Una vez iniciado el movimiento supe que no habría marcha atrás, sería difícil regresar a aquello que fui. Hoy soy otro ser: curtido, compañero del esfuerzo, amante de mis kilómetros. Sólo el fin de mis días debería obligarme a parar: ese es mi pequeño sueño.
Merche está haciendo últimamente entre 35 y 40 kilómetros semanales, algo impensable hace unos meses. Sin duda, su cuerpo se está adaptando para esta nueva carga y las sensaciones son contrapuestas: por una parte se siente cansada en algunos entrenos pero por otra comprueba su mejora en el rendimiento y sus cambios físicos. Esta última satisfacción le retroalimenta y como el ser humano es ambicioso por naturaleza se engancha más en esto del running (algo que ya nos ha sucedido a casi tod@s). El caso es que el jueves nos fuimos por el Paseo del Cementerio y cogimos la Carretera de San Carlos del Valle para hacer un circuitín de 7700 metros a buen ritmo sobre todo en la parte final. El último kilómetro lo hicimos en 5´03´´, digamos que en su "zona roja", pero lo bueno es que esa zona roja va a ir cambiando conforme vaya mejorando, y tiene mucho camino por delante.
En cuanto a mis piernas, ya mucho mejor, los isquios por fin más sueltos y todo ha vuelto a la normalidad.
Tras el fartlek suave del día anterior, el miércoles tocó ir al parque a hacer interval de verdad. Me seguía encontrando cargado y buscando una excusa para saltarme el entrenamiento, así que fue llegar y encontrarme a algunos runners del Extenuación Valdepeñas, como David Espinosa, Julián, Agustín Quintana, y corté el calentamiento para liarme de charla. Tras las correspondientes enhorabuenas por la estupenda carrera que hicieron en la Maratón de Madrid (David Espinosa debutó llevado por Julián para hacer 03:45) y Agustín se marcó un estupendo 03:10 y ya se plantea tratar de bajar de las tres horas, comencé, sin haber calentado lo suficiente, con mi sesión de cambios de ritmo, y ocurrió lo lógico: la primera salió muy regular y no anduve redondo en los 650 metros rápidos; al pasar por la primera vuelta me encontré con Enrique Cidfuentes con el que intercambié un saludo y cuatro palabras; él estaba se disponía a hacer series, concretamente un 3+2+1, así que el hecho de que fuera a salir por detrás de mi me puso las pilas y las tres siguientes vueltas estuvieron marcadas por el hecho de buscar su referencia por detrás, lo que hizo aumentar mi rendimiento. Terminada la cuarta, coincidente con su primer 3000, alcancé mi destino unos segundos antes de que el llegara. En su recuperación estuvimos charlando sobre su participación en la Maratón de Madrid, que había resultado muy satisfactoria, con una marca similar a la de Málaga pero sin sufrir tanto (estoy seguro de que puede bajar de las 3 horas a poco que le salga una buena carrera); también estuvo comentando su participación en el Trail Montaña Subbética "Zuheros" donde había disfrutado un montón a pesar de su dureza. Yo a su vez le comenté nuestra participación en el Trail Sierra de la Mosca de Cáceres. Así, tras mucha charla y poco correr, regresé a casa descalentando para un entreno corto y light de 7 kilómetros, que al menos me sirvió para hacer algo de calidad sin cargar en exceso mis ya maltrechas piernas.
El martes mis piernas seguían siendo dos tablas, muy cargadas y con dolores similares a los de las agujetas. Por la tarde y con la única motivación que supone la necesidad de hacer tus deberes, salimos Mercedes y yo hacia el Camino del Peral, al principio muy suaves, para luego ir progresando, y a partir del minuto 20 comenzamos a realizar cambios de ritmo a razón de 2´30´´ fuertes (conforme a entrenos de mi mujer) y 2´30´´. Fuimos avanzando en un circuito de 10.500 metros, y ella fue quedándose poco a poco sin fuelle debido a lo exigente del interval. Mis piernas fueron entrando en calor y mejoraron aunque al ser un entreno no del todo exigente me sirvió para regenerar. Mercedes llegó a casa con las fuerzas justas pero con la seguridad de que había hecho un muy buen entreno y dimos por zanjada la sesión, eso sí, tras estirar convenientemente.
