RELATOS

Una vez iniciado el movimiento supe que no habría marcha atrás, sería difícil regresar a aquello que fui. Hoy soy otro ser: curtido, compañero del esfuerzo, amante de mis kilómetros. Sólo el fin de mis días debería obligarme a parar: ese es mi pequeño sueño.

martes, 20 de febrero de 2024

EL DESIERTO DE SEMANA QUE MEDIÓ ENTRE EL 10 DE FEBRERO Y EL 16 DE FEBRERO

Con la moral un poco por los suelos tras el pequeño revolcón sufrido en Cañete, me tomé de descanso el lunes y el martes. Las piernas tampoco estaban para muchos trotes, nunca mejor dicho. El caso fue que, el Día de los enamorados, Merche, Ziggy un servidor, salimos a dar una vuelta nocturna. Nada del otro jueves, unos 9 kilómetros. Y como al día siguiente teníamos viaje a Linares, descansamos, e hicimos lo propio el viernes. Es decir, un auténtico desastre de semana, que se adornó más si cabe con una estupenda comida en "Los Sentidos" en Linares en la que celebramos nuestro aniversario de boda (hacía 22 años que nos casamos, un 16 de febrero de 2002). No teniendo bastante con eso, aún quedaría otra cena, pero esa la comentaré en la entrada de "entrenamientos" de la siguiente entrada.

 

CRÓNICA DEL VI TRAIL PUERTA DEL REY DE CAÑETE: CORRIENDO EN ESA ESPAÑA VACIADA QUE QUIERE DEJAR DE ESTARLO

Testimonios de la España que se va vaciando. Cañete: un lugar donde vivir

Volvíamos a competir en nuestra comunidad, no obstante, lo hacíamos desplazándonos al otro extremo, y es que CLM es lo suficientemente grande como para perderte en ella. El sábado, nos acercamos a eso de la una hacia Cañete, en la carretera que lleva de Cuenca a Teruel, unos 240 kilómetros que comenzaron de manera accidentada, ya que, a la salida de Valdepeñas, los agricultores habían cortado el acceso a la A4, por lo que tuvimos que regresar sobre nuestros pasos y tomar la carretera hacia La Solana, y luego coger la propia a Tomelloso. Desde ahí, cogí la A43 y seguimos el itinerario normal.  Cuando sentimos nuestros estómagos vacíos, paramos y comimos; concretamente, lo hicimos en Villarrobledo, justo cuando comenzó a jarrear (falta hace). Una vez satisfecha el hambre, retomamos la ruta, y llegamos a Cañete a las 17 horas. Pronto descubrimos que íbamos a pesar mucho frío, no en vano, la localidad se encuentra por encima de los 1.100 metros de altitud. Más allá del gélido ambiente, lo íbamos a tener todo a mano: el hotel, la salida, la recogida de dorsales, todo en un radio de 40 metros. Nos dieron la bolsa de corredor y estuvimos paseando por el pueblo, también charlando con uno de los voluntarios, con quien estuvimos charlando sobre la vida en Cañete, él que llevaba 65 años allí... Fue muy interesante tomar el pulso de alguien que vive en plena "España vaciada", aunque lo haga en un lugar donde sigan habiendo servicios que peligran en un futuro a medio plazo.

A las 19 horas, nos acercamos por el arco de salida, ya que estaba comenzando la contrarreloj de 5 kilómetros en la que participarían algunos de los compañeros. 

Cenamos en el hotel y nos acostamos, abrigándonos bien, porque, conforme a lo comentado, íbamos a estar por debajo de cero afuera.

Primera parte del trail

Desayunamos en el dormitorio, nos pusimos la ropa y los chalecos y salimos a la calle. El Smartphone decía que la sensación térmica era de -6, sin embargo, a mí no me parecía para tanto. El caso fue que calentamos un poco y, sin más, nos vimos en otra aventura...

La salida fue rápida, pero en esta ocasión salí un poco más adelante de lo que acostumbro. No me sirvió para mucho de la estrategia, porque a lo largo de los primeros minutos fui comprobando cómo me iban adelantando algunos compañeros. Enseguida nos metimos en una senda técnica en subida, y luego, en torno al kilómetro 5, la bajada, siempre cubierta del blanco de la nieve y del hielo. Pese a todo, no resbalaba. El mayor inconveniente que nos encontramos fue diferenciar la vegetación de la roca, con el riesgo de pisar mal. 

Todo siguió igual, rizándonos por sendas técnicas y también discurriendo por pistas rápidas, hasta que en el 7,5 empezamos a subir. 

Había visto cómo me habían ido adelantando gente, pese a lo cual, las sensaciones no eran malas.  No obstante, subiendo suelen cambiar las cosas. Enseguida compruebo que ruedo mejor; eso ocurrió de nuevo, de modo que me vi consumiendo los +300 de la subida a Cabeza de don Pedro con otro semblante. Alcanzada la cima, pista para abajo y otra vez a penar. Fui comprobando la manera en la que me alcanzaban a cuenta a gotas los compañeros, y así, hasta el siguiente repecho.

Segunda parte de la carrera: la peor

Si en Torrelaguna había conseguido ir de menos a más, aquí ocurriría justo lo contrario. Me fui apagando al igual que lo hace una vela que se queda sin cera. Ni tan siquiera en la tímida subida que medio entre el 12,5 y el 14 me terminé de arreglar, y entonces, otra vez para abajo... a tratar de coger un ritmo que no tenía. Fue en el 17 cuando volví a tener una subida tendida, en la zona que más gustó de la carrera. Llevaba a dos corredoras al acecho, que iban tercera y cuarta de la general. Una de ellas era Noelia, una chica que conocemos de la Copa de Albacete. Fue esta, Noelia, la que me alcanzó al hacer cima de nuevo en Cabeza de don Pedro, justo en el avituallamiento. La bajada por pista, y luego por senda técnica, no hizo más que generarme un sinfín de dudas, sobre todo llevando pegada a la otra muchacha. En la parte técnica logré que no se me fuera, y al llegar al siguiente avituallamiento, el del 23, ni ella ni un servidor paramos. Quedaban solo 6 kilómetros, pero más duros de lo que esperaba.

