme y disponerme para otro entreno. Sin molestias, una buena temperatura, sin excusas, y sin embargo no me encontraba con muchas ganas. En cualquier caso no me lo pensé mucho y me dirigí dando un pequeño rodeo al Cerro del Ángel; las buenas sensaciones del día anterior se vieron compensadas en esta ocasión con un correr más pesado, quizá porque mi cuerpo me pedía contención, no en vano estoy apretándole las clavijas. Eso hice, no forzar, y noté como me pesaban hasta las mallas. La subida campo a través al mencionado cerro es dura de por sí, pero como no estaba muy espabilado se hizo un poco más desagradable de la cuenta. Llegué arriba cargado y tocó bajar y soltar, pronto mejoró todo y en un pis pas estaba de nuevo subiendo, esta vez por el carreterín. Esta subida tendida fue mejor, la piernas ya habían entrado en el juego, y la subsiguiente bajada superó todo lo anterior, más suelto, más fuerte. Llegué a la falda y en la bajadita tendida hacia la Avenida de las Tinajas me puse manos a la obra con el ritmo, y sin tirar cohetes, al menos resultó unos buenos minutos, tanto que alargué el entreno yendo hacia el Parque Cervantes y de ahí a casa sin descuidar ya la cadencia. 

Sé que no se me quedará grabado este entreno pero se trataba de un día de transición, de una pequeña parte de un todo que me debería llevar donde quiero llegar. 10,60 kilómetros que añadir a la semana.




martes, 6 de diciembre de 2016

LUNES 5: ESA ES LA SENDA QUE NO TENGO QUE ABANDONAR

El lunes me asomaba a la ventana y veía como caían unas gotas. Por un momento dudé, y no quise..., no debía pensar si quería ser disciplinado, ¡no podía torcer lo que había conseguido el fin de semana!. Así que me cambié de ropa como un autómata con un oscuro veto a pensar. Cuando salí a la calle noté las gotas frescas sobre mis brazos pero no era desagadable, más lo era el vientecillo, pero sin obstáculos no hay carrera de obstáculos...

Sin embargo se me fue instalando el buen semblante; me sentía suelto, me encontraba bien y eso no ocurre muchos días, así que comencé a verlo como siempre me gusta ver una sesión: como algo que sin ser agradable sí que se puede disfrutar. Por el Camino del Peral comencé con el interval "Don R que R" que así lo voy a bautizar: 1 minuto fuerte con 1 minuto y medio más suave, y el único inconveniente era tener que luchar un poco contra el viento, por lo demás iba contento, con buenos cambios y molestias 0. En el kilómetro 3 y poco cogí el camino que sale en oblicuo a la derecha y las regularidades del terreno hicieron que tuviera que hacer un esfuerzo extra, sobre todo durante los cambios, pero no fue muy duro. Pero lo mejor vendría a la vuelta, con pendiente a favor y sin viento, por el camino de tierra bien prensada. Hacía mucho tiempo que no me encontraba tan bien y los cambios ganaron en calidad, hasta tal punto que los intervalos de recuperación los fui haciendo más rápidos, y los fuertes también con mayor cadencia y aún así no sentí carga ni molestias. Alargué un poco el entreno al entrar al pueblo, ya que no me fui directo a casa sino que cogí la Calle Magdalena hasta la Calle Unión y desde allí hasta casa. 10,20 kilómetros estupendos, llenos de muchas cosas buenas, ¡y ahora a no dejar esta senda!

domingo, 4 de diciembre de 2016

DOMINGO 4: 24 KILÓMETROS QUE NO ME ESPERABA

El entreno del día anterior me había dejado satisfecho y cargado a partes iguales, y para este domingo tan sólo tenía en mente llevar a cabo una sesión regenerativa, pero me levanté bastante bien, suelto, y una vez que me calcé las zapas y me puse a correr me dí cuenta que me apetecía realizar una sesíón larga, pero sin apretar en demasía. Me fui a hacer el circuito del Camino de Hortaleza que va hacia Sierra Prieta. Suave, pero a ritmo constante, no sé, calculo que a 5´10´´no más rápido. El regreso por el Camino del Moral de Calatrava a La Solana se hizo más plácido, aprovechando lo llanita que esta la vía y la ligera pendiente a favor, pero aún así no aumenté mucho el ritmo. Llegado al cruce de caminos que me podría regresar a casa haciendo un recorrido más corto decidí seguir hacia el Hotel El Hidalgo, atravesé la Carretera de Daimiel en el kilómetro 12 y me dirigí a cruzar la vía del ferrocarril y la autovía. Iba bien, así que cuando llegué a la vía de servicio de la A4 decidí continuar hacia el Este, en lugar de volver a casa, dos kilómetros después me topé con el Camino de Membrilla y entonces sí que tomé este para no alargar más la sesión. El regreso no se hizo malo, a pesar de la carga que ya llevaba, del viento en contra y la pendiente puñetera que hay en este tramo, así que los últimos 7 kilómetros no fueron sufridos, aunque sí añadieron carga a mis músculos. Por último, en el tramo asfaltado y bajando apreté y me puse a buen ritmo, por debajo de 4´30´´ calculo y en esta guisa terminé la sesión, este inusitado entreno que me ha permitido acumular la distancia de la maratón en dos días. ¡Así sí!

