RELATOS

Una vez iniciado el movimiento supe que no habría marcha atrás, sería difícil regresar a aquello que fui. Hoy soy otro ser: curtido, compañero del esfuerzo, amante de mis kilómetros. Sólo el fin de mis días debería obligarme a parar: ese es mi pequeño sueño.

sábado, 13 de febrero de 2016

WILCO (THE SONG) 2009. MAREAS SUAVES SE MUEVEN MUY ADENTRO DE MI

2009...¡cuánto ha llovido!. Aquel podría llamarse como capítulo (si mi vida se tratase de un libro) "Siendo feliz pero con la energía en la batería". Me acercaba a los cuarenta y vivía quizá vivía mis mejores momentos  profesionales, sintiéndome parte importante de algo, bastante reconocido y además trabajando en casa. ¡Uff! pero si hablamos de mi estado de forma, estamos comentando la típica vida cuasi sedentaria salpicada con sábados llenos de locura transitoria en los que me crujía 15 kilómetros y acababa deshecho en el sofá durante el resto del fin de semana; por aquel entonces echaba de menos cuando dos años atrás, en 2007  había regresado al hábito de correr, había perdido bastantes kiletes y me había puesto las pilejas pero la aventura había durado tan sólo unos 11 meses, ya que tras ser intervenido de una hernia inguinal acabé desistiendo, quedando lo del deporte relegado a lo comentado, salir a morir por los caminos de vez en cuando. En el otoño de aquel año corrí la Media Maratón de Linares y resultó ser una aventura nada agradable


















Un mes después corría la Media Maratón de Siguenza de 2009 (¡qué mal lo pasé!)




Paralelamente una banda de Chicago llamada Wilco, un grupo bárbaro al que había conocido apenas un par de años antes, sacaba su séptimo álbum de estudio. Fue por aquella época, la de Linares y Sigüenza, cuando me había descargado los mp3 de aquel "Wilco The Song", y la verdad es que no le presté mucha atención. Hoy, 7 años después, en una fase de mi vida distinta, profesionalmente más vacía e ingrata, familiarmente plena como siempre ha sido desde que conozco a Mercedes y deportivamente extraña porque tras haber hecho cosas que nunca pensé que haría, como hacer ultrafondo o correr una maratón por debajo de las 3 horas (véase esta foto que tanto me gusta)





....o experimentar como mi mujer se enganchaba a esta ocura del running, e incluso corría conmigo dos maratones en 2015.....





























...hoy,  me encuentro en un impás.., quizá un punto de inflexión.

En este nuevo capítulo de mi vida que podríamos titular "Mareas suaves que se mueven muy adentro" la música que está machacando mis oidos es la de Wilco, podríamos decir que he redescubierto a este viejo grupo y lo hecho con más fuerza y desde otra perspectiva. 
   
No hay duda de que las cosas cambian, es como si estuvieran tan vivas como nosotros.