El primer repecho fue bien, no tanto así el collado incómodo por el que transitamos después. Era de difícil correr, aunque muy bonito. Cuando la cosa se puso más fácil, la chica puso "pies en polvorosa" al confirmar que había otras dos féminas muy cerca y con el "cuchillo entre los dientes". Me pasaron como una exhalación y, además, cazaron a la que por aquel entonces era la cuarta en la general. Desde ahí hasta la siguiente subida, ya en el 26,50, desfondamiento. Al llegar a la zona de roca, de no más de 400 metros, me sentí como si estuviese en el lugar equivocado... quizá lo estuviera. Después un tobogán, viendo cómo me habían adelantado otros dos compañeros, y, por fin, el pueblo, pero «no iba a ser tan sencillo». Bajamos, un cacho de carretera, un cacho muy bonito de río, subimos por las escaleras y espero que esté ahí ya la meta, no obstante, todavía queda subir al castillo... ¿Es una broma? Por tanto, hice lo mejor que pude los últimos 600 metros que se me hicieron eternos, y alcancé meta de la peor forma posible.

Finalmente, 3 horas 58 minutos. Había perdido al menos 15 puestos: demasiado mal. Entre el 20 y meta, me habían adelantado 4 chicas, y todo, para dejarme bien claro que entre la forma que me falta y la edad que tengo, no puedo hacerlo mejor.

Esperé a Merche helado de frío y con calambres. Me aseé un poco y mi mujer llegó cuarenta y tantos minutos después. La rabia fue que se quedó 5ª de +48. Yo, mejor no digo mi posición en dicha categoría.

Va a ser que el objetivo que nos quedará será correr... simplemente correr, que no es poco a mis casi 54 tacos.






viernes, 9 de febrero de 2024

TRAIL PUERTA DEL REY

Este domingo, volvemos a tener competición. En esta oportunidad, nos desplazaremos hasta Cañete, un pueblecito cercano a la Serranía de Cuenca, camino de Teruel. Se presenta un día húmedo y de viento, así pues, no creo que vaya a tener problemas de deshidratación en los casi 30 kilómetros con +1500 que nos esperan.

Esta es la página:

https://www.timingsys.com/event/425




jueves, 8 de febrero de 2024

SEMANA DEL 3 AL 9 DE FEBRERO

Remando y remando, logro avanzar; lo hago poco a poco, sin hacer ruido, y por el camino, siento orgullo de seguir remando y remando. Así se resume esta que es mi última etapa por la montaña...

El sábado, Mercedes y un servidor se fueron a "su jardín", a San Carlos del Valle. Puede que no sea el jardín más bello del mundo, pero lo sentimos como nuestro. Además, está cerquita y Ziggy corre libre sin tener que preocuparnos que salga detrás de cualquier animal. Como ocurre últimamente, la tirada no fue muy larga, si bien, resultó ciertamente intensa. Algo más de 17 kilómetros hechos en 2 horas y cuarto. En cuanto a la altimetría, salieron algo menos de 500 positivos. Al menos, nos hemos acostumbrado a correr siempre, pese a que el terreno esté difícil o haya pendiente.

El domingo, salimos de nuevo los tres a hacer lo que en principio iba a ser algo suavito. Dejamos el coche en "Las Aguas" y, finalmente, acabamos haciendo 12 kilómetros a buen ritmo. Menos pendiente que el día anterior, lógicamente, aunque resultó una buena jornada.

El lunes descansamos ambos. En cuanto al martes, hice bicicleta, 8 kilómetros, y Mercedes hizo lo propio. Ayer miércoles salí con Ziggy y con el frontal e hice unos 9 kilómetros con accidente incluido (me di con una cepa en el tibial y vi las estrellas). Merche volvió a hacer bicicleta. El jueves hice unos 8 kilómetros de bici, y así, pude acumular una semana que sigue antojándose corta. El domingo, competición en Cañete: unos muy majos 30 kilómetros de montaña. Colgaré anuncio.



martes, 6 de febrero de 2024

SEMANA DEL 27 DE ENERO AL 2 DE FEBRERO

 Empezó con el viaje a Torrelaguna. El domingo, disputamos el trail, los casi 27 kilómetros. Pese a que la piernas estaban bien, nos tomamos el lunes de descanso. El martes, salí por la noche con Ziggy. Hicimos unos 9 kilómetros a buen ritmo.  El miércoles me di un nuevo descanso, y el jueves Ziggy y yo volvimos a salir, en esta ocasión otros 9 kilómetros. Merche hizo bicicleta. Por último, el viernes, me acerqué al gimnasio e hice cinta y elíptica, otros 8 kilómetros. De esta guisa, cerré la semana con 54 kilómetros. Son pocos, pero al menos estamos alternando competiciones.

sábado, 3 de febrero de 2024

CRÓNICA DEL TRAIL LARGO DE TORRELAGUNA 2024: DISFRUTANDO EN EL CAMPO Y SUFRIENDO EN MIS ADENTROS


Luces

Si hace 20 años me hubieran dicho todo lo que iría a hacer a lo largo de los últimos tres lustros, habría negado con la cabeza y con el dedo índice y, obviamente, no me habría creído ni una sola palabra. Pero en la vida, una de las mejores cosas que tenemos, es la sorpresa. Sí, llevo catorce años corriendo sin parar, y a lo largo de todo ese tiempo, he pasado por muchas fases. Ahora, ahora mismo, me encuentro en la que quizá pueda ser la mejor: estoy al margen de tiempos y rendimientos y, pese a mis cincuenta y tantos, sigo corriendo. Incluso a veces, disfruto... Eso es mucho ya.

Por otra parte, unos meses después de mis serios comienzos en el running, abrí este blog... y al igual que mis zancadas siguen una tras otra, mis publicaciones continúan sucediéndose. De acuerdo, sí, más espaciadas, menos apasionadas, no en vano ya no estoy en la Maratón de Roma bajando de las 3 horas, sino corriendo por la montaña con mi mujer, y entre los dos sumamos 103 años.

Preámbulo

El pasado sábado, Merche y un servidor nos acercábamos hasta El Molar, un pueblo del norte de Madrid donde nos íbamos a alojar de cara a la carrera de Torrelaguna del domingo por la mañana. El viaje resultó plácido en nuestro nuevo coche (que conste que el viejo Toyota todavía anda). Tras pasear por las calles de esa curiosa localidad, estuvimos cenando una gran ensalada y un pizza (afortunadamente, pedimos la más pequeña). El sábado no dio para mucho más, porque nos acostamos a eso de las 23 horas, y yo dormí bastante bien, no así Mercedes, que no descansó demasiado.

A eso de las 9 horas, nos desplazábamos hasta Torrelaguna. Aparqué relativamente cerca y recogimos el dorsal (escasa bolsa la que tienen en las carreras de la Iberika Trail... unos calcetines Lurbel, un gel y punto).





A las 10:15 nos pusimos a calentar. Hacía fresquito, pero todo apuntaba a que nos iba a hacer calor, como así acabo ocurriendo. Justo a la hora prevista, dieron la salida...