Por su parte Merche salíó por su cuenta, como lo había hecho el día anterior. El sábado había hecho 16 kilómetros a 6´00´´ de ritmo medio, contenta a medias, porque la rodilla le había vuelto a molestar, en cambio en esta sesión dominical la cosa no fue muy bien para ella: molestias de nuevo en la rodilla, en el periósteo, a las que se le suma un fuerte dolor de estómago con ganas de vomitar y dolor en el empeine; todo un auténtico y extenso cuadro clínico en lo que fue un entreno del sufrimiento. Pero sumó 13 kilómetros, que sumados a los ya nombrados 16, hacen, 29 en dos días, casi los mismos que los corridos en toda la semana anterior. A ver si coge la onda.


SÁBADO 3: ¡AUPA JAVIER!, ¡A COGER RITMO!

Sábado, otra mañana más de las muchas que ya llevo de esas en las que sabes que tras el desayuno toca dar el do de pecho. Sábado, un día especial en todas mis semanas, generalmente el día en el que comienza el nuevo ciclo de 7 días y también el día de la tirada larga, sobre todo si lo que nos traemos entre manos es un reto en forma de ultra o, como es el caso, una maratón.

Pues bien, fiel a la idea de seguir apretando la tuerca y no descuidar la intensidad, pero poco a poco ir aumentando kilómetros en las sesiones sabatinas. Y eso hice ayer, salvar la barrera psicológica y pelearme contra la inacción. Fijé un circuito similar al de las dos semanas anteriores: inicio hacia la zona de la Salida del Peral, acabo cogiendo el camino Carril del Yeso, luego transito hacia el Camino de Membrilla, lo atravieso y voy hacia el Oeste, hacia la vía de servicio de la A4, vuelta a casa por la misma, pero al final desvío hacia el Parque Cervantes. El plan está meridianamente claro: 5 primeros kilómetros a una media de 5´15´´, segundo quinteto de kilómetros más rápido hasta bajar la media a 5´justos y terminar haciendo otros 5 kilómetros a ritmo en torno 4´50´´ para dejar la media total en aproximadamente 4´57´´. El plan se derrumba pronto: me siento bien y pese a que el primer kilómetro me sale en unos nada rápidos 5´33´´, pronto desempolvo el ritmo que estaba escondido y el segundo ya va en 5´pelados, ¡demasiado rápido Javi!, sin embargo no me cuesta avanzar por lo que me dejo llevar y el tercer kilómetro ya va en 4´42´´, así que decido no apretar más, mantener la cadencia e ir viendo como baja la media. En el kilómetro quinto ya está por debajo de 5´, osea incumpliendo, y me veo haciendo kilómetros demasiado rápidos para mis pretensiones, en 4´32´´ a pesar de ir por caminos embarrados. Mentiría si dijese que eso no lo notan mis piernas, pero no voy incómodo. En la vía de servicio mantengo el ritmo, e inluso en la cuesta grande hago 4´49´´, por lo que sé que en la bajada no voy a sufrir y el ritmo mejorará. En la bajada hacia la Avenida de las Tinajas me vuelve a salir un 4´31´´ y noto que las piernas se cargan un poco, y es que no estoy como para tirar muchos cohetes; sin embargo hacia el parque no me cuesta avanzar, no sufro, marco otro 4´42´´ y llego al Parque Cervantes con casi 15 kilómetros en mis piernas y un ritmo medio de 4´49´´, creo que bastante decente. Decido parar a estirar, y dar por terminada la parte intensa de esta sesión. También me pongo a descalentar: doy dos muy suaves vueltas al recinto y para casa.

18 kilómetros que me dejan contento, porque ha supuesto sacrificio, mejora y apenas he notado molestias en la zona que me está haciendo últimamente la puñeta.