RELATOS

Una vez iniciado el movimiento supe que no habría marcha atrás, sería difícil regresar a aquello que fui. Hoy soy otro ser: curtido, compañero del esfuerzo, amante de mis kilómetros. Sólo el fin de mis días debería obligarme a parar: ese es mi pequeño sueño.

miércoles, 26 de febrero de 2014

TRAS UN BREVE ESPACIO DE TIEMPO DE "NO REFLEXIÓN". LA MARATÓN DE SEVILLA

La razón y el ímpetu, ¿en qué medida han de ir mezcladas para obtener un buen cóctel?. Buena pregunta. El domingo tras lo ocurrido y que más tarde narraré no sabía si reflexionar y guiarme por lo que me dicta mi cabeza o simplemente dar rienda suelta a mi impetuosidad. Pensé que cualquiera de las dos opciones eran inútiles por lo que simplemente no hice nada. Retrasemos las agujas del reloj ...a un año atrás.

Hace justo un año los acontecimientos sucedíam alegremente; tras el tremendo fiasco de la Maratón de Valencia en noviembre del año anterior vinieron los buenos momentos: 10000 de Daimiel con mejor marca incluida, Maratón de Castellón rebajando 18 minutos la marca de Estocolmo, Media de Torremolinos rebajando 2 minutos la anterior y Media de Valdepeñas rebajando otros dos minutos más la mencionada. Parecía que no tenía fin: la Maratón de Roma, sin duda la mejor carrera que jamás he hecho, bajar de las 3 horas con casi 42 años, siendo un runner tan mediocre; me dio aún para correr un 10.000 de Minaya, en un minuto menos como mejor ppm y la Media de Almagro, casi tan bien como la Media de Valdepeñas y eso que corrí con los isquios sobrecargados. Eso hacen un total de 6 carreras magnificas que me hicieron flotar en una nube. Ya podía imaginar que lo bueno no dura siempre, y así fue arreciaron los malos tiempos en forma de molestias, lesiones, contratiempos: el 10.000 de Manzanares, donde me tuve que parar para recuperar el resuello, aunque luego continué; la Madrid-Segovia con mi retirada en el 67, la Media de Alcázar sufriendo un montón al final, la Media de Ciudad Real con un hundimiento tremendo, el 10.000 de Socuéllamos que fue lo único salvable del otoño, aunque también lo pasé mal y la marca no fue gran cosa, y SOBRE TODO: la retirada en la Media de Benidorm con el problema de los isquios, la Maratón de Málaga con la pierna a arrastra y para finalizar.., la Maratón de Sevilla, la más decepcionante maratón que he disputado hasta ahora, a excepción de la de Valencia, claro. Siete carreras totalmente distintas a las otras seis en las que pareciera que las ha corrido otra persona. Así que bien podría haber jugado a eso de yo pregunto y yo mismo contesto:

¿Qué he hecho yo para merecer esto? Upss, te has equivocado de pregunta.
¿Qué ha fallado en los entrenamientos? Upss, vuelves a errar.
¿Por qué todo lo malo me ocurre a mi? Upss, ese no es el camino.
¿Cuándo volveré a correr como hace un año? Upss, ¡no das una con tus preguntas!

O mejor no me planteo cuestiones no me autocompadezco, busco merecimientos, mala suerte, ni leches. Así que el domingo por la tarde no atendí llamadas y el lunes las justas; Mercedes habló con algunas personas que estaban interesadas pero poco más. He dejado reposar esto hasta hoy para decidirme a escribir esta crónica, ahora que siento que el agua ha vuelto a su cauce y tras una nueva caída toca levantarse y no enorgullecerse por ello.

Por ello os resumo lo ocurrido, y no me extiendo tanto como en otras ocasiones, por motivos obvios... El viaje fue emocionante, llegamos a la buena feria del corredor y nada más entrar en el recinto me topé con Martín Fiz que me saludó atentamente como si me recordara de la vez que hablamos en Castellón; estuvimos viendo los stands y comencé a sentir unas ganas locas de correr. Hicimos una cola tremenda para la Pasta Party, pero mereció la pena porque la organización no escatimó en detalles (gazpacho, chocolatinas, barra libre, fruta, quesito, etc.., la pasta tenía hasta carne, con eso os digo todo. Por la tarde paseamos con Gregorio y Ana, de Puertollano, que se alojaban en nuestro hotel (Goyo corrió en Estocolmo en mi primera maratón); a la noche cenamos con Emilio y su mujer y a eso de las 11 horas caía en la cama rendido, y sin apenas desvelarme amanecía a las 06:00 para bajar a desayunar. Pronto me ví en el túnel Sur con algunos de esos estupendos blogueros, y es que habíamos sido convocados para conocernos; una experiencia estupenda, sin duda. Unos minutos más y ya estábamos esperando el pistoletazo, la sexta maratón. ...

