RELATOS

Una vez iniciado el movimiento supe que no habría marcha atrás, sería difícil regresar a aquello que fui. Hoy soy otro ser: curtido, compañero del esfuerzo, amante de mis kilómetros. Sólo el fin de mis días debería obligarme a parar: ese es mi pequeño sueño.

martes, 24 de noviembre de 2015

LUNES 16: DOBLAJE SEGUIDO: PRIMERO YO SOLO Y LUEGO UN POCO DE INTERVAL EN EL PARQUE

Superadas ya las tiradas largas y con el fin de avivar un poco el ritmo de Mercedes, venía realizando entrenos en el parque consistentes básicamente en intervals con distancias entre 450-600 metros a ritmo alto con recuperaciones al trote bastante breves. 

En lo que a mi respecta me había marcado como objetivo doble realizar más kilómetros y hacerlos más intensamente, pero si corría mucho con mi mujer esto segundo no se cumpliría, además ella tenía que hacer poca distancia esta semana. Fue por ello que aproveché para llevar a cabo un extraño doblaje: me fui sólo a realizar un minicircuito de 6 kilómetros hecho a ritmo exigente, y la verdad es que lo pasé mal. Llegué en unos 26 minutos a casa y Merche me estaba esperando para ir al parque. Yo me encontraba bastante cargado pero en seguida, a ritmos más lentos las sensaciones mejoraron. Fuimos al parque a realizar un breve entreno consistente en un calentamiento de unos 15 minutos (lo que nos dio para ir al Parque Cervantes y dar una vuelta al recinto), más tres vueltas con 450 metros fuertes. A Mercedes se la ve ya bien corriendo a 4´40´´, algo impensable hace unos meses. De ahí fuimos a casa a buen ritmo y cuajamos un entreno de 7 kilómetros, pero eso sí, en pleno tapering.

Como incidencia comentar que Mercedes tuvo problemas en el sóleo nuevamente hasta que hubo calentado bien. Esto es fruto de la carga de kilometros, sin lugar a dudas. Yo pude acumular 13 kilómetros en esa doble sesión seguida que en el fondo me hizo mucho bien.


lunes, 23 de noviembre de 2015

¿Y SI LO VUELVO A INTENTAR?

Si te caes vuelve a levantarte, si tras esto vuelves a darte de bruces contra el suelo haz de tripas corazón y lo vuelves a intentar; si no has tenido suficiente y vuelves a morder el polvo, no lo dudes ni un instante, incorporate y sigue peleando. Así te garantizas que en tu batalla sigues estando vivo.

Ya no me acuerdo de aquellas sensaciones en los entrenos cuando estaba en plena forma. Quiero recordar que era una sensación similar a la de flotar, moviendo las piernas sin casi esfuerzo, haciendo kilómetros, sintiéndome ligero y disfrutando, siempre disfrutando. Las piernas me pedían guerra día tras día y me sentía dueño de mi mismo. De eso hace más de dos años y medio y ha quedado atrás, desgraciadamente muy atrás...

Para llegar a aquel estado tuve que darme algún golpe que otro, tuve que luchar contra los elementos y casi sin esperarlo allí me encontré, donde jamás esperaba que me encontraría. Pero aquello se terminó, y han venido grandes bajones, importantes decepciones, ya nada ha vuelto a ser como fue..., y sin embargo sigo intentándolo con la esperanza de que todo aquello regrese. Juego con la ventaja, o quizá con la desventaja, de que ya sé que se siente, y ahora no hay sólo esperanza, ahora también hay añoranza.

Tres ultras y cuatro maratones después Roma ha quedado demasiado lejos en mi memoria, como si hubiera sido otro el que estuvo allí. Afortunadamente no todo ha sido malo: he corrido muchos, pero que muchos kilómetros, he aprendido a tener paciencia y a desgastar las zapatillas..., muchos pares de zapatillas. La montaña me ha saludado y he contado las horas mientras corría, muchas horas sin parar. Pero...., añoro esa sensación de ir a 3´50´´ y sentir que floto, no costarme....

