RELATOS

Una vez iniciado el movimiento supe que no habría marcha atrás, sería difícil regresar a aquello que fui. Hoy soy otro ser: curtido, compañero del esfuerzo, amante de mis kilómetros. Sólo el fin de mis días debería obligarme a parar: ese es mi pequeño sueño.

martes, 5 de mayo de 2015

EL TRAIL SIERRA DE LA MOSCA: 31 KILÓMETROS 1050 M DE DESNIVEL. ¡MERCHE, ERES UNA CAMPEONA!

¡¡¡Y por fín llegó el domingo!!!. Muchos días había pasado Mercedes en un mar de dudas sobre todo debido a su lesión, su osteopatía de pubis. A esas lógicas sombras había que sumarle la incertidumbre de correr por la montaña una distancia que jamás había alcanzado (lo más que había corrido habían sido unos 25 kilómetros). Si a eso le sumamos el calor que sabíamos que iba a hacer, pues ya tenemos el resultado: no pegó ojo en prácticamente toda la noche. A las 06:45 sonó el despertador, me levanté algo dolorido de la batalla de unas horas antes y terminé de preparar la mochila de hidratación. A las 07:25 bajábamos a tomar algo y tras un rico y variado desayuno nos íbamos con el tiempo justo a Cáceres. Permitidme que divida esta crónica en capítulos, como a mi me gusta, ¡recreándome!. Sinceramente creo que la ocasión lo merece:

La llegada a la zona de salida.

Sinceramente, uno no encuentra nada mínimamente comparable a la emoción que se siente en momentos como los de esa mañana. ¿hay algo mejor que hacer una mañana de domingo junto a tu mujer?. Llegar y ver el arco de salida/meta donde unas horas antes has vivido una experiencia estupenda, y ahora saber que tu esposa y tú vais a vivir una aventura por los montes de Cáceres es un reto emocionante difícil de describir. Nos dio tiempo a charlar un rato, a ver el ambiente a sentir la adrenalina correr, de hecho la sentí tanto que las molestias del mini trail prácticamente se esfumaron.  

 He aquí una foto con nuestros dorsales...




Y aquí Merche en línea de salida....




En el tablón habían colgado la clasificación provisional de los que disputábamos la prueba "combinada". Yo aparecía en el octavo lugar, tercero de mi categoría, aunque por esto último no dieran trofeo. Había que disputar el trail y sumar ambos tiempos de forma que los seis primeros clasificados se llevarían un bonito trofeo, pero de sobra sabía yo que no podía aspirar a estar entre los elegidos entre otras razones porque mi sitio allí, esa mañana, era estar con Mercedes desde el principio al final de la prueba, haciéndole de escudero para que no le faltara de nada. Su objetivo es Helsinki y esta ha de ser su rampa de lanzamiento hacia tierras escandinavas.

La tan ansiada salida

Merche se olvidó de su cansancio por no haber dormido, de sus molestias, de todo, se le veía muy emocionada. Tenía todo lo que necesitaba: sus piernas, una bonita mañana aunque  prometiese calor, me tenía a mi que le llevaría el ritmo y también podía contar con nuestra mochila donde llevaba: dos botellas mediadas de isotónica especial neutra, con barritas, sales, spray analgésico para su ingle, ¡vaya, la logística estaba cubierta!. Todo sea dicho, la organización tenía colocados completos puntos de avituallamiento cada 5 kilómetros por lo que se podría decir que la mochila no era tan necesaria, pero la idea era parar lo justo en los mismos.

Tras un el beso de antes del pistoletazo se dio la salida. Ah, se me ha olvidado comentar un importante detalle...., hago un feedback: sabíamos viendo la lista de inscritos que Mercedes era una de las tres mujeres que corría el Trail. En el mini trail se habían inscrito casi 30, pero por lo que fuese no había sucedido lo mismo con la larga. Sin embargo el día antes nos había dicho David, de la organización, que una corredora muy buena había cambiado su inscripción del Mini Trail a la combinada, con lo que disputaría ambas pruebas. Vista la calidad de sus contrincante estaba claro que Mercedes sería la cuarta y no tendría posibilidad de subir al podium (las categorías que no reúnen cuatro participantes se agrupan en la siguiente categoría). Sin embargo, mire usted por donde, la suerte nos había sonreído y resultaba que Esmeralda Quintana, una muy buena corredora de montaña, era la corredora que se había cambiado a la combinada, pero no desde el Mini Trail, sino desde el Trail, es decir, con ella ya contábamos como una de las dos competidoras de mi mujer. Y allí estaban Esmeralda , con una pinta de atleta tremenda (en el minitrail había hecho unos bárbaros 01:38), y María López Romano, de Montijo, otra atleta bien curtida y de gran calidad en esto de la montaña. ¡Pero no había nadie más!. Así que le dije: ¡Así se las ponían a Felipe II!, un entreno estupendo para tu maratón de Helsinki y si lo terminas te llevas trofeo!..