Los primeros 5 kilómetros fueron tranquilos, no cabía esperar otra cosa. Desde el principio dejé que el globo de las 3 horas se fuera un poco, sin forzar y conservando. Así a 4´18´´ de media fui avanzando sin grandes sobresaltos, y lo mismo ocurrió en los cinco kilómetros siguientes, pasando el kilómetro 10 en 42´32´´, en ritmos muy parecidos a los de la Maratón de Castellón. Iba bebiendo agua e isotónica, en pequeños sorbos y el tiempo era ideal, no digamos la animación y el circuito (un 10 para la organización). Tampoco pasó nada especial entre el 10 y el 15, iba cómodo sintiendo que guardaba fuerzas para después; en el 16  vi por primera vez a Mercedes quien me preguntó y puede contestarle que iba bien y que todo estaba controlado. En el 18 sentí un desagradable flato que me aguó los dos siguientes kilómetros, pero se me fue pasando y en el paso de la media, todo iba según el guión preestablecido, salvo un desfase de 1 minutos sobre el tiempo planificado: 01:31:09 fue mi paso oficial.

Y no ocurrió nada reseñable hasta el kilómetro 23 en el cual noté que ya no iba tan suelto. De hecho me sorprendió ver tiempos de paso de casi 4´30´´ cuando no me daba la sensación de haber bajado el ritmo. Entre el 23 y el 27 aún pude conservar un ritmo decente que se moviese por debajo de 4´40´´, pero ya en el 28 hice lo inevitable: echar a andar unos segundos. Aún así, esos 2/3 de carrera los pude pasar en algo menos de 02:03 con lo cual no había perdido mucho tiempo, aunque lo peor estaba por llegar. Desde ahí, los kilómetros a casi 5, a más de 5´, pronto a 6´, etc. El kilómetro treinta en casi 02:12 largos, y cada zancada costaba su precio. Llegó la zona más bonita de la maratón, pero daba igual, no era capaz de sentir el ánimo de la gente animase, y no podía salvar ya mi carrera. En la Plaza de España me dió un calambre en el isquiotibial izquierdo que me obligó a pararme y estirar durante unos segundos, pero se me pasó y seguí a ese ritmo cansino tan indecoroso viendo pasar más y más gente, . En esa parte de la maratón me acordé mucho de Roma y esto lejos de ayudarme me hundía más. Huelga decir en todo ese tiempo no me dejaban de adelantar corredores, algunos muy frescos, como lechugas

En el puente del 36 me esperaba Mercedes y allí me paré unos segundos ante ella para decirle que iba a terminarla pero que no podía con mis piernas. Decidió acompañarme a pesar de que iba cargada con la mochila y pudimos recorrer hasta el 38 y medio aproximadamente. Ya en el parque El Alamillo la cosa lejos de mejorar empeoró más, kilómetros que me salían de media cercanos a los 7´ porque andaba más que otra cosa, y así digerí lo que me quedó de maratón, hasta que a 600 metros de la meta, José Luis, un atleta del Rabaneros Club de Argamasilla de Calatrava, compañero hasta hace poco del Pozo Norte,  me adelantó y me arengó para que le siguiera. Lo intenté pero no podía con su ritmo, y mi entrada en el estadio fue todo menos "triunfal", con zancadas dolorosas y una total incapacidad para correr entrando, de hecho, andando para hacer 03:30 largos tiempo del chip. Algunos diréis que al menos la terminé, y sí, lo hice, pero no nos engañemos: no quiero esto para ningún corredor que pretenda disfrutar una maratón.

Y para lo último, la apoteosis: indigestión en forma de repetidos vómitos y diarrea que me provocaba que unos minutos después de beber lo expulsase, y así hasta bien entrada la noche. Al día siguiente tampoco pude comer y sólo al mediodía me pudo entrar algo. Ya a la cena la cosa se regularizó. Lo mejor es que ayer salí a correr con Mercedes y aunque suene a sorna me encontré suelto y sin problemas. Supongo que de algo me tendría que haber servido mi preparación.

