RELATOS

Una vez iniciado el movimiento supe que no habría marcha atrás, sería difícil regresar a aquello que fui. Hoy soy otro ser: curtido, compañero del esfuerzo, amante de mis kilómetros. Sólo el fin de mis días debería obligarme a parar: ese es mi pequeño sueño.

viernes, 26 de agosto de 2016

JUEVES 25: LA AUTOESTIMA Y LA BÁSCULA: LA PRIMERA HACIA ARRIBA Y LA SEGUNDA HACIA ABAJO

¿Un jueves más?, quizá sí, pero en lo que puedo contar desde aquí hay algunos detalles por los que este jueves merezca ser recordado con esta entrada. Como he comentado en la anterior ayer me enteré de nos abren un Decathlon en Valdepeñas y de que mi crónica de la carrera por montaña en Mas de Barberans era leída y aceptada por muchos runners. Esto último me hizo elevar la moral, lo cual me venía muy bien, ya que ésta no acaba de despuntar. Otro punto importante fue comprobar como la báscula me arrojaba un buen dato: un kilo y medio menos que se había ido por arte de magia y sin gran esfuerzo, lo que me hacía acercarme un poco al objetivo marcado para este invierno, y es que sin estar pesado soy consciente de que en mi mejor momento de forma apenas llegaba a los 60 kilos y que dos kilos de más son mucho cuando hablamos de rendimiento. Pues en esta guisa me puse a correr con Merche; tras un rodeo considerable que nos llevó al Parque Cervantes, tocó dar tres vueltas con interval y gradas incluidas. Mercedes asimiló bien la sesión y no la oí quejarse por nada, lo cual es mucho. Ya al regresar a casa unos chavalines se nos unieron expontáneamente a nuestro trote; no sé si fue por envidia o por hacerse los graciosos, el caso es que compartimos unos 500 metros de carrera con ellos y por una extraña razón esto me hizo sentir bien, como si mis actos tuvieran la propiedad de influir en los demás.

En casa estiré, más de lo que vengo haciendo últimamente, y es que sé que no he escogido buen camino cuando lo único que hago es correr y correr y dejar de esta forma que los músculos se me atrofien.

Por tanto, son pequeños detalles, pero para mi no fue un jueves más.


EN ESTA CASA DE POCAS VISITAS PERO QUERIENDO SER HOSPITALARIO

Hace ya más de 5 años que inauguraba este blog con la siguiente entrada:

Buenas a tod@s,

Como quién realiza un brindis en el desierto, me aventuro a iniciar este blog con la incertidumbre de no saber si será un vehículo donde anotar únicamente mis reflexiones o si por el contrario podrá servir como intercambio de información.

A pesar de llevar tiempo en esto de las nuevas tecnologías (conocí a mi mujer por internet, por ejemplo, y os garantizo que ya ha llovido bastante) me encuentro un tanto patoso con esto de los blogs, el facebook y el twitter, porque o no he podido o no he querido sacar tiempo para engullir todos estos nuevos avances. Realmente soy de los que piensa que tengo mucho de que hablar con mi mujer y mis niños antes de estar pasando el tiempo twitteando.

En cualquier caso, comienzo esta aventura con el fin de que al menos sirva como instrumento y almacén donde dejar mis reflexiones, sobre todo las relativas a uno de mis hobbies, el running. Si acaba siendo un medio para intercambiar información y hacer amig@, pues mira que bien.

Quedáis formalmente todos invitados (ya averiguaré cómo invitaros más eficientemente a través de las nuevas tecnologías).


Mucho ha llovido desde entonces, tanto que he pasado por diversas fases en lo que a mi visión del blog respecta, aunque la filosofía con la que nació sigue viva: anotar lo que me suceda y también lo que se me pase por la cabeza, siempre en lo relativo al mundo del running. Muchas entradas después, 2042 concretamente, puedo decir que salgo a una media semanal de casi 8 entradas y que ya no sabría decir cuántas fotos, cuántas crónicas, cuántos mensajes he intercambiado con la gente que me ha seguido y/o me sigue. Pero, curiosamente, hoy vivo una etapa similar a la de mis inicios, más volcado en mis reflexiones y en la información que quiero plasmar que en la gente que me pueda visitar; hace ya bastantes semanas que no cuelgo entradas en facebook o en twitter, y que no me preocupo por cuántos me leéis, lo cual no quiere decir que no agradezca que me leáis.

Pues bien, ayer tuve dos buenas noticias que guardan relación con este blog de alguna manera u otra: la primera es que en mi localidad nos van a montar un Decathlon y aunque parezca algo trivial, para un runner como yo eso es un gran acontecimiento. La segunda, y más importante, es que los de la Cursa per Muntanya de L´Airosa aprobaron el mensaje que les envié con el link de mi crónica y parece que ésta gustó allí en el noreste; de hecho fue espectacular y curioso comprobar como pasé en un par de horas de las 19 visitas a dicha entrada a las 200. De hecho a día de hoy, ni 24 horas después de que los organizadores colgaran la misma en su facebook, ya ronda las 600 visitas, siendo la tercera más leída desde que este blog nació. Esto deja claro lo del poder de la comunicación, aunque he de decir que por ello no puedo cambiar mi manera actual de pensar: quiero ser buen anfitrión pero no tengo nada que vender, así que aquí tenéis vuestra casa siempre que queráis pero hoy por hoy no quiero hacer de ella un mercadillo hecho a imagen y semejanza de mi ego.

