RELATOS

Una vez iniciado el movimiento supe que no habría marcha atrás, sería difícil regresar a aquello que fui. Hoy soy otro ser: curtido, compañero del esfuerzo, amante de mis kilómetros. Sólo el fin de mis días debería obligarme a parar: ese es mi pequeño sueño.

martes, 17 de junio de 2014

SÁBADO 14: TIRADA PARA PROBAR CON MERCEDES

El viernes por la tarde fue horrible, me dolía todo y estaba sin fuerzas. Sin embargo tenía que salir a correr el sábado para saber si podría disputar la prueba por relevos de la Trijoteman que se disputaba en Ciudad Real. 

No madrugamos mucho, pero al final convencí a Merche para ir a realizar una tiradilla con camelbak incluida. Hacía un calor tremendo, cercano a 28 grados a eso de las 11 de la mañana y fui administrando líquido vital a mi querida mujer para que fuese sobrellevando el entreno. Yo no estaba mal del todo pero no me apetecía nada en absoluto hacer una media maratón a tope al día siguiente. Tras haber subido nuevamente el Cerro del Ángel campo a través, ir hacia el norte por la vía de servicio y regresar a casa por el Camino de Membrilla, merche se tuvo que quitar la camiseta y quedarse en sujetador, deportivo eso sí, y trató de pasar el mal trago aunque sufrió de lo lindo. Para colmo, perdió la camiseta al no cerrar la cremallera de mi mochila y tuve que volver a buscarla haciendo un kilómetro extra. Ya cuando estábamos llegando se vino abajo por el calor y tuvimos que andar un rato, pero bien, no pasó la cosa a mayores. Nos salió unos 15 kilómetros sin contar el kilómetro extra que me crují.

JUEVES 12: EL CALOR Y MERCEDES

Otro jueves y se acerca el verano. Esto último se podía sentir el otro día..., se acerca el verano y llegan esas tardes largas y calurosas donde correr es a veces una aventura. Nos fuimos mi mujer y yo al Cerro del Ángel, y como viene siendo habitual últimamente, lo subimos campo a través. Bajamos por el carreterín y desde ahí fuimos a la Avenida de las Tinajas para coger la vía de servicio hasta el Parque Cervantes. El calor era sofocante y Merche lo pasó mal en esta parte del recorrido. Una vez llegados al parque, nos refrescamos bien en la fuente, dimos una vuelta al recinto y de vuelta a casa. Un entreno sin florituras, que servía más que nada para aclimatarse a este tiempo caluroso. Nueve kilómetros suaves que completaron una buena semana para ella, y una semana de transición y sin planificación para mi.

El viernes caí malo con una gastroenteritis, nada muy importante, pero teniendo en cuenta que me habían líado para ser el corredor en un equipo del Pozo Norte en la Trijote Series del domingo, me sentí realmente mal por no saber si podría correr el domingo, acto que tampoco me apetecía. Pero si corres por equipos tienes que cumplir, no estás solo.


jueves, 12 de junio de 2014

MIÉRCOLES 11: HACIENDO SERIES DE 300 EN EL PARQUE

Ayer cambié el chip y decidí ir al parque a meter calidad en forma de series. Compaginar entrenos de ultrafondo con sesiones como esta podría ser positivo, o no, eso estará por ver. Tras llegar corriendo a nuestro pulmón verde, y dar una vuelta al recinto, estiré un poco y me ventilé 14 series de 300 a ritmo medio, con unos 30-45 segundos de recuperación. Me pesaron las 6-7 primeras hasta que las piernas se desperezaron, pero en las últimas comencé a sentir la carga del trabajo, así que decidí cortar y no llegar a 20. Regresé a casa descalentando de forma suave, satisfecho por la sesión.


MARTES 10: CON MERCHE DE MENOS A MÁS

El lunes no hubo entreno, y es que me venía bien descansar y además tenía obra de teatro de fin de curso de Jorge (es increible que pase a la ESO). Pero el martes, después del trabajo, no nos libramos ni Mercedes ni yo. La tarde estaba plomiza, llena de nubes y con bochorno; yo no tenía muchas ganas de correr, pero mi mujer aún menos, sin embargo hicimos de tripas corazón y del acto una obligación, de forma que nos fuimos por la Carretera de San Carlos del Valle para coger luego un camino que lleva al Peral. A los 20 minutos de comenzar empezamos a realizar cambios de ritmo, y el primero no estuvo mal, pero en el segundo, en cuesta, mi mujer dijo basta y se paró, algo inusual, pero es que se encontraba sin fuerzas. Tras convinarle a que continuásemos reanudamos la marcha y la verdad es que en el resto del entreno hablamos ya poco, enfadados por la situación. A la vuelta el terreno era cuesta abajo y ella fue administrando el ritmo, aunque pude ir comprobando como cada vez apretaba más. De hecho el último kilómetro fue muy fuerte, calculo que en 4´30´´, y nunca le había correr tan rápido. Por lo menos el entreno tuvo final feliz, a pesar del problema del cambio de ritmo, y es que algunos días laborables se hace muy difícil sacar entrenos de calidad.

