RELATOS

Una vez iniciado el movimiento supe que no habría marcha atrás, sería difícil regresar a aquello que fui. Hoy soy otro ser: curtido, compañero del esfuerzo, amante de mis kilómetros. Sólo el fin de mis días debería obligarme a parar: ese es mi pequeño sueño.

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domingo, 18 de julio de 2021

SE REABRE EL BLOG CASI DIEZ AÑOS DESPUÉS DE SU INAUGURACIÓN

El 1 de agosto de 2011 comenzaba a escribir en este espacio. Lo hacía lleno de ilusión y de proyectos,, pero, a lo largo de toda una década, la mochila se fue vaciando hasta que me encontré con la necesidad de cerrarlo, aunque fuese temporalmente. Coincidió esa clausura no definitiva con el primer día de este año, es decir, han pasado más de siete meses, tiempo en el que han sucedido muchas cosas.

En cualquier caso, no se entiende ese cierre sin tener en cuenta el final del año 2019, en el que, allá por el mes de noviembre, competí en el Sierra de Cazorla Trail, una dura prueba de 34 kilómetros y +2200. Pensé que me encontraba mejor, de hecho disfruté de la carrera hasta que me quedé totalmente hundido en el 26... quizá la deshidratación... hizo mucho calor, el caso es que ya bajando hacia el pueblo, me encontraba tan mal que me arranqué el dorsal, me paré y decidí retirarme, pero como no tenía otro medio, para llegar al coche, que seguir el recorrido, tuve que continuar al trote y finalmente constó como una prueba terminada.

En torno a 5 horas y 8 minutos (no logro ver el tiempo en la página). Tuve que vomitar al rato de terminar y fue como para plantearme eso de seguir corriendo. De hecho, el resto del año anduve muy desmotivado.

El 2020 comenzó con nuevos propósitos: la idea de hacer seguimiento a los kilómetros realizados marcándome el objetivo de realizar 4000 en todo el año, me mantuvo, sin hacer entrenos de calidad, tan sólo acumulando, capeando molestias en los isquios y en el piramidal, fui avanzando. A la par, Merche y yo nos inscribimos en el Club Cambil Trail y ello supuso un extra de motivación.

Llegó el mes de marzo y tocó correr en Durcal, un trail rápido pero a su vez exigente, +1500. Allí salí sin expectativas, me sentía pesado y, sin embargo, por alguna extraña razón, tras arrancar el último, debido a la segregación por grupos en la salida, fui avanzando, siempre subiendo, y cada vez mejor, adelantando gente. Luego en la bajada, rendí mucho mejor de lo esperado y llegué a meta en un tiempo infinitamente menor que el que había previsto, limpiándose, así, la mancha de Quesada.  

Tras esto vinieron de nuevo los problemas físicos, pero continué. Llegó la prueba de Montizón y corrí con Merche, malas sensaciones, aunque ella subió al pódium. Se acercaba una dura prueba: los 50 kilómetros de Bosques del Sur, en mayo, y llegué a la misma todo lo mejor que pude, que no fue mucho. Afortunadamente nos hizo un día de lluvía y fresquito, y pude disfrutar la carrera al completo haciendo 6 horas 21 minutos (acompañé a una chica que se quedó segunda senior).

El 31 de mayo Merche y yo hicimos la quedada nocturna de las Alpujarras, 55 kilómetros fabulosos, en los que me reencontré un poco conmigo mismo, más allá del ritmo lento. Tan sólo fue una semana después de lo de Cazorla por lo que parecía que nos poníamos las pilas.

Llegó junio y, quizá por el calor, no lograba encontrarme. Corrímos la Quijote Trail en un día muy caluroso, en los que al menos cumplí, y sin morirme, séptimo de +45, pero al menos aguanté. Merche volvió a subir al pódium.

Aún quedaba Mancha Real y, en el último momento, decidí correr con mi mujer, por miedo propio y por temor a que se cayera en mitad de la noche. Mercedes no tuvo un buen día, yo le hice de escudero, sin embargo, tercera veterana.

Y hasta aquí hemos llegado, ya en julio, pasando calor y con tres retos a la vuelta de la esquina, el primero en septiembre, en Santiago Pontones, y de nuevo larga distancia.

Pasado de peso, sin ganas de correr y con semanas muy irregulares, algunas sin llegar ni a 60 kilómetros, afronto un verano difícil. Quizá por ello haya reabierto este blog, a ver si él me echa una mano... 





 

 



miércoles, 15 de julio de 2020

ESTA SEMANA SIGO EN LA POMADA

Tras alcanzar 81 kilómetros en la semana pasada, ha costado continuar con el plan de abordo. El fin de semana pasado viajábamos a Biar, al lado de Onil, y el sábado pude realizar una salida inolvidable, de casi 24 kilómetros y unos +900. Sé que no estoy en forma pero pude disfrutarla, pese a la caída que me pegué, sin consecuencias, afortunadamente; pero los tendones, los tobillos, me siguen molestando demasiado. El domingo íbamos a realizar una ruta senderista Merche, Inés y un servidor, pero al final se torcieron los planes por el empecinamiento de la niña, así que Merche que está prácticamente en el dique seco, se quedó sin su válvula de escape. Aún así ya a la tarde y en Valdepeñas salimos a correr un poco, con malas sensaciones por mi parte y por la suya. Fue desde el lunes cuando sentí que algo debía cambiar, que algo estaba cambiando...buen entreno por la mañana bien temprano, sin ritmo, eso sí, pero luego un doblaje en el gimnasio y de nuevo el martes madrugando, me han hecho sentir que me estoy esforzando, paso previo y necesario a la obtención de cualquier premio. Si me cuido y sigo perseverando podré conseguirlo y es que me he propuesto soñar con Filabres, que me espera el 4 de octubre.


