RELATOS

Una vez iniciado el movimiento supe que no habría marcha atrás, sería difícil regresar a aquello que fui. Hoy soy otro ser: curtido, compañero del esfuerzo, amante de mis kilómetros. Sólo el fin de mis días debería obligarme a parar: ese es mi pequeño sueño.

lunes, 19 de mayo de 2014

DOMINGO 18: 60 KMS EN 36 HORAS RÉCORD DE KILÓMETROS EN ENTRENOS

Ayer domingo conseguí unos números nunca antes alcanzados en entrenos: 60 kilómetros en 36 horas. Tras el buen entrenamiento del sábado, cuando hice 30,3 kilómetros, y después de la Media Maratón de Almagro, que aunque fue hecha de forma suave, salió a una media de 5´40´´, decidí salir por la tarde a realizar algo de calidad, así que rodeando por algún que otro camino, subí el Cerro del Ángel campo a través por su cara sur, la que hacía tiempo que no pisaba, y una vez arriba bajé por el carreterín y de ahí a casa. La vuelta fue rápida, a 4´20´´ y no llegué cargado.

Con esto se puede decir que es la segunda carga mayor que meto a mi organismo en tan poco tiempo, tras los 67 kilómetros de la Madrid-Segovia de septiembre del año pasado.

Lo bueno es que, si no pasa nada extraño, esta semana podré hacer una buena cantidad de kilómetros como base para la Quijote Legend.


domingo, 18 de mayo de 2014

LA CRÓNICA DE LA MEDIA MARATÓN DE ALMAGRO: MERCEDES AVANZA

Se trata de retos, no hablamos de retos magníficos o increíbles. Es en nuestra reducida esfera de actuación, en aquello que está en nuestras manos, allá es donde podemos trabajarlo, y eso ha hecho hoy Merche, trabajar por conseguir su pequeño e insignificante sueño. He entrado en la web de Marca y no he visto un titular que mencione lo que esta mañana ha conseguido, tampoco se hablará de ella en los foros deportivos (ni en los de alto nivel ni en los de ámbito popular), no la van a entrevistar en la revista Runners, ni tan siquiera se está comentando su mini hazaña en Valdepeñas o entre los compañeros de nuestro club el Pozo Norte, pero yo sé bien lo que hoy ha conseguido...., no en vano soy su marido.

Como decía en el párrafo anterior se trata de retos, a veces pequeños desafíos, con los que tratamos de superarnos, de sentirnos importantes ante nosotros mismos y de alguna forma contrarrestar el peaje que pagamos por existir. Mercedes lleva ella sola la casa, saca adelante a dos niños y lo compagina con un trabajo exigente a jornada completa. Pero parece que no tenía sificiente y desde que se ha enganchado a esto del running, también saca arrestos y tiempo para hacerse sus casi 40 kilómetros semanales saliendo a correr tras la dura jornada diaria. Diréis, "nada nuevo, eso ya lo he oido o incluso lo he vivido", sí lo sé, nada nuevo, pero se trata de mi mujer y estoy muy orgulloso de ellamporque esto que está ocurriendo hubiera sido impensable tan sólo hace un año, cuando apenas entendía el sentido de por qué hacemos deporte. Merche es diferente, o al menos así la veo desde los ojos del enamorado: su pundonor, la pasión que pone en cada carrera..., como si no tuviera otra cosa que hacer en su ya de por sí complicada vida, que enrevesarlo todo un poco más con tensiones, nervios, superación de cronos, etc. Es la naturaleza humana, no podemos cambiarlo...

Amanecía con la certeza de que hoy volvíamos a ser examinados. Bonita mañana, pero no muy fresquita; dejamos a lo niños aquí en Valdepeñas y fuimos todo ilusionados a Almagro, y al llegar lo de siempre, a charlar con los amigos.  Mercedes no podía ocultar su preocupación ante el obstáculo que suponía tener que volver a repetir la distancia más larga de su vida, sin saber como respondería su rodilla y con las incertidumbres generadas por el muy sufrido 10.000 de Manzanares de la semana anterior. Pero yo sabía que esta carrera no iba a tener nada que ver con la de hace 8 días, la cual se disputó en unas condiciones casi inhumanas. 


  

...Sonó el pistoletazo, bueno, en esta ocasión el silbato y comenzó de nuevo otra aventura, a ritmo vigilado, muy estudiado y fuimos avanzando sin preocuparnos por quién nos pasase  a quién pasásemos.