En diciembre correré por segunda vez la Maratón de Málaga, en esta ocasión lo haré con Mercedes, mi gran activo y mi gran ilusión en esta nueva etapa que vivo como corredor. Hace dos años me tocó entender mi declive en dichas tierras andaluzas, en aquella extraña e inolvidable maratón que decidí terminar por terminarla, pese al gran dolor, y de la que tanto aprendí. Cuando hayamos cruzado la meta, que es lo que espero, Mercedes habrá cumplido un año magnifico con dos maratones, cinco medias, algún podium en montaña y sobre todo grandes marcas, progresos y sensaciones; se me ha convertido en una fondista incansable. Será entonces el momento de volver a reflexionar y tratar de marcar nuevos objetivos para mi y no escudarme en los de ella para eludir desafios propios. Espero que 2016 sea un buen año, porque 2015 habrá sido el año de Mercedes, desde luego no el mío.

Bueno, tras la semana pasada en la que completé 94 kilómetros, y algunos de ellos a ritmos míos, necesito hincar el codo en la tierra e incorporarme, que ya dura demasiado la última caída. Si en tres meses consigo ponerme a tono y olvidar las lesiones podría verme flotando nuevamente en una maratón: ¡menudo sueño!




DOMINGO 15: TIRADA POR CIRCUITO NUEVO ALGO MÁS 16 KILÓMETROS

Parecía que nos habíamos quedado con ganas de una tirada algo más larga el día anterior, así que decidí que el domingo podríamos alargar la sesión y hacer una de distancia similar a la del sábado, otros 16 kilómetros y pico. Dibujé un circuito cercano a casa, pero tratando de ser original y transitar por caminos nuevos, y parece ser que lo conseguí, ya que por lo menos el 40% del recorrido discurrió por sitios nuevos. Desde el comienzo comprobamos como las piernas le iban a ir bien a Mercedes así que decidí meter caña y tratar de realizar un entreno exigente. Fuimos por el Camino de Don Bernardo, subimos por un camino nuevo que nos llevó a las escombreras del Camino de las Casas de Santa María; subimos por lo que parece ser que se llama "La cuesta de la mujer", y a "mi mujer" le costó, pero respondió. Aparecimos por la zona de la Finca La Gatera y tiramos a la derecha por la pista que lleva a las canteras para luego coger un camino a la izquierda que baja vertiginosamente hacia una vega donde discurre el arroyo del Peral, ahora seco. Pero en lugar de girar a la derecha lo hicimos a la izquierda para ir hasta el Albergue El Cañaveral; de ahí bajamos hasta las Aguas y de ahí hasta El Peral y de vuelta a casa dando algún rodeo. Merche aguantó el ritmo como una jabata y demostró que ya está para afrontar la Maratón de Málaga. Pese a no ser un circuito blandito y discurrir por caminos hicimos los 16,20 kilómetros a una media de 5´50´´.


SÁBADO 14: ALGO MÁS DE 16 BONITOS KILÓMETROS EN LAS VIRTUDES

El sábado comenzó para Mercedes con esa sensación de tener los deberes hechos que tanto me gusta cuando se aproxima otra maratón. Para ella es prácticamente un sentimiento nuevo, porque está a punto de acometer su segundo gran reto, pero sé que siente lo mismo que sentía yo: lo duro ya está pasado ahora toca entrenar sin tanta presión y esperar a que llegue el día D. Hemos cogido por costumbre correr el sábado por la tarde, en lugar de hacerlo por la mañana; está clara la razón: el solecito calienta pero no lo suficiente como para sudar y da gusto aprovechar así las tardes en esta época del año. Como nos había gustado tanto la aventura de la gran tirada Bazán-Virtudes, repetimos escenario así que dibujé un circuito de unos 19 kilómetros. La salida tendrí lugar en el Restaurante "El Puente", En la foto se puede ver cómo hacen publicidad de la famosa Plaza de Toros Cuadrada de Las Virtudes. En el aparcamiento de dicho local dejamos el coche a eso de las 15:50, aún con la comida deambulando por nuestros sistemas digestivos. Tenía que ir hacia Las Virtudes, pero en esta ocasión por un camino que subía, en algunos tramos con bastante pendiente. De hecho, los primeros kilómetros fueron bastante duros para mi mujer porque le molestaba la zona del sóleo, sin duda por la sobrecarga de kilómetros de la semana anterior.