lunes, 8 de febrero de 2016

VIERNES 5: CORRIENDO 24 KILÓMETROS CON EL ESTÓMAGO DEL REVÉS. 97 KILÓMETROS EN LA SEMANA
















El viernes me lo tomé de vacaciones. Tenía bastante trabajo en casa, del otro trabajo, del de mi despacho, y pensé que también podría aprovechar un rato en el día para correr a la luz del día. Quizá deberia haber salido antes de comer pero la idea de hacer una tirada larga de verdad me invitaba a realizarla después de comer. Mal asunto conociendo mi sistema digestivo, que ya sé que juego a la ruleta rusa cada vez que hago un esfuerzo si no han pasado más de 3 o 4 horas de una comida. Así que a las 17 horas comenzaba mi circuito de 24 kilómetros con la idea de marcar una media poco ambiciosa pero decente de 4´50´´. Pero, ¡ay con las sorpresas!., no llevaba recorrido más de 300 metros cuando supe de plano que iba a ser una de esas sesiones inolvidables en cuanto a mala experiencia se refiere, ¡no me equivoqué en mi intuición. Fui camino al Paraje del Peral a ritmo más lento que el previsto, en torno a 5´el kilómetro, pero sin preocuparme tal circunstancia, y fui comprobando como mi estómago se iba colapsando poco a poco. Así que la cosa se fue haciendo cada vez más desagradable hasta tal punto que comencé a pensar que iba a ser cuestión de sufrirlo. Cogí el Camino Carretas desde el Peral, sentido a San Carlos del Valle hasta que llegué al cruce que lleva a las canteras, por aquel entonces ya me había visto obligado a realizar un par de paradas breves para respirar profundo y no vomitar, así estaba el patio. Tomé el camino hacia la localidad citada y comprobé como la cosa lejos de mejorar empeoraba, las cuestas de la zona no ayudaban tampoco. Desvié por una senda hacia el sur, otra parada técnica, está más desagradable si cabe, y por fin llegué a las Casas de Santa María, y tomé el camino de vuelta a casa. Este tramo fue algo menos desagradable, pero no porque las molestias digestivas hubiesen desaparecido, sino porque la pendiente era más favorable y correr algo más sencillo dadas las circunstancias; otra parada técnica..., ¡diablos qué desagradable!. Corrí por la vega que se extiende a lo largo del arroyo, que va sin agua, como es lógico hasta que alcancé el Camino principal asfaltado, también llamado de las Casas de Santa María. Pasando un pequeño suplicio pese a lo rápido que se puede correr por ahí, fui avanzando contando los metros y los segundos y por llegué a la Carretera de San Carlos del Valle. El resto se me hizo muy largo, y eso que sólo eran 3 kilómetros y medio. Como llegaría de tocado que los últimos 300 metros los hice andando. Lo positivo es que me cintura no se quejó mucho (algo más de lo que yo hubiera querido), y de piernas fuí bien. El ritmo fue lo de menos, por encima de 5´seguro, pero decidí no hacerle seguimiento.

Con este entreno de 24 kilómetros conseguía acumular una cantidad de kilómetros no alcanzada desde hacía muchas muchas semanas: 97 kilómetros


viernes, 5 de febrero de 2016

JUEVES 4: METIENDO CAÑA A MERCEDES DE CARA A LA MEDIA MARATÓN DE VALDEPEÑAS

Ayer le tocaba el turno a Mercedes; había que realizar un entreno de calidad, tal y como habíamos hecho el martes. La idea era llevarla a ritmos cercanos a 5´el kilómetro, y creo que lo conseguí. Cogimos la Avenida de las Tinajas para luego tomar el Carreterín de Daimiel, llegar a la carretera que lleva a dicha población y tomar dirección a Valdepeñas, luego coger el camino de la antigua carretera , dar una vuelta al parque y para casa. Le faltó un pelín para hacer 9 kilómetros, y en lo que a ritmo medido respecta, los 5 kilómetros y medio fuimos a una media de 5´11´´, que está muy bien. Desde ahí le hice apagar el crono y lo hicimos más suave, salvo la vuelta al parque donde volvimos a cambiar el ritmo. Satisfecho con el entreno, veo bien a mi mujer de cara a su cita con la carrera más importante de nuestro pueblo donde a buen seguro se den cita más de 1200 atletas.




MIÉRCOLES 3: CASTIGADO A SUBIR UNA Y OTRA VEZ EL CERRO DEL ÁNGEL

Malos son mis miércoles, tras el tute de los lunes y la salida con mi mujer de los martes, sé que toca apretar de nuevo. En esta ocasión decidí realizar cuestas en el Cerro del Ángel, así que fui calentando hacia allá con algún déficit de soltura y motivación, pero no todos los días iban a salir tan buenos como el lunes pasado. Comencé a subir por el carreterín hasta que me topé con el camino empinado; ante mi 200 metros a una media de pendiente del 15%, siempre desagradable de subir en frío. Así que manos a la obra, poco a poco y a ritmo llego arriba y desde ahí bajo por el carreterín hasta el punto de inicio del camino nuevamente. Lo que iban a ser un par de subidillas se convirtió en un total de 5 series, y cada vez fui a más, con mejores sensaciones. Tras esto tocó ir a casa por el Camino del 8 de Septiembre, a buen ritmo, porque es difícil no bajar rápido por ahí. Otros 10 kilómetros, en esta ocasión la cintura me volvió a responder y lo que hace un par de meses era: 7 entrenos malos y uno regular ahora la proporción es uno regular cada 3 buenos y entre medias alguno muy bueno.



miércoles, 3 de febrero de 2016

MARTES 2: ¡Y MERCHE CONSIGUE REALIZAR OTRO BUEN ENTRENO!