Los primeros 10 kilómetros: disfrutando de la naturaleza

Salimos los últimos a un ritmo muy suave, un poco por debajo de 6´en el primer kilómetro pero más lentos en cuanto comenzaron los primeros repechos. Como curiosidad comentar que el coche escoba nos acechaba por detrás, pero no teníamos prisa alguna. Fui midiendo y analizando a los corredores que llevábamos justo delante y pronto intuí que algunos de ellos los acabaríamos cazando, por lo menos a los que llevábamos más cerca, pero es cierto que en los repechos duros, aún en los inicios de la prueba, Merche se ponía a andar y muchos de estos se echaron adelante, pero no todos, los hubo quien escogieron la misma estrategia, la de no dejarse las piernas nada más comenzar. No habíamos iniciado las rampas duras de la subida de las antenas cuando ya habíamos adelantado a 3 o 4 corredores. La subida fue bonita, tranquila y sin sobresaltos, alcanzando Merche el avituallamiento con bastante entereza, ¡no esperaba menos de ella!. Apenas paramos en el mismo, sólo para coger unas gominolas y echármelas en la mochila (para la despensa). En cuanto a la estrategia de avituallamiento para mi estaba clara: le iba dando isotónica cada 15 minutos justos, tal y como hacía yo en mi preparación de la Madrid-Segovia el año pasado. También de vez en cuando una gominola o una barrita.

En la bajada tuvimos cuidado de que Mercedes no se resintiese de su lesión y fuimos haciendo la goma con un corredor que se le veía lento pero seguro. Recuerdo que le dije a mi mujer que ese se nos iría y no lo veríamos más, eso ocurrió en la bajada. Pero como decía antes, no teníamos mucha prisa, íbamos a ritmo, sin pausa, regulando. Bajamos a la charca con cuidado y cogimos la pista pedregosa y la cosa iba bien, según veía la cara de Mercedes. Le iba anticipando las dificultades que nos íbamos a encontrar y eso también le ayudaba, y eso sí, comenzamos a correr en solitario, sin nadie por delante y sin nadie por detrás. Capeó bien la bajada bastante técnica que está llena de piedras, y alcanzamos la cuesta del kilómetro 8,5 y Merche quiso andar, aunque en realidad acabó compaginando una marcha rápida con un correr lento, porque no le dejaba andar demasiado por miedo a que se acomodase, ya que esto era un entreno para la maratón. Llegamos a los toboganes que casi siempre picaban hacia arriba, muy bonitos por cierto y tal y como me pasase a mi el día anterior sufrió un poquitín en la siguiente cuesta, la que terminaba en el segundo avituallamiento, el del 10. Allí le eché dos o tres vasos por encima y volví a coger gominolas.

