RELATOS

Una vez iniciado el movimiento supe que no habría marcha atrás, sería difícil regresar a aquello que fui. Hoy soy otro ser: curtido, compañero del esfuerzo, amante de mis kilómetros. Sólo el fin de mis días debería obligarme a parar: ese es mi pequeño sueño.

lunes, 1 de septiembre de 2014

SÁBADO 30: TIRADA CORTITA. SE TERMINARON LAS MACROTIRADAS

Quizá las molestias, o más que molestias, sufridas en mi pierna me hayan venido bien para entender que era el momento de aflojar el ritmo de entrenos. La teoría de la supercompensación, en inglés está acuñado el término "taper", dice que el organismo debe descansar bajando el volumen y la intensidad en las últimas semanas antes de la competición, para así poder conseguir los mejores efectos de adaptación. En realidad mi idea era realizar un tapering de tres semanas, y esta pequeña lesión me ha obligado a ello, de forma que en la última semana, quedando tres, he hecho 94 kilómetros, descanso tres días, y sobre todo, en esta antepunúltima semana ya no he realizado una tirada larga el sábado, como venía siendo costumbre, sino que simplemente he hecho, como expondré ahora, 16 kilómetros a ritmo medio (más rápidos que el ritmo a seguir en la Madrid-Segovia). La idea es terminar la semana presente con unos 85 kilómetros, la penúltima realizar 75 y en la última realizar 60, suponiendo unas reducciones del 10%, 9,5%, 11,7% y 20% en las últimas cuatro semanas. Si cumplo estas previsiones habré hecho una media de 92 kilómetros/semanales en las quince semanas del plan, con tres semanas por encima de los 100 kilómetros

El sábado, por tanto, era para mi una prueba de fuego: la de salir a rodar y notar que la pierna respondía, para mi tranquilidad, después de ser incapaz de enlazar dos entrenos seguidos en la semana que había expirado. Con todo el calor del mediodía cogí el camino que llamo de la vega para llegar al Paraje del Peral, a un ritmo de 5´15´´ de media, y no muy buenas sensaciones en mis piernas, aunque la lesión del Vasto Interno no estuviera dando problemas. Como no tenía ganas de que el entreno se convirtiera en un calvario, tras refrescarme en el Peral, reinicié la marcha a un ritmo más suave, dirección al Paraje de las Aguas. Pronto me sentí mejor y fue entonces cuando aumenté de nuevo la cadencia. Sin embargo no rodé redondo en lo que me quedó de sesión, para mi pesar. Me salieron unos 16 kilómetros y no sé el ritmo medio porque lo dejé de medir en el momento que paré en el Peral.

Ya en casa estiré y fue entonces cuando el dichoso musculo comenzó a revelarse indicándome que la sobrecarga seguía ahí.

 


2 comentarios :

  1. Respuestas
    1. Joaquín, está bien que me veas llegando, está bien que confíen en uno, pero a decir verdad le tengo mucho respeto, porque ya sé lo que es, una prueba con muchas vicisitudes. Estas pruebas son muy emocionantes, tienes ganas de que llegue el día, pero en el fondo sabes que es una aventura imprevisible. Así que ya veremos qué pasa

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