¡Bueno!, parece que la cosa comienza a ir mejor y tanto Mercedes como yo vamos dejando atrás los días grises y amargos. En su caso 2015 no pasó de puntillas: fue el año de sus dos magnificas maratones, el año de los duros entrenos y también el año de las mil y una lesiones; enero lo comenzó con la ilusión de poder salir de la lesión con la que había corrido en Málaga en diciembre y tras esto vino alguna que otra molestia terrible quizá propiciada por el cambio de zapatillas, hasta el punto de que con sus nuevas Mizuno Wave Rider va sin plantillas (algo osado si no temerario) y parece que le está saliendo bien. Ayer noche volvíamos a ponernos en marcha, ya mirando de reojo a la Media Maratón de Valdepeñas, que tendrá lugar el domingo 21 de febrero. Tras descansar el lunes, pero viniendo de un buen inicio de semana con sendas sesiones el sábado y el domingo, la primera a muy buen ritmo, decidí que tocaba meter un entreno exigente en cuanto a ritmo y en el que dominasen los cambios libres, vamos, lo que viene siendo un fartlek polaco, pero sin correr en la naturaleza. El recorrido elegido era el de la Circunvalación de Valdepeñas y tras darle unos minutos de tregua pronto comencé a acelerar. En la primera bajada el aumento de ritmo fue considerable y hay probé la velocidad de mi mujer, y así fuimos aumentando y bajando el ritmo, capeando las cuestas arriba y yendo rápido en las cuestas abajo, oyéndola resoplar en muchas fases, pero sabiendo que le estaba sentando bien. Regresamos por la Avenida Sur y cogimos por la Avenida de los Estudiantes, hasta llegar al Parque Cervantes y desde ahí fuimos a casa. El resultado final me hace sentir optimista porque en un recorrido que tenía poco de llano conseguimos hacer, sin forzar, 50´pelados para 10,5 kilómetros, a 5´24´´ de media. Estimo que en la Media Maratón de Valdepeñas podremos coger un ritmo de crucero de 5´20´´ el cual podríamos aumentar si las fuerzas de Mercedes lo permitieran.

martes, 2 de febrero de 2016

LUNES 1: FEBRERO COMIENZA CON SOBRECARGAS Y MUCHA ESPERANZA

Los lunes suelen ser haciagos para mi; no es suficiente el hecho de subir la cuesta que supone comenzar la dura semana, ya que además suele ser el día en el que meto un entreno de calidad e intensidad, es decir, el día más duro, sin tener en cuenta el de la tirada larga de los sábados. Ayer no fue una excepción y tocó interval en una variante nueva, fruto de mi cocina autodidacta: 2´fuertes a ritmo de media maratón más o menos, 1´fuerte a ritmo de 1000 y 2´suaves, pero no mucho, más o menos a 5´15´´. De esta forma tras calentar yendo por el Camino de Membrilla me puse a repartir cambios de ritmo a diestro y siniestro sabedor de que la cintura estaba respondiendo, creyente de que estoy superando la mayor crisis física desde que comencé a correr en esta nueva etapa vital. El primer cambio, tras no más de 8´ de calentamiento lo capeé bien, pero pronto descubrí que el cambio del minuto fuerte iba a ser duro, por venir ya de un cambio exigente anterior. Aún así fui consumiendo metros y minutos sin mayores problemas, consciente en todo momento de que estaba saliendo otro buen entreno, de esos que ya comienzo a añadir al canasto últimamente (ya era hora). La zona peor fue la del camino con terreno más irregular, que ahí un poco más y me dejo la cadera, pero la pubalgia no gritó esta vez, íba bien, algo falto de piernas, pero eso no se debe a ninguna lesión, sino a mi falta de capacidad. En la vía de servicio de la A4 fue más sencillo "dejarse la piel" y a fe que costo hacer ese minuto fuerte justo cuando estaba en la cuesta que hay a 3,5 kilómetros del pueblo, pero bien sabía que después de este escollo todo estaba ya rodado. Lo mejor, según el guión esperado, fue la bajada por el camino asfaltado que me lleva desde la falda del Cerro del Ángel al pueblo, y que resulta que se llama Avenida del 8 de Septiembre, entiendo que en honor a nuestra patrona. Llegué a casa algo extenuado, que era de lo que se trataba, habiendo hecho un sustitutivo casi perfecto de una sesión exigente de series: 50 minutos de cambios constantes que me salieron a un ritmo medio final de 4´25´´ el kilómetros, lo cual considero que está bastante bien viniendo de mi mi y de donde parto. Distancia realizada en interval 11,30 kilómetros, tiempo empleado 50´02´´, distancia total incluido calentamiento 12,60 kilómetros. Ya en casa seguí empleando bien el tiempo disponible y estuve realizando una tanda variada de ejercicios de abdominales, lumbares, adductores, otros músculos de la zona central, como glúteos, y por supuesto también estiramientos y algo de "rulo" ese elemento que ayuda a sustituir a las frías manos del fisioterapeuta; por cierto, en ese momento me dí cuenta de cuan cargadas tenía las cintillas, porque era la zona que más me molestaba al rozarme con el aparato.