Éramos un montón en esta ocasión, así pues, no estaba la cosa para compararse. Bien sabíamos que el podio estaría bien caro. 

La primera mitad: la mala

La gente salió "a toda leche", o esa mi impresión me dio. Quizá no fuera para tanto, quizá es que no estoy "para tirar cohetes". De ahí que, bien pronto, sintiera mi falta de resuello y las piernas se me adormecieran. Además, me había prometido que andaría lo justo, que correría a no ser que la pendiente fuese insalvable, por lo cual, las cuestas me fueron consumiendo poco a poco, y eso que la carrera no ofrecía grandes dificultades técnicas. Eso sí, el campo estaba espectacular; se podía comprobar que ha llovido bien en la zona, a juzgar por el color del terreno y el agua que vimos

Llegué al primer avituallamiento del 5 y decidí no parar, a pesar de que los soft flash iban vacíos. Creo que hice bien, porque cuajé la subida prolongada de manera bastante digna, justo cuando comenzaba a comprobar ciertos "brotes verdes" en mi avanzar. La parte del río, la cual recordaba de hace dos años y medio, resultó un tanto dificultosa y desagradable, porque tuve que mojarme hasta casi la rodilla en varias ocasiones. Las zapatillas no daban a basto, no daba tiempo a que se secaran del todo. Tras este tramo, iniciamos la subida fuerte, pero no demasiado. Ahí estaba el segundo avituallamiento, donde cargué un poco de isotónica y decidí no llevar demasiado peso. Enseguida hicimos "cumbre", en el kilómetro 12,5 y, desde ahí, tocaría bajar hacia Patones de Arriba.



La segunda mitad: la buena o la menos mala

Cogí la senda con gusto, y las zonas más técnicas también las capeé bien. Mis piernas ya se habían entonado y ahora quería ejercer mi derecho a disfrutar, aunque fuese solo un poco, porque para algo habíamos pagado. Además, la zona era bonita y corrible, por lo que fui pillando a algún que otro compañero, hasta que alcancé el 17, al penúltimo avituallamiento en Patones de Arriba. La verdad es que llegué mucho mejor que en la otra ocasión. Me refresqué la cara con un poco de agua, recargué apenas 250 ml y salí sin comer nada (me acababa de tomar el segundo gel).



Lo que vino después me hace ser un poco más optimista. Los repechetes no lo fueron tanto, y en las zonas donde se podía correr logré disfrutar, o, al menos, no sufrí. Y así, fui dejando atrás a más gente. Sin más, vi a lo lejos el pueblo y de esta guisa llegué a meta.

No llevaba GPS, aunque salieron casi 27 kilómetros, los cuales hice en 3 horas y 23 minutos. Bien sabía que me había hundido en la clasificación de +50, porque había mucho nivel... Pero, ¡qué demonios!, ¡a hacer puñetas la clasificación!. 

Me acerqué al coche, me cambié, regresé, esperé un rato a Merche y le hice un breve vídeo al llegar. Ella tardó 4 horas y 3 minutos, finalmente, cuarta de +50, aunque, al igual que un servidor, llevaba una sonrisa instalada fruto de su disfrute. Con eso ya justificamos la mañana.

Tras esto, nos comimos una estupenda hamburguesa, una de las razones por las que, más allá de la escasa bolsa de corredor, merece la pena participar en esta prueba. Los paisajes, los avituallamientos, son otros motivos.

No dimos más vueltas, enfilamos hacia casa, y dimos por concluida la enésima aventura.





 


jueves, 25 de enero de 2024

IBERIKA TRAIL: TRAIL LARGO DE TORRELAGUNA 2024 26,5 KMS +1200

En otoño de 2021, Merche y un servidor nos embarcamos en un par de carreras por montaña de la Iberika Trail, concretamente, corrimos en Pelayos de la Presa y en Torrelaguna, ambas, pruebas relativamente sencillas. La experiencia estuvo bien, de hecho, estuvo tan bien que en la actualidad nos planteamos hacer el circuito completo. Para empezar, el domingo que viene nos desplazaremos hasta Torrelaguna. Este es el link del reto:

https://iberikatrail.es/info/torrelaguna/recorrido-2024



Competiremos en categoría +50, y apunta a que habrá mucha gente, Dará igual, lo importante no será subir al podio (quizá Mercedes lo consiga); lo importante será disfrutar de un buen domingo y tratar de ponernos un poco en forma. De paso, a ver si cae una ración de cochinillo.





ENTRENOS DESDE EL 20 DE ENERO AL 24 DE ENERO. DECIDIENDO SOBRE LA IBERIKA TRAIL EN MADRID

Recuperadas las piernas tras el pequeño varapalo que sufrieron con los 40 kilómetros del Trail Quesos Don Apolonio, el sábado, Mercedes, Ziggy y el que os escribe se acercaron hasta San Carlos del Valle, el que se está convirtiendo, sin lugar a dudas, el lugar de entrenos favorito últimamente, habida cuenta de la extensión de sendas y caminos verdes que tenemos alrededor de dicha localidad. Además, si te lo curras, puedes sacar altimetría, sin olvidarnos que Ziggy corre libremente sin despistarse con animales.

Hicimos una ruta apañada, saliéndonos 15,50 kilómetros. La media no fue gran cosa, pero no dejamos de correr, incluso en las zonas más empinadas.

Al día siguiente, el domingo, hicimos una breve pero intensa salida en la zona que lleva a Finca Lourdes. Ocho kilómetros que hicimos con la mayor intensidad posible.

El lunes descansé (y me sentí mal por ello). El martes hice un entreno nocturno con Ziggy que me supuso exigirme. Casi 10 kilómetros, eso sí, hechos sin reloj. Ayer, simplemente hice bicicleta, 7 kilómetros... Y poco más vamos a hacer hoy y mañana, porque el domingo tenemos de nuevo competición: El trail de Torrelaguna, 26 kilómetros, pertenecientes a la Iberika Trail, un circuito madrileño de 8 pruebas.














martes, 23 de enero de 2024

LOS 40 KILÓMETROS DEL TRAIL QUESOS DON APOLONIO DE MALAGÓN

Preámbulos

Tocaba dar el callo, asunto complicado, dado el estado de forma de Merche y de un servidor. Así pues, con pocos kilómetros en las piernas, nos desplazamos en la tarde del sábado hasta Malagón. Llegamos a esa curiosa localidad manchega (que alberga nada más y nada menos que un convento con casi medio milenio de antigüedad fundado por Santa Teresa de Jesús) con el tiempo justo para recoger el dorsal, y enseguida contactamos con Eusebio, oriundo de allí, pero que lleva casi toda la vida en Sevilla. Cenamos con Eusebio y Pilar (su mujer) en un bar; cenamos demasiado, diría yo, y hecho esto, nos fuimos a dormir. No tuvimos que buscar alojamiento, porque nuestros amigos nos alojaron en su casa.