Después de una dura jornada de trabajo y sin muchas ganas de salir a correr, me armé de empeño y me cambié de ropa. Finalmente esperé a que llegase mi mujer del trabajo y salí cuando ya la tarde comenzaba a tornarse en tarde-noche. Decidí hacer el circuito de los Cerros de La Aguzadera de unos 9 kilómetros, pero los comienzos fueron tan dolorosos que un poco más y me doy la vuelta desistiendo del entreno. Lo peor mis isquios muy rígidos de tanta bajada rápida y de tanta irregularidad del trail de Cáceres. En cualquier caso es un dolor estilo agujetas muy dolorosas y no es preocupante. Además, cuando llevaba unos 15 minutos las piernas comenzaron a fluir con más naturalidad y fui avanzando en mi entreno con mejores sensaciones, de forma que los últimos 3 kilómetros los hice a un ritmo más vivo, por debajo incluso de 5 minutos.
Hoy tendría que hacer una sesión de calidad, pero los dolores no han cejado y por tanto no sé si me procuraré un entreno suavito.
El domingo por la tarde nos fuimos los cuatro al parque. Aparcamos el coche y "soltamos" a los críos al libre albedrío. Allí estaba Miguel "El Largo" del Athletic Club Valdepeñas, con el que charlamos un rato, y también estaban Ana y Javier Araque, con su cría, que a la postre acabó jugando con "nuestros bichos". Tras charlar un rato también con ellos nos dispusimos a correr, o al menos "intentamos correr" porque no fue hasta bien pasada una vuelta y media cuando comenzamos a poder correr sin la rigidez del dolor. Concretamente, yo tenía como sendas piedras mis isquios (los de la pierna mala y los de la buena). Además uno de los brazos me dolía una barbaridad, supongo que a causa de un golpe con alguna mata mientras corría el día anterior por alguna senda estrecha durante el Trail de Cáceres. El caso es que poco a poco fuimos entrando en calor y dimos cuatro muy suaves vueltas y por último una vuelta larga a un circuitillo alrededor del parque. Hicimos unos 5500 metros para unos 36 minutos, que nos ayudaron, con toda seguridad, a regenerar y soltar un poco.
No pude dormir bien, con sensaciones similares a las que siento la noche previa a una maratón, pero estoy seguro de que no se debió a los nervios ya que estaba muy tranquilo. El caso es que sentí alivio cuando por fin sonó el despertador, aunque al levantarme me sentí aturdido y entumecido. Bajamos los cuatro a desayunar y a mi mujer a mi nos costó horrores no hincar el diente a las grasientas roscas de churros que nos esperaban; en su lugar le tiramos a las tostadas con mermelada, al zumo y al café. Llegamos con el tiempo justo al IES y allí me encontré con mi amigo bloguero Miguel del blog http://correcorriendo-mij-mij.blogspot.com.es/, que por otra parte es el culpable de que estuviésemos allí, ya que me un par de meses atrás me había informado de las bonitas carreras de trail que tienen en aquellas maravillosas tierras.
Allí había un bien calculado entramado logístico con un montón de voluntarios trabajando para que todo saliera perfecto, como luego finalmente ocurrió. Así que sólo quedaba ponerse la gorra sahariana y las gafas de sol e ir a la zona de salida ya que mi carrera tendría lugar a las 09 horas, media hora antes que la salida del minitrail donde participaba Merche.
Antes de la salida estuve de charleta con Miguel, y pudimos comprobar como algunos runners tenían una pinta tremenda, y no sólo fue pinta a juzgar por los tiempos que se marcaron finalmente.