YA TENGO MEDIO SIGLO PERO SIGO PERSIGUIENDO EL FLOW

Si hace justo 10 años me puse el mono de trabajo dispuesto a ponerme en forma y no dejar de correr hasta nueva orden, hoy puedo decir que ese empeño no cayó en saco roto, porque ahí sigo, sin dejar de dar zancadas, pasando por muchas fases, no todas buenas, pero haciendo de este hábito una forma de vida que me ha cambiado, y no sólo a mi, también a Mercedes...

Ayer, paralelamente al aniversario de la década como corredor, hacía medio siglo que vine a este extraño mundo, y ahora más que nunca estoy muy orgulloso de mi pequeña parte de neandertal, pero no lo estoy tanto por el cromagnon dominante que llevo dentro. Sin embargo, es la ambición, esa cualidad que tanto caracteriza a nuestra especie, la que me hace continuar, tratando de mejorar, de seguir haciendo cosas. 

Pues bien, tras esta inolvidable primavera, y el adjetivo va con segundas, se me muestra un verano de esos de picar en la mina, porque intento por enésima vez alcanzar algo que tan sólo he conseguido en tres o cuatro ocasiones en estos diez años, el pico de forma que me haga sentir bien corriendo, que provoque que me muevo sin fricciones. Me he propuesto conseguirlo, pero la primera vez que lo alcancé fue como fruto al gran esfuerzo de preparación de mis primeras maratones, y su cúlmen llegó en la Maratón de Roma, bajando de las 3 horas, yo que soy tan malo, ¡ay que tiempos aquellos!. La segunda vez fue en la primavera de 2015, y sólo duró mes y medio, pero ahí quedó ese buen registro de la Media Maratón de Bolaños. La tercera fue la que recuerdo con más añoranza,  hace tres años, también en primavera como casi siempre, y vino casi por casualidad hasta que el verano se la llevó como si fuera puro viento, pero esos tres meses fueron de auténtico disfrute en mi sitio preferido, la montaña; nunca olvidaré la Mineros Trail o la Pencona de 2017. La tercera fue más breve y menos intensa, en mayo de 2018, y se fue bien rápido, dejándome con la miel en los labios. 

Y si hablamos de los buenos tiempos, ¡qué decir de los malos!, que han sido más largos y sobre todo muy oscuros: como aquel año completo que medió entre julio de 2015 y julio de 2016 en el que la pubalgia me partió en dos y que aún así no dejé de correr pese al dolor y la frustración, o el batacazo del otoño y el invierno entre 2013 y 2014 con la rotura de isquios, y las constantes pequeñas lesiones que vinieron después. Qué decir también de la lesión de piramidal que me ha tenido atrapado en el limbo desde finales de 2018 hasta el otoño del año pasado, y durante todo ese tiempo seguí Don R que R, obsesionado por no parar...

Pues sí, lo vuelvo a intentar, con premeditación y alevosía, voy a buscar ese flow, o como se llame, que me haga sacar la sonrisa y que provoca que las comidas me sienten tan bien aunque mi aspecto parezca, paradójicamente, menos saludable, porque con la forma llega una irremediable bajada de peso que a casi nadie gusta.

Ya tengo medio siglo, pero parece que no he aprendido mucho en estos diez años, bueno, sí, he aprendido algo esencial: en la montaña es donde soy feliz y el asfalto es muy frío y aburrido, así que a soñar que es lo que toca.


viernes, 27 de septiembre de 2019

UN MILAGRO UN PACTO CON BELZEBÚ O LA TECNOLOGÍA JAPONESA

Y así fue como llegué hasta ese cruce de caminos donde me paré por un momento a reflexionar: "¿hacía dónde voy?", verdaderamente no lo sabía, sí tenía claro hacía dónde querría ir pero para enfilar dicho destino tendría que ocurrir algo que cambiase ese statu quo....

Pensando que mi dichoso piramidal es una esclusa que no deja correr el agua y ésta se estanca. Esperando un milagro para comprobar por fin que las cosas tornan a mejor, pero no creyendo en los milagros. ¿Y si pactase con el diablo?, claro, para ello éste tendría que existir, algo que dudo mucho. Imaginemos que sí, que está ahí acechándonos, de ser cierto podría ofrecerle mi alma, que no creo que valga mucho, y aún siendo de valor, dudo que permaneciese intacta tras tornarse mi cuerpo en cenizas...

Y allí me hallé, llegando a la conclusión de que soy una persona espiritual, pero no religiosa, de que mi espíritu radica en algún punto de mi cerebro que también es perecedero, por tanto ni milagros ni pactos con el más allá harían que la situación cambiase. 


Pasaron los días y una mañana mientras conducía hacia el trabajo me iba sintiendo orgulloso de los 347.000 kilómetros que le he hecho ya a mi viejo Toyota. Y ¡voilà! se me encendió la bombilla: "si mi Toyota es japonés y ando tan contento con él, ¿por qué no ir a buscar respuestas a tierras niponas?"....y de ahí pasé a una cosa, y de ésta a otra hasta que caí en un detalle de mi vida pasada...