Del 10 al 20: más bonito más duro más calor

La zona de las jaras estuvo genial, con Merche por delante y yo siguiéndole el paso. Llegamos a la bifurcación que nos llevaba a elegir hacía la derecha directos a Cáceres o a la izquierda a seguir el recorrido, por supuesto estábamos en el Trail, no en el Minitrail, asi que tocó subir por la izquierda. Allí adelantamos un corredor que iba tocado con el tobillo (mal se le habían puesto las cosas); aprovechamos para echarle un poco de Reflex en su lesión y tambié le apliqué un poco a Mercedes. Lo acabamos dejando atrás porque no podía apenas correr. La bajada técnica no se le dio como a una profesional a Merche, pero ella es de asfalto, aunque eso sí, no abandonó el ritmillo y fuimos avanzando y comenzando a sufrir el calor que hacía, más de 25 grados a esas horas de la mañana. Pasamos por las colmenas artificiales de abejas y nos faltó la cámara para echarnos una foto, hasta que llegó la gran cuesta de más de kilómetro y medio que hay que hacer andando a no ser que seas un crack, y Merche lo llevó bien, tan bien que andando rápido adelantamos a otros dos o tres corredores que se caían de maduro. Entre buchito y buchito de isotónica, mordisco de gominola y bocado de barrita nos pusimos a bajar por una zona muy bonita que nos llevó al Centro de Aves, donde los de la ambulancia nos arengaron, bueno, sobre todo a Merche: ¡vamos que vas tercera! (claro tercera sí, pero no viene ninguna mujer más detrás). Fuimos a buen ritmo y sin pausa por la pista que nos acercaba a la Sierra de la Fuente y alcanzamos el avituallamiento en el 15,5. De nuevo agua por encima y para adelante, sin pausa. Subimos la pronunciada pero afortunadamente no muy larga cuesta con la que hacíamos cumbre en la zona más extrema y alejada del recorrido y desde ahí a bajar por sendero bastante técnico. Merche iba genial, sin cambiarle el buen semblante, con alguna molestia en la cadera pero sin noticias de la ingle. Fue allí cuando vimos aparecer cuatro corredores que andaban perdidos y venían del pueblo de al lado (habían hecho 2 kilómetros de más); compartimos espacio y tiempo durante unos minutos con ellos pero se nos fueron yendo, eso sí, dos de ese grupo se quedaron echos polvo en la siguiente cuesta, con uno de estos, con Mario, tuvimos oportunidad de charlar más tarde, y en realidad además de ir bastante cansado llevaba una rodilla tocada. Recordé que no le había dado sales a mi mujer, ni tampoco aminoácidos, muy importantes ambas cosas, así que le administré cuatro cápsulas, dos de cada, y las engulló como pudo, no sin dificultad. Llegamos a lo alto y de ahí bajamos por carretera, pista y senda pedregosa hasta el Centro de Aves nuevamente. En la bajada habíamos alcanzado otros dos corredores, uno de ellos justamente el que le había dicho a Merche que no alcanzaríamos en los primeros compases de la carrera; cuando le pasamos nos animó un montón y todo esto hizo sentir a Merche mas fuerte. Al pasar por el citado centro de nuevo oímos los gritos de ánimo de los de la ambulancia, otro subidón. Por cierto, en la sombra había como 4 o 5 corredores esperando a que los recogieran ya que se retiraban.

Del 20 a la gloria

Ahora tocaba correr, imprimir ritmo, así se lo hice saber a Merche. Es difícil de imaginar la emoción que experimentamos cuando vimos que a no más de 200 metros iba la segunda clasificada, María López, ¿tan bien lo estábamos haciendo?. A esas alturas el calor era difícil de soportar y más en esa zona, despoblada de vegetación y sin sombra. De hecho fuimos recogiendo cadáveres a diestro y siniestro, calculo que en los siguientes 4 kilómetros al menos 8 corredores. Alcanzamos a María aproximadamente en el 23 y fuimos con ella un rato y fuimos charlando. Llegamos los tres al avituallamiento del 24 y tras refrescarnos brevemente María salió por delante. Llené una de las botellas con agua fría y esto nos hizo un mundo porque me permitió echarle agus por encima en los siguientes kilómetros. Mercedes estaba algo cansada y bastante acalorada y decidí quitarle presión diciéndole que no tenía que ganar a María, que esa no era nuestra guerra, habíamos venido a entrenar para Helsinki, para medirnos y ver si era capaz de soportar esta dura prueba y lo estaba haciendo muy muy bien. Pero Merche es Merche y aunque me hizo algo de caso no se relajó demasiado, de hecho se engulló un gel en el 25,5 justo para afrontar el último y duro tramo de subida a las antenas y si probablemente pensaba ella que podría adelantar a su contrincante. Llegábamos a las canteras, justo en el punto donde se gira a la derecha y se asciende con gran pendiente hacia la cumbre coronada por las torres metálicas y allí volvimos a alcanzar a la de Montijo, y de nuevo charlamos un rato. La subida por la pista la hicimos andando, como todo el mundo, y adelantamos a otros dos corredores, pero María se nos fue yendo poco a poco. Llegamos a la zona nueva, una senda muy técnica y empinada en la que había que apoyar muchas veces la manos en el terreno para subir, y entre el calor, el cansancio y la tensión se hizo la parte más dura, sin duda, pero no sólo para ella, sino sobre todo para mi....

...El gel hizo efecto en Merche y pesé a ir ya algo justa de fuerzas le ví subiendo con determinación pese a la dureza de esta parte del recorrido. Yo no me había preocupado de beber, ni de tomar sales, ni de comer, y pese a mi buen estado de forma no había caído en la cuenta de que iba medio deshidratado. Subiendo noté que los tibiales se acalambraban y que el cuerpo me pedía pararme, pero no podía hacerle eso a mi mujer ahora que estábamos terminando. He de decir que crisis mucho peores he pasado ya a estas alturas así que no me preocupé demasiado, simplemente apretaba el paso me adelentaba unos segundos para luego esperarla y aprovechar para descansar unos breves segundos, además en una de esas me tomé dos pastillas de sales, que intuía que acabarían con el episodio de calambres que comenzaba a sufrir. 