En la tabla podéis apreciar "mi ficha"



















Y sólo puedo terminar esta entrada diciendo que siento volver a transmitir negatividad aunque no fue mi intención. Yo soy el primero que tengo ganas de contar cosas buenas.



sábado, 22 de febrero de 2014

HACIENDO LAS MALETAS PARA SEVILLA

Tras no más de 4 horas y media durmiendo nos hemos levantado a hacer la maleta (en esta ocasión ésta será más ligera porque sólo pensamos llevar ropa de deporte). Estoy cansado por haber dormido poco pero lo he hecho adrede porque creo que es la única forma de caer rendido esta noche y descansar cuando más lo necesito. El miedo ha dado paso a la expectación pero por ahora no me "bullen" las piernas. Tendrá que llegar a allí y oler el ambiente para que la adrenalina comience a fluir.

Bueno, es mi sexta pero no sé la razón por la cual me siento como un auténtico novato, como si fuera mi primera maratón y os aseguro que el evento se tratase de la Madrid-Segovia no estaría tan nervioso. ¡Las maratones es lo que tienen!.

Os tendré informados.


viernes, 21 de febrero de 2014

NOVENA Y ÚLTIMA SEMANA DEL PLAN PARA SEVILLA

Miedo, auténtico terror, agarrotamiento, todo en uno. Eso es lo que me acompaña esta noche. En mi sexta maratón ya puedo sumar una nueva sensación al espectro de emociones. Si Estocolmo se llenó de emociones propias de "la primera vez", si Valencia supuso el reto terminando en una dura caída, pero Castellón vino a salvarme con el sentimiento de vivir una segunda oportunidad, Roma me trajo el sentimiento de conseguir mi sueño, Málaga me enseñó que la humildad es más bella que el orgullo, y entendí el sentido que tiene todo esto para nosotros. Pero ahora llega Sevilla y no sé muy bien que "bombón me va a tocar", haciendo un juego de palabras con lo que decía Forrest Gump. Como es decía, por lo pronto siento miedo, pero esto también te hace sentir vivo.

Novena semana y los deberes hechos. No he podido o no he sabido hacerlo mejor porque en dos meses lo he intentado con todas mis fuerzas para llegar hasta aquí en buenas condiciones. Y lo peor de todo es que no sé cómo me encuentro porque no he competido desde hace tres meses, precisamente con la pierna arrastra en Málaga. 64 kilómetros en mi última semana en los que gozaré de dos descansos seguidos, el de hoy y el de mañana y que si por algo se ha caracterizado ha sido por la dificultad para cerrarla debido a la impaciencia por terminar el plan. El sábado hubo doblaje con viaje incluido a Granada, todo para hacer algo más de 20 kilómetros, que en parte disfruté con Mercedes. El domingo volví a salir con Merche esta vez en Linares y fue un buen entreno para ella, y a mi me sirvió para completar kilometraje. El lunes tocó meter un poco de caña, haciendo interval duro en Manzanares, y el martes tuve que descansar por un problema laboral, con lo que me vi obligado a doblar ayer para terminar con este plan. Al final me han salido casi 90 kilómetros de media semanal repartidos en 60 días (755 kilómetros en los que ya incluyo osadamente los kilómetros que tendré que hacer en Sevilla)





Hoy he pasado por la ITV, porque me han estado dando un masaje de descarga y también he comenzado con la recarga de hidratos. Hay que seguir el protocolo de actuación para estos casos; pero lo mejor del día ha venido al final del mismo, cuando unos de los blogueros que sigue esta humilde casa nos ha nombrado en una de sus entradas: dicho de otra forma, ha citado a una serie de blogueros que vamos a ir a Sevilla, organizado una pequeña quedada y promovido un seguimiento de cada una de nuestras experiencias en el evento. Bonita iniciativa que aquí os dejo: http://correcorriendo-mij-mij.blogspot.com.es/. A todo el ejercito convocado os digo que nos veremos en el frente antes de comenzar la batalla.

Ah, que no se me olvide: mi amiga Marisol Gijón se ha lesionado y desde aquí le mando un abrazo. No podremos disfrutar juntos esta maratón, pero habrá más ocasiones.