 

 
 La idea era ir a 5´40´´, pero se hacía difícil controlar esto cuando el Garmin desfasa tanto últimamente; el aparato me iba dando 5´29´´ de media cuando en realidad rodábamos más lento debido al descuadre de distancia. Mi mujer llevaba buen semblante y la muy buena logística de la carrera, con cachos de naranja, esponjas, ducha y agua en cada avituallamiento ayudó a ir refrigerando a mi señora esposa. Completamos la primera vuelta, la corta, e iniciamos la primera de las dos vueltas largas, de forma que Mercedes fue abriéndose paso casi siempre la misma frecuencia de zancada, sin bajones ni subidones, cayendo uno tras otro los kilómetros que el reto nos iba proponiendo. 





Pasamos por meta cuando quedaba poco más de 9 kilómetros para el final, y sabía a ciencia cierta que superaría el registro hecho en Madrid de 2 horas y 3 minutos porque se le veía bien, concentrada, y mejor le vi cuando se tomó su gel, eso que a mi tan mal me sienta pero que a ella, efecto placebo o efecto real, ¿quien sabe?, le hace crecerse y ¡de qué manera!. Y progresó, dejamos atrás el 14, 15, 16 cazando y cazando a más gente, sin abandonar el ritmo programado. Tan sólo sufrió un pequeño bajón por la impaciencia de terminar allá por el 17, pero le tuve que hacer ver que tenía en su mano bajar de 2 horas, y que no debía pensar en lo que quedaba, sino que estábamos haciendo un entrenamiento de ritmo en el que lo más importante era concentrarse en eso, en el ritmo. Salimos por segunda vez al camino asfaltado y allí dio un salto de calidad , cayó el 18, cayó el 19, sufrió un poco hasta el 20 y remató la faena en el último kilómetro con subidón incluido cuando comprobó como dejaba el crono en 1 hora 59 minutos  y 17 segundos tiempo real.

 





¡¡¡Reto conseguido!!!

sábado, 17 de mayo de 2014

SÁBADO 17: 30.300 Y MUY BIEN DE PIERNAS

Había programado una tirada larga similar a la del domingo pasado, sobre todo en distancia, pero con un cambio significativo, decidí ir sin camelbak, con las NB y sin agua. El recorrido era de algo más de 26 kilómetros, y el ritmo propuesto ligeramente por debajo de 5´30´´, y eso hice. Desde el comienzo fui disfrutando, sin hacérseme pesado. Así, recorriendo casi todos los kilómetros que llevan al norte, alcancé el camino que sube a los molinos eólicos de la Sierra del Peral, con casi 13 kilómetros recorridos en 73´. Tocó subir la dura cuesta de casi 3 kilómetros y que se pone en algún momento por encima del 20% y las piernas siguieron respondiendo perfectamente. El calor ya hacía acto de presencia, pero no estaba sintiendo sed. la bajada la hice sin forzar y tiré por una senda hasta llegar a una trailera pedregosa que derivó finalmente en el camino que me dejó al lado del Peral en la Carretera de La Solana. De ahí a casa cogí un ritmo suave pero constante de aproximadamente 5´05´´, y las piernas iban prácticamente solas. Alcancé mi casa con tan buenas sensaciones que decidí continuar hacia el Parque Cervantes, donde dí una vuelta y después volví a mi hogar dando un rodeo por el tanatorio nuevo. Al final unos 30,4 kilómetros en 2 horas 51 minutos, sin beber agua y  a un ritmo aproximado medio de 5´35´´ y la sensación que podría haber hecho otros 40 kilómetros, aunque quizá sólo sea una sensación


SEMANA NOVENA DEL PLAN PARA LA QUIJOTE LEGEND

En este plan un tanto "raro" que estoy siguiendo, creo que al menos estoy cumpliendo un objetivo fundamental: no relajarme de cara al periodo estival teniendo en cuenta los retos que tengo al comienzo del mismo (los 49 kilómetros de la QTC de la Quijote Legend) y al final del mismo (los 102 kilómetros de la Madrid-Segovia. Quizá no esté saliendo tal y como planeé, de forma que ni los kilómetros acumulados ni los entrenos exigentes están haciéndose realidad tal y como se veían sobre el papel, pero no me puedo exigir más. He de decir que mi estado de forma no es malo y que me encuentro con fuerzas para afrontar el reto del 1 de junio.