Desperezándonos

Amaneció fresquito el domingo, aunque no como para vestirse en exceso. Seguimos el protocolo y, a eso de las 8:10 nos fuimos calentando hasta la salida, en la antigua estación, a no más de 400 metros de la casa. 

Primer tercio de la carrera

La idea era correr juntos, y la llevamos a cabo. Afrontamos los primeros 3 kilómetros como pudimos, teniendo en cuenta que eso de meter ritmo a nuestra edad ya no es tan fácil. Pronto nos vimos relegados a la parte final del pelotón, y Mercedes no estaba disfrutando, a juzgar por su cara. En cualquier caso, acabamos adentrándonos en los primeros senderos, hacia la primera ascensión. 

No necesitamos mucho tiempo para darnos cuenta de que una chica con la que íbamos haciendo la goma era una de las competidoras de la categoría de Mercedes, motivo que nos llevó a apretar más los dientes si cabe.

Los kilómetros fueron cayendo, y la temperatura ayudaba, por tanto, Mercedes fue asentándose. Tras el primer avituallamiento, seguimos por terreno algo técnico, hasta que bajamos al valle, en la zona de la Laguna de la Nava. En ese momento nos adelantó Belén, la muchacha que he mencionado antes, de manera que no conseguimos alcanzarlas hasta la siguiente subida, la segunda, allá por el kilómetro 12 aproximadamente.

Segundo tercio de la carrera

No gastamos mucho tiempo de asueto allí arriba, y salimos por delante de la competidora. Cogimos ritmo y subimos varios repechos hasta perderle la pista. Lo que vino después estuvo muy chulo, por sendas anchas llenas de jaras, con bastantes toboganes. Finalmente, volvimos a bajar a otro valle, y tocó subir, quizá la parte más bonita, por una senda estrecha y por campo a través. Llegamos a lo alto y volvimos a bajar, una bajada trepidante... Llegamos al tercer valle, en subida suave al principio, y Mercedes pasó en ese tramo sus peores momentos, porque tendía a andar, por más que yo tratase de impedírselo. Cazamos a dos chicas más, y eso la motivó, de modo que, un poco más adelante, alcanzamos de nuevo el mismo avituallamiento del 12. Era el kilómetros 24, y mi mujer... "la guerrera", ya había entrado en calor.

Tercer tercio de la carrera

Tras una breve parada, atravesamos por una zona bastante técnica sin grandes desniveles, pero complicada, ante todo los dos primeros kilómetros. Luego, la cosa fue acelerándose, sin ser sencilla, y otros dos kilómetros más lejos, alcanzamos el kilómetro 28 y medio, el mismo puesto de avituallamiento del kilómetro 7.

Estaba prácticamente hecho, o eso creíamos. Merche estaba empoderada y su cara era la mejor de la mañana. No obstante, en esto de los trails, siempre se está expuesto a las sorpresas. Salimos, y un kilómetros después, nos dimos cuenta de que algo no iba bien. Mi móvil comenzó a pitar... Seguíamos las balizas, pero era como si estuviésemos fuera del recorrido, como, de hecho, ocurría. No nos habíamos desviado por donde debíamos y estamos siguiendo el recorrido de ida equivocadamente, mucho más técnico y lento y con más subida.

Por suerte, la senda buena discurría a no más de 40 metros de nosotros, aunque cincuenta metros más abajo. Cuando encontramos la manera de bajar (bastante complicado), cogimos de nuevo el recorrido, tras haber perdido no menos de 10 minutos. Aun así, fuimos cazando a la misma gente de la corta y de la larga que habíamos adelantado media hora antes, entre ellas a una de sus competidoras. Así fue hasta que dejamos de bajar y nos encontramos a Eusebio, quien nos acompañaría en su bicicleta para afrontar los últimos 3 kilómetros, los mismos del inicio. 

Costó y mucho hacerlos, sobre todo a Merche, que se desfondó. Pero finalmente, lo conseguimos. Llegamos a meta en 5 horas y 47 minutos.

Mercedes fue finalmente la séptima mujer, segunda de su categoría de un total de cuatro, lo cual está muy bien, porque no había categoría +50, sino +45. Subió al podio con la tercera (la primera estaba missing).




En meta nos comimos unas migas, bebimos una Coca-Cola, Mercedes subió al pódium y, tras esto, nos fuimos a casa de Eusebio, donde Pilar nos puso una sopa calentita que nos supo a gloria.

Así resultó esta nueva aventura. Tras la misma, tuvimos que recuperar unos días. De hecho, estuve malo con un virus, de forma que hasta el jueves no pude ir al gimnasio. El viernes descansé.

La semana se acabó con solo 50 kilómetros, añadido el trotecillo del sábado del día antes de la carrera. ¡Buenos son!











viernes, 12 de enero de 2024

SEMANA DEL 6 AL 12 DE ENERO

 Apenas en 36 horas nos veremos de nuevo compitiendo, en esta ocasión, en Malagón, con casi una maratón de montaña. Esperemos que todo vaya bien, porque en forma, lo que se dice en forma, no estamos. En cualquier caso, esta semana que acabo de dejar atrás no ha sido exactamente de tapering. El día 6 de enero nos fuimos a San Carlos del Valle y nos salió un muy buen entreno que a mi, particularmente, me dejó buen sabor de boca. Vale, sí, estoy pesado, pero al menos, últimamente estoy consiguiendo ir más suelto. 14,5 kilómetros. Al día siguiente teníamos comida y, la verdad, se nos echó la mañana encima, por tanto, nos acercamos con Ziggy a "Las Aguas"; allí hicimos 8,5 kilómetros acercándonos a los 6 minutos por kilómetros, a pesar de que era terreno con cuestas. El lunes 8 fui al gimnasio e hice elíptica, un total de 11 kilómetros, el marte 9 hice bici en casa, 9 kilómetros, lo mismo que el miércoles 10, otros 8 kilómetros. Ayer descanse y hoy, acabo de venir del gimnasio, donde he hecho cinta y elíptica hasta completar otros 8. No he corrido mucho outdoor esta semana, pero lo poco que lo he hecho he podido experimentar buenas sensaciones. Total 59 kilómetros.