Nos salieron unos 9500 metros en unos 55 minutos de sesión.


lunes, 9 de junio de 2014

DOMINGO 8: TIRADA A RITMO POR LA MAÑANA

El domingo por la mañana salí a realizar una tirada relativamente corta, para lo cual me dirigí al Cerro del Ángel, lo subí campo a través y tras bajar, continué por la vía de servicio de la AIV hasta un poco antes del puente donde se ubica el Hotel El Hidalgo, donde cogí un camino y tras varios cruces acabé regresando a casa por el Camino de Membrilla. Me salieron unos 15 kilómetros a un ritmo moderado. Fue una buena continuar mis entrenos tras el esfuerzo del domingo anterior. Las piernas ya están totalmente recuperadas y ahora el reto es continuar entrenando con calidad y haciendo tiradas largas cuando el termómetro ya lo pone difícil. Ese es el obstáculo que siempre trae el verano.

sábado, 7 de junio de 2014

SÁBADO 7: RÉCORD DE KILÓMETROS PARA MERCEDES, 23.250 METROS

Provoqué que madrugase, aunque costó. El despertado había sonado a las 07:30 y me costó despegarla de las sábanas, pero finalmente accedió a regañadientes. Tras desayunar y engancharme la camelbak, llena de agua fresquitas, el móvil y unas pocas gominolas, así como dos dosis de glucosa (para ella, yo no la tolero), nos fuimos rumbo al Paraje de las Aguas por la Carretera de San Carlos del Valle. El día prometía calor, y no nos defraudó, desde el comienzo fuimos notando sus efectos, pero la fui refrescando todo lo que pude. Llegamos al mencionado paraje y allí hicimos un pequeño alto (no llevábamos mucha prisa porque nadie nos perseguía). En la fuente nos mojamos bien, y yo empapé, como suele ser costumbre mi gorra "del desierto". Desde allí pusimos en el Tom tom nuestro siguiente destino, este bien cerquita, El Paraje del Peral y tras cruzarlo sin hacer parada cogimos el Camino Carretas para luego desviar por una senda que nos llevó por un sitio casi intransitable, ya que habían arado y la tierra estaba removida con muchas piedras, así que anduvimos en unos 500 metros hasta alcanzar el sendón en el pie de la Sierra del Peral que nos llevaba al camino de ascensión a los molinos eólicos: el reto del día. Merche iba divinamente, pero por si acaso, cogió una de las dosis de glucosa y se la apretó mientras subíamos a ritmo y sin parar ni andar hasta lo alto del cerro. Sin más dilación y sin descanso bajamos regresando sobre nuestros pasos, pero esta vez hasta abajo del todo, hasta la Carretera de La Solana 


Con unos 16 kilómetros en las piernas, alcanzamos dicha carretera y fue más cómodo correr sobre asfalto, y más viendo a mi mujer que rodaba redonda, sin mayores problemas. Pasamos nuevamente por las inmediaciones del Peral y regresamos por el camino con ese mismo nombre hasta casa. Sólo en los últimos kilómetros Merche comenzó a sentir la carga muscular de un esfuerzo tan largo al cual no está acostumbrada, pero llegamos a casa sin mayores incidencias y contentos por el reto conseguido: 23.250 kilómetros, eso sí en 2 horas y 37 minutos, no teníamos prisa.



Y AHORA.....SIGO CORRIENDO

Reto terminado, reto conseguido y satisfecho, muy satisfecho. Voy alejando viejos fantasmas, malos tiempos y el cielo se abre dejando su color azul más intenso. La montaña me ha aportado cosas que la maratón no ha podido darme: me he sentido vivo como nunca, corriendo a veces solo en plena competición y disfrutando del entorno, sin importarme el crono, no hay que bajar de 3 horas, ni de 4, ni de nada, el tiempo no se rebaja, el tiempo te acompaña. 

No puedo relajarme porque a la vuelta de una planificación, es decir, en poco más de tres meses tengo la Madrid-Segovia, mi segundo intento, mi segunda oportunidad. Ante mi se me muestra una planificación lleno de entrenos largos compaginados con entrenos rápidos, donde espero poder resolver mis problemas digestivos que cada vez más comienzo a asociar con mis calambres. Con poco que he leído he descubierto que mis síntomas podrían estar relacionados con la deshidratación propia de pruebas tan exigentes unida a la no asimilación de los alimentos que meto durante las pruebas, lo que conlleva que el estómago se llene de jugos gástricos y no asimile los nutrientes. Así podrían verse conjugados dos hechos negativos: la pérdida de sal (de Na+, y no tanto de Potasio y Magnesio, donde me había centrado meses atrás), con la debilidad que provoca quedarse sin reservas. Suelo ser una persona que suda bastante, y puede que mi concentración de sal en el sudor sea alta; si no repongo suficiente de este mineral (y no puedo hacerlo si no asimilo), puedo terminar como terminé en la pasada Madrid-Segovia, con un ataque de calambres, a pesar de que me encontraba bien físicamente. 

Por ello mi objetivo es dar con la tecla de la alimentación durante la carrera. Trataré de comer cosas con sal, y menos cosas con azúcar. Tendré que aportar hidratos, por supuesto, pero tengo que conseguir añadir ese aporte en condiciones de calor para comprobar si el problema está ahí. Otro elemento que tengo que despejar es el del Ibuprofeno: desde mi segunda maratón, siempre me he tomado al menos una cápsula de 600 mg para combatir el dolor, y en la Madrid-Segovia del año pasado fueron 1200 mg de golpe y durante la carrera. El ibuprofeno puede provocar un trabajo extra de drenaje para los riñones, ya castigados por el esfuerzo, y sus síntomas secundarios en estas situaciones pueden ser naúseas, no asimilación del alimento, y mayores pérdidas de sales. Osea, que quizá aquí esté otra de las llaves que abren la puerta para que salga eso que me está molestando.

Quedan 3 meses y una semana y ahora es cuando comienza lo emocionante. Tengo que volcar todos mis esfuerzos en este reto, no quiero dejarme nada el tintero...