RELATOS

Una vez iniciado el movimiento supe que no habría marcha atrás, sería difícil regresar a aquello que fui. Hoy soy otro ser: curtido, compañero del esfuerzo, amante de mis kilómetros. Sólo el fin de mis días debería obligarme a parar: ese es mi pequeño sueño.

sábado, 3 de febrero de 2024

CRÓNICA DEL TRAIL LARGO DE TORRELAGUNA 2024: DISFRUTANDO EN EL CAMPO Y SUFRIENDO EN MIS ADENTROS


Luces

Si hace 20 años me hubieran dicho todo lo que iría a hacer a lo largo de los últimos tres lustros, habría negado con la cabeza y con el dedo índice y, obviamente, no me habría creído ni una sola palabra. Pero en la vida, una de las mejores cosas que tenemos, es la sorpresa. Sí, llevo catorce años corriendo sin parar, y a lo largo de todo ese tiempo, he pasado por muchas fases. Ahora, ahora mismo, me encuentro en la que quizá pueda ser la mejor: estoy al margen de tiempos y rendimientos y, pese a mis cincuenta y tantos, sigo corriendo. Incluso a veces, disfruto... Eso es mucho ya.

Por otra parte, unos meses después de mis serios comienzos en el running, abrí este blog... y al igual que mis zancadas siguen una tras otra, mis publicaciones continúan sucediéndose. De acuerdo, sí, más espaciadas, menos apasionadas, no en vano ya no estoy en la Maratón de Roma bajando de las 3 horas, sino corriendo por la montaña con mi mujer, y entre los dos sumamos 103 años.

Preámbulo

El pasado sábado, Merche y un servidor nos acercábamos hasta El Molar, un pueblo del norte de Madrid donde nos íbamos a alojar de cara a la carrera de Torrelaguna del domingo por la mañana. El viaje resultó plácido en nuestro nuevo coche (que conste que el viejo Toyota todavía anda). Tras pasear por las calles de esa curiosa localidad, estuvimos cenando una gran ensalada y un pizza (afortunadamente, pedimos la más pequeña). El sábado no dio para mucho más, porque nos acostamos a eso de las 23 horas, y yo dormí bastante bien, no así Mercedes, que no descansó demasiado.

A eso de las 9 horas, nos desplazábamos hasta Torrelaguna. Aparqué relativamente cerca y recogimos el dorsal (escasa bolsa la que tienen en las carreras de la Iberika Trail... unos calcetines Lurbel, un gel y punto).





A las 10:15 nos pusimos a calentar. Hacía fresquito, pero todo apuntaba a que nos iba a hacer calor, como así acabo ocurriendo. Justo a la hora prevista, dieron la salida...

Éramos un montón en esta ocasión, así pues, no estaba la cosa para compararse. Bien sabíamos que el podio estaría bien caro. 

La primera mitad: la mala

La gente salió "a toda leche", o esa mi impresión me dio. Quizá no fuera para tanto, quizá es que no estoy "para tirar cohetes". De ahí que, bien pronto, sintiera mi falta de resuello y las piernas se me adormecieran. Además, me había prometido que andaría lo justo, que correría a no ser que la pendiente fuese insalvable, por lo cual, las cuestas me fueron consumiendo poco a poco, y eso que la carrera no ofrecía grandes dificultades técnicas. Eso sí, el campo estaba espectacular; se podía comprobar que ha llovido bien en la zona, a juzgar por el color del terreno y el agua que vimos

Llegué al primer avituallamiento del 5 y decidí no parar, a pesar de que los soft flash iban vacíos. Creo que hice bien, porque cuajé la subida prolongada de manera bastante digna, justo cuando comenzaba a comprobar ciertos "brotes verdes" en mi avanzar. La parte del río, la cual recordaba de hace dos años y medio, resultó un tanto dificultosa y desagradable, porque tuve que mojarme hasta casi la rodilla en varias ocasiones. Las zapatillas no daban a basto, no daba tiempo a que se secaran del todo. Tras este tramo, iniciamos la subida fuerte, pero no demasiado. Ahí estaba el segundo avituallamiento, donde cargué un poco de isotónica y decidí no llevar demasiado peso. Enseguida hicimos "cumbre", en el kilómetro 12,5 y, desde ahí, tocaría bajar hacia Patones de Arriba.