SEMANA DEL 30 AL 5 DE ENERO

 Estrenábamos nuevo año, pero, entre tanta comida y exceso, se hacía difícil "meterse en vereda". El día 30 hicimos una interesante ruta en Moral de Calatrava. Nos salieron unos 14,5 kilómetros bien aprovechados, sobre todo por el ritmo. Al día siguiente, lo único que hicimos fue una rutilla los cinco andando. Subimos al Mirador de los Órganos. El lunes, nos acercamos a Finca Amparo, y allí hicimos nuestro circuito de 10,5, también lo hicimos a un buen ritmo. A Mercedes le estaba yendo cada vez mejor la rodilla. El día 2 de enero me incorporaba al trabajo, y ese día hice bicicleta, 8 kilómetros. El día 3 de enero salí a correr desde el gimnasio, en Manzanares, y me salieron 8,5 kilómetros a buen ritmo. El jueves día 4 fui al gimnasio e hice 8 kilómetros en la cinta. Resultaron un total de 55 kilómetros. Más flojo que en la semana anterior

ENTRENAMIENTOS 27, 28 Y 29 DE DICIEMBRE

 El día 27 de diciembre estuve haciendo bicicleta durante 55 minutos, y el 28 de diciembre tenía nuevamente vacaciones, por lo que cogí a Ziggy ya casi anocheciendo y nos fuimos a hacer una rutilla, la cual se nos alargó más de la cuenta, sobre todo cuando estuvo perdido más de 30 minutos. Lo que iban a ser unos 11 kilómetros y medio se quedaron finalmente en 8, porque me tuvieron que llevar hasta el coche y, una vez conduciendo, lo estuve buscando, hasta encontrarlo en la zona justamente donde lo había perdido. El día 29 de diciembre de nuevo otros 8 kilómetros de bicicleta. De esta guisa, he conseguido realizar 72 kilómetros, que al menos dan para sentir que no he parado.



martes, 26 de diciembre de 2023

ENTRENOS DÍAS 23, 24, 25 Y 26

Se ponía difícil la cosa, con tanto dulce navideño y tanta comida copiosa, pero no cabía más remedio que no cejar en el intento, no en vano en menos de tres semanas tendríamos unos duros 40 kilómetros en Malagón.

El sábado, Mercedes no salió a correr. Yo me había hecho daño en la rodilla bajando las escaleras, y, por tanto, doble en dos sesiones de bici en los que hice 20 kilómetros. Ella hizo un poco de elíptica.

En cuanto al domingo, sí que estuvo bien. Nos acercamos con Ziggy a San Carlos del Valle, y allí hicimos unos buenos 14 kilómetros en los que metí bastantes cuestas. Todas las hicimos corriendo, incluso las más difíciles. Nos salieron 1 hora y 40 minutos, lo que indica que no nos dormimos en los laurales para salvar los casi 500 metros de desnivel positivo.

El lunes, día de Navidad, estaba el cuerpo para poca broma. Además, teníamos comida en Linares. Tras regresar, Merche hizo bici, y un rato después, hice yo lo propio: 8 kilómetros suaves.

En cuanto a hoy, martes, acabo de venir del gimnasio, donde he hecho cinta. He cuajado 8 kilómetros en 47 minutos. Lo mejor, que he aguantado bien el ritmo en 10,8 kilómetros por hora, que en la cinta no es tan fácil. Al final, he ido a 11,4 kilómetros por hora.






ENTRENOS DÍAS 20,21 Y 22 Y LA GALA DE LA COPA TRAIL DE LA DIPUTACIÓN DE ALBACETE

 El miércoles 20 no estaba el cuerpo para salir a la calle a correr, por tanto, hice bicicleta. El tiempo se me pasó volando mientras leía, y cuando menos me di cuenta, llevaba 1 hora y 12 minutos. Salieron unos dignos 12 kilómetros. Eso sí, a un ritmo cansino.

El jueves 21 resultó imposible entrenar, porque teníamos que ir a a la Gala de la Copa Trail de la Diputación de Albacete 2023. Mercedes y un servidor pudimos disfrutar de una tarde agradable en la que nos agasajaron con premios y algún que otro regalo. Sin lugar a dudas, la copa de trail más interesante en la que hemos corridos. Finalmente, nos habíamos quedado primeros por parejas, segunda Mercedes en categoría absoluta y, un servidor, tercero en veteranos D.

El viernes, tras pasarnos por Filipides Sport para canjear el regalo por 80 euros que le habían dado a Mercedes, aprovechamos en el viaje de vuelta y nos desviamos hacia el Cortijo de Tortas. Allí, aparcamos e hicimos unos muy buenos 16 kilómetros. Eso sí, dejamos la Almenara a un lado, no nos atrevimos a subirla. Nos salió un buen tiempo, y apenas si anduvimos.

Por tanto, cerraba la semana con unos dignos 66 kilómetros... Un comienzo... Todo es comenzar.



martes, 19 de diciembre de 2023

ENTRENOS DE LOS DÍAS 16, 17, 18 Y 19 DE DICIEMBRE

 El pasado sábado nos fuimos Ziggy, Mercedes y un servidor a realizar una bonita ruta por San Carlos del Valle, el que se ha terminado convirtiendo en nuestro jardín, quizá el único jardín cercano a Valdepeñas. Fieles a nuestra mala forma, disfrutamos poco, pero, al menos, corrimos todo el rato, incluso en las zonas más complicadas. Salieron 16 kilómetros que hicimos en dos horas y 10 minutos. 

El domingo, teníamos viaje a Linares, así pues, aprovechamos que Despeñaperros se encuentra de paso. Como no íbamos con Ziggy, hicimos otra preciosa ruta, en este caso de 14,50 kilómetros, +750 de desnivel positivo, y en un tiempo de 8 minutos el kilómetro.

El lunes descansamos, y hoy, martes, yo he hecho cinta en el gimnasio en Manzanares, 8 kilómetros a 10,4 kilómetros por hora. Tras esto, unos pocos abdominales.



CUANDO ALGO SE TERMINA ALGO TAMBIÉN COMIENZA

 Era aquel feliz verano del primer año de la década pasada, e íbamos a menos velocidad de lo que ahora vamos. La palabra "Inteligencia Artificial" representaba en el imaginario poco más que el título de una película; fue entonces cuando, el que os escribe se decidió a dar zancadas. No llevaba dadas ni medio millón cuando tome la determinación de abrir este blog para así acompañar cada paso que diese con palabras, y ahora que lo veo con perspectiva, compruebo que ha sido toda una aventura... sí, una aventura con todos los aditamentos de un largo e inesperado viaje. Han sido un sinfín de esfuerzos, un sinfín de retos, de dolores, de penas, de alguna que otra alegría... maneras de sentirse muy vivo. Pero lo mejor fue que no lo hice solo, lo hice con Mercedes, mi mujer...