...Corría finales de verano de 1989 cuando estrené mis primeras y hasta hoy únicas Asics, las recuerdo perfectamente, con sus tonos grises y azules, llena de elementos reflectantes; eran muy chulas para lo que había en aquella época. Habían dejado de fabricarse las Tiger, al menos con ese nombre, y ahora pasaban a tener esa denominación tan rara: "ASICS". Poco más tarde descubrí que se trataba de un acrónimo de la famosa frase en latín: "Anima Sana In Corpore Sano",...


... y casi por casualidad me veo cerrando un tremendo círculo. "Ánima", palabra que para los griegos era entendida como principio de vida, común a todos los seres vivos (plantas, animales y hombres) y el alma entendida como principio de racionalidad, con carácter divino e inmortal, exclusiva sólo del ser humano...

¡Ni milagros ni pactos, quiero unas "Anima Sana In Corpore Sano"!, por favor que de paso, una vez bien calzadas, lleven a mi alma corpórea a sentirme invencible en los entrenos, pese a mis casi 50 tacos. Y unos minutos después estaba comprando por Amazon unas Dinaflyte en su versión más vieja.

Perdonadme la licencia, por ser pesado y redundar en el pasado me remonto a justo 30 años atrás, allá en Alcantarilla, en mi periodo de instrucción militar; aquellas Asics me llevaron a correr en 2 minutos treinta y tantos esos 1000 metros, aunque siempre tuve la sospecha de que le faltaban algunos metros al kilómetro, ¡era joven pero no tonto!. Eso sí, aquel arrogante teniente de la Brigada Paracaidista, que dicho sea de paso ostentaba el récord de aquel circuito (al menos hasta que yo se lo arrebaté) me buscó y me estuvo interrogando e increpando por haber perpetrado tal profanación. Yo quisé decirle que lo sentía, que no era mi intención, que hacía ya un par de años que había dejado el atletismo, pero que desde que habíamos llegado a Murcia nos habían obligado a correr un montón todas las mañanas y eso me había puesto las pilas; quise decirle todas esas cosas pero no le dije nada, envuelto en una sensación que mezclaba el miedo y el más malicioso de los regocijos. Y fue en aquel fin del estío, también fin de década cuando comencé a desgastar ese maravilloso par de zapas que terminé de fundirme en Alcalá de Henares coincidiendo con el resto de meses de servicio militar.

Es así, amig@s,  como mi alma ha dejado de localizarse en mi mente para pasar a estar ubicada en mis pies. Pretende crecer y hacerme sentir bien más allá de que se obren improbables milagros o que aparezca el mismísimo demonio tratando de robarme mis deportivas.









viernes, 12 de julio de 2019

SUEÑOS RETROACTIVOS

Año 2005. Tan sólo tengo 35 pero estoy en un estado de forma deplorable. De vez en cuando me da por salir un rato a  correr y hoy es un día de esos...

...regreso por el camino del Cerro del Ángel justo cuando noto un fuerte dolor en la rodilla. La sensación  es tal que creo que mis días haciendo deporte se han terminado...

Afortunadamente lo que sentí aquella vez no fue más que la tensión en la cintilla iliotibial. Ya en 2010 comencé a correr en serio y en estos 9 años me ha pasado de todo pero lo que no ha ocurrido es lo de dejar de correr. No he parado.

Pero no se me escapa que .conforme amplio la cantidad de kilómetros aumenta la incertidumbre: 6 ultras de más de 60 kilómetros, 3 retiradas y dos asistencias en ambulancia en meta, ¡menudo bagaje!...

Esta madrugada tengo otro reto. Quizá ni en mis mejores citas estuve más nervioso. El Trail de Sierra Nevada se presenta ante mi con sus potentes argumentos: 62 kilómetros, +3700, mucho calor. No sé con qué contrargumentar, quizá con ilusión, con la idea de que he hecho las cosas bien y si ese Tourmalet es demasiado para mi tendré que saberlo aceptar...

Por lo pronto se trata de montaña, eso que tanto he aprendido a amar. Saldremos por separado, yo por delante, Mercedes por detrás...quizá me alcance, quizá la vea llegar tras haberme retirado, o quizá no.

En definitiva será una buena ocasión para sentirme hipervivo, eso es lo verdaderamente importante

sábado, 29 de diciembre de 2018

VIENEN CAMBIOS IMPORTANTES PARA ESTE 2.019

La entrada de este nuevo año 2.019 va a traer cambios en nuestra vida como corredores, tanto a Merche como a mí. Ya por lo pronto, y desde el varapalo de la Doñana Trail he podido comprobar en los entrenos largos y también en la Ultramaratón de la Vida de Sanlúcar que lo de que mi estómago era tan delicado que sólo toleraba turroncillos del Decathlon no era más que un mito. Cierto es que no sé que le ocurre a mi sistema digestivo en determinadas circunstancias en las pruebas largas, que me llevan a que se cierre el estómago, tener vómitos, etc, pero también es cierto que en estas semanas he tomado geles, frutos secos y otras cosas más que tenía como "prohibidas" en carrera, y me han sentado perfectamente bien; la prueba está en lo que ocurrió en Sanlúcar. Ese es primer cambio, se me abre el horizonte de la alimentación, y quien sabe, una rendijilla para poder seguir teniendo un poco de esperanza de disfrutar de las ultras.

El segundo e importantísimo cambio es que Merche y yo nos hemos inscritos en el Club de Montaña de Linares, la ciudad que la vió crecer. Pasaremos a estar federados en montaña y ya preveo que eso hará que surjan retos y nuevas aventuras. Seguiremos en el Extenuación Valdepeñas, que nos trata tan bien, y compaginaremos en lo que podamos nuestro calendario.