jueves, 20 de febrero de 2014

MIÉRCOLES 19: LA BATALLA PSICOLÓGICA DE CERRAR EL PLAN

Tras luchar contra los elementos durante la preparación de una maratón, uno halla una gran satisfacción al terminar su plan. Todo ese esfuerzo, todos esos inconveniente se convierten en una sensación de triunfo por haber doblegado a la apatía, los dolores, los inconvenientes y los elementos. Tras esto sólo quedan los nervios, el respeto y la emoción del evento que se tiene por delante. Así me acosté ayer, satisfecho. Pero el miércoles hubo que finiquitarlo, y se hizo con un experimento: un doblaje. Quería descansar el jueves y el viernes, y el martes no había podido salir a correr por un problema laboral, por lo que surgió este cambio en el plan. Al mediodía salí a rodar suave para hacer unos 11500 metros a algo menos de 6´el kilómetro, que realicé sin molestia alguna, aunque me costó arrancar. Sabía que por la noche aún me quedaba otra sesión más, pero ésta se hizo más agradable ya que salimos Mercedes y yo para ir al parque a realizar interval. Calentamos yendo a dicho recinto y una vez allí dimos 6 vueltas con cambios de ritmo de 600 metros fuertes (fuertes para Mercedes) y recuperación trotando los cuatrocientos restantes. Tras esto regresamos a casa a buen ritmo. Mercedes respondió muy bien, sobre todo a partir del cuarto cambio, y bien podríamos haber hecho dos o tres más. Con esto, el miércoles han salido más de 20 kilómetros y medio y he cerrado mi plan, dos meses después de comenzarlo. Esta semana han sido 64 kilómetros, y con la pequeña salida prevista del sábado y la maratón del domingo habré completado 755 kilómetros con una media de casi 89 kilómetros semanales.

¡Se terminó!. Ahora a disfrutar de estos días hasta la mañana del domingo, donde tengo el último obstáculo, el tan esperado.




martes, 18 de febrero de 2014

EL EFECTO JUAN

Corre una brisa fría impropia de esta época del año en la latitud en la que estamos. y aún así las gotas de sudor resbalan por mi cara, sin duda fruto de los nervios y por mis piernas sube un cosquilleo que identifico: me hierve la sangre esperando el momento ansiado, un poco tarde pero aquí está..  El pebetero se alza majestuoso y contemplándolo me cuesta creer donde me encuentro y el camino que he tenido que recorrer para legar hasta aquí; se trata de un bonito sueño, pero a su vez es real. Una de las contrincantes me mira desafiante pero no me importan mis rivales, tan sólo pienso en mi padre: quizá no pueda verme desde otra  dimensión pero esta carrera la haré por y para él. De forma premeditada cierro los ojos y busco en mis recuerdos para hallar esas imágenes que me motivan en los momentos importantes: tengo 7 añitos y también es septiembre, el gran acueducto romano me intimida con su presencia y esperamos pacientea al lado del arco de meta de los 102 kilómetros de la Madrid-Segovia. Estoy cansada de tanto esperar pero no quiero que mamá se dé cuenta por que no quiero que diga que soy que soy muy blandita; la realidad es que llevamos todo el día yendo de pueblo en pueblo siguiendo a mi padre por el recorrido de la prueba...Entonces mi madre grita ¡Es Papá, ya viene!, y a lo lejos se vislumbra su delgada silueta y su gorra del Sáhara; va con otro corredor en paralelo y percibo que cojea; cuando cruzan la meta agarrados de la mano la cara de papá va adornada de una gran sonrisa  y algunas lágrimas en sus ojos, y todo esto ocurre en un constante vitoreo por parte del público que les jalea y los trata como auténticos héroes, no en vano han estado más de 11 horas corriendo para realizar esa increible distancia. Mi recuerdo siempre termina con la visión de ellos dos fundidos en un abrazo y en ese momento decidí y siempre decido que lo que quiero hacer en esta vida es correr tal y como hace él. Ese es Juan, el acompañante de papá y en ese momento entró en nuestras vidas... Abro los ojos y busco entre el público a mi niño, a Raúl, mi marido, a Juan, el padre de Raúl y mamá, por supuesto. Cuando los encuentro entre la muchedumbre agito la mano saludándoles y les envío un beso. Esto ya va a empezar, ¡ya era hora!.