Sí, han pasado más de trece años de aquel inicio...  Aún conservo mi pelo, no así mi juventud, que se me ha ido escapando de los dedos... Las piernas ya no van como llegaron a ir, pero, en cualquier caos, aquí seguimos los dos: corriendo. Ahora que he cerrado la tarea que me ha tenido ocupado en cuerpo y alma: "Moiras en el laberinto", mi novela, ahora que me bendigo por haber sido escritor... quizá un escritor de medio pelo... quizá un entusiasta escritor, ahora, a mis casi cincuenta y cuatro años, lo vuelvo a intentar...

¡Javier! Deja atrás este dos mil veintitrés que no pasará a la historia por los buenos recuerdos que dejó. Deja atrás el año en el que corriste con desgana por aquellas preciosas montañas, el año en el que tu mente de corredor estaba arrinconada por la mente de un escritor nobel inseguro. Dejado atrás este año aciago, me anticipo al futuro y me veo escribiendo aquí sobre el 2024, el año en el que disfruté, aunque solo fuese un poquito, de este hobby.

En enero tenemos el primer reto: los 40 kilómetros del Trail Quesos Don Apolonio, en Malagón. Será la oportunidad de compartir la experiencia con nuestro buen amigo Eusebio, uno de esos antiguos colegas del blog que, a pesar del transcurso de los años, ahí sigue, a sus setenta y cinco años y corriendo por la montaña (quiero ser cómo tú).

Tras este nuestro primer reto, tenemos intención de correr un circuito por montaña en la Comunidad de Madrid. A ver si que ahora las Moiras me están dejando descansar un poco, puedo retomar esta bonita costumbre de escribir en este rincón.



 

domingo, 23 de abril de 2023

LA VALDEPEÑAS-LINARES: segundas oportunidades con duro final

Cuando allá por enero me encontré a Paco Rivas en el supermercado, no caí en que estaba abriendo la caja de Pandora desde el momento en el que le contaba lo de mi aventura de diciembre entre Valdepeñas y Linares. En seguida él se ánimo a que probase de nuevo, y con él por compañía. No supe decirle que no, así que, de una manera informal, quedamos emplazados para el reto. 

Un par de semanas después ya le habíamos puesto fecha, mediados de marzo, y como Merche ya se había inscrito por aquellas fechas a los 100 kilómetros de Bosques del Sur, acordamos que ella haría un entreno, acompañándonos desde el Viso del Marqués hasta meta. Y los días pasaron, de forma que, lo que parecía una broma se hizo realidad. No hubo manera de encontrar la logística que permitiera que mi mujer nos esperase en ese punto intermedio, por lo que, finalmente, un amigo de la ciudad jienense que trabaja en mi pueblo nos llevó las bolsas con ropa limpia a casa de mi suegra.

El 18 de marzo, a eso de las seis menos cuarto de la mañana, tomamos salida desde la casa de Paco... No quería pensar que el único que sufriría la aventura sería un servidor, aunque estaba seguro de ello, como así ocurrió.

Hasta Santa Cruz de Mudela todo en orden. Luego, a partir de ahí, cogimos un bonito camino hacia el Viso (era un recorrido distinto al de mi odisea de diciembre). Cuando no llevábamos ni veintisiete kilómetros ya comencé a notar ese agarrotamiento que últimamente me asalta, de forma que me fui quedando atrás, a pesar de que el ritmo se acercaba más a 7 que a 6 el kilómetro. De esta guisa alcanzamos el Viso. Allí desayunamos, y la comida me sentó genial. Pero mis piernas iban tiesas. El tramo hasta la entrada de Despeñaperros se me hizo complicado, no así a ellos, que iban más frescos que una lechuga. Pero en Aldea Magaña me tomé un ibuprofeno, y pronto comencé a notar los efectos. Las piernas se desentumecieron y comencé a correr mucho más suelto. Así, alcanzamos Miranda del Rey en el cacho en el que más disfruté de todo el día. Desde esta aldea hasta el Restaurante Orellana Perdiz, trece kilómetros más allá, corrí con Merche, porque Paco iba por delante y de vez en cuando nos esperaba. Iba contento, porque apenas si andábamos.

En el restaurante me tomé una suculenta sopa, que realmente me apetecía. Ellos medio sandwich, y el otro medio se lo guardaron. La Coca-Cola también ayudó, pese a que ya iba bastante cansado. Lo que vino después fue una pequeña pájara fruto de la digestión y el calor, aunque tres cuartos de hora después se me pasó. A esas alturas, ya en La Fernandina, el cansancio me hacía ir mucho más lento, y mi mujer me esperaba más de lo que a ella le hubiera gustado. En un restaurante de ese pequeño núcleo poblacional, volvimos a hacer una parada técnica, la última antes de alcanzar la meta, en apenas 15 kilómetros. Sin embargo, ya no pude comer nada, sólo Coca-Cola. Así pues, decidimos ir rectos sin pasar por Acebuchar, restando así un par de kilómetros al recorrido. 

Lo que vino después fue el lógico hundimiento. Corriendo menos y andando más, hasta llegar al cruce de la presa, donde cogimos el camino hacia Las Garzas, pero yo ya únicamente podía andar. Pronto me quedé sin gasolina y sin poder tomar nada, de forma que los últimos 7 kilómetros fueron a menos, hasta el punto de que Mercedes prácticamente me tuvo que llevar del brazo.

Si antaño bajaba de tres en maratón, hoy no soy más que una sombra. Aunque eso somos los humanos, animales cambiantes que un día están en un sitio y otro día se encuentran en el opuesto. De nada sirve lamentarse... al menos sigo intentándolo.

Finalmente, 98 kilómetros y medio y reto totalmente conseguido, pese al bajón de autoestima que me vino después.



















viernes, 21 de abril de 2023

LO QUE LLEVAMOS DE 2023

Pese al esfuerzo titánico de la Valdepeñas-Linares, mi organismo no fue a más, todo lo contrario. La Navidad tampoco ayudó, así pues, me vi en enero planificando un nuevo curso sin muchas ganas. Lo mejor es que no hemos dejado de correr, lo peor, es que lo he hecho por inercia, y con la moral por los suelos, en lo que vienen siendo unos primeros meses de año muy aciagos. Esto ha acontecido:

TRAIL MONTES COMUNALES ADAMUZ

Merche tenía un mal recuerdo de aquella carrera, en la que en 2018 se cayó llegando a meta y le tuvieron que dar puntos en la rodilla, por tanto, regresábamos para tratar de que nos quedase un regusto distinto. Mucho frío aquella mañana de domingo, hasta -5 grados llegó a marcar el coche, quizá por ello, no tenía muchas ganas de batirme el cobre, por lo que a última hora decidí correr con mi mujer. Al final ella respondió bien, disfrutando, casi más que yo. Terminamos los 27 kilómetros en algunos minutos más que en aquel 2018, pero ella es cinco años más vieja, y eso se nota. En cualquier caso, completó el pódium de las máster, categoría que estrenaba, y a fe que hubo competencia, más que en la categoría inferior



TRAIL SERIES EN JIMERA

A mediados de febrero nos íbamos a una zona de Málaga espectacular, a correr tres pruebas en un fin de semana, algo más de sesenta kilómetros. Mi mente estaba en otro sitio, por lo que no disfruté demasiado, a pesar de los bonitos paisajes y el ambiente. El sábado, 25 kilómetros que me sentaron muy regular, por la tarde una subida de 3 kilómetros con +600, y la subsiguiente bajada, en la cual me costó arrancar, pero fui a más, aunque la hice con Mercedes. El domingo, la prueba más dura, 32 kilómetros, ya con las piernas cargadas, en las que disfruté hasta que me quedé sin fuerzas. Los últimos 10 kilómetros, entre la Estación de Benaoján y Jimera... para olvidar. Tanto en la prueba de 25  como en la de 32, Mercedes se quedó a tan sólo unos minutos de pillarme. Y como no podía ser de otra forma, subió al cajón. Lo hizo como segunda de su categoría:¡un meritazo!


EXTREM FILABRES

Era la tercera vez que nos acercábamos a Serón a correr esa prueba. En la primera ocasión Merche fue cortada, en la segunda no mejoró su tiempo, así pues, tenía ganas de reivindicarse. Una mañana estupenda para correr, aunque con calor de más, y mis piernas que no van, noto que estoy mucho peor, ni que decir cuando desde Las Menas se me hace eterno. Resultado: 4 horas 51 minutos, treinta y cinco minutos más que en 2020, cuando subí como tercer máster. ¡Esto es lo que hay!, el 11 de 11 másters. En cuanto a Merche, 5 horas 26, mejorando en 6 minutos su tiempo de las otras dos ediciones. 

 


COPA TRAIL BOGARRA

Comenzaba la copa, y lo hacíamos por parejas. Sensaciones regulares, a pesar de estar en abril y venir de hacer tantas pruebas, así como mi reto de la Valdepeñas-Linares por segunda vez (del cual hablaré en otra entrada). ¿Qué decir? Da igual lo que haga, ya no voy. Al menos hice de escudero: 5 horas 9 minutos y nos quedamos segundos, pero Merche arrastró la lesión en los isquios, fruto de los 100 kilómetros de mi reto. En cualquier caso, obtuvo doble premio, porque también subió como segunda de su categoría.




65 KILÓMETROS DEL DESAFÍO DEL CALAR

Y el colofón a estos magníficas semanas para mi (lo digo con algo de sorna), fue la durísima prueba de 65 kilómetros con +3200 positivos con salida en Ríopar. Había que subir al Gallinero, al calar, al Padroncillo por la cara más dura y hacer la Almenarilla y la Almenara. Merche y un servidor íbamos como parejas, y pronto sufrimos el recorrido, de noche, en el primer bucle. Cuando pasamos por Ríopar en el 17, ya veníamos de ir haciendo la goma con la segunda pareja de la clasificación, así pues, teníamos ese acicate. En el siguiente tramo metimos una marcha más y subimos bastante bien al calar, a pesar de que los de la carrera de 45 comenzaron a adelantarnos, lo cual fue un engorro. Al llegar al aparcamiento del chorro, yo ya iba tieso, ¡para variar!, aunque resolví el problema con un paracetamol. El siguiente tramo fue mejor, pero muy largo, ya con calor, hasta que llegamos en el 31 al Campamento San Juan. Para entonces, seguíamos encontrándonos con la pareja de la que antes hablé. La subida al Padroncillo fue espectacular, y para mi sorpresa, me sentí con fuerzas, pero la bajada se hizo difícil, sobre todo cuando Mercedes se torció el tobillo y, ´mas allá del terrible dolor, decidió seguir. La cosa no fue a más y alcanzamos Riópar Viejo. Recuerdo que en el avituallamiento pensé que terminaríamos la prueba y le daríamos cumplido homenaje a Pepe Llavero, mi suegro, no en vano, la última vez que habló Mercedes con su padre fue para comunicarle el año anterior que habíamos cubierto con éxito los 45 kilómetros del Desafío de 2022. Además,teníamos delante a la pareja e madrileños... ¿quién iba a imaginarse lo que luego ocurrió?

Pero el tramo que venía después era duro, tras tantos kilómetros y con el calor. sin darme cuenta me fui deshidratando, de forma que entre el 42 y el 45 me terminé de secar. Repentinamente, me indispuse y comprobé que ya no podía seguir. Merche quería que no abandonase, pero pronto se dio cuenta del problema... cuando me vio vomitar la Coca-Cola que había bebido un rato antes. Así soy yo, y así es ella. Mi mujer continúa subiendo los tres kilómetros más complicados de todo el recorrido, mientras yo bajo en busca de la ambulancia. De ahí a la enfermería de Ríopar, pero afortunadamente sin vías, ni nada que se le parezca. El resto de la aventura lo pasé sentado en la plaza charlando con nuestro buen amigo Antonio, del PAM, mientras esperábamos a Merche. Tres horas y medio le llevó cubrir los últimos trece kilómetros, realizando en la cresta un kilómetro en cuarenta y dos minutos, pero ahí estaba otra vez. Siempre cumple.

Finalmente, pese a mi retirada, tenía a derecho a trofeo como máster, siendo la única en su categoría en terminar la prueba. 12 horas 32 minutos.

Unas horas después, ya en Valdepeñas, tendríamos que ir a urgencias a que le vieran el tobillo, el cual tendría que recuperar en, al menos, dos semanas.

 




 Y estas han sido las quijotescas historias de un viejo en declive y su portentosa mujer. No sé cuánto cartuchos me quedan, pero sí sé que los que aún conservo están mojados.



 







LA VALDEPEÑAS-LINARES Reflexiones en el camino

 Aprovechando el puente de diciembre, dejé a Merche y a Ziggy en Linares, regresé en tren y el sábado a las cuatro de la madrugada salía de Valdepeñas dispuesto a llegar como fuese a Linares. Los primeros kilómetros hasta Santa Cruz de Mudela fueron bastante amables. Desde ahí se puso a llover, y la logística me pasó alguna que otra mala pasada camino de Bazán. En esa aldeita me tomé un par de bollitos cuando aún no había amanecido, sin embargo, en los minutos siguientes me tocó pasar mi primera crisis, porque en una zona de barro sentí que no avanzaba. Desde ahí hasta el Viso del Marqués fui deshaciendo poco a poco el azucarillo, de menos a más, hasta que llegué a la plaza de ese curioso pueblo y desayuné. La tostada de jamón y tomate me sentó estupendamente, no en vano acometí el paso de Despeñaperros con otro talante, disfrutando. Además, comencé a notar las muestras de apoyo de Mercedes y  los del Safa Linares, que me seguían en vivo. 

Así atravesé Despeñaperros, en una aventura emocionante, hasta que llegué a Miranda del Rey, en el 65. Allí me quité ropa, porque hacía calor y comenzó una nueva carrera, ya más agarrotado, con menos ritmo, tanto, que pasada la Aliseda se me hizo un mundo, hasta llegar al Orellana Perdiz, donde traté de comer algo, pero apenas si me entró. Eso sí, la Coca-Cola me dio fuerzas. Pasada Navas de Tolosa, llevaba la parte de atrás de la rodilla totalmente contracturada, y supe que ya tocaría andar todo lo que quedaba... así fue pasando la tarde, hasta que anocheció a algo menos de 10 kilómetros de Linares...

De nuevo otra carrera, con frío, cansado y agarrotado, me tuve que poner la térmica y el chubasquero, hasta que a menos de siete kilómetros para llegar, reparé en que no llevaba el móvil, se me había caído. No quería ir hacia atrás, pero necesitaba recuperarlo, porque, entre otras cosas, llevaba la tarjeta de crédito y el DNI, así pues decidí pedir ayuda en la urbanización de al lado de Las Garzas... conseguí llamar a Merche y Miguel Ángel y mi mujer aparecieron treinta minutos después. Los siguientes minutos los pasamos buscando el móvil, y costó, de forma que, cuando lo encontramos, ya estaba totalmente incapacitado para continuar, así que ahí se terminó la aventura, tras 97 kilómetros de brega.

Sin duda que se me quedó un sabor agridulce, con la idea de que habría que intentarlo más adelante, como así ocurrió...







jueves, 20 de abril de 2023

HA PASADO CASI UN AÑO, PERO SEGUIMOS CORRIENDO. ¿QUÉ ACONTECIÓ HASTA DICIEMBRE DE 2022?

 ¡Hay que ver cuan olvidado tengo el blog! No obstante, Merche y un servidor hemos seguido moviéndonos.

Dejé de escribir cuando estábamos en plena preparación de la Trail Weekend de Santiago-Pontones, justo tras haber colgado la crónica de la Maratón de Montaña de Valdelinares, aquel pódium inesperado. Mucho ha llovido desde entonces, obviamente, en sentido figurado, por lo que es llover llover, poca cosa. 

Ni que decir que las cosas no han mejorado, pero al menos seguimos haciendo burradas. 

¡Vayamos al lío!...

TRAIL WEEKEND SANTIAGO PONTONES. 56 KILÓMETROS

El 10 de septiembre tomábamos parte de la prueba LTSS de Santiago-Pontones, 56 kilómetros duros y complicados, sobre todo, por el calor, no en vano, ya venía de retirarme en la edición anterior. En esta no podía fallar, más allá de que la voluntad vaya por un lado y el cuerpo por otro...

 No llegaba en un buen estado de forma, pero ¿cuándo fue la última vez que lo tuve? Siendo fieles al ejercicio de masoquismo que nos caracteriza, nos pusimos en línea de meta Merche y el que escribe. Estrenaba bastones y zapas... los nuevos elementos muy bien, las piernas y el físico no tanto. Una dura batalla en la que no iba cuando se trataba de correr, aunque subiese relativamente bien desde La Toba. En esta ocasión llegué a Miller más entero que en la anterior edición, y acometí el tramo hacia Marchena con mucho miedo, ya que fue ahí donde me había muerto la última vez. Sin embargo, habían cambiado el recorrido, y eso me ayudó, por el hecho de no tener que recordar, de forma que llegué al punto fatídico donde antaño arrojase la toalla, aunque lo hice con un talante bien distinto. En Marchena me refresqué, cogí mi bastones y acometí los últimos 17 kilómetros... Todo fue bien hasta que comencé a deshidratarme, ¡cómo no! no es algo nuevo... va conmigo. Allá por el 48, justo en el calar antes del último avituallamiento, de repente sentí que no podía avanzar, mareado y sin ninguna posibilidad. Anduve como un zombie hasta el avituallamiento, sabiéndome retirado... Pero entonces ocurrió algo inesperado...

Ya sentado en el vehículo, esperando a que llegase el conductor y me llevase a mete, de repente comencé a sentirme mejor... así pues, me tomé un par de vasos de Coca-Cola y arranqué sin pensarlo, tras haber estado parado unos 20 minutos . Ni que decir que los últimos 7 kilómetros fueron un premio para mi. Lloré al llegar... el tiempo es lo de menos, 10 horas y 4 minutos, ¡ahí es nada! Merche llegó treinta y seis minutos más tarde, también muy emocionada. ¡Lo habíamos conseguido!. 

Y como creía que era la cuarta de su categoría, como así era, nos fuimos de vuelta a casa, sin caer en la cuenta de que todas las de su categoría subieron como absolutas. Ya en Valdepeñas nos enteramos de que había sido primera, finalmente. Le recogieron el trofeo.



 

PATERNA DEL MADERA

Unas semanas más tarde, tocaba finiquitar la Copa Trail de Albacete en Paterna del Madera. Como quiera que habíamos corrido la segunda prueba como parejas, decidimos hacer lo propio, y terminó siendo de lo mejorcito del año... mucha brega yendo los últimos, la séptima pareja, pero... poco a poco, remontando conseguimos lo imposible, porque a 500 metros de meta pillábamos a los terceros y subíamos aun inesperado cajón... ¡inolvidable!

Ya a finales de año, Merche recogería su trofeo en la Gala de la Copa en Albacete. Terminó siendo tercera Veterana C.



 ECO TRAIL DE MADEIRA

Por último, en octubre, aprovechando unas vacaciones en Madeira, corrimos el Ecotrail de Madeira, una maratón de montaña bastante dura. Lo hicimos juntos, y lo mejor fueron los paisajes, no así las sensaciones y la humedad. Llegué muy tocado al final, pero llegamos, que no es poco.


 

Con eso cerramos la temporada, justo a las puertas de un reto que llevaba mucho tiempo queriendo hacer: la Valdepeñas-Linares