En el kilómetro 3,5 llegábamos a la intersección donde cruza la bonita pista denominada "Ruta de Carlos V", y continuamos de frente, siguiendo la ruta marcada por mi GPS. Nos adentramos en una senda muy bonita, repleta de monte bajo y picando hacia arriba tanto que Merche comenzó a pasarlo peor que mal, porque sus molestias no le dejaban correr, así que comenzó a andar y a correr a ratos. Tuvimos que llegar al 5 para que la pendiente nos permitiera coger nuevamente ritmo, hasta que llegamos a la zona del incendio que arrasó una considerable extensión de arboleda el pasado mes de agosto. El paisaje se torno a dantesco, una verdadera pena. Seguimos la senda hasta que conseguimos salir del área afectada, siguiendo siempre la ruta, y fuimos por una especie de cañada muy técnica. A esas alturas Merche ya iba disfrutando, porque sus molestias habían remitido. Llegamos al camino donde el sábado pasado me había dado cuenta de que me había dejado las gafas de sol en la fuente de Las Virtudes, a unos 600 metros de la misma y en seguida subimos por el carreterín que lleva desde este precioso paraje a la Carretera de Castellar de Santiago. A unos 500 metros cogimos el camino que salía a la izquierda, y pronto me dí cuenta de que entrábamos en fincas privadas, pero la puerta estaba abierta así que cruzamos sin más. La casualidad hizo que medio kilómetro más adelante pasásemos por una casa donde había gente sentada afuera. Pronto descubrimos que se trataba de unos vecinos conocidos. Nos dijeron que de casualidad nos habíamos encontrado la puerta abierta, pero que si seguiamos por esa ruta hallaríamos las vallas cerradas, y más en época de caza. Decidimos seguir con la idea de darnos la vuelta cuando encontrásemos cerrado el paso. El camino era precioso, casi virgen, sin agricultura visible, siguiendo nuestra ruta, y fueron pasando los metros y los minutos sin que nos encontrásemos valla alguna que nos impidiera el paso. En el 10 pasamos por una puerta que indicaba que se trataba de un coto privado, pero la misma estaba también abierta, así que parecía que habíamos tenido suerte. Avanzamos disfrutando el paisaje, con pendiente negativa en muchos kilómetros y a buen ritmo, hasta que llegamos a un cruce donde me despisté y no tiré para donde tenía que tirar: a Las Virtudes, donde tenía previsto que nos refrescásemos. Seguimos adelante y caí en la cuenta de que el recorrido de 19 kilómetros se nos iba a quedar en unos 16 y pico, pero no importaba, la tirada estaba saliendo bastante bien. El resto fue sin incidencias: continuamos por el camino hasta el cruce donde volvíamos a estar en la ruta del GPS y de ahí a la carretera, un último kilómetros y llegábamos al coche. Algo más de 16 kilómetros y medio hechos en 1 hora y 52 minutos. No había sido un gran ritmo pero sí una tirada muy muy bonita.



RESUMEN DE LA SEMANA DEL 7 AL 13 DE NOVIEMBRE. SE TERMINÓ LO MALO

Resultado de imagen de todo OK

Era la última semana dura del plan, la más dura para ser más exactos y los dos primeros días habían comenzando muy bien: la tirada con MAYÚSCULAS del plan en nuestra aventura por Bazán y Las Virtudes, casi 27 kilómetros, que habíamos completado con una buena sesión regenerativa al día siguiente domingo, con otros 10 y pico kilómetros. Pero no quedó ahí la cosa:
  1. Lunes: consciente de la importancia de afinar y meter un poco de intensidad, nos fuimos al parque tras haber realizado un amplio calentamiento a un ritmo más que decente de 5´40´´ y allí hicimos 3 series de 450 metros bastante rápidas, pero en interval, sin recuperación. De ahí nos fuimos descalentando pero sin abandonar el buen ritmo. Salieron otros 9 kilómetros
  2. Martes: tocó realizar DURAS cuestas en el Cerro del Ángel, y todo tras un calentamiento largo. Llegamos al caminillo de alta pendiente, en torno a un 25% y allí hice sufrir a mi mujer bastante. La verdad es que no lo pasó muy bien. En el regreso el esfuerzo subiendo se tradujo en soltura en el correr.
  3. Miércoles: Mercedes hizo pilates y cinta, 5 kilómetros y medio,  mientras que yo hice una sesión en solitario de unos 13 kilómetros con buenas sensaciones en general.
  4. Jueves: resultó un muy buen entreno en intensidad para mi mujer, ya que fuimos al parque y allí tras un breve calentamiento hicimos interval de 600 metros, hasta 5 series. El regreso lo hicimos dando un pequeño rodeo para completar unos bien empleados 10,5 kilómetros.
  5. Viernes: tocó descanso, el único de la semana. 
Con esto y un bizcocho hasta mañana a las ocho. Finiquitábamos lo duro del plan y comenzaba el tapering previsto de 3 semanas. Mercede había completado un total de: 26,7+10,3+10+9,5+5,5+10,5 = 72 kilómetros, récord de acumulación de kilómetros semanal.

Yo por mi parte sacaba un balance positivo de esta semana ya que había conseguido acumular 80 kilometrillos con una mejor considerable en mis dos lesioncillas: la pubalgia de larga duración y la tendinitis quel aquiles que vengo arrastrando hace un mes ya.


jueves, 19 de noviembre de 2015

DOMINGO 8: TIRADILLA NOCTURNA VOLVIENDO POR EL CEMENTERIO

El gran entreno del sábado había dejado las piernas algo cargadas a Mercedes, que veía como su rodilla mala se quejaba, aunque en voz baja. El domingo había que regenerar y eso hicimos. Salimos a una mala hora, no aprovechando el solecito que nos había hecho durante toda la jornada, así que a eso de las 20 horas cogimos el Camino que se conoce como el Carril del Yeso (paralelo al Camino de Membrilla) y subimos hasta tras pasar el aeródromo, coger dirección a la Carretera de La Solana, la cual atravesamos, para regresar por el Camino del Peral. Como no me salían los 10 kilómetros que buscaba, al llegar al carril bici, justo antes para ser más exactos, cogimos un camino que nos llevaba a la Carretera de San Carlos del Valle y desde ahí a casa. El entreno transcurrió sin incidencias, sin grandes molestias ni para Merche ni para mi, pero aun ritmo tranquilo. Se trataba de sumar algo más de 10 kilómetros y eso hicimos. De esta forma el fin de semana se saldaba con un buen kilometraje: 37 kilómetros, la carga máxima de todo el plan.

Empezábamos con buen pie esta que era la última semana dura antes del comienzo del tapering.

martes, 17 de noviembre de 2015

SÁBADO 7: QUIZÁ EL MEJOR ENTRENO JAMÁS HECHO POR MERCHE

En esto de preparar una maratón no sólo cuenta cómo hayas entrenado, también hay que trabajarse la confianza y la autoestima. Nos faltaba esa tirada larga que permitiera a mi mujer coger confianza de cara a su segunda maratón. Recuerdo que en julio, tres semanas antes de Helsinki, la convencí para que hiciera conmigo el entreno oficial de la Madrid-Segovia, que discurría entre Cercedilla y Segovia, un total de 36 kilómetros muy duros que aguantó como una jabata subiendo a la Fuenfría sin andar. Tras esto se disiparon las dudas y quedó despejado el cielo: Merche podría aguantar la Maratón de Helsinki, y así fue....

Pues bien, para Málaga necesitábamos algo similar, quizá no tan largo ni tan duro, pero la situación requería un entreno de esos que siempre pudiésemos recordar y con el que ella cogiera kilómetros y confianza a partes iguales. El viernes por la noche me esmeré en mi ordenador buscando un circuito que cubriese nuestras expectativas pero no lo hallé. El sábado por la mañana me puse de nuevo manos a la obra, sabiendo que no saldríamos a correr hasta después de comer para así aprovechar el solecito de noviembre. Lo encontré de casualidad: ¡vaya dulce casualidad!, pero lo tuve que crear, no me aproveché del trabajo de otro runner o biker. La idea era ir a Bazán, un pequeñita aldea de colonos a unos 10 kilómetros de Santa Cruz de Mudela, dejar alli el coche e ir por caminos y algún tramos de carretera secundaria a Las Virtudes, un paraje muy bonito por el cual nunca habíamos corrido. Desde ahí regresaríamos por otros caminos a Bazán, volviendo a atravesar la AIV. Casi 27 kilómetros tenían la culpa. El caso es que tras la comida cumplimos el guión y llegamos a Bazán a eso de las 15:55, con la comida aún digiriéndose. Mal había comenzado el tema porque nos habíamos dejado el frontal en casa y no me salían las cuentas: o corriamos bien rápido o se nos haría de noche regresando, ¡vaya tela!; pero aceptamos el reto así que le dí a "inicio de recorrido" a mi Garmin (tenía grabada la ruta que previamente había creado en la wikiloc). Comenzamos a correr por el carreterín semiasfaltato, una recta sin una curva que nos llevaba hacia la AIV, y pronto comprobamos dos cosas: que hacía calor de más y que afortunadamente a Merche le iban las piernas. A un ritmo cercano a 6´, la mayoría por encima unos segundos, fuimos consumiendo minutos y kilómetros, casi siempre picando hacia arriba
















El paraje sin ser muy bonito, al menos era distinto, sin vides, y eso siempre ayuda a cambiar el chip y que todo se haga más ameno. Llegamos no sin cierto calor a la zona donde teníamos que atravesar la autovía, en donde se haya el Hotel las Canteras y el Restaurante "El Puente"

 

Y de ahí cogimos la carretera que nos llevaría a Las Virtudes, que se veía en lo alto de una verde ladera. Estos fueron los kilómetros más duros, sin duda, porque había que subir unos 100 metros yendo por dicha vía asfaltada, y el calor no ayudaba, pero a Mercedes le iban las piernas e íbamos clavando buenos ritmos sin que decayesen las fuerzas. Alcanzamos las virtudes y una magnifica fuente de agua muy fría allá por el kilómetro 13, la cual podéis ver en la imagen, sin trampa ni cartón, ¡agua fría y rica de sierra en plena Mancha!


Allí nos refrescamos brevemente y partimos para seguir nuestra ruta por el carreterín que subía, aunque pronto cogímos un camino muy bonito hacia la derecha, lleno de vegetación de monte bajo: la ruta de Carlos V, preciosa de verdad, y curioso no poder encontrar fotos en la red. Pero pronto me dí cuenta de que me había dejado las gafas de sol en la fuente, asi que paramos, me quité la mochila y regresé corriendo hasta la misma, sintiendo que las piernas me iban, lo cual me hizo sentir bien (un sentimiento bueno entre tanto malo después de tantos meses amargos no viene mal). Llegué a la fuente justo cuando una madre y su hijo se iban de la misma, y alcancé justo para preguntarles por mis gafas: no hubo problema las llevaba ella en la mano y me las dio gustamente. Regresé a buen ritmo pese a la pendiente y allí estaba mi mujer esperando. Habíamos perdido unos minutos preciosos lo que me llevaba a temer que se nos haría de noche antes de llegar a Bazán. Nos pusimos a correr y a disfrutar, pero a disfrutar de verdad. Yo sin molestias de ningún tipo, ella igual, no le molestaba nada. Las cuestas costaban pero gustaban y el paisaje era para grabarlo. Cayeron los kilómetros por esta zona, el 14, 15, 16, y a partir de ahí a bajar y a disfrutar, se habían terminado las cuestas. En el 20 se terminaba el camino y cogíamos la vía que nos llevaba a cruzar el puente por encima de la autovía. Íbamos picando kilómetros a 5´35´´, 5´40´´ y las piernas estaban a tono, así que ¿qué más podíamos pedir un sábado por la tarde?. Cogimos el camino que nos llevaría a Bazán con mucha fuerza y muchas ganas, y la luz comenzó a desaparecer pero pronto alcanzaríamos el carreterín que nos llevaría a Bazán y que conocíamos del inicio de nuestra ruta. Cogimos éste casi en el 22, y de ahí la larga recta casi siempre bajando, donde Merche echó el resto y no permitió que el ritmo decayese. Conseguimos llegar a Bazán con la línea rojiza del horizonte difuminada por la profunda oscuridad. Apenas acertábamos a ver los baches del carreterín, pero éramos felices, ¡ya era hora!. Llegamos al coche 2 horas y 39 minutos después de iniciar nuestro camino (sin contar los minutos que Mercedes estuvo parada mientras yo iba a por mis gafas). Nos refrescamos en una fuente que había en la placita, esta misma que se ve en la foto:


Mercedes había corrido como una campeona a un ritmo medio de 5´59´´ con una desnivel positivo acumulado de 210 metros, haciendo los últimos 12 kilómetros a una media por debajo de 5´40´´. Estábamos muy contentos y sobre todo ella había recuperado la confianza necesaria para su reto de Málaga. En lo que a mi respecta, había hecho unos 28 kilómetros en los que mi pubalgia apenas me había comentado nada y el tendón había aguantado bastante bien tanto machaqueo.