Unos minutos después Merche se dispuso en la línea de salida para comenzar su minitrail, y Jorge también inmortalizó el momento:
Mi carrera:
El comienzo me pareció tranquilo, suave. En menos de 500 metros ya íbamos por caminos y me encontraba cómodo. Me sorprendió un primer parcial hecho en 4´22´´ porque no me daba la sensación de ir tan rápido. Sin embargo, pronto las cosas se torcieron cuando de repente me encontré con una cuesta que más que cuesta era un crimen. Ahí me dejé el hígado casi literalmente y aún así, como estábamos comenzando no era cuestión de ponerse a andar. Ese kilómetro, pese a todo salió muy por debajo de 6´pero me dejó secuelas ya que en los siguientes 3 kilómetros no conseguí sentirme cómodo. Avancé a una media que se movía en torno a los 5´ justos por kilómetro. Despues tocó seguir subiendo hasta "Las Antenas", ¡menuda gracia!. Apreté los dientes y decidí hacerlo corriendo, aunque la pendiente era tremenda, más del 15%. Llegué a la cima y la media había aumentado, pero iba bien. Alcancé el primer avituallamiento y bebí isotónica y agarré cuatro o cinco gominolas que me fui comiendo en la bajada. Alcanzamos a través de una trocha la charca del Marco, una zona muy bonita y pedregosa donde por poco no me dejo un tobillo y desde ahí un camino que pronto derivó en senda. De no ser por las constantes balizas y flechas y la constante presencia de voluntarios en todos los puntos conflictivos me hubiera perdido a las primeras de cambio. Tras el episodio de la charca, cogimos un camino donde me fui recuperando y encontrándome mejor, pero duraron poco las alegrías porque nos derivaron por una senda de gran pendiente y que a la bajada, muy técnica, costó no hacerse un esguince. Después otra subida y de nos hayamos en un sendero muy estrecho, con piedras y llenos de jaras con las que te rozabas constantemente, pero era una experiencia única. Pensé en Merche, en llamarla y decirle que no se le ocurriera salir, pensé que la había metido en un auténtico lío. Fui avanzando entre subidas y bajadas, con un par de runners a la vista que no era capaz de cazar. Avituallé nuevamente y otra vez a la aventura, con subidas y bajadas técnicas, hasta que alcancé a un runner en la zona de "las abejas", el nombre es porque había panales, pero no hicieron acto de presencia estos insectos, para bien o para mal. Gran parte del 15 y casi todo el 16 fueron un pasote con una subida en las que no cupo más remedio que andar, y la media subió hasta los 5´28´´. Pero en la bajada pasamos por parajes muy bonitos hasta alcanzar el "Centro de Interpretación de Aves", donde había un avituallamiento, kilómetro 17. Allí me refresqué un poco la gorra, comí plátano, bebí isotónica y me llevé gominolas. Los siguientes dos kilómetros fueron más o menos rápidos acompañado de un par de runners con los que iba haciendo la goma. De repente una cuesta que nos dejó muertos y en las que tuvimos que andar. En la cima, muy cerca de Sierra de Fuentes, bordearmos por una bonita senda y luego por un camino boscoso y de nuevo tocó andar, pero andar bien, porque la subida fue de nuevo tremenda, teníamos que alcanzar la Hermita del Risco, y el nombre ya lo decía todo. Fue más de un kilómetro y medio donde la media cayó hasta los 5´33´´. Alcanzamos una carretera, ya bajando y ahí recuerdo un tremendo dolor de dedos, debido a tanto machaque. Se me fueron mis dos acompañantes y otro runner del club de Miguel, llámemosle X, nos pasó como una exhalación. De ahí el terreno ya era más llano, pasamos de nuevo por el Centro de Interpretación de Aves y comencé a coger ritmo, sobre todo después de avituallar. Tenía unos 6 kilómetros en los que podría correr sin grandes dificultades, y eso hice. En ese tramo los ritmos fueron buenos, casi siempre por debajo de 4´40´´ y fui cazando runners, inclusive a los dos que se me habían escapado, no así a Don X. El calor estaba haciendo mella pero llevaba la gorra empapada en agua lo que me ayudaba a llevarlo mejor. En el último avituallamiento volví a refrescarme y recuerdo que pensé que estaba disfrutando un montón de la experiencia. Me uní con el chaval con el que iba haciendo la goma, que era promesa, se me presentó, me dijo que era pacense, de un pueblo cercano a Zafra y juntos llegamos hasta la "Cantera". Él iba peor que yo, porque miraba constantemente el cerro con las antenas en lo alto, último escollo que salvar. Justo al girar por la cantera una muy pronunciada cuesta que tocó hacerla andando. Adelantamos a un runner y lo hicimos al ritmo de marcha, llegamos a un camino asfaltado de ascenso y las piernas me hervían, no podíamos correr, aunque en algún tramo lo hicimos y aunque costó llegamos a lo alto, cuando mi Garmin marcaba 2 horas y 39 minutos y 28 kilómetros y medio. Un runner que me había pasado al principio nos adelantó como una exhalación en la bajada, la cual tuve que hacer más lento que el promesa pacense, porque los pies no me permitían florituras; el promesa se me fue y me quedé solo. Pronto la bajada dejó de ser tan pronunciada y avistamos los edificios del IES, me fui animando y más cuando veía cuatro o cinco corredores delante mía, así que como iba bien de fuerzas, apreté los dientes y fuí cazando uno a uno, incluyendo al promesa, a un par de runners con los corrí al principio y el runner Don X. Me sentí fenomenal al comprobar como hasta el rabo todo es toro y lo importante es terminar fuerte. El ritmo era muy bueno, y llaneando, a 4´04´´ hice el penúltimo y 4´03´´ en el último kilómetro hasta alcanzar otro runner de los que me habían pasado a lo largo de la prueba, y eso fue cuando quedaban apenas 400 metros, le adelanté y seguí manteniendo el ritmo aunque las piernas ya ardían. Alcancé la meta en 2 horas y 51 minutos, a un ritmo medio de 5,31´´ para recorrer 31,200 metros con un desnivel positivo acumulado de 1025 metros. Aunque llegué cargado, no tenía males mayores, eso sí, algo indigesto y deshidratado. Tras recuperarme y charlar con algunos corredores, y pregunté a Jorge por Mercedes....
Su carrera y las clasificaciones
Fue una sorpresa positiva enterarme de que Merche había llegado a meta antes que yo. Jorge me dijo que había llegado eufórica y que había disfrutado mucho el recorrido. Me alivió saberlo. Me fui al pabellón donde estaban las duchas y allí estaba mi mujer con una sonrisa de oreja a oreja. Me contó que disfrutó la carrera pese a su dureza, que procuró andar en las cuestas muy pronunciadas para no dejarse las piernas y que casi todo el recorrido lo hizo sola hasta que alcanzó a una runner senior, Mari Flor, que a la postre había sido campeona de esa categoría en el circuito el año pasado. Juntas hicieron los últimos seis kilómetros e hicieron su carrera más amena. Merche consiguió un más que digno crono de 2 horas 12 minutos para algo más de 18 kilómetros y casi 600 metros de desnivel positivo acumulado; una prueba muy dura que demuestra que está pillando un buen estado de forma.
Pero no habían terminado las sorpresas. Cuando colgaron el tablón con la clasificación comprobamos como Mercedes se había quedado tercera de su categoría, yo cuarto de la mía pero eso es una anécdota. Mari Flor, la acompañante de mi mujer había resultado primera, y el chico promesa con el que había compartido kilómetros se quedó finalmente segundo. En los primeros puestos runners que casi son profesionales de la montaña, porque sólo así se explica que el primero del Trail hiciera 02:16:58 en 31 kilómetros, a un ritmo medio de 4´20´´ y con la dureza que tenía la prueba. Es más, los 10 primeros hicieron tiempos inalcanzables para la mayoría de los mortales. Para muestra un botón: el Campeón de España Veterano de Ultratrail José Manuel Perozo no consiguió quedarse entre los cinco primeros de la general, aunque fue primero de su categoría con un muy meritorio crono de 02:23. En cuanto a los primeros del minitrail, más de lo mismo, hacer 1 hora 14 minutos en 18 kilómetros con ese perfil, deja claro que hubo nivel.
Hasta la entrega de trofeos, disfrutamos del sol y de la conversación: estuvimos de cháchara con Miguel, que estaba contento pero no del todo porque no se había encontrado del todo bien a pesar de que su crono no había sido malo, 3 horas 3 minutos. También charlamos largo y tendido con Mari Flor y su esposo/novio.