La segunda mitad: la buena o la menos mala

Cogí la senda con gusto, y las zonas más técnicas también las capeé bien. Mis piernas ya se habían entonado y ahora quería ejercer mi derecho a disfrutar, aunque fuese solo un poco, porque para algo habíamos pagado. Además, la zona era bonita y corrible, por lo que fui pillando a algún que otro compañero, hasta que alcancé el 17, al penúltimo avituallamiento en Patones de Arriba. La verdad es que llegué mucho mejor que en la otra ocasión. Me refresqué la cara con un poco de agua, recargué apenas 250 ml y salí sin comer nada (me acababa de tomar el segundo gel).



Lo que vino después me hace ser un poco más optimista. Los repechetes no lo fueron tanto, y en las zonas donde se podía correr logré disfrutar, o, al menos, no sufrí. Y así, fui dejando atrás a más gente. Sin más, vi a lo lejos el pueblo y de esta guisa llegué a meta.

No llevaba GPS, aunque salieron casi 27 kilómetros, los cuales hice en 3 horas y 23 minutos. Bien sabía que me había hundido en la clasificación de +50, porque había mucho nivel... Pero, ¡qué demonios!, ¡a hacer puñetas la clasificación!. 

Me acerqué al coche, me cambié, regresé, esperé un rato a Merche y le hice un breve vídeo al llegar. Ella tardó 4 horas y 3 minutos, finalmente, cuarta de +50, aunque, al igual que un servidor, llevaba una sonrisa instalada fruto de su disfrute. Con eso ya justificamos la mañana.

Tras esto, nos comimos una estupenda hamburguesa, una de las razones por las que, más allá de la escasa bolsa de corredor, merece la pena participar en esta prueba. Los paisajes, los avituallamientos, son otros motivos.

No dimos más vueltas, enfilamos hacia casa, y dimos por concluida la enésima aventura.





 


jueves, 25 de enero de 2024

IBERIKA TRAIL: TRAIL LARGO DE TORRELAGUNA 2024 26,5 KMS +1200

En otoño de 2021, Merche y un servidor nos embarcamos en un par de carreras por montaña de la Iberika Trail, concretamente, corrimos en Pelayos de la Presa y en Torrelaguna, ambas, pruebas relativamente sencillas. La experiencia estuvo bien, de hecho, estuvo tan bien que en la actualidad nos planteamos hacer el circuito completo. Para empezar, el domingo que viene nos desplazaremos hasta Torrelaguna. Este es el link del reto:

https://iberikatrail.es/info/torrelaguna/recorrido-2024



Competiremos en categoría +50, y apunta a que habrá mucha gente, Dará igual, lo importante no será subir al podio (quizá Mercedes lo consiga); lo importante será disfrutar de un buen domingo y tratar de ponernos un poco en forma. De paso, a ver si cae una ración de cochinillo.





ENTRENOS DESDE EL 20 DE ENERO AL 24 DE ENERO. DECIDIENDO SOBRE LA IBERIKA TRAIL EN MADRID

Recuperadas las piernas tras el pequeño varapalo que sufrieron con los 40 kilómetros del Trail Quesos Don Apolonio, el sábado, Mercedes, Ziggy y el que os escribe se acercaron hasta San Carlos del Valle, el que se está convirtiendo, sin lugar a dudas, el lugar de entrenos favorito últimamente, habida cuenta de la extensión de sendas y caminos verdes que tenemos alrededor de dicha localidad. Además, si te lo curras, puedes sacar altimetría, sin olvidarnos que Ziggy corre libremente sin despistarse con animales.

Hicimos una ruta apañada, saliéndonos 15,50 kilómetros. La media no fue gran cosa, pero no dejamos de correr, incluso en las zonas más empinadas.

Al día siguiente, el domingo, hicimos una breve pero intensa salida en la zona que lleva a Finca Lourdes. Ocho kilómetros que hicimos con la mayor intensidad posible.

El lunes descansé (y me sentí mal por ello). El martes hice un entreno nocturno con Ziggy que me supuso exigirme. Casi 10 kilómetros, eso sí, hechos sin reloj. Ayer, simplemente hice bicicleta, 7 kilómetros... Y poco más vamos a hacer hoy y mañana, porque el domingo tenemos de nuevo competición: El trail de Torrelaguna, 26 kilómetros, pertenecientes a la Iberika Trail, un circuito madrileño de 8 pruebas.














martes, 23 de enero de 2024

LOS 40 KILÓMETROS DEL TRAIL QUESOS DON APOLONIO DE MALAGÓN

Preámbulos

Tocaba dar el callo, asunto complicado, dado el estado de forma de Merche y de un servidor. Así pues, con pocos kilómetros en las piernas, nos desplazamos en la tarde del sábado hasta Malagón. Llegamos a esa curiosa localidad manchega (que alberga nada más y nada menos que un convento con casi medio milenio de antigüedad fundado por Santa Teresa de Jesús) con el tiempo justo para recoger el dorsal, y enseguida contactamos con Eusebio, oriundo de allí, pero que lleva casi toda la vida en Sevilla. Cenamos con Eusebio y Pilar (su mujer) en un bar; cenamos demasiado, diría yo, y hecho esto, nos fuimos a dormir. No tuvimos que buscar alojamiento, porque nuestros amigos nos alojaron en su casa.

Desperezándonos

Amaneció fresquito el domingo, aunque no como para vestirse en exceso. Seguimos el protocolo y, a eso de las 8:10 nos fuimos calentando hasta la salida, en la antigua estación, a no más de 400 metros de la casa. 

Primer tercio de la carrera

La idea era correr juntos, y la llevamos a cabo. Afrontamos los primeros 3 kilómetros como pudimos, teniendo en cuenta que eso de meter ritmo a nuestra edad ya no es tan fácil. Pronto nos vimos relegados a la parte final del pelotón, y Mercedes no estaba disfrutando, a juzgar por su cara. En cualquier caso, acabamos adentrándonos en los primeros senderos, hacia la primera ascensión. 

No necesitamos mucho tiempo para darnos cuenta de que una chica con la que íbamos haciendo la goma era una de las competidoras de la categoría de Mercedes, motivo que nos llevó a apretar más los dientes si cabe.

Los kilómetros fueron cayendo, y la temperatura ayudaba, por tanto, Mercedes fue asentándose. Tras el primer avituallamiento, seguimos por terreno algo técnico, hasta que bajamos al valle, en la zona de la Laguna de la Nava. En ese momento nos adelantó Belén, la muchacha que he mencionado antes, de manera que no conseguimos alcanzarlas hasta la siguiente subida, la segunda, allá por el kilómetro 12 aproximadamente.

Segundo tercio de la carrera

No gastamos mucho tiempo de asueto allí arriba, y salimos por delante de la competidora. Cogimos ritmo y subimos varios repechos hasta perderle la pista. Lo que vino después estuvo muy chulo, por sendas anchas llenas de jaras, con bastantes toboganes. Finalmente, volvimos a bajar a otro valle, y tocó subir, quizá la parte más bonita, por una senda estrecha y por campo a través. Llegamos a lo alto y volvimos a bajar, una bajada trepidante... Llegamos al tercer valle, en subida suave al principio, y Mercedes pasó en ese tramo sus peores momentos, porque tendía a andar, por más que yo tratase de impedírselo. Cazamos a dos chicas más, y eso la motivó, de modo que, un poco más adelante, alcanzamos de nuevo el mismo avituallamiento del 12. Era el kilómetros 24, y mi mujer... "la guerrera", ya había entrado en calor.

Tercer tercio de la carrera

Tras una breve parada, atravesamos por una zona bastante técnica sin grandes desniveles, pero complicada, ante todo los dos primeros kilómetros. Luego, la cosa fue acelerándose, sin ser sencilla, y otros dos kilómetros más lejos, alcanzamos el kilómetro 28 y medio, el mismo puesto de avituallamiento del kilómetro 7.

Estaba prácticamente hecho, o eso creíamos. Merche estaba empoderada y su cara era la mejor de la mañana. No obstante, en esto de los trails, siempre se está expuesto a las sorpresas. Salimos, y un kilómetros después, nos dimos cuenta de que algo no iba bien. Mi móvil comenzó a pitar... Seguíamos las balizas, pero era como si estuviésemos fuera del recorrido, como, de hecho, ocurría. No nos habíamos desviado por donde debíamos y estamos siguiendo el recorrido de ida equivocadamente, mucho más técnico y lento y con más subida.

Por suerte, la senda buena discurría a no más de 40 metros de nosotros, aunque cincuenta metros más abajo. Cuando encontramos la manera de bajar (bastante complicado), cogimos de nuevo el recorrido, tras haber perdido no menos de 10 minutos. Aun así, fuimos cazando a la misma gente de la corta y de la larga que habíamos adelantado media hora antes, entre ellas a una de sus competidoras. Así fue hasta que dejamos de bajar y nos encontramos a Eusebio, quien nos acompañaría en su bicicleta para afrontar los últimos 3 kilómetros, los mismos del inicio. 

Costó y mucho hacerlos, sobre todo a Merche, que se desfondó. Pero finalmente, lo conseguimos. Llegamos a meta en 5 horas y 47 minutos.

Mercedes fue finalmente la séptima mujer, segunda de su categoría de un total de cuatro, lo cual está muy bien, porque no había categoría +50, sino +45. Subió al podio con la tercera (la primera estaba missing).




En meta nos comimos unas migas, bebimos una Coca-Cola, Mercedes subió al pódium y, tras esto, nos fuimos a casa de Eusebio, donde Pilar nos puso una sopa calentita que nos supo a gloria.

Así resultó esta nueva aventura. Tras la misma, tuvimos que recuperar unos días. De hecho, estuve malo con un virus, de forma que hasta el jueves no pude ir al gimnasio. El viernes descansé.

La semana se acabó con solo 50 kilómetros, añadido el trotecillo del sábado del día antes de la carrera. ¡Buenos son!











viernes, 12 de enero de 2024

SEMANA DEL 6 AL 12 DE ENERO

 Apenas en 36 horas nos veremos de nuevo compitiendo, en esta ocasión, en Malagón, con casi una maratón de montaña. Esperemos que todo vaya bien, porque en forma, lo que se dice en forma, no estamos. En cualquier caso, esta semana que acabo de dejar atrás no ha sido exactamente de tapering. El día 6 de enero nos fuimos a San Carlos del Valle y nos salió un muy buen entreno que a mi, particularmente, me dejó buen sabor de boca. Vale, sí, estoy pesado, pero al menos, últimamente estoy consiguiendo ir más suelto. 14,5 kilómetros. Al día siguiente teníamos comida y, la verdad, se nos echó la mañana encima, por tanto, nos acercamos con Ziggy a "Las Aguas"; allí hicimos 8,5 kilómetros acercándonos a los 6 minutos por kilómetros, a pesar de que era terreno con cuestas. El lunes 8 fui al gimnasio e hice elíptica, un total de 11 kilómetros, el marte 9 hice bici en casa, 9 kilómetros, lo mismo que el miércoles 10, otros 8 kilómetros. Ayer descanse y hoy, acabo de venir del gimnasio, donde he hecho cinta y elíptica hasta completar otros 8. No he corrido mucho outdoor esta semana, pero lo poco que lo he hecho he podido experimentar buenas sensaciones. Total 59 kilómetros.



SEMANA DEL 30 AL 5 DE ENERO

 Estrenábamos nuevo año, pero, entre tanta comida y exceso, se hacía difícil "meterse en vereda". El día 30 hicimos una interesante ruta en Moral de Calatrava. Nos salieron unos 14,5 kilómetros bien aprovechados, sobre todo por el ritmo. Al día siguiente, lo único que hicimos fue una rutilla los cinco andando. Subimos al Mirador de los Órganos. El lunes, nos acercamos a Finca Amparo, y allí hicimos nuestro circuito de 10,5, también lo hicimos a un buen ritmo. A Mercedes le estaba yendo cada vez mejor la rodilla. El día 2 de enero me incorporaba al trabajo, y ese día hice bicicleta, 8 kilómetros. El día 3 de enero salí a correr desde el gimnasio, en Manzanares, y me salieron 8,5 kilómetros a buen ritmo. El jueves día 4 fui al gimnasio e hice 8 kilómetros en la cinta. Resultaron un total de 55 kilómetros. Más flojo que en la semana anterior

ENTRENAMIENTOS 27, 28 Y 29 DE DICIEMBRE

 El día 27 de diciembre estuve haciendo bicicleta durante 55 minutos, y el 28 de diciembre tenía nuevamente vacaciones, por lo que cogí a Ziggy ya casi anocheciendo y nos fuimos a hacer una rutilla, la cual se nos alargó más de la cuenta, sobre todo cuando estuvo perdido más de 30 minutos. Lo que iban a ser unos 11 kilómetros y medio se quedaron finalmente en 8, porque me tuvieron que llevar hasta el coche y, una vez conduciendo, lo estuve buscando, hasta encontrarlo en la zona justamente donde lo había perdido. El día 29 de diciembre de nuevo otros 8 kilómetros de bicicleta. De esta guisa, he conseguido realizar 72 kilómetros, que al menos dan para sentir que no he parado.