Así que, aquí sigo, y "par diez" si consigo permanecer en esta parte virtual del mundo otros 50 años más.






jueves, 25 de agosto de 2016

MIÉRCOLES 24: QUERIENDO FORZAR UN DEFINITIVO PUNTO DE INFLEXIÓN

Demasiados "quiero y no puedo", demasiados "tengo que cambiar la tendencia",  y ya van más de tres años desde que las cosas dejaron de estar bien y comenzaron a torcerse. Desde entonces ha sido un constante desear que ocurran cosas que no han ocurrido, no siempre han sido sombras, han habido pequeños destellos de luz, pero eso, pequeños. Ayer miércoles era de esas sesiones de propósitos y desde el propósito queriendo inyectar motivación al músculo, pero el músculo no es aquel que fue. Subí el Ángel campo a través y las sensaciones sin ser malas del todo no fueron las mejores. La bajada me sirvió para recuperar un poco y pensé que el circuito de los Cerros de la Aguzadera iba a ser testigo de una sesión cañera. Bajé fuerte por la vía de servicio de la autovía, y en algún instante logré sentirme bien, pero no duró mucho. Ya en el camino metí dos marchas más y me puse por debajo de 4´el kilómetros, pero no duró la cosa más de 5´porque comencé a sentirme demasiado cargado, hasta que tuve que suspender esa cadencia y pasar a un ritmo tranquilo nuevamente. Cuando alcancé el Camino de Membrilla empecé a aumentar el ritmo otra vez, pero la zona que rodea a mi rodilla derecha me decía que me había pasado de rosca, así que tampoco pude coger buenas sensaciones en la bajada, y por tanto tuve que terminar el entreno con una mueca de desaprobación hacia esta sesión, que tampoco ha acabado siendo buena.

Así que seguiré tratando de inyectar motivación a mis piernas a ver si la aceptan de una vez por todas.


MARTES 23: MERCHE Y YO CORREMOS AL ANOCHECER. LOS DÍAS SE ACORTAN. ¿NOS ACORDAREMOS DEL VERANO?

Otoño y Primavera por ese orden; esas son las mis dos estaciones favoritas; en otoño el olor a tierra mojada, el olor a mosto que cae de los remolques en la época de vendimia, y sobre todo el fresquito de las tardes, a pesar del inconveniente de que se haga pronto de noche. Pues bien, a día de hoy el calor no nos ha abandonado todavía, pero ya se notan que los días duran menos de forma que si te descuidas te ves corriendo de noche, como nos ocurrió el martes a Mercedes y a mi. Mercedes se encontraba bien de piernas, nada que ver con el martes de la semana anterior, aún convaleciente del machaque fruto del trail en Mas de Barberans, y pudimos llevar a cabo un entreno de esos planos: al mismo ritmo durante unos 10 kilómetros y medio. Fuimos por la Carretera de San Carlos del Valle, cogimos el camino que bordea la ampliación del cementerio y acabamos en el Camino del Peral hasta que nos salimos del mismo para pasar cerca del Aeródromo y regresar por el Carril del Yeso. Fue en el último tramo donde pudimos disfrutar algo del entreno, justo cuando refrescaba, pese a ser ya casi de noche. Mercedes pudo correr sin molestias de ningún tipo, y eso ya es mucho, así que firmamos otro día más corriendo juntos, y que queden muchos más.


LUNES 22: LOS ZORROS TAMBIÉN CORREN AL ANOCHECER

Esto no para, aunque a veces sienta la necesidad de que así sea. El lunes era de esas jornadas en las que la motivación no estaba por la labor de salir a abrir la puerta. En cualquier caso no estaba nada cargado de lo del domingo y un poco más tarde de lo normal salí por la Avenida de las Tinajas para hacer el circuito de los Cerros de la Aguzadera. No encontraba las sensaciones por ningún cajón, ¿dónde me las habré dejado?, me preguntaba. Sin lugar a dudas conforme avanza el tiempo cuesta más tener días de entrenamiento en los que te visite el "flow". El caso es que simple y llanamente cumplí con un entreno más, pero este lo puedo ubicar en el recuerdo con la anécdota que me sucedió: justo pasando por detrás del cerro colindante al Cerro del Ángel ví cruzar el camino, a unos pocos metros por delante un zorro negro de larga cola blanca. Sin duda los clarioscuros del anochecer motivan a estos animales a salir de caza. ¡Y yo que me creía que en mi zona no había de estos depredadores!, en unos años ya he visto tres, uno por desgracia tirado muerto en la cuneta.