Llegamos a lo más alto, kilómetro 28 según el Garmin de Mercedes y no paramos en el avituallamiento, no era cuestión de perder más tiempo y con un poco de suerte, mucha diría yo, bajaríamos de las 4 horas. ¡Upss! el inicio de la bajada fue chungo para ambos: para mi por los calambres, para ella por la ingle que le comenzó a pinchar de forma alarmante, aún así bajamos sin pausa, y no a mal ritmo. Afortunadamente en la zona menos técnica los calambres comenzaron a desaparecer porque probablemente las sales habían hecho su efecto. Seguimos bajando y cogimos un poco más de ritmo, nos pusimos por debajo de 6´y el único estrés que nos quedaba era el de tratar de bajar de las cuatro horas, ¿podríamos conseguirlo?. Alcanzamos el último kilómetro con una gran emoción, nos recreamos en los aledaños el instituto y llegamos a meta disfrutando de esta proeza de mi mujer: 31 kilómetros justos, 1050 metros de desnivel positivo y en 4:02, menudo tiempazo, sólo un minuto y medio después que María y 22 minutos después que Esmeralda, sinceramente no lo esperábamos.

La recuperación y los trofeos

Yo llegué algo tocado como he comentado antes, y conforme me fui enfriando la cosa empeoró, siempre al borde de los calambres. El agua fría de la ducha me ayudó a sentirme mejor, aunque no era capaz de calzarme las zapatillas porque al intentarlo se agarrotaba todo. Sin embargo Merche estaba genial, apenas se le notaba el esfuerzo. Aún así no estábamos tan mal como para no charlar con un montón de gente: David y Miguel de la organización que estaban muy contentos con lo conseguido por Merche, también con María, con José Luis, que mencioné en la crónica del Mini Trail y que seguro va a leer esta crónica (por cierto hizo un buen crono en el Trail a pesar de ir tocado con el tobillo y subió por partida doble al podium), con Mario, al que habíamos adelantado durante la carrera y que también tomó nota de este blog, con conocidos del año pasado, bueno..., haciendo amig@s/conocid@s.

Y por fín el momento esperado, la entrega de premios. Merche muy contenta y yo muy orgullosa por ella. Encima tuvo suerte y obtuvo también premio fruto de un sorteo de dorsal y también por haber quedado la última mujer en el trail (paradójico, ¿verdad?).




Por último fecilitar a la organización por lo bien que han llevado todo y lo bien que nos han tratado. Dos días inolvidables.

Un sueño hecho realidad y ahora creo que hemos dado un paso adelante de cara al reto mayúsculo que es lo de la maratón de agosto.

¡¡Bravo cariño!!






8 comentarios :

  1. Me alegro un montón que todo se diera bien, que sobretodo, los dolores no hicieran acto de presencia que era lo más importante, y posteriormente el premio merecido de completar 31 kms por la sierra, que ya tiene su mérito. Mercedes estará orgullosa de sí mismo y de su marido, sin duda es una inyección de moral para la preparacion del reto principal. ENHORABUENA A AMBOS, pero sobretodo a Mercedes, aunque tu Javier tambien tienes mucho mérito. Así pues, FELICIDADES de nuevo a los dos. SALUDOS

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    1. Gracias Kino. Ya me contarás qué tal estás, te quedan unas horas. Al final no hemos sacado un hueco para la tiradilla, pero todo se andará

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    1. Me ha costado poco escribirla, porque ha salido directa del corazón.

      Un abrazo

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  3. Vaya campeona, tiene que tener la seguridad que va a hacer una gran Maratón, muchas felicidades de nuevo a los dos.

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    1. Gracias Miguel, estuvo genial. Mil gracias de nuevo por todo

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  4. Felicidades a los dos Tocayo, sin lugar a dudas espera un maratón lleno de buenas sensaciones.
    un fuerte abrazo

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    1. Upps, ¡Ojalá!. Ya sabes que en esto del maratón 2+2 no es igual a 4. Me alegro de tu buena maratón, disfrutándola. No sé si al final te llegó mi mensaje, porque se quedó bloqueado, en cualquier caso si no te se publicó te lo vuelvo a enviar. Un abrazo y gracias por pasarte por esta que es tu casa

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