Los recuerdos no se almacenan en el cerebro, eso lo sé desde que sólo cuento con alma. Sin embargo el tiempo no existe allá donde hábito; en su lugar se percibe una línea discontinua sin principio ni final. Ha aparecido esa materia y el color lo inunda todo: mi hija envia un beso y siento la emoción y el orgullo en ellos, pero alrededor sólo hay vacío, un colorido vacío. Pronto la línea desaparecerá y me iré con ella hasta que de nuevo la paz se rompa y aparezcan nuevamente los colores. Puedo recordar... los recuerdos son plenos, completos....años atrás...siento que la rodilla me hierve, no me deja ni andar; estaba disfrutando acumulando kilómetros y kilómetros sintiéndome cada vez mejor: el 30, el 40, el 50, adelantando corredores y bajando mi media. En Cercedilla apenas paré, lo justo para dar un abrazo a mi mujer y mis niños, comer algo rápido y salir "pitando" evitando enfriarme. En la cuesta hasta la Fuenfría apenas necesité parar y adelanté a mucha gente que iba andando; sin embargo, cuando al comenzar la cuesta abajo he notado ese dolor punzante que bien conozco. Paro y trato de que la desesperación no me impida pensar, quedan unos 15 kilómetros pero me veo incapaz de recorrerlos. Sin embargo aparece Juan  que se detiene  y se interesa por mi; entrado en los cuarenta, como yo, derrocha amabilidad y optimismo. La segunda frase que me dice es "no te preocupes, esta prueba las vamos a terminar juntos", y yo por fuera me muestro excéptico, pero por dentro me siento más tranquilo y ya no me encuentro solo.  Se saca una pastilla de su mochila, doble ración de paracetamol, ese que estaba echando de menos y que por las prisas me había dejado olvidado en el hotel. Comenzamos a avanzar, al principio andando, hablamos y hablamos, me cuenta su vida, y yo la mía, cuando menos me espero estoy corriendo y no me duele la pierna, al menos no mucho; los kilómetros vuelven a correr con nosotros, llegamos a La Cruz y ya no pienso en retirarme, tan sólo doy gracias porque ese hombre es una bendición caída del cielo; seguimos charlando y corriendo ahora a buen ritmo hasta tal punto que vamos adelantando gente y más gente; pronto los edificios de Segovia se van haciendo más grandes hasta estar junto a nosotros. Entramos en las calles cuando todavía la noche no ha comenzado a volcar sus sombras y la gente nos anima de forma que siento la adrenalina en forma de subidón, con escalofrío incluido. Pienso en mi mujer y en mis hijos y me cuesta no comenzar a llorar; giramos hasta la última recta y al fondo está el Acueducto y sé que ese es mi momento, quizá también el de Juan. Cruzamos la meta cogidos de la mano y nos fundimos en un abrazo sincero...Tercero y cuarto de la misma categoría, pero tenemos un problema: ninguno de los dos quiere que el otro sea cuarto, así que la organización, ante tal rechazo decide darnos dos medallas, y la línea desaparece...

Juan se desespera; se despitó a la hora de inscribirse en la Madrid-Segovia y está en lista de espera. A unos días del evento siento que se lo va a perder después de haberle dedicado tantas horas y tanta ilusión. Llamó infinidad de veces a la organización pero ya ha perdido la esperanza. Es lunes por la mañana y lleva a su hijo Raúl al colegio cuando suena el móvil, pero no lo tiene a mano, la melodía se repite varias veces, ¿dónde demonios está?,...abre el compartimento central y allí se encuentra, pero ya ha dejado de sonar. Hace la rellamada pero comunica. Tras dejar al niño lo vuelve a intentar y nada, sigue comunicando, piensa que no deber ser nada demasiado importante y desiste. Ya hacia el trabajo sus ojos se centran en un cartel en la autovía: es de un delgado corredor con una gorra del desierto que se dirige hacia un horizonte naranja. Entonces aparca rápidamente movido por un presentimiento, lleno de impaciencia vuelve a rellamar, una, dos, tres veces, comunicando..., pero a la cuarta le cogen el teléfono...esa llamada bien valen 102 kilómetros

Estoy muy orgullosa, justo cuando suena el pistoletazo es cuando el esfuerzo y el tesón de mi hija se cobran su premio, fueron duros todos estos años sobre todo desde que su padre se nos fue, pero como todo en esta vida, a cada peso corresponde un contrapeso y viendo la gente levantada aplaudiendo, gritando, arengando, pienso en aquello que él solía decirle para frenar su ímpetu: "regula, regula, por Dios, no gastes más energía de la necesaria al principio, que una maratón es muy larga"....y espero que recuerdes en este momento su consejo

Las paellas de Juan son exquisitas, tanto que invitan a repetir. Va a costar hacer la digestión aunque tras la siesta saldremos a realizar una tiradilla. Miro a mi campeona, ya no habrá más maratones competitivas, auque seguro que sí carreras populares; no podrá colgar en la pared una medalla que diga "El Cairo 2040", pero estuvo allí y 02:26 no está al alcance de cualquier mujer de 33 años. Miro a Raúl y luego miro al peque que se mueve en el patio tras una pelota, para comprobar que corre como tú; no cabe duda de que los genes han pasado del abuelo al nieto sin dejar ni rastro en la generación intermedia. Ya al atardecer hacemos lo que más nos gusta: salir a correr. La verdad es que cuesta cada vez más con los años pero quizá se disfruta el doble porque los aromas del campo son más intensos cuando sabes que pronto ya no podrás olerlos. Delante de mi sobrevuela una mariposa que quizá con su suave aletear esté provocando un terremoto en el otro extremo del mundo; eso dicen; yo me quedo con un efecto que sí he experimentado, lo llamo "el efecto Juan" y consiste en que un buen acto en una carrera de hace 40 años cambió nuestras vidas.








