RELATOS

Una vez iniciado el movimiento supe que no habría marcha atrás, sería difícil regresar a aquello que fui. Hoy soy otro ser: curtido, compañero del esfuerzo, amante de mis kilómetros. Sólo el fin de mis días debería obligarme a parar: ese es mi pequeño sueño.

sábado, 14 de enero de 2017

SÁBADO 14: Y PRUEBO UNA TIRADA LARGA CON SUSTO INCLUIDO

Esta mañana, secundado por las buenas sensaciones que me transmitían los isquios de mi pierna izquierda, me he armado de valor y he salido dispuesto a intentar una tirada de más de 20 kilómetros. Las primeras zancadas me dicen que estoy mucho mejor, todo marcha mejor de los esperado, pero en el kilómetro 1,6 y sin avisar siento una especie de latigazo eléctrico que me sube hasta el glúteo. Ha sido tan sólo un segundo pero ahora siento la zona bastante molesta. Me paro, y por un momento dudo entre seguir o dar media vuelta y suspender el entreno. Decido continuar; los siguientes minutos discurren tranquilos, me va dejando de molestar y voy entrando en calor. Alcanzo el camino del Peral y me voy acercando a dicho paraje a un ritmo constante y cercano a 5´20´´, no más rápido. Subo por el camino paralelo a la carretera, alcanzo el Camino Carretas y acabo cogiendo el camino pedregoso que me llevará a la pista de subida a los molinos eólicos. Las dudas se han ido yendo, me siento bien, no noto apenas nada raro y puedo ir estirando zancada sin problemas. En la zona más irregular, con un montón de piedras resbalidizas, las zapas resbalan una y otra vez pero no siento nada raro, a pesar de los malos gestos, y alcanzo la pista con decisión y con la intuición de que voy a subir bien, y eso hago, subo bastante constante, con buen ritmo, sin molestias y quizá una de mis mejores ascensiones por estas duras pendientes. En lo alto estiro un poco a la vez que disfruto de las vistas. Estoy casi feliz porque una semana después de surgir el problema me veo otra vez corriendo una larga distancia, así que a la felicidad se une un sentimiento de agradecimiento. Bajo con precaución, y en la zona de ligera pendiente negativa meto una marcha más y me pongo por debajo de 5´, mido sensaciones y no noto molestias. En la carretera pasa lo mismo, todo va bien, y tomo el camino hacia la vega; la vuelta la hago sin incidencias, bueno sí, en la última fase vuelvo a apretar y todo termina sin más problemas, quizá falto de fuerzas, pero eso es harina de otro costal.

Al final 21,5 kilómetros que hubiera firmado hace 4 días.

Merche estuvo perezosa, como el sábado anterior, y ha terminado yendo al gimnasio donde ha hecho algo más de 10 kilómetros en la cinta, eso sí, muy buenos, a un ritmo medio por debajo de 5´30´´.

 


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