El tercer cambio es que ya en diciembre nos hemos provisto de sendos e importantes retos: Merche está inscrita a la Maratón de Murcia el 27 de enero. Llegará un poco justa, porque no se ha preparado específicamente la misma, pero está en buen momento en la larga distancia por lo que el único problema que puede haber es el del ritmo. En cuanto a lo que a mi se refiere, aunque sea raro, ya en diciembre me he provisto de un reto para marzo, la Maratón de Montaña de Cuenca. No es que sea raro correr algo así en marzo (ya lo hice en este 2.018); lo que no estaba siendo habitual es que tuviera la motivación suficiente como para decidirme en diciembre. En Cuenca mi marco como objetivo disfrutarla, en una edición en el que han endurecido la prueba con un +2.700 (doscientos más que en anteriores ediciones). Merche, en principio, no la correrá.

No descartamos inscribirnos a algún trail de transición en febrero, para ir cogiendo la onda montañera que nos hará falta para esta futura primavera.


domingo, 24 de junio de 2018

NUEVOS RETOS EN EL HORIZONTE

Merche con su rodilla algo maltrecha, y yo con una gran mochila a la espalda de la marca "faltadetiempo", así se acometemos nuestro siguiente pequeño reto, la Subida al Veleta, 50 kilómetros bien duros que tendrán lugar a mediados de agosto. Mi mujer está ilusionada y yo trataré de engañarme al reto en esta difícil tarea que tengo de estirar las horas con las que cuenta un día. Además, la semana que viene, si nada ni nadie lo remedia, pretendemos correr un trail en Medina Sidonia, Cádiz, eso sí, bien cortito, 18 kilómetros, y lo más probable es que lo hagamos bajo la modalidad de pareja mixta.

Eso es lo que tenemos por delante hasta septiembre.


miércoles, 21 de septiembre de 2016

RECAPITULEMOS Y ORDENEMOS RETOS

Hemos llegado hasta aquí por un largo camino aunque pareciera que no fue tan largo, como si casi fuera ayer cuando comencé a tomarme en serio esto de correr a principios de junio de 2010. Haciendo cálculos por encima sé que he recorrido con mis zancadas más de la mitad del perímetro de la Tierra y eso es mucho para alguién como yo que ya no hacía nada ahí apoltronado en el sofá. Los retos han ido pasando ante mi, uno tras otro, al principio algo más lights para acabar siendo más serios, más exigentes y en líneas generales los he ido superando, aunque me encontré por el camino muchas sombras y algún que otro disgusto. Y aquí me encuentro queriendo y no sabiendo cómo seguir pataleando la otra mitad del globo. Ahora lo más inmediato es la obligación y el deseo de acompañar a mi mujer en su gran desafío: el de los 73 kilómetros de la Doñana Trail. Quiero pensar que todo va a salir bien y será una aventura tan importante como si el reto fuera propiamente mío; se podría decir que es un reto compartido. Pero después intuyo que vendrá otro invierno lleno de dudas, como los que vengo viviendo; estoy inscrito a la Maratón de Castellón y si no doy con la tecla del avance no me veo corriendo rápido allá, y sería una pena.

Pero qué pasa con Mercedes: ella sí que está on fire, con lo de su primera ultra y la Maratón de Castellón. Está en clara progresión y si no se le tuercen las cosas va a vivir unos meses muy importantes y emocionantes, esperemos con final feliz.

Para ir entrando en calor, el domingo 2 de octubre tenemos el Trail de Onil, aquel que fue suspendido a finales de mayo por riesgo de incendio. Será una competición aunque deberemos tomárnosla como un entreno de calidad.

Así que Javi, ponte nuevamente las zapas que hoy toca salir a ver si hacemos una primera semana digna de entrenos, la primera de una larga serie.


domingo, 29 de noviembre de 2015

LA SINFONÍA LLENA DE ALTIBAJOS QUE SUENA EN MI HISTORIA CORRIENDO

Hoy por la mañana le saque brillo a este blog, dándole un uso que para mi es donde estriba uno de sus tesoros: tiré de hemeroteca para rememorar los días pasados.

He de correr mi primera maratón. Después ya dará igual lo que haya ocurrido

No está para mi de más resumir lo que aconteció: en junio de 2012 había corrido mi primera maratón en Estocolmo, una dura batalla de frío, viento y lluvia que creo que la superé bien pese a la inseguridad que llevaba en la línea de salida; me inauguré como maratoniano con un 03:21 y supe lo quién es el tio del mazo allá en el 37, pero por lo demás fue una experiencia inolvidable. 