lunes, 17 de febrero de 2014

LUNES 17: INTERVAL Y DEL DURO

En el descanso del trabajo, con un día por fin soleado pero no caluroso, volviéndome a calzar las NB RC1400, salí dispuesto a realizar el último entreno duro antes de la cita del domingo. Se trataba de hacer interval a razón de 4´fuertes y 1´suave, lo cual es una sesión sustitutiva de las series de 1000. A partir del minuto 20 comencé a realizar los mencionados ciclos, hasta un total 6, haciendo 47´totales y 10.500 metros, lo cual está bastante bien. He ido suelto y sin molestias, no he ido muy exigido, aunque las zapatillas ligeras en los caminos no dan el 100% de su rendimiento.

Esto se termina: 24 kilómetros más en las sesiones de mañana y pasado y se habrá finiquitado el plan. Habré conseguido realizar una media de algo más de 90 kilómetros semanales durante 9 semanas. Creo que ya está todo el pescado vendido y no puedo hacer más.




GARY MOORE: EL BLUES QUE HA MADURADO

Hoy toca blues y blues del bueno. ¿en qué estaba pensando yo?, ¿cómo podía dejarme en el tintero al bueno de Gary Moore?. Este rockero de inicios (muy de hardrock) quedó prendado por el blues y ya no ha podido escapar a su influjo. Andaba yo con mis veinte añitos cuando descubrí aquel magnifico disco titulado "Still got the blues" y me enganché, no al blues, al cual ya era adicto, sino al bueno de Gary. Hoy, a unos días de mi día D en Sevilla, necesito meterme un poco de adrenalina en forma de buen blues. Espero que os guste; como siempre en la sección "Mi gramola".



domingo, 16 de febrero de 2014

DOMINGO 16: PEDAZO DE TIRADA CON MERCEDES

Mercedes está lanzada, y su rodilla le está dejando continuar. Tras el desayuno en el hotel, hicimos el petate y regresamos a Linares llegando a eso de las 13:00 horas. Nos cambiamos y nos fuimos a correr yendo a la Estación Linares-Baeza y regresando a Linares por la vía verde, casi 14 kilómetros que tienen los últimos 8 en constante pendiente positiva. Mercedes me volvió a demostrar que está cogiendo un buen estado de forma. Aguantó perfectamente 01:28 minutos de sesión, eso sí, a ritmo tranquilo, aunque a la ida cuando tocó pendiente negativa nos pusimos en algún momento en 5´pelados el kilómetro. Llegamos llenos de barro, y como prueba me había puesto las medias de compresión las cuales resultaron sentar fabulosamente bien a mis piernas (ya veré si se me ocurre correr con ellas la Maratón de Sevilla). Otro días más sin molestias y con la satisfacción de que a Mercedes no le molestase apenas la rodilla. Eso sí, en estos momentos se está quejando de lo cansada y dolorida que está.