Abreviando, 8 kilómetros y medio sin florituras, sin ir suelto, sin buenas sensaciones, pero al menos sin dolor de cintura, que eso ya creo que pasó a ser historia.


miércoles, 24 de agosto de 2016

DOMINGO 21: TIRADA LARGA E INESPERADA EN LINARES

El sábado fue un muy mal día. El viernes por la noche había previsto realizar en solitario una tirada bien larga por la Sierra del Moral de Calatrava, sin embargo, cuando fui a descargarla no había manera; y es que wikiloc no me lo permitía. Me ofusqué hasta tal tan punto que acabé a eso de las 2 de la mañana tras varios intentos de descargas de pluggins, programas, etc, sin dar con la solución del problema. A esas horas ya sabía que no iba a llevar a cabo mi tirada madrugadora. Pero peor fue cuando me levanté sin ganas de correr. Me volví a subir al ordenador para tratar de resolver el problema hasta que volví a desistir. Tras comer nos fuimos a Linares y la verdad es que el sentimiento de culpa era demasiado grande como para no pensar en realizar la tirada el domingo en la ciudad de mi mujer. El caso es que Merche me dijo que si no iba a ser demasiado larga ella se apuntaba (las tiradas macrolargas las hemos pospuesto para septiembre). Pero como no pude conseguir descargar la ruta en mi Garmin tampoco en Linares, propuse una tirada de distancia incierta que recorría zonas que ya conocía: Linares, urbanizaciones lindantes a las Garzas, carreterín hacia el Pantano de las Fernandinas, vuelta por El Cotillo, Invernaderos, Cerro de los Mancebos, Fundición de La Cruz y finalmente Linares. El caso es que Merche puso el despertador a eso de las 07:30 pero amanecimos más tarde de las 9. Por tanto salíamos con un considerable calor a eso de las 09:45 horas. Le dije que la sesión iba a consistir en entrenar el "sufrimiento". Y así fue, mucho calor desde el principio, y menos mal que Mercedes iba exenta de llevar su mochila, aunque eso supusiera llevar tan sólo litro y medio entre agua e isotónica en la mía. Fuimos avanzando sin descansos y a un ritmo vivo (se notaba que mi mujer no iba cargada). Y aunque yo no iba bebiendo, tampoco lo iba pasando muy mal. Llegamos al cruce del pantano, kilómetro 13 y medio y cogimos el camino de vuelta, cruzando los dedos para que no nos perdiéramos, y a punto estuvo de ocurrirnos eso cuando llegamos al primer cruce. Saqué mi móvil entré en la wikiloc y revisé otra ruta similar dándome cuenta de que había que girar. Habíamos perdido 8 minutos que hicieron bajar la media, pero daba igual, porque las paradas formarán parte de nuestra experiencia en el Doñana Trail. Avanzamos con algunas dudas entre los cruces, pero fuimos descubriendo que el itinerario seguido era el bueno. Llegamos a los invernaderos con buen ritmo y cogimos dirección hacia el Cerro de los Mancebos a un ritmo medio de 06´50´´, pero quedaba subir a las antenas. Parecía el desierto y ya íbamos medio deshidratados, pero Mercedes lo hizo genial casi sin andar. Ya en lo alto cogimos otra vez ritmo hasta llegar a la Fundición de la Cruz, donde estaba esperanzado en encontrar alguna casa con la puerta abierta para así pedir agua, pero esto no fue posible. Regresamos por el camino de la Virgen, donde Merche agotó las reservas de agua y de isotónica y pese a estar cruzando el "Mojave" hicimos algunos kilómetros por debajo claramente de 6´. Llegamos al Paseo de Linarejos, donde justo enfrente de la ermita había una fabulosa fuente de agua fresca donde echamos el resto. Los últimos dos kilómetros y medio fueron más llevaderos y pudimos completar la aventura de 28 kilómetros justos en 3 horas y 15 minutos, con paradas incluidas, a una media de 7´00 el kilómetro. Buena experiencia, sin duda.


VIERNES 19: CUANDO UNA PUERTA SE CIERRA OTRA SE ABRE EN ALGÚN LUGAR

Demasiadas puertas se han venido cerrando en estos últimos años, y así he quedado, esperando que se abrieran otra, y la espera dura. Tras las malas sensaciones del miércoles y el jueves, causadas sin duda por el duro trail del sábado anterior, el viernes tocaba sesión sin pretensiones, así que tras el trabajo y aún con bastante calor, salí dando un rodeillo hacia el Camino del Peral, y cuando llevaba dos kilómetros y medio cogí el camino que sale de la izquierda y me lleva a la parte de atrás del aeródromo. Cogí tras esto el camino de la izquierda y aparecí en el Carril del Yeso, y de ahí a casa, sin más, tan sólo 8 kilómetros que buscaban activar las piernas y cerrar la semana. Las sensaciones fueron normales, sin molestias y el ritmo no fue malo del todo. Había conseguido con ello cerrar una semana de transición en unos 76,5 kilómetros, lastrada por la montaña allá en el Parque Natural Dels Ports, donde aquellos 19 kilómetros se hicieron eternos.

En cuanto a Merche había cerrado su particular semana con tan sólo 3 semanas, y es que a ella le había afectado mucho más la aventura de Tarragona; concretamente había sumado tan sólo 35 kilómetros, pero eso sí, los del sábado valieron por dos.