Hubo que esperar a que llegasen los últimos valerosos corredores para que dieran los trofeos. Entre tanto bebí sin ganas, traté de comer el rico bocata de jamón que daba la organización pero no era capaz de que me entrase bocado, todo hasta que me bebí una Coca-Cola fresquita que me arregló el cuerpo. Se dio paso a la entrega de trofeos y tras esto nos despedimos de Miguel y de Mari Flor y su esposo/novio y de ahí a casa.
Para finalizar una fotos que muestran la felicidad de Merche y un vídeo de su llegada y otro de la mía:
Conclusiones
Carrera muy recomendable en todos los sentidos. Un auténtico disfrute y todos los detalles cuidados por la organización hasta sentirnos mimados. El recorrido muy bonito y el entorno estupendo. No lo dudéis para el año que viene.
El viernes, tras haberme quedado gran parte de la madrugada, nos levantamos relativamente temprano toda la familia, hicimos un desayuno rápido y terminamos de hacer las maletas, para a eso de las 10 horas salir con destino a Cáceres capital. Con el fin de no pasar por Ciudad Real capital, antes de entrar en la población, cogí la Autovía C41 hacia Puertollano y me salí a Poblete, de ahí cogí la carretera del Santuario de la Virgen de Alarcos, para recordar que la primera vez que corrí una larga distancia en mi vida fue hace 26 años, cuando tenía 18: los 20 kilómetros de Ciudad Real-Alarcos. El caso es que recorriendo esa zona vinieron a mi memoria momentos de la carrera, la cual, por cierto, salió muy bien, quedando segundo de mi categoría con 1 hora y 25 minutos, pero por aquel entonces no daban tantos trofeos como ahora. El caso es que alcanzamos la Nacional 430 que lleva a Badajoz, y tras un montón de curvas y kilómetros, con "por favor para que me mareo" incluidos, llegamos a una gasolinera cerca del desvío a Madrigalejos, donde repusimos fuerzas. Desde ahí el camino se hizo rápido: Madrigalejos, Zorita y Trujillo, y desde esta bonita ciudad, autovía hasta Cáceres. Unos kilómetros antes de llegar pasamos por Sierra de la Fuente, uno de los puntos que al día siguiente iba a alcanzar en el trail, y recorrimos con la mirada la cadena de sierras que llegaba hasta la bonita capital de provincia, patrimonio de la humanidad, que teníamos por destino. Encontramos sin dificultad el hotel, comimos en el restaurante del mismo y nos fuimos a ver el casco histórico, que por otra parte ya conocíamos y, por supuesto, a tomarnos un rico helado. Las fotos siguientes las echó Jorge:
No pudo faltar la foto de rigor a "San Jorge" su patrón, como podéis ver en la última. Comentar que de este santo "echó unas cuantas".
A las 17 horas teníamos cita en el IES Al-Qazares, sede de la asociación organizadora del evento. Adelantaros que esta prueba es recomendable por muchas razones, entre ellas: un recorrido muy bonito, un entorno precioso, una ciudad acogedora, pero sobre todo, por un grupo de personas que se vuelcan en que todo salga perfecto sin escatimar detalle, y todo desde un punto de vista lúdico y sin ánimo de lucro. Este IES tiene ciclos formativos de actividades deportivas y recreativas y desde ahí parte la idea de que esta prueba, que por otra parte forma parte de la Copa Extremeña, sea considerada una actividad más en la que colaboran como voluntarios alumnos, profesores, padres y otros simpatizantes.
Aquí unas fotos de la recogida de dorsal:
Entre los 180 corredores inscritos, nos encontramos Merche y yo sin grandes dificultades y tras recoger también la bolsa del corredor, que portaba una muy chula camiseta técnica y una braga igual de molona, entre otros detalles, David, el principal responsable de la organización, nos dio una charla explicativa, con proyectos incluido, en relación al recorrido, sus dificultades, recomendaciones, consejos, etc. Todo lo necesario para sentirnos a gusto, sabíamos que podríamos dejar a los niños en el IES donde gozarían de un montón de actividades lúdicas gratuitas, con castillos hinchables, papiroflexia, payasos, etc, mientras que sus padres corrían, y todo llevado a cabo por profesores y alumnos. En una palabra, nos sentíamos como en casa.