SÁBADO 15: DOBLAJE EN PLENA CELEBRACIÓN


Hoy 16 de febrero hace 12 años que me casé, afortunadamente para mi, y creo que también para Mercedes. Para celebrarlo habíamos programado una escapada al Abades de Granada, hotel que ya desde aquí recomiendo. El problema es que iba a tener la agenda apretada para poder hacer tantas cosas en tan poco tiempo, pero todo encajó, como un puzzle. Madrugué para salir a hacer 13500 metros que hice a ritmo suave, y a decir verdad, no con grandes sensaciones. Llegado a casa, terminamos de preparar las maletas y pusimos pies rumbo a Linares, donde ibamos a dejar a los peques. Eso hicimos y desde ahí a Granada. Llegamos a las 13:30 horas y lo primero que había que buscar era el Decathlon, donde teníamos previsto hacer unas compras, pero me equivoqué de centro comercial y ví un Sprinter, donde entramos y allí me compré unos pantalones cortos Joma con los que pienso correr la Maratón de Sevilla. Tras esto nos fuimos a comer a un Pans & Company, donde nos pusimos hasta arriba, y de ahí al Decathlon, que no caía muy lejos. En dicha tienda nos compramos sendas medias de compresión (unas para Mercedes y otras para mi), de cara a la temporada de ultrarunning/montaña, que comienza para ambos. También me compré unos buenos y finos guantes, y estuvimos viendo zapas de trail para Mercedes, pero el calzado siempre lo compro por internet. Tras esto fuimos al centro de Granada, a las teterías, donde pudimos disfrutar del ambiente que allí se respira, además de una magnifica tarta de chocolate, y después a fichar al hotel. Éste caía muy cerca del Estadio de Los Carmenes, y de la pista de atletismo. Realizamos el check-out y sin más tiempo para más, como una buena pareja de enamorados NOS FUIMOS A CORRER. Cogimos el coche y nos desplazamos a la pista de atletismo antes mencionada, pero cual fue nuestra sorpresa al comprobar que estaba cerrada. No importaba, tocaba correr por las calles, y eso hicimos: nos inventamos un circuito que transcurrió en gran parte del mismo por el río Monachil y con el tiempo justo regresamos al coche y de ahí al hotel, ¡que teníamos sesión de Spa!. Y vaya si la tuvimos, ¡fue genial y muy relajante!. Después hicimos algo de tiempo nos cambiamos y a la cena romántica, que estuvo genial, muy variada, pija y abundante, con lo que acabé "repleto". Tras esto a la cama, que había sido una dura y bonita jornada.

En relación a mi doblaje, deciros que la sesión de la tarde las realicé con las NB RC1400 y fui muy cómodo con ellas, hasta el punto que estoy dudando si correr la maratón con éstas o con las NB 890v4. ¡Ya se verá!. Entre los dos entrenos he acumulado unos 21 kilómetros que han resultado según lo previsto.




sábado, 15 de febrero de 2014

OCTAVA SEMANA DEL PLAN ESPECÍFICO PARA LA MARATÓN DE SEVILLA

Esto se termina una vez más. Octava semana de este corto plan de urgencia cuyo principal objetivo era el de recuperarme para la causa: la Maratón de Sevilla. En esta guisa comencé el 26 de diciembre en unas relativas malas condiciones, saliendo de una microrotura de isquios y no en mi mejor estado de forma, y aquí me hallo ahora, un 15 de febrero con el sentimiento de haber cumplido, es decir, de haber conseguido un estado de forma bueno, que no óptimo, y sobre todo dejando atrás los dolores, las molestias y otros males. En la fase final estoy acumulando más kilómetros de lo que sería lógico y normal, pero este plan no ha tenido ni de lo uno ni de lo otro, ha sido extraordinario y "de última hora". Por ello he realizado 92,5 kilómetros en la penúltima semana, en pleno tapering, pero bastante suaves, como ha sido la tónica de esta planificación. Por días:

  1. Sábado 8: tocó tirada de 23,5 kilómetros con Joaquín Lozano. Estuvo muy bien, ameno, intenso y duro (debido al viento). En mi haber tengo que no llegué muy cargado, y en mi debe la inseguridad de no haber corrido ninguna tirada larga a una media total por debajo de 5´.
  2. Domingo 9: hice un doblaje inusual. Por la mañana hice fartlek durante más de una hora, con subida de gradas incluida. Por la noche salí a hacer un rodaje de 42 minutos con Mercedes. 
  3. Lunes 10: tocó sesión intensa y corta. Hice 8,3 kilómetros con cuestas y por caminos, y en la última fase fui a poco más de 4´el kilómetro. Buenas sensaciones.
  4. Martes 11: salí con Mercedes en un entreno de casi una hora con pequeños cambios de ritmo, aunque para mi fue más regenerativo que otra cosa.
  5. Miércoles 12: llegó la apatía justo en el día de la introducción de cuestas, aunque en esta ocasión no metí muchas. Hice unos 12,5 kilómetros con unos 15 minutos en subidas de distintas pendientes. De nuevo buenas sensaciones.
  6. Jueves 13: continuó la falta de motivación y activación fruto, sin duda de la bajada de kilómetros; no tenía muchas ganas de correr pero hice un interval intenso que me dejó rendido. Los intervalos fueron bastante cortos 1´30´´-1´30´´.
  7. Viernes 14: me encontré con pocas ganas de correr pero una vez puestos en faena me hallé bastante suelto, aunque el entreno era de descarga más que de otra cosa.
Con este resumen he completado 92,5 kilómetros y lo que me queda es ya coser y cantar: 70 kilómetros concentrados en los cinco días siguientes y descansos el jueves y el viernes y salida para activar las piernas el día de antes de la maratón. Esta es la tabla:



Por cierto, si todo sale según lo previsto, habré realizado 34 sesiones en 28 días, sin mediar ni un sólo día de descanso. Esa ha sido mi filosofía, la de muchos kilómetros, descansos activos y acostumbrar a mi cuerpo al trabajo constante.



