RELATOS

Una vez iniciado el movimiento supe que no habría marcha atrás, sería difícil regresar a aquello que fui. Hoy soy otro ser: curtido, compañero del esfuerzo, amante de mis kilómetros. Sólo el fin de mis días debería obligarme a parar: ese es mi pequeño sueño.

martes, 19 de junio de 2012

II EDICIÓN DE LOS 10 KMS POR LA INTEGRACIÓN: LA CRÓNICA

Tras el descanso obligado del sábado, el domingo tenía nueva cita con las carreras populares, en este caso en casa, y en teoría un tipo de carrera mucho menos exigente que una maratón. Pero por mi parte he de decir que los 10 kms siempre tienen su punto de sufrimiento, debido, sobre todo, al ritmo exigente que hay que imprimir a la carrera si quieres hacer un buen tiempo. Después de una noche en la que fui incapaz de conciliar el sueño profundo, y no me preguntéis porque, me levanté a eso de las 08:00, desayune relativamente ligero. hice la bolsa y me fui andando al Convento, donde tendría lugar la salida. Llegué a eso de las 09:15, recogí la bolsa de corredor y comencé a charlar con unos y con otros. Recordaba la misma carrera de la edición anterior, y pensé que ya me relacionaba con casi todo el mundo y eso es bueno, porque hace más agradable esta afición.

Luego la foto de club, la cual muestro:


Después calenté un rato con Maroto, un buen runner que sabe un montón de maratones, y de eso charlamos, precisamente:

Sentía un considerable entumecimiento en las piernas, probablemente de no haber descansado bien durante la noche, pero suponía que no se notaría durante la carrera. Y a pocos minutos para la salida no tenía claro aún si me lo iba a tomar en serio o simplemente iba a ser una carrera en plan rodaje rápido. Quizá el calor reinante en el ambiente aconsejaba esto último.

Finalmente se dio salida y los poco más de 100 corredores que tomabamos parte en la misma se partieron en varios grupos desde el comienzo.




Enseguida comprobé como me ubicaba tras los primeros 10 o 12 corredores que salían a por todas; delante de mi iban David Jiménez y Patricia Saéz, como a unos 60 metros, pero hubiera sido muy irresponsable de mi parte tratar de ir con ellos. Cuando llevábamos recorridos unos 300 metros se sumó a mi un buen runner, Juan Ignacio, del Valdepeñas Athletic Club, y recordando la edición del año anterior, decidimos ir juntos. El primer kilómetro por debajo de 4´, concretamente 3´57´´, el segundo aún más rápido, no sé si porque estaría mal medido, 7´40´´ salió el 2000, y así fueron transcurriendo los siguientes kilómetros con un calor que rozaba lo insoportable.




Pronto intuí que me estaba pasando de rosca, pero no sospechaba cuánto. En el kilómetro 3 aproximadamente, Juan Ignacio bajó el ritmo, lo cual creo que fue inteligente por su parte, pero yo continué igual. Llegamos a la parte más dura de la carrera, la zona que iba hacia la circunvalación y donde daba el sol de lleno. Antes del kilómetro 4 me pasaron otros dos corredores muy conocidos, Pedro Romero y José María, e iban como si nada, como si fueran calentando. Me desmoralizó un montón porque yo comenzaba a ir tocado. La vuelta al pueblo se hizo muy dura hasta llegar al avituallamiento en el kilómetro 5 y medio aproximadamente. El 5 lo había pasado en 19´57´´ lo cual no estaba mal, pero quien iba mal era yo. En el kilómetro 6 aproximadamente tras pasar por la zona de salida, comencé a tener pensamientos de pararme e hice un amago, fueron como tres pasos y 6 o siete segundos en el que casi paré, pero continué después. A la vuelta antes de coger la calle de la Virgen para subir a la plaza, otro parada muy breve, en la subida tras pasar por la plaza, otra más, hasta que llegué al colegio Jesús Baeza donde me recuperé bastante, quizá porque era comenzaba la cuesta abajo. Cogí un ritmo más constante y lo bueno me duró hasta que llegué a la zona del Mercadona antes de llegar al parque, cuando apenas quedaban kilómetro y medio. Estaba desfondado y el crono marcaba aproximadamente 34 minutos y medio. En otras circunstancias podría haber hecho 40´y pico pero no en estas. Pasé por delante de mi mujer y los crios y ni pude saludarlos, entré en el parque muerto pensando que sería la peor vuelta que he dado a ese recinto jamás, quedaban 600 metros y volví a pararme, increible, de nuevo otros 8 o 10 segundos, continué y al girar para coger meta me fui hacia el seto para meterme a la zona de tierra, no sé porque lo hice, pero lo hice, y con una rama me rajé la pierna y ni me enteré (en la foto de abajo se aprecia la herida de mi muslo derecho). Llegué a meta tratando de esprintar y conseguí bajar de 42´, tiempo 41´42´´, pero vaya carrera.


Cuarto clasificado en mi categoría, pero eso da igual, porque hubo mucha gente inteligente que se lo tomó como un entreno y no como algo serio. Esa debería haber sido mi estrategia.

Al final llegué sin molestias, sin problemas, pero deshidratado y muerto. ¿Por qué me ocurrió?, por soberbio, con el calor que hacía debería haber planteado todo de otra forma.

Así que lo mejor es autocastigarme y por ello me he inscrito a los 10 kms nocturnos de Piedrabuena. Esta vez trataré de no mirar el crono

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