La novena semana hemos salvado la media, con 88 kilómetros bien repartidos, que han adolecido del porcentaje necesario de calidad, aunque sumando los entrenos del sábado y del viernes se puede decir que no estuvo mal. El sábado por la tarde tocó competir con Merche, en el 10.000 de Manzanares: el calor fue la tónica dominante y un poco más y mi mujer sufre un "jamacuco". El domingo me puse, tras un año en el armario, la camelbak y me calcé las Salomon; la idea era hacer 32,5 kilómetros suaves, y ni hice esa distancia ni lo que hice lo hice suave, al menos al principio, resultaron unos 23,5 kilómetros bastante buenos a 5´18´´ de media, rápidos teniendo en cuenta toda la logística que portaba sobre mis espaldas, pero a partir de ahí me sentí terriblemente mal, indispuesto digestivamente, de forma que tuve que cambiar el recorrido y alternar carrera suave con marcha andando, y ni aún así me sentí mejor. Sólo cuando vomité llegando a casa comencé a mejorar. Al final 30,5 kilómetros que terminaron de forma caótica, y que se completaron con un descalentamiento de 2 kilómetros adicionales hecho con Merche por la tarde. El lunes estaba totalmente recuperado del problema del domingo e hice un entreno corto de trail que me sentó muy bien, y en la parte final apreté para meter un poco de calidad. El martes hicimos 12,5 kilómetros suaves a 6´, de cara a la Media Maratón de Almagro, próximo reto de Mercedes, y algo parecido hicimos el jueves, tras el descanso que me procuré el miércoles. El viernes tocó calidad con un interval de periodos largos en los cambios exigentes que comenzó mal pero que terminó con muy buenas sensaciones.

Esta es la tabla:




VIERNES 16: UN POCO DE CALIDAD PARA TERMINAR LA SEMANA

Consciente de que tanto entreno lento me hace perder ritmo de competición, metí el entreno del miércoles, que al final no llevé a cabo, al viernes. Consistía en un interval más largo que en otras ocasiones con 5´fuertes y 3´moderados, así durante unos 40 minutos, a los que tenía que adicionar el tiempo de calentamiento. Fui hacia el norte con malas sensaciones que empeoraron cuando comencé con los cambios. No fue hasta que giré al oeste cuando comencé a encontrarme mejor, quizá debido a que la brisa del norte ya no me daba de cara. De ahí todo fue mejorar, yendo cada vez más redondo, y haciéndose casi más agradables los periodos rápidos que los moderados. Pronto alcancé la zona asfaltada del Camino de Membrilla y sin darme cuenta me vi en casa; por un momento pensé en continuar, pero decidí que había sido bastante con los 11.250 metros que me salieron en los que necesité emplear 53´. Los últimos 6.250 en algo menos de 27´ a una media de 4´20´´ que incluía los periodos lentos.


JUEVES 15: DE NUEVO CON MERCEDES

Tras parar el miércoles, algo que no estaba planificado, el jueves tocaba nuevamente salir con mi mujer. No tenía muchas ganas de exprimirse porque sin duda se está reservando para lo del domingo, pero pensé que le vendría bien una tirada medio larga, para sus necesidades, teniendo en cuenta que tendría viernes y sábado para descansar. Fuimos hacia el noreste por el Paseo del Cementerio, cogiendo la Carretera de San Carlos del Valle para en seguida coger un camino asfaltado, ya más hacia el este. El viento nos daba en contra y no es que fuese muy intenso, pero si desagradable, de forma que entre eso y que Merche se sentía "floja" resultaron unos 6,5 kilómetros bastante duros y desagradables para ella. La cosa cambió cuando alcanzamos la plantación de pinares donde girábamos para volver por el camino que termina en el Tanatorio, ya que desde ese momento el viento nos dio "de culo" y además la pendiente tendía a ser negativa casi siempre. Fue ahí cuando Merche comenzó a coger ritmo y se puso en algún momento en 5´10´´. Aún así no iba redonda del todo, pero uno tiene días y días. Alcanzamos el pueblo y pronto nos vimos en casa en 77´para hacer 12500 metros, con una media que se estropeó bastante en la primera mitad

MARTES 13: NOS VAMOS AL HOTEL MERCHE Y YO

Curioso que repare justo ahora que el martes pasado fue "martes y trece". Realmente me da igual puesto que no soy supersticioso. Lo importante es que tocaba salir a correr nuevamente juntos, y aunque el título de la entrada puede llevar a engaño, lo que hicimos fue correr, no irnos de asueto a un hotel; mejor dicho, corrimos hasta llegar al Hotel El Hidalgo que está a seis kilómetros de Valdepeñas. Lo hicimos por la vía de servicio del margen izquierdo de la AIV, sentido Madrid, sin duda un circuito que se hace de esta forma menos duro, porque la vuelta se hace menos complicada. Lo peor de la ida fue la brisa en contra, aunque para mi no era excesivamente molesta, pero sí para mi mujer. Alcanzamos el puente de la autovía y regresamos por la otra vía de servicio cogiendo cada vez más ritmo, y a pesar de los repechos Merche lo hizo bien, cogiendo confianza para la Media Maratón de Almagro que tenemos mañana, y a su vez quitándose de encima un poco el fantasma del sufrimiento padecido el sábado en el 10.000 de Manzanares. Llegamos a casa con mi mujer fuerte, para un entreno que nos llevó 75´para una distancia de 12,5 kilómetros, a un ritmo medio clavado de 6´el kilómetro.