Un estornudo ya cuando estaba frío, me hizo darme cuenta que aún no estoy bien del todo, ya que en el consecuente espasmo muscular sentí un pinchazo que me bajaba desde el pubis hacia los adductores, no muy fuerte, no  tan molesto como en otras ocasiones en las que sólo con estar parado ya sentía dolor en la zona, pero digo yo que estornudar no debería doler, ¿cierto?.

¿Estamos en la onda?, sinceramente no lo sé. Lo primero que habría que preguntarse es hacía qué onda voy, cuál son mis objetivos, eso si los tengo, porque lo único que me sigue preocupando actualmente es: por un lado recuperarme totalmente y por otro disfrutar como disfrutaba antes cuando entrenar era un placer y tan sólo daba pereza de allá para cuando. Supongo que una cosa puede llevar a la otra y conseguidas ambas metas ya podría pensar en correr lo que sea: medias, maratones o trails, o todo junto. En la Media Maratón de Valdepeñas volveré a acompañar a Mercedes, un placer por otra parte; escurriré el bulto nuevamente, en una proporción de un 30% debido a mi cobardía, 30% debido a no hallarme bien, 20% por falta de motivación y el resto por querer ayudar a mi mujer a batir su marca en la distancia; a esto último no le doy mucho peso porque creo que lo conseguiría  también sin mi, pero si lo consigue conmigo su objetivo alcanzado habrá sido como si fuese reto logrado por mi. Mercedes ha sido y sigue siendo mi consuelo en horas tan grises.






lunes, 1 de febrero de 2016

DOMINGO 31: CORRIENDO CON EL SOLECITO Y MERCHE: TRANQUILAMENTE

Ayer domingo cerramos este mes de enero, que ya puedo poner el adjetivo de "esperanzador", como hay que cerrar las cosas, con una sonrisa en la cara y de forma relajada. Se juntó que hacía un magnifico día de jornada dominical para salir a pasear, correr o lo que se terciara, pero salir al fin y al cabo, y como no teníamos prisa alguna ya que tanto Merche como un servidor habíamos hecho bien los deberes el sábado, lo que tocó fue unos 10 kilómetros pausados, bien disfrutados, yendo de charla, y estos entrenos también valen, además de servir para regenerar ayudan a descargarse mentalmente un poquito. Y nos sentó bien la propuesta. Mercedes por momento quería apretar un poco pero yo no le dejaba. Finalmente hicimos 1 hora y 2 minutos en algo más de 10 kilómetros, a 6´11´´ y me sorprende que saliera tan buen ritmo porque fuimos suave suave. Esto significa que para mi mujer está ya mucho más fácil realizar rodajes a 5´40´´, algo impensable hace unos meses. Desde esta entrada hago una apuesta: creo que su tiempo en la Media de Valdepeñas, si no ocurre nada raro, estará entre 1 hora 49 largas y 1 hora 51. Quizá su tiempo más probable es 1:51 pelados, pero con un poco de suerte podríamos irnos al 01:50 o bajar unos segundos ese registro. Es simplemente una apuesta