¿Y si miro de reojo a las 3 horas?. ¡Pues toma, por mirar de soslayo!
Salí tan reforzado de ella que nada más terminarla me inscribí a la Maratón de Valencia, para noviembre de ese año. Entre junio y octubre los progresos fueron evidentes, aunque también tuve altibajos: bajé mi registro en media maratón de 1 hora 27 a 1 hora 25 (Media Maratón de Alcázar), en junio había bajado por primera vez de los 40 minutos en un 10.000, haciendo 39:32 en la dura prueba de Piedrabuena, y tras un plan exhaustivo, quizá el mejor planificado y el que con más dedicación ejecuté, me planté en la tierra de las naranjas con un buen tono y dispuesto a rebajar considerablamente mi marca escandinava. Pero pequé de dos cosas: de avaricioso y de inexperto en maratones, por partes iguales. En un día de temperaturas algo altas y mucha humedad me fui a la aventura yendo cerca del globo de las 3 horas. Era una auténtica aventura la que estaba emprendiendo tratando de bajar mi marca en 21 minutos y tan sólo en 5 meses de mi primera maratón. Realmente se dio uno de los escenarios más negros de los que podían darse: en el 39 parado, tocado y hundido, con colapso muscular, ambulancia, electrolitos y tres horas y pico después con el alta en la mano (ver entrada en mi blog "No bajé de las tres horas en la maratón ni en el hospital". Los días posteriores a esa catastrófica experiencia fueron de reflexión: ¿podía correr maratones?, ¿qué me había pasado?. Mi mujer estaba atemorizada y hasta me llegó a aconsejar que no volviera a intentar la distancia de Filipides. En esta guisa, muscularmente muy cargado tiré por la calle de en medio y seguí entrenando como si nada hubiera pasado, me vinieron serios problemas de cintilla iliotibial y no me digáis por qué razón decidí correr el 10.000 de Daimiel. 

Y de sorpresa, así como sin querer ocurrió algo muy importante
Cuando uno se mata entrenando sin saber hacia donde va, esperas que de vez en cuando obtengas una auténtica satisfacción. Me planté en la línea de salida sin ideas prefijadas. Casi era como un castigo por haberme retirado en Valencia, por haber acabado en el hospital; sentía rabia. Y esa rabia bajó hasta mis piernas, y el colapso de Valencia parece que me hizo más fuerte. La cintilla no me dolió y a cambio me sentí volar, corriendo como no recordaba haber corrido, suelto, ligero, volando y todo sin costarme. Ese día bajé mi marca en 10.000 en 2 minutos y 20 segundos, machacando la conseguida tan sólo 5 meses y medio antes. Todo esaba sucediendo demasiado rápido.

¿Y si voy a Castellón y pruebo otra vez en la maratón?

Tras Daimiel me animaron a que me inscribiese a la Maratón de Castellón, que tendría lugar el fin de semana siguiente, y tan sólo tres semanas después de la ecatombe valenciana. Me inscribí, con el beneplácito de Mercedes justo 15 minutos antes de que se cerrase la plataforma de pago y la conversación previa a dicha inscripción es quizá la que determinó lo acontecido en los meses y años siguientes, tanto para mi como para Mercedes. Nos tirábamos a la piscina y nos arriesgábamos rezando para que no me volviera a ocurrir lo de la capital del Turia. Esa maratón fue mágica, no sólo la carrera, también el viaje relámpago, la emoción, el miedo, poner en el tablón de deseos que quería un 3:04.. Las sensaciones corriendo fueron indescriptibles en la maratón más irregular que he corrido en mi vida y que probablemente correré: salí reservón, fui a más, me acerqué al globo de las 3 horas, luego lo dejé escapar y entre el 26 y el 37 corrí a ritmos que proyectaban bajar de las 3 horas. Pero el cansancio me llegó justo al final y me costó terminarla, eso sí, lo hice en 3:04, justo lo predicho, y la alegría era difícil de describir

La primavera mágica de 2013

Desde lo de Valencia, con el trauma que sufrí allí, es como si mi cuerpo se hubiera hecho más fuerte. Enero fue duro preparándome la Maratón de Roma y febrero me trajo alegrías en sendas medias maratones en las que bajé mi marca por partida doble: Maratón de Torremolinos 1 hora 23:55 y Media Maratón de Valdepeñas 01:21:46. Todo iba viento en popa, y me dejé llevar sin forzar más hasta el día de la maratón romana. A decir verdad no esperaba rendir tanto como en Castellón, no esperaba nada, tenía mucho miedo al suelo de adoquinado, pero fue darse la salida y comencé a disfrutar. Salió lo que se conoce como la carrera perfecta, de la que no cambiaría nada; llegué con fuerza y con el sueño haciéndose realidad 2 horas 58 minutos. Aprovechando la coyuntura corría un 10.000 en Minaya dos semanas después y con mucho viento y el estómago deshecho conseguía mi mejor marca en esa distancia 36:32. ¿qué más podía pedir?

Y la ambición trajo el declive

Es como si hubiera olvidado lo que había sufrido para llegar hasta donde había llegado. Zapatillas más ligeras, ambiciones y ensoñaciones, pero no iba a durar tanto el sueño. En mayo me ví en la antesala de la lesión que tanto me iba a degradar los meses siguientes: los isquios de la pierna derecha estaban a punto de reventar. Aún así corrí la Media Maratón de Almagro jugándome la rotura y consiguiendo una muy buena marca allí 01:22. Era cómo si durase el disfrute, de forma que incluso lesionado rendía. Pero todo eso me pasó factura, los isquios comenzaron a quejarse, además las ultras llamaron a mi puerta, y eso me descentró. a finales de noviembre me rompía en la Media Maratón de Benidorm, pero decidía correr la Maratón de Málaga con un gran riesgo. En Málaga me rompía definitivamente los isquios pero decidía terminarla corriendo casi 30 kilómetros a la pata coja. Por llegar a tiempo a Sevilla forzaba una recuperación para poder estar a punto en febrero, y como no llegaba bien a esa cita pero aún así tenía demasiado presente mi éxito en Roma ocurría lo que tenía que ocurrir: ecatombe casi tan grande como la de Valencia, pero en esta ocasión conseguía terminarla aunque muy muy tocado en 03:30 minutos. 

Tras Sevilla me di cuenta de quién era

Sevilla supuso un antes y un después como lo había supuesto Valencia. Y es que de los fracasos es de lo que más se aprende. De nuevo, como en aquella ocasión tuve que decidir si volvía a correr alguna maratón más. Pero el mortal que ha sido encantado por esa distancia dificilmente la abandona. En ese 2014 hay pocas cosas que reseñar, marcas alejadas de mis mejores registros y eso sí, una magnifica Madrid-Segovia que no olvidaré jamás. Aunque noviembre me iba a deparar un gran reto: regresar a Valencia a terminar aquello que había dejado a medias. Sin mucha convicción, algo de miedo, y una preparación que para nada me permitiría acercarme a las 3 horas corrí nuevamente en tan preciosa ciudad, y en esta ocasión la experiencia no terminó tan mal. Susto incluido en los isquios nuevamente, pero todo quedó en eso, en un susto, y pese a ir a buen ritmo gran parte de la carrera, finalmente sucumbí y sin ser un calvario no conseguí una buena marca: 03:12. Pero me había desquitado.

Y llegó 2015: el año de la indefinición

Tenía esperanzas de que 2015 fuese un año bueno, y la verdad es que desde enero a abril me lo curré bastante. Había cogido bastante buen estado de forma, tanto que en la Media Maratón de Bolaños conseguí un buen registro 01:22 largas. Ese año fue también el de la consolidación de mi mujer en esto del running, con lo cual tuve de decidir si echarle un cable o ir por libre e hice lo primero, lo que tenía que hacer. En agosto teníamos la primera maratón de mi mujer, Helsinki, y yo estuve allí, desde el principio hasta el final con ella, codo con codo. Ha sido el año de sus molestias y lesiones, el año en el que desde junio la pubalgia me ha venido a visitar; el año de la Madrid-Segovia como reto para bajar de las 11 horas, y en el que mordí el polvo pero la conseguí terminar. Y en estos últimos meses está siendo el de la preparación de la segunda maratón de mi mujer en Málaga. Yo habría querido correrla yo solo, como quería hacerlo en Helsinki, pero no me arrepiento de haber disfrutado con ella allí, aunque como no me veo a ritmos altos, he sido cobarde y me vuelve a seducir la idea de disfrutar con su reto. Así ha pasado este año con una media maratón disputada, un trail de 18 kilómetros a tope, y una ultra a tope, el resto de competiciones han sido con ella, a medio gas.

Pero esto debería poder cambiar

Y aquí me encuentro tratando de salir de mi conformismo y tratando de ganarle la partida a esta lesión puñetera de larga duración. Lo que venga en 2016 está por ver, pero no me gustaría que dentro de un año estuviera escribiendo que 2016 fue pizca más o menos lo que fue 2015.


viernes, 20 de marzo de 2015

COMO MIGUEL DE "CORRE CORRIENDO" SOY INVITADO A CORRER. EN MI CASO LA MADRID-SEGOVIA 2015

En una entrada hace que publiqué hace unos días plasmaba las carreras que tenía por delante en el camino hasta la Maratón de Helsinki allá en el mes de agosto; en la misma hacía mención a que tenía un reto inesperado en el calendario, sin embargo, sin saber muy bien la razón me he dado cuenta de que al final no dije de qué reto inesperado se trataba. Por ello voy a dedicar esta entrada a hablar del mismo: hace un par de semanas me llamó un miembro de la organización de la Madrid-Segovia para invitarme a correr la edición de este año. Parece ser que he sido afortunado al poder ocupar una de esas plazas que la organización guarda y el azar asigna. Un amigo mio, Miguel Angel, de Cáceres, fue invitado hace unos días a correr la Maratón de Barcelona, y todo como reconocimiento a la buena labor que realiza desde su estupendo blog http://correcorriendo-mij-mij.blogspot.com.es/; de esta forma  él que acababa de correr la Maratón de Sevilla, no se lo pensó dos veces y decidió correr, tres semanas después, esa fabulosa maratón. Finalmente he podido leer su crónica para comprobar que la disfrutó de forma especial aunque tuvo que sufrir muscularmente el desgaste de ese doble esfuerzo. ¡Miguel, yo no puedo ser menos!. ¿qué quiere decir esto?, que me pasas el relevo y tras Helsinki tendré un mes para hacer transición hacia la Madrid-Segovia, la cual no correría si no fuese por la invitación y porque tú le has echado bemoles, así que yo a hacer lo propio. Se prevé un final de verano "movidito".



Por cierto, este año estará caro acceder a correr en la Madrid-Segovia porque piden requisitos y hay gente que tiene preferencia, lo que añade más valor a la invitación. ¡Mil gracias a la organización del evento por haber sacado mi bola en el bombo!


Resultado de imagen de madrid segovia

viernes, 13 de marzo de 2015

NUEVOS RETOS EN EL HORIZONTE Y ALGUNOS INESPERADOS. TOCA APRETARSE LOS MACHOS

Sin dejar escapar que mi principal reto en este ejercicio ha de ser rendir al máximo en la Maratón de Helsinki de mediados de agosto, y que para ello me estoy preparando lo mejor que sé y puedo, no debo dejar de publicar una entrada en la que plasmar el calendario que se me viene encima, más apretado de lo que en un principio había previsto.

  1. Media Maratón de Bolaños: el 22 de marzo acudo a esta primera competición de este año que corro por mi cuenta (sin acompañar a Mercedes) y lo hago algo perdido, porque intuyo que me encuentro bien a juzgar por como me siento en los entrenos pero hasta que uno no se pone el mono de trabajo y compite no sabe cómo se encuentra en realidad. Objetivo principal conseguir correr la prueba yendo de menos a más y cruzar la línea de meta con fuerza, no con la gasolina justa. En cuanto al crono, cualquier tiempo que se mueva entre 01:24 y 01:26 me dejará satisfecho siempre que se cumpla lo de llegar fuerte. Hacer un crono inferior a 01:24 sería para mi una sorpresa. Merche también la correra y se lo debe tomar como un entreno, no yendo al 100%
  2. Media Maratón de Almagro: 17 de mayo; participar en esta media está un poco en el aire, pero supongo que no tengo que hacerlo ya que en mayo necesitaré referencias de mi teórica evolución. El problema de esta carrera es la fecha, y es que mayo es un mes que me gusta poco por el calor que se puede llegar a pasar. De nuevo Mercedes también quiere correrla y será una buena piedra de toque para comprobar cómo va evolucionando.
  3. TS Villaverde de Guadalimar: el 30 de mayo, perteneciente a las pruebas cortas de trail de la Quijote Legend, en la Sierra de Alcáraz. Se trata de un trail corto, de algo menos de 20 kilómetros, pero bastante duro, con casi 1000 metros de desnivel positivo y que discurre por pistas y por sendas y traileras, pero bastante difuminadas en muchos casos. Será un buen entreno de fuerza de cara a nuestra preparación para Helsinki, justo en el momento en el que finalizaremos el segundo plan y comenzará el plan de 2 meses y medio específico que nos tendría que afinar de cara a nuestra cita en tierras escandinavas.
  4. Alguna media maratón en julio: se hace necesario competir en el mes previo a la maratón, el problema es que en toda la geografía española se pueden contar con los dedos de una mano los eventos de este tipo que se realizan en asfalto, lo cual es lógico debido al calor. He encontrado tres candidatas: Media Maratón Nocturna de Vera, Almería, que probablamente tenga lugar el sábado 11 de julio; la Media Maratón Burgo de Osma, en Soria, confirmada para el 11 de julio, pero que tiene salida por la tarde, a eso de las 19:30 horas; la última posible candidata sería la Media Maratón de Rubielos de Mora, 18 de julio, que se corre a eso de las 19 horas y para colmo tiene un desnivel positivo de casi 300 metros, lo que viene siendo un marrón de competición.
  
Tengo claro que necesitamos una piedra de toque en julio y si no una media maratón habrá que inventarse algo, un trail o lo que sea. Pero de momento queda mucho para eso, así que vamos a centrarnos en nuestra primera cita, en Bolaños.

domingo, 4 de enero de 2015

PRÓXIMA PARADA A TIERRAS VIKINGAS: MERCEDES SE PONE LOS CUERNOS PARA CORRER SU PRIMERA MARATÓN

Ya hace algunos días que nos inscribimos Merche y yo a la Maratón de Helsinki, y en principio no la haremos juntos, a pesar de ser la primera que dispute mi mujer. Yo iré a tratar de exprimirme y aunque sea otro sueño de una noche de verano, trataré de volver a bajar de las 3 horas, y ella irá a terminarla, y sobre todo a disfrutarla. Queda mucho para este gran reto conjunto: el 15 de agosto pero lo que está claro es que difícilmente podemos echarnos atrás ya, puesto que hemos pagado el vuelo, el hotel y las inscripciones de la maratón


En cuanto al evento en sí mismo os preguntaréis porque hemos elegido esta maratón que no es ni muy conocida y está tan lejos de casa. Hay algunas razones para esta elección:
  1. Nos gusta Escandinavia: nos gustó Estocolmo y esperamos que nos guste la capital de Finlandia; nos gustan sus gentes y lo verde que está todo. Es decir, una oportunidad para hacer turismo.
  2. Al ser la primera maratón de Merche preferimos que sea fuera de España para tener así una oportunidad de viajar, no vaya a ocurrir que con la primera ya tenga más que suficiente.
  3. Las fechas son propicias para dejar a los niños con sus abuelos, en plenas vacaciones de verano.
  4. No es una maratón muy masiva y el nivel es medio, es decir, hay mucho corredor popular. Mercedes se podría mover bien entre 6000 corredores, muchos de ellos yendo a su ritmo.


En cuanto al recorrido, parece ser que es pintoresco, aunque quizá falte animación. Este año la organización ha decidido hacerlo menos duro y provocar el paso por zonas más céntricas, pero a mi me seduce la idea de correr siempre entre islas y el Mar Báltico; muchos puentes, mucha agua salada y dulce y mucha zona verde. La salida es en los aledaños del famoso Estadio Olímpico donde Martín Fiz, Diego González y Alberto Juzdado quedaron primero, segundo y tercero en los Campeonatos de Europa de Atletismo de 1994. Allí en frente de la estatua del mítico fondista finlandés Paavo Nurmi saldremos cargados de ilusión. La llegada también allí en el estadio olímpico, todo un lujo.

Así que Merche y yo estamos ya inmersos en esta ilusionante planificación que cogemos con tiempo, a 8 meses del evento.



viernes, 12 de diciembre de 2014

MAÑANA COMIENZA UNA NUEVA VIDA

Cada día es el inicio de algo; la lástima es que esto se nos olvida contantemente, condenados a recordarlo tan sólo en contadas ocasiones. Como en la famosa película "Memento", dejo las "miguillas" en este blog para que no se me olvide mañana. Es un renovado comienzo, hoy lo sé, mañana espero que también. ¿y cómo será esta nueva vida?, pues para empezar mañana Merche y yo nos vamos a hacer un bonito circuito de algo más de 21 kilómetros, sin prisa, pero sin pausa, sin importarnos nada más que disfrutar del camino. Así va a ser mi nueva vida mañana.


miércoles, 10 de diciembre de 2014

REFLEXIONES DE UN TÍO MADURO AL QUE LE DIO POR CORRER

A veces me pregunto cómo me hubiera ido si hace cuatro años no me hubiera picado ese insecto llamado running, o si aunque me hubiese picado yo ya hubiera estado vacunado con algún mejunge antideporte en modus "vertelenomoverteymuerepocoapoco". En estos increíbles meses he dejado atrás sacrificios, estrés añadido, amarguras, dolores y pataletas, pero también he atravesado arcoiris de raros colores que creí que no existían. Si algo puede definir en tres palabras este cuatrienio es "intenso y vivo". El hecho de tener ya cierta edad  a veces me hace dudar sobre lo correcto de mi empeño, pero he de decir que son dudas pasajeras puesto que mi alma necesita más de todo esto, y que siga conmigo. Y he aquí que finaliza otro año y comenzará uno nuevo con la ilusión de renovadas metas, jóvenes propuestas e inusitados retos; y a todo esto añadamos una nueva receta para la cena: la ilusión de Mercedes. Ahora cuando pongo las noticias y veo que hay tanto sinvergüenza y tanto chorizo suelto, en estos días que nos tocan vivir para comprobar que habitamos en el país de las cero oportunidades, es en este momento cuando más contento me agarro al único clavo ardiendo que tenía a mi mano, y ¡bendito clavo!. Que el mundo siga a lo suyo que yo seguiré a lo mío, porque hay muchos kilómetros qué dejar atrás aún.



viernes, 5 de diciembre de 2014

EL SUEÑO/RETO DE LA VALDEPEÑAS-LINARES

No me había atrevido a ponerlo aún en este humilde blog porque pensaba que una vez puesto ya no habría vuelta atrás, y quería estar seguro de tener atados todos los cabos. Ahora me sorprendo escribiendo estas líneas cuando con casi toda seguridad no voy a tener la oportunidad o la fuerza de acometerlo. Se trata de la Valdepeñas-Linares..., la idea era salir una madrugada desde Valdepeñas siguiendo el itinerario previsto y guiado por el Garmin. Tenía varias rutas alternativas pero finalmente me decanté por la que marqué en wikiloc y que dicurría cercana a la autovía IV hasta Santacruz de Mudela, al llegar a esta localidad se cruzaba la mencionada arteria para luego buscar un camino que lleva a Viso del Marqués. Allí en la plaza que hay en el Palacio del Don Alvaro de Bazan, la idea era repostar líquidos para salir por caminos hasta Miranda del Rey, cruzando Despeñaperros por una zona que ya he tenido la oportunidad de conocer corriendo y que me encantó. En Miranda  hubiera tocado parar y rellenar nuevamente las botellitas y salir por una carreterita que pasa por la zona de recreo de La Aliseda, para seguir bajando hacia La Carolina, sin entrar en dicha población se pasa por Navas de Tolosa, una aldeita lindante a la localidad recién mencionada, y que es famosa por la batalla librada hace un montón de siglos. Desde ahí se busca la zona del pantano de la Fernandina, pero sin llegar al mismo, pasando por dos aldeitas: La Isabela y La Fernandina, y de ahí, siguiendo por caminos hubiera logrado conquistar una zona muy bonita de minas al norte de la Urbanización La Cruz, cerca de Linares, tras pasar por ésta, ya sólo queda bajar hasta la localidad que ha visto crecer a mi mujer y terminar la aventura. Casi 103 kilómetros tienen la culpa y me llena de ilusión hacerlo pero tras el reto hay demasiados inconvenientes tales como la logística: si voy hacia Linares me tienen que estar esperando mi mujer y mis hijos, pero para que así sea tengo que llevarles previamente a Linares, para luego regresar a casa en tren y salir de madrugada. Esto suponen al menos tres días, uno para ir y regresar por la noche, otro ocupado íntegramente en la carrera solitaria, y otro para dormir, reponer fuerzas y regresar a casa. Merche no lo veo muy claro y eso ha ido provocando que la ilusión se haya ido disipando. El hecho de correr solo, sin competición por medio, sin medalla, sin nadie que te anime durante el recorrido es precisamente lo que más me motivaba, como algo que tengo que hacer para buscarme, buscar entre mis entrañas, como una tarea regocijante pero a la vez sufrida que he de realizar antes de abandonar este mundo. Mercedes preferiría que las pruebas de ultrafondo que realice sean eso, pruebas competitivas, porque cree que bastante duras son como para hacerla por nada y en solitario. En fin, mi estado de forma tampoco es el idóneo en estos momentos ya que lo que quiero es ponerme rápido para hacer una maratón en mayo que luego comentaré, y no pensaba entrenar para realizar esta locura, con lo que había también cierta incertidumbre en el resultado. Por ello se ha quedado en stand by, suspendida, como consecuencia de todas las circunstancias comentadas. Eso sí, espero si no es ahora, que con casi toda seguridad no lo será, que lo sea pronto, bien pronto...

Este es el track que elaboré en wikiloc

 http://es.wikiloc.com/wikiloc/spatialArtifacts.do?event=setCurrentSpatialArtifact&id=8313069

Y aquí una imagen: