RELATOS

Una vez iniciado el movimiento supe que no habría marcha atrás, sería difícil regresar a aquello que fui. Hoy soy otro ser: curtido, compañero del esfuerzo, amante de mis kilómetros. Sólo el fin de mis días debería obligarme a parar: ese es mi pequeño sueño.

sábado, 29 de diciembre de 2018

BALANCE DE 2.018: EL AÑO DE MERCEDES

Si 2.017 fue estupendo para ella y bastante positivo,  2.018 ha sido definitivamente el año de mi mujer que nos ha sorprendido a todos con un rendimiento fabuloso en un montón de ultras, aunque tampoco le ha hecho ascos al asfalto, aunque no haya corrido ninguna maratón urbana en este año. Este es el repaso del año que ha tenido mi mujer:


  • Enero:
    • Media Maratón de Sevilla: Mercedes conseguía su mejor marca en la distancia con una pedazo media en la que marcaba 1 hora 48 minutos 20 segundos. La disfrutó y no le acompañé. En aquellos meses yo estaba muy apático y no tenía ganas de pisar el asfalto. 


  • Febrero:
    • Media Maratón de Valdepeñas: en esta ocasión corríamos juntos, yo le hacía de liebre, y Merche iba de más a menos en esta carrera que, todo sea dicho, se le suele atragantar. En cualquier caso conseguía mejorar su mejor marca por ¡un solo segundo!: 1 hora 48 minutos 19 segundos. Obtenía trofeo como la 13ª mujer local.



    • Trail de Moixent: ambos corríamos un bonito trail en esta localidad valenciana, y nos quedaba buen regusto, aunque no conseguíamos subir ninguno de los dos al podium (Merche quedó cuarta veterana +40).  


  •  Marzo: 
    • Maratón de Montaña de Cuenca. Competíamos los dos en Cuenca, y tocaba pisar la nieve, resultando una competición muy muy dura (ya lo hubiese sido aunque no hubiese nevado). Merche corría su distancia más larga en montaña y cumplía con creces, a pesar de que en realidad se tratase de un test para su gran reto: los 101 kilómetros de Ronda. Bajaba de las 7 horas, que era el objetivo, y no quedaba satisfecha del todo, aunque visto con perspectiva quedaba patente que ya estaba preparada para las batallas más duras.



  •  Abril:
    • El Reto Araque en Jamilena: repetíamos los dos en esta prueba, que ya habíamos disputado en 2017. En mi caso lo hacía compitiendo por equipos, y en el caso de ella, buscaba mejorar su tiempo y sus sensaciones, que ya habían sido buenas en la primera ocasión. Merche obtuvo su primer podium del año quedando como cuarta de la general femenina y primera de su categoría, igualando al segundo su tiempo, y disfrutando mucho este bonito trail.


  •  Mayo:
    • Los 101 kilómetros de Ronda: llegaba Merche llena de incertidumbres a su primera gran ultra, en una prueba dura y larga a partes iguales, de esas que uno no sabe qué va a ocurrir. Por más que le dije que tuviese una actitud conservadora no hubo manera, Mercedes salió "a lo suyo" y fue cumpliendo uno a unos sus hitos, clavando, o incluso mejorando sus mejores previsiones (que no las mías). Recordaremos ese día como aquel en el que yo salí a hacer 30 kilómetros mientras ella comenzaba la aventura, y que al atardecer, y de forma imprevista, volvía a ponerme el chaleco para hacer un doblaje inusitado y vivir con ella sus últimos 30 kilómetros, en una llegada que quedará para el recuerdo (obviamente yo no crucé la meta). Las 13 horas y 44 minutos lo dicen todo, en una edición que para más inri había sido endurecida añadiendo 500 metros de desnivel positivo, hasta los +3000. Si hay que destacar algún éxito desde que comenzó a correr me quedo con este, pese a que no subiera al cajón.



    • Trail Cueva Cabrera, La Guardia, Jaén: por segunda vez corríamos los dos este trail (ya lo habíamos hecho en 2.016), y en esta ocasión se unía nuestro hijo, Jorge, su primera competición de montaña y sin entrenar. El resultado era espectácular: los tres obteníamos trofeo, pero Merche sufría un montón para ser primera veterana, dos semanas después de lo de Ronda, y es que no estaba del todo recuperada del tute sufrido.


  •  Junio:
    •  Cross de Cástulo: Merche quería ser profeta en su tierra, Linares, corriendo una prueba de formato desconocido para ella, un cross, en el yacimiento romano de Cástulo. Le costaba, pero cumplía con creces en esos muy duros 8k, quedando primera veterana.

  • Julio:
    • Alfajor Trail de Medina Sidonia: Mercedes me convencía para que nos inscribiéramos por parejas en este cross/trail. De forma muy atropellada, por temas laborales, llegábamos sin tiempo, después de un largo viaje, cansados y corríamos esta carrera que, seguro que en otras circunstancias podríamos haber disfrutado. No fue la mejor carrera del año, pero sí que fue una experiencia. Finalmente cuartos por parejas, y lo tuvimos "ahí", pero bueno, un pequeño desastre.

  • Agosto:
    • Los 50 kilómetros Subida al Veleta: otro reto de mi mujer al que yo me inscribí por su insistencia, y eso que "no estaba" para nada, no me sentía corredor. Llegamos con muchas dudas a esta carrera, ella por la dureza con la que se iba a enfrentar, con un +2650 de desnivel positivo desde Granada al tercer pico más alto de España, yo por no saber si ni tan siquiera podría terminarla. Pero cosas que tiene la vida, la acabamos disfrutando, yendo en tándem todo el tiempo, y no cejando en nuestro esfuerzo, de menos a más. El tiempo fue bastante digno, 6 horas y 34 minutos, y fue toda una experiencia. Merche, segunda de su categoría, pero no había trofeos por categorías.



  •  Septiembre:
    • Desafío Extrem de Valdepeñas de Jaén: necesitábamos ponernos las pilas en modo trail para nuestro segundo gran reto, la Doñana Trail, y probábamos en esta localidad, su primera edición. No resultó una trail tan duro como esperábamos aunque yo tuve alguna indisposición tras terminar la prueba. Merche llegó fuerte y fue segunda de la general.

  • Octubre: 
    • Trail de Onil: repetíamos tras 2016, porque queríamos volver a sentirnos como en casa, y no acabábamos desfraudados, todo lo contrario. Merche mejoraba su desempeño en casi 14 minutos. Segunda de su categoría y agasajados de regalos.


  •  Noviembre:
    •  La Doñana Trail, 71 kilómetros. Era nuestro reto conjunto, competíamos por parejas y sin embargo todo se iba al garete por mi culpa, en un mal día, y teniendo en cuenta que no llegaba en un gran momento de forma. El caso es que me retiraba y con ello provocaba que no pudieramos ver cumplido nuestro sueño de llegar juntos, algo que ya habíamos echado en falta en 2016. Pero Merche continuó e hizo un auténtico marcón, 7 horas 54 minutos, llegó muy entera.




  • Diciembre: 
    • Ultramaratón de la Vida, Sanlúcar de Barrameda: concurríamos en el último reto del año, reto para ella, marrón para mí, que llegaba muy tocado, en todos los sentidos a este evento.  Decidía hacer el desafío: doblando con los 8k nocturnos del día 8, y al día siguiente los 50 kilómetros de la ultra. Rindió bien en la prueba corta, séptima de su categoría, y sin forzar mucho, y al día siguiente notó el esfuerzo. Yo salí el último y ella desapareció de mi vista desde el principio, sin embargo logré alcanzarla en el 14 y fuímos en pareja el resto de la prueba, cumpliendo nuestro sueño de llegar juntos, y con un crono fabuloso de 4 horas 51 minutos, cuarta de su categoría, a 9 minutos de la tercera, y cuarta del desafío, a tan sólo 3 minutos de la tercera, pero sin duda fue el mejor broche que podíamos haber puesto a este extraño año, al menos para mí.




2 comentarios :

  1. Fantástico año 2018 el vuestro, sobre todo el de Merche, ¡simplemente genial!, dale un fuerte abrazo, así como otro para ti.

    Saludos, Emilio Díaz.

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  2. ¡¡Emilio!! que gusto saber de ti a través del blog. Le hizo ilusión a Mercedes saber de tu comentario. Espero que me digas si vendrás a Valdepeñas. Nos haría ilusión

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