VIERNES 14: TERMINANDO LA PENÚLTIMA SEMANA

Tocaba cerrar el círculo y terminar esta semana que ha estado caracterizada por costar más de lo previsto, sobre todo desde el punto de visto mental. Ante mi sólo 9 kilómetros de descarga, pero hasta un entreno tan suave se me puede llegar a atragantar en mi mente cuando lo que estoy es deseando que llegue la dichosa maratón. Lo preparé todo para quitármelo del medio al mediodía, en el descanso laboral, pero no sé si fue el subconsciente el que me jugó una mala pasada o se trató simplemente de un despiste, el caso es que cuando fui a cambiarme para irme a correr reparé en que no me había echado las zapatillas. Quedó pospuesto para la noche y llegada la hora me cambié con auténtica desgana y me fui al parque a realizar mis deberes. Suerte que allí, tras haber dado una vuelta al recinto, me encontré con Enrique Cidfuentes y todo se simplificó porque él iba de lo mismo (trote suave como previa a la Media Maratón de Valdepeñas de este domingo), así que toco charlar y charlar, y Enrique y yo tenemos para rato... Cuando menos me esperé me dí cuenta que ya había dado 7 vueltas, 7 kilómetros, que más el kilómetro y medio de la ida suponían haber cumplido con la sesión, así que me despedí de mi amigo y regresé a casa contento por haber finiquitado la penúltima semana con unos muy dignos 92,5 kilómetros, según lo previsto.

Ahora toca fin de semana intenso, porque Mercedes y yo nos vamos a pasar nuestro aniversario de casados a Granada; en estos momentos, tras escribir estas líneas me iré a correr un poco, después haremos las maletas y nos iremos a Linares a dejar a los niños y desde ahí a pasar "nuestro día". Por cierto, esta tarde saldremos a correr por esa bonita ciudad andaluza y mañana también tenemos previsto hacer una tiradilla en Linares. Se nota que estamos enganchados.


JUEVES 13: QUIZÁ EL PENÚLTIMO ESCOLLO ANTES DE SEVILLA

El jueves tocaba meter algo de intensidad y yo no estaba muy por la labor. He llegado a un punto en el que me da pereza salir a correr; en realidad es como si tuviera unos cartuchos cargados y no quisiera ya malgastarlos, porque lo único en lo que pienso es en la espera hasta el domingo día 23. Sin embargo, el plan aún me dice que esto no se ha acabado, que hay que seguir remando. Salí por la noche con un interval marcado en el papel, además algo exigente: 1´30´´ fuerte-1´30´´ suaves. En mi haber tenía que no se iba a alargar mucho el entreno ya que se trataba de un circuito de 10.400 metros. En el calentamiento me mostré algo cansado y me costó iniciar la secuencia de cambios de ritmo, aunque con el paso del tiempo mi cuerpo tuvo que claudicar y cumplir lo mejor posible con el entreno previsto. Finalmente hice unos 56´ y terminé, como no podía ser de otra forma, bastante satisfecho.


jueves, 13 de febrero de 2014

LOS RETOS QUE TOCAN TRAS LA MARATÓN DE SEVILLA




Tal y como planifiqué, tras Sevilla tocará cambiar el chip y regresar al ultrafondo y a la montaña. Ese cambio es difícil para mi porque la mentalidad es otra totalmente distinta y el tipo de entrenos difiere bastante, pero mi motivación agradece la vuelta de hoja porque hay algo en las largas carreras que me atrae sobremanera. Para asentar mi propuesta me he preinscrito en la QTC de la Quijote Legend de la Sierra de Alcaraz. ¿Qué que es la Quijote Legend?, es un evento que tiene lugar en los últimos días de mayo y primeros de junio y que consiste en un desafío de tres jornadas de casi 160 kilómetros con pendientes positivas increibles que la colocan prácticamente como la prueba más dura en España. En cualquier caso la QTC, a la cual me he apuntado, es la tercera prueba de las tres comentadas con una distancia de 50 kilómetros y una pendiente que salvar de 2.500 metros, con tres picos que alcanzar (uno de ellos el de Los Calares del Rio Mundo). Podéis ver el perfil en la imagen de abajo: