RELATOS

Una vez iniciado el movimiento supe que no habría marcha atrás, sería difícil regresar a aquello que fui. Hoy soy otro ser: curtido, compañero del esfuerzo, amante de mis kilómetros. Sólo el fin de mis días debería obligarme a parar: ese es mi pequeño sueño.

sábado, 10 de junio de 2017

VIERNES 2: CORRIENDO CON DECISIONES IMPORTANTES EN EL COCO

Ese día era bien importante para mi porque tendría una comida de tipo laboral que sería decisiva para mi familia, y es que 2017 estaba viniendo cargado de cosas, lleno de emociones, casi todas buenas para rellenar un poco mi autoestima.

En cuanto al tema que nos ocupa, el del running, ese día bien podría haber hecho un descanso, pero me había ido bien corriendo a diario y tan sólo permitiéndome realizar descansos activos con entrenos suavitos, así que aprovechando que para mi era festivo (nos habían cambiado el festivo de Castilla la Mancha del miércoles por ese día), me calcé las zapas a eso de las 11:30 y me fui a hacer un circuitín de unos 8 kilómetros, que me dejó bien en lo que a moral se refiere pero no en cuanto a sensaciones (me hallaba algo cansado).

Todavía había que cumplir con una obligación familiar, que me toca los fin de semana, pero que debido a nuestro viaje del día siguiente a Cáceres, había sido cambiado a jueves y viernes, así que con el horario un poco apretado me fui a casa de mis padres y de vuelta a mi reunión empresarial.

Y así transcurrió ese extraño viernes, con la cabeza llena de cosas y con incertidumbres en marcha. A día de hoy prácticamente tengo claro qué voy a hacer con ese tema de trabajo que tanto afecta a mi familia. Digamos que mi estabilidad, la vida tal y como hoy la concibo no tiene precio, y menos tras haber vivido dos años tan nefastos. Eso sí, muy contento con otra semana llena de kilómetros y de buenas sensaciones con un total de 90 kilómetros que son la antesala a un fin de semana muy emocionante en el que toda la familia íbamos a viajar a Aldeanueva de la Vera para disputar la X Carrera Pencona, de 28 kilómetros, que iba a ser Campeonato de Extremadura de Trail, y que es considerado el trail más duro de toda esa región.

Mercedes cerraba con unos números algo discretos pero sí aceptables:52 kilómetros tras las sesiones del domingo, martes, miércoles y jueves.

viernes, 2 de junio de 2017

¡BIENVENIDO A LA LUZ!

Me siento muy afortunado, no siempre fue así porque he vivido en un pozo oscuro donde no era capaz de ver la luz, y como todo estaba negro no veía a nadie, y por no encontrar ni me encontraba a mi mismo. Es difícil amar lo que te rodea cuando todo tú eres una cárcel y yo me creé mi propia cancela con grandes cadenas con la excusa de que nada me salía a derechas. ¿dónde estuvo mi autoestima todo ese largo tiempo?, no lo sé, ni quiero pensar cuánto sufrirían los de mi alrededor al verme así, cuando me sentía anónimo, cuando no encontraba un eco positivo en mi trabajo y era sólo un número oculto, cuando la cintura me pegaba gritos diciéndome que dejara de correr, cuando veía el fantasma de la decadencia bailarme su danza. Uno es importante es tanto en cuanto se siente parte de algo, y de esta forma hace importante a los demás y se da, y yo me sentía tan insignificante que habré sido como un agujero negro absorbiendo toda la energía que desprendía lo más cercano, energía que necesitaba para sobrevivir, pero no hemos de sobrevivir, hemos de vivir.
Aquellas uvas de la Nochevieja de 2015 supusieron la siembra de mi desesperación: fuera como fuese no supe comérmelas ni quise creer  y luego 2016 fue nefasto, para olvidar, aunque no por culpa de las uvas, y sí por la desesperanza, porque esa energía negativa supongo que tiene tentáculos y llega a todas partes. Sin embargo la última Nochevieja, la de las tierras sorianas, fue distinta, creí y realicé el ritual con toda la parafernalia que el momento requería: una a una, campanada a campanada y deseando, sobre todo deseando. Pues bien, 2017 ha venido cargado de cosas con las que hacía tiempo no convivía y por fin veo la luz. Mi ego podría darse un atracón pero ha pasado tanta hambre antes que aprendí bien la lección.

No quiero que la luz me deslumbre, que vengo de las tinieblas, me conformo con entornar los ojos y acostumbrarme poco a poco a la claridad, y no dejar que me embargue, que si algo bueno tienen la oscuridad es la lección que aprendes de su compañía. Esto no va a durar mucho, así que más vale disfrutarlo y estar preparado para cuando se vuelva a apagar la luz. Será el momento entonces de volver a desear con todas mis fuerzas.

Muchas gracias Mercedes por estar siempre ahí y sobre todo por soportarme






JUEVES 1: 17,5 KILÓMETROS PROBANDO MI CAPACIDAD DE DESHIDRATACIÓN

Ayer tuve vacaciones y tras cumplir con ciertas obligaciones familiares me ví a eso de las 11:30 con el dilema de si salir a correr o esperarme a la tarde. Finalmente decidí ponerme las zapas y hacer el circuito que va por por el Camino Huertezuelas y regresa por el camino de Moral-La Solana, en su versión más corta ya que regresé por el carreterín de la Carretera de Daimiel, saliendo 17,5 kilómetros. Lo peor del entreno fue el calor, en torno a 26-27 grados expuesto al Sol, así que hubo que entrenar un poco la deshidratación. Cero molestias pero algo cansado.

Con este entreno y el que haga hoy, que será breve y sencillo, habré completado otra buena semana y ya estaré en disposición de la prueba del domingo en Aldeanueva de la Vera.


jueves, 1 de junio de 2017

MIÉRCOLES 31: DESPIDIENDO MAYO COMO SE MERECE

Mayo va a ser el primer mes bueno que he tenido tras un abril aceptable y muchos muchos muchos meses malos seguidos. Podríamos decir que en abril conseguí ponerme las pilas tras dejar atrás las molestias serias de mis isquios y en mayo he consolidado mi momento de forma. No enturbia mi estado el hecho del desastre que supuso el Ultra Trail de los Castillos, que achaco a mi delicado sistema digestivo. De hecho una semana después en la Mineros Trail me pude desquitar de tan mal sabor de boca. Pero también ha sido el mes de Mercedes, con su victoria en el citado ultra y con una gran Mineros Trail. 

Nos sentimos fuertes y llegamos al inicio del verano con pocos retos, lógico teniendo en cuenta el momento del año, pero con ganas de hacer muchas cosas buenas en lo que resta de 2017. Por lo pronto nos queda un pequeño Tourmalet, ya que este domingo correremos la Carrera Pencona, 28 kilómetros que dicen son la prueba de trail más técnica y dura de todas las que se disputan en el circuito de Extremadura, fama tiene, desde luego. Habrá que salvar unos +1800 metros y una terrible ascensión sin descanso de +1200 al comienzo, con bajadas que se prometen vertiginosas y también peligrosas. Merche tiene alguna probabilidad de subir al cajón, pero bastante tendrá con terminar la prueba. En cuanto a mi, me pasa lo mismo, el primer reto es terminarla, pero poco tendré que hacer ante el nivel que se espera, todo lo mejor de Extremadura, ya que es el Campeonato Regional de Trail, y todo a pesar de que competiré en una categoría propicia: 45-49. En cualquier caso me conformo con terminarla, primero, y disfrutarla después.

Pero ahora toca contar que pasó ayer: volvimos a salir juntos mi mujer y yo. Para ella había sido día festivo, no así para mi, que cambiaba en mi trabajo el Día de Castilla la Mancha por el viernes, sin embargo no encontró hueco para salir a lo largo del día y me esperó a que volviera del trabajo. Salimos sin mucha gana, la verdad, además hacía bastante calor, sin embargo una vez puestos en faena la cosa cambió. Íbamos a hacer el Circuito de los Cerros de la Aguzadera pero pronto derivé por el ferial, de ahí cogí el Camino de Membrilla, el Carril del Yeso, cogí camino hacía el Aeródromo para seguir y cruzar la Carretera de La Solana y regresar por el Camino del Peral. Unos 10 kilómetros hechos de menos a más, en los que íbamos haciendo pequeños descansos de unos segundos con cambios de ritmo intensos y largos, yendo en muchas fases claramente por debajo de 4´45´´.

Merche respondió bien a la medicina y terminamos satisfechos, yo porque me encontré nuevamente suelto y fuerte y ella por lo mismos, y además sin molestias en la rodilla.


Adiós mayo de 2017, se te echará de menos.





MARTES 30: UN TRAIL POR TERRENO COMPLICADO

Aquel martes sí que salimos juntos. Le dije que se pusiera las zapas de trail porque tocaba un entreno por terreno complicado. Así que cogimos dirección al Cerro del Ángel, pronto derivé por el camino de la falda y subimos por la vertiente derecha que asciende casi en llano paralelamente al Camino de Membrilla, cuando llegamos al final de la senda bajamos por un camino al mencionado camino principal y tomamos por el camino oblicuo, donde termina el asfalto para pronto subir "por la siembra" recién cortada. Merche que venía quejándose de hallarse cansada ya había calentado por ese tramo y se le veía mejor. Llegamos a lo alto de la transición entre cerros y tiramos por terreno de olivas a la derecha para ir bordeando por malas tierras el cerro de la cara norte. Por ahí nos "pinchamos" con las matas secas por la altura del año en el que estamos y Mercedes se quejó en varias ocasiones amargamente. Cogimos terreno labrado e hicimos piernas hasta terminar pasando por los túneles que hay que dicen que son de tiempos de la Guerra Civil y que comunicaban con el pueblo. Derivamos por la vía de servicio haciendo algo menos de 1 kilómetro por la misma para luego volver a subir por otro camino y terminar por una senda que nos llevó al comienzo del carril asfaltado que sube al cerro. Merche iba ya definitivamente enganchada al entreno. Pronto cogimos la senda empinada de la cara nort y llegamos a lo alto para pronto bajar por la vertiginosa senda de la cara sur. En lugar de vover a casa por el camino asfaltado lo hicimos por entre majuelos y olivos para seguir trabajando las piernas. Finalmente nos salió un entreno sastisfactorio de unos 9 kilómetros.


LUNES 29: INTERVAL EN EL PARQUE. COMO EN LOS VIEJOS TIEMPOS

Había sido un buen entreno el del martes pero había dejado pequeñas secuelas, entre ellas algo de deshidratación, y es que nos hizo calor, y cierto cansancio en las piernas, que más que cargadas estaban eso, cansadas. Aún así no me podía perdonar el entreno del lunes, así que tras el trabajo me calcé las zapas rápidas y me fui al Parque Cervantes donde estuve haciendo series de 400 metros con recuperación al trote, así hasta dar 5 vueltas, 5 kilómetros, que dieron para 10 series. Me sentí bien, pero según lo comentado, algo cansado. Sin embargo las sensaciones son muy buenas, como ya no recordaba. Regresé a casa a ritmo suelto y aunque sólo fueron 8 kilómetros estuvieron bien empleados.

Merche sí que descansó


DOMINGO 28: UN "PASEO" POR DESPEÑAPERROS

Sueño con un Despeñaperros esplendoro con arroyos que bajan llenos de agua, pero por el momento habrá que conformarse con un Despeñaperros acogedor que nos permite disfrutar de la montaña en un entorno casi virgen. Madrugamos moderamente saliendo de casa un poco más tarde de las 8. Llegamos a Miranda del Rey a eso de las 9 en punto y aparcamos donde siempre, enfrente de la fuente de la aldea.

Merche algo perezosa y yo con ganas, ambos con nuestros chalecos provistos de un litro de agua e isotónica cada uno, también turroncillos y geles (éstos para Merche). El circuito lo había marcado el día anterior y lo había cargado en la aplicación para móviles de wikiloc


Así resumido había que: ir a Las Nogueras por una pista sencilla, pasar dicha aldeita o finca o lo que sea y continuar por la pista hasta llegar al cruce de caminos que hay a 3 kilómetros. Tras esto había que hacer una rutilla circular muy bonita, cogiendo una pista que llevaba hasta la zona de una fuente grande que hay entre el Arroyo del Rus y el Arroyo del Batán, desde ahí comienza lo bueno: una senda técnica y preciosa con subidas y bajadas para luego subir unos 140 metros de desnivel positivo en 600 metros lineales, volver a un tobogán de trialera técnico y atravesar el Arroyo Batán, coger un camino bordeando monte hasta llegar al cruce nuevamente, y desde el cruce tomar la pista que pronto se hace complicada hasta llegar al terrible cortafuegos que nos asciende al Pico de la Estrella (+430 desde el cruce hasta lo más alto). Además, pasando por algún tramo de pedrizas y bastante entretenido. Tras esto una bajada bastante técnica y complicada al principio, luego algo más tendida y rápida hasta terminar en la pista que nos lleva a la senda que yo llamo de "Las Jaras" y que baja por un fabuloso recorrido hasta Miranda. Una vez que se pasa por la aldea no se ha terminado el tema, aún hay que hacer lo que llamo la "C" un cortafuegos "complicado" siendo suvae, con una pendiente muy fuerte a la ida, tobogán duro de cortafuego en la transición y otro cortafuegos con dos subiditas pero sobre todo con dos bajadas muy muy empinadas y técnicas, para terminar en el Río de la Campana, coger la pista que lleva a La Aliseda y por extensión a Navas de Tolosa, pero no muy lejos tomar una senda que acaba derivando en la Carretera de Santa Elena a Miranda, y una vez alcanzada esta ya sólo queda algo menos de 2 kilómetros para alcanzar nuevamente el coche: 22,70 kilómetros.

Salimos hacia Las Nogueras y comprobamos como Merche tiene el día "perro" con lo que sé que se va a ir quejando constantemente. Está sin fuerzas y las piernas no le van. Llegamos al cruce y no sé para donde ir, para colmo el mapa del móvil se me pone en blanco y tengo que resetear y comenzar nuevamente la ruta ahí. Cogemos hacia la fuente y la cosa no mejora mucho, Merche no va muy allá pero como siempre resiste tampoco se queja. En la senda técnica se me va quedando a pesar de que no aprieto mucho, pero lo dicho, aguanta mucho y sé que no tendrá mayores problemas. La cuesta se le hace complicada y sin más llegamos nuevamente al cruce. No llevamos prisa, pero tampoco quiero dar mucha pausa y sé que está siendo un buen entreno con una temperatura considerablemente alta, para lo que nos pueda ocurrir en La Pencona.

Cogemos la pista hacia el cortafuego y la cosa se pone empinada pronto; noto cierta mejoría en Merche y antes de llegar al cortafuegos me pierdo un poco, pero nada muy complicado, nos metemos por una zona llena de matas hasta que damos con la pista. Ya en el cortafuegos yo voy fabulosamente, me siento fuerte, no estoy notando la carga, Merche va por detrás constante y sin más llegamos a lo alto. Lástima no habernos echado una foto allí. La bajada técnica es complicada para ella pero yo la disfruto; me vuelvo a perder durante un minutillo pero pronto reencuentro la ruta hasta que llegamos a la pista que nos lleva a Miranda. La zona de las Jaras la disfruto como nunca, no noto los kilómetros que llevo y me apetece apretar, no así Merche que aunque no va peor que al principio tampoco es que vaya pasándolo bien. Pasamos por Miranda y ahora toca "echar el resto". En la zona de la C yo me lo paso bien, y ella sufre en lo mejor del entreno. Pero todo se termina, llegamos al río, de ahí por la senda hasta la carretera y en la misma aprieto poniéndome a 4´ el kilómetro. Merche llega un rato después cumpliendo como una campeona. Buen entreno para ella pese a que no tuvo su día. Para mi un gran entreno que me ha hecho sentir muy bien. Finalmente 3 horas 59 minutos yo y 4 horas y 1 minuto ella, eso sí, llevados con calma.