RELATOS

Una vez iniciado el movimiento supe que no habría marcha atrás, sería difícil regresar a aquello que fui. Hoy soy otro ser: curtido, compañero del esfuerzo, amante de mis kilómetros. Sólo el fin de mis días debería obligarme a parar: ese es mi pequeño sueño.

domingo, 10 de junio de 2012

PLAN HECHO DURANTE LA SEMANA

Obviamente, el plan de esta semana ha estado marcado por la maratón del sábado. Muchos expertos dicen que se debe descansar entre 2 y 4 semanas después de una maratón, pero no he hecho mucho caso, y trato de ser fiel a eso de escuchar mi cuerpo, aunque me esté equivocando. Cuando me hube recuperado de las molestias lógicas de la maratón, y eso fue el martes, salí a rodar un poquito, y troté más de lo previsto. El miércoles tenía pensado salir otra vez para hacer algo suavito, pero no me apetecía y no lo hice. Salí el jueves y las sensaciones mejoraron un poco, corriendo 50 minutillos. El viernes fue un buen entreno, porque hice series de 300, concretamente 10 a un ritmo más lento del que puedo desarrollar, pero bastante suelto. El sábado no sentí muchas ganas de salir, quizá por las series del día anterior, así que hoy he hecho una tirada de unos 13,5 kilómetros, marcada por el calor, debido a la hora en la que la he hecho, entre las 12:15 y la 01:25, pero en la que ya voy recuperando poco a poco sensaciones, aunque me falta frescura. Bien muscularmente.

Ante mi un verano en el que debo tratar de conservar la forma mínima, para atacar a partir de la tercera semana de agosto un plan fuerte para acometer la Maratón de Valencia del 18 de noviembre. Este ha sido el plan hecho:





sábado, 9 de junio de 2012

YA NO CORRO SOLO: EXTENUACIÓN VALDEPEÑAS

Estimad@s amig@s, desde el miércoles pasado ya no voy por libre porque me inscribí al Extenuación Valdepeñas. Es una forma de agradecer tanto apoyo recibido y también una manera de integrarme en un grupo que ha hecho y está haciendo una gran labor por el running en Valdepeñas. Espero aportar todo lo que sepa y pueda en esta nueva etapa.

viernes, 8 de junio de 2012

PRÓXIMA PARADA: "MARATÓN DE VALENCIA", CONEXIÓN CON "MARATÓN DE ESTOCOLMO" Y CON "A DONDE ME LLEVE MI DESTINO"

Todo esto no debe parar, así que ¿para qué esperar más?.  Sabía que quiero más y que por la ley de la compensación la siguiente debía ser en España y que supusiera el menor engorro posible; a poder ser lo más llana posible, y que no estuviera lejos de casa; que a su tuviera afluencia de corredores y público y con suficiente solera, ah, que se celebrase en otoño y que no se fuera calurosa. Bueno, la candidata que cumple todas estas características es la Maratón de Valencia, una de las Top 10, diría de las Top 5 en la lista de mejores maratones españolas, tras la MAPOMA, la Maratón de Barcelona y similar a la de San Sebastián, Sevilla, Bilbao, etc.

La fecha que he de marcar en mi calendario es el 18 de noviembre, es decir, que tengo por delante 5 meses y 10 días, de tal forma que 2 meses sean transitorios para comenzar la preparación específica en la tercera semana de agosto, aproximadamente. Este es el cartel:









La maratón promete, y le precede buena fama. El inicio y el final es en un entorno bonito y privilegiado, pasa por algunas zonas monumentales de la capital del Turia, pero según he oído también pasa gran parte de su recorrido por zonas más de extraradio. Lo más importante es que Valencia está cerca de casa, la logística será infinitamente más sencilla que la desplegada para Estocolmo, no hay que hacer turismo porque ya conocemos Valencia, pueden ir los niños, es llanita, etc, etc.

Objetivo: ya no me puedo conformar con el objetivo de terminarla y disfrutarla, porque eso ya lo he hecho en Estocolmo. Cada maratón es un mundo pero yo no debo quedarme donde estoy y he de marcar un objetivo alcanzable y motivante para animar estos meses. Hacer un sub 3 creo que no estará a mi alcance dentro de 5 meses, pero puede ser interesante volver a hacer una planificación con esos números detrás. En principio, el objetivo debe estar en las 3 horas 10 minutos si todo va bien.

Os dejo el link y os voy manteniendo al corriente:

http://www.maratonvalencia.com/

jueves, 7 de junio de 2012

JUEVES 7 CIRCUNVALACIÓN Y TIRADILLA MEDIO LARGA

A eso de las 10:15 horas aprovechando que era fiesta, salí a correr con mejores sensaciones que el martes, pero sin ritmo. Me hice la circunvalación y necesité de 30 minutos para comenzar a experimentar buenas sensaciones. Hacía mucho calor y al llegar al parque me refresqué y me puse a estirar. Llegaron el presi y Julián y otra vez de charloteo.

Ya está hecho, me he inscrito al Extenuación Valdepeñas. A partir de ahora pertenezco a un club, aunque antes de ahora no me he sentido solo en ningún momento.

Ahora a decidir qué hacer, a donde ir. Casi seguro que planifico la Maratón de Valencia para noviembre. Ahora unas semanas a medio gas y antes de que termine junio comienzo con la planificación.

Entreno de hoy: 52 minutos unos 10 kilómetros

MIÉRCOLES 6 DESCANSO POR SENSACIONES

Tenía previsto salir a correr, sin nada definido. Pero cuando llegó la hora me sentía con pocas ganas y decidí no salir, porque no tenía porqué hacerlo. Descanso improvisado

MARTES 5 A SENTIRME DE NUEVO CORREDOR

El domingo fue muy duro, todo el santo día viajando. Menosmal que el día siguiente tenía vacaciones. Las piernas estaban muy bien, fuertes y sin molestias, la uña iba mejorando y los pies se me hincharon un poco y estaban algo acartonados pero nada muy reseñable. Tras el domingo y lunes de descanso, decidí salir a correr el martes tras la jornada de trabajo. Me enfundé la NB viejas y me fui corriendo al parque, sintiendo al principio una sensación rara, no de agarrotamiento, y sí como de trasplante. Como si me hubieran trasplantado todo mi cuerpo y no me perteneciera, porque no lo sentía mío. 

 


Sin embargo no me dolía nada. Una vez que llegué al parque me encontré con mucha gente que me preguntaba y me daba la enhorabuena. Me puse a correr con el presi, Joaquín, y con Julián, y el tema de conversación estaba claro, la maratón. Me sorprendí cuando ví en el reloj que llevaba 43 minutos corriendo, así que me fui para casa, y bajé un poco el pistón. Finalmente 50 minutillos de carrera continua.

Estiré y ya está, sigo siendo corredor.

MARATÓN DE ESTOCOLMO: EPÍLOGO



La mayoría de las veces nos pasa que lo que había sido planeado antes, una vez sucedido, se adorna de matices, contradicciones y situaciones que no estaban previstas. Acababa de terminar la maratón y donde había imaginado un final muy emocionante con Mercedes gritando desde las gradas, yo temblando de la emoción y sintiendo un momento muy especial, en lugar de eso me encontré con: una entrada al estadio totalmente out, no sentí la presencia de mi mujer, ella no me vio llegar a pesar de que estaba en la grada, al cruzar la meta y pararme tan sólo sentía vacÍo. Estaba alegre por haber conseguido el reto, pero esa alegría estaba huérfana de emoción. También estaba un poco decepcionado por el bajón del final, aunque sabía que había disfrutado enormemente la carrera, incluso más de lo que me hubiera imaginado jamás. Cierto es que donde pensé que habría jubilo, sol y satisfacción finalmente hallé cierta soledad, frío y aturdimiento.

El gesto de Roger esperándome en meta fue emotivo, eso sí. Al parar no sentí ganas de echarme al suelo, no estaba cansado como para eso. Tampoco estaba mareado y muy falto de fuerzas. Fuimos andando a la zona de asistencia habilitada, que caía al menos a 500 metros, pero no recuerdo ese trayecto, ni recuerdo que le dije a Roger; si recuerdo comenzar a tartamudear del frío. Abrí la bolsa que nos dieron y me comí una chocolatina, y dejé de ver a mi compañero de fatigas, no sé donde se metió. Enseguida me dí cuenta que tenía que ir a por la bolsa donde tenía la ropa seca y que estaba en una explanada expuesta al frío y a la lluvia y aunque me daba bastante pereza salí a por ella. Cuando encontré el área donde estaba contenido mi número de dorsal le dije tartamudeando mi número de dorsal a un niño, que se puso inmediatamente a buscarla, pero no la encontraba. Cada segundo que pasaba me encontraba peor así que le dije el número a otro hombre: "one thounssaandddd, nineeee hundreeeeed sixtyyyy sixxxxx". El hombre finalmente me dio la bolsa y allí mismo me agaché, me quité la camiseta de tirantes y la interior y saqué toda la ropa de la parte superior que tenía. El caso es que me faltaban fuerzas para meter el brazo izquierdo en mi chubasquero kalenji, así que me dirigí con el brazo en cabestrillo a una tienda de campaña destinada a la asistencia del corredor.

Al entrar a la misma comprobé que el panorama era diría que casi desolador. Un montón de corredores tiritando igual que yo, atendidos por 10 u 11 voluntarios/as que no daban a basto. Me senté en una silla y traté de ponerme bien el chubasquero hasta que una voluntaria me ayudó a ponérmelo. Me comí una bolsa de almendras que me sentaron genial y otra voluntaria me preguntó qué tal estaba. Le dije que no muy bien, y así me vería porque me dijo que me tumbase en la camilla, no sin antes quitarme el pantalón que estaba chorreando y las zapatillas; me ayudó a esto último pero a quitarme el pantalón no, supongo que por si me daba vergüenza. A mi no me daba mucha, porque estaba sin dignidad, así que alguna sueca vería mis partes nobles con toda seguridad, pero no le importaría mucho. Tras ponerme el pantalón del chandal me tumbé en la camilla y me llenaron de mantas comenzando a frotarme con fuerza para que entrase en calor. También me quitaron el gorro y me frotaron el pelo. Me dieron un café y un pastel y cada no más de 5 minutos me preguntaban. Conforme me fue cambiando el color de cara se fueron ocupando más de otr@s necesitad@s y llegado el momento me levanté, me até las zapatillas y salí de la tienda sin poder agradecer a nadie. Quedaba el último escollo de la maratón, recorrer un kilómetro andando totalmente dolorido, con frío, lluvia y viento, y no lo pensé mucho. A un ritmo de no más de 3 kilómetros por hora cogí rumbo al hotel haciéndome muchas preguntas: ¿qué demonios hago aquí?, ¿por qué hacemos los humanos estas cosas?, ¿dónde estará Mercedes?. Sin embargo en todo momento sabía que volvería a correr otra maratón, porque la experiencia había merecido la pena.

Llegué al hotel unos 20 minutos después, pedí la llave en recepción y tuve que subir las escaleras andando porque el ascensor estaba "Out of order". Murphy sabía mucho cuando saco su ley. Entre en la habitación y comprobé que Mercedes estaba metida en la cama tiritando. Quizá ella lo pasó peor que yo durante la maratón.

Echamos una siesta larga y nos levantamos a la hora de la cena ya mucho mejor. Me dolían algo los pies, pero apenas las piernas. Sentí que la uña estaba tocada, pero muscularmente estaba bien. Aquella noche nos metimos entre pecho y espalda una pizza familiar y hasta donde pudimos de una ensalada kebak demasiado grande y especiada. Al día siguiente teníamos que madrugar a eso de las 05:00 para coger el camino de vuelta y si os puedo decir que al volverme a acostar sentí un gran regocijo, el que se siente cuando se sabe que has hecho todos los deberes y los has hecho lo mejor que podías o sabías.

Así que, ya se termina esta aventura. Habrá que inventarse otra para mantener vivo el blog, porque si no ¿de qué ha servido?. Lo importante de todo esto ha sido el proceso, así que habrá que comenzar de nuevo.

¿Qué si recomiendo la Maratón de Estocolmo?. Sin dudarlo, la ciudad es preciosa, la maratón muy bien organizada, la gente supercívica, y se desvivieron por los corredores en unas condiciones inhumanas para éstos. Pero ojo, los voluntarios y el público asistente también lo pasó mal y cumplieron fenomenal con su trabajo.

Todo esto se quedará grabado en el disco duro para no poderlo rememorar cuando haga falta y os puedo decir que ya desde que ocurrió ocupa un lugar privilegiado en mi lista de recuerdos.

Gracias por vuestra atención queridos amig@s