RELATOS

Una vez iniciado el movimiento supe que no habría marcha atrás, sería difícil regresar a aquello que fui. Hoy soy otro ser: curtido, compañero del esfuerzo, amante de mis kilómetros. Sólo el fin de mis días debería obligarme a parar: ese es mi pequeño sueño.

jueves, 8 de noviembre de 2012

OYENDO A MI MUSA ANTES DE LA MARATÓN DE VALENCIA

Me ataba las zapatillas esta noche preparándome de nuevo para otra sesión más, y veía como llovía y me tocaría mojarme de nuevo. Sin saber por qué ni cómo he sentido que ella llegaba, como siempre sin avisar, pero siempre es bienvenida porque siempre me alegra el alma cuando aparece por sorpresa en mis entrenos. Desde que la conozco siempre ha hecho lo mismo: se marcha cuando la necesitas y te deja colgado, pero cuando las crees desaparecida, justo en el peor momento, en ese instante suele reaparecer y te alegra la vida en forma de inspiración. Así ha sido en esta ocasión: se fue el pasado martes por la noche y me dejó desolado, con un dolor de piernas considerable y como siempre no se dignó a decirme cuando volvería. Pero es que he de deciros que comienzo a pensar que las musas también se deprimen con tu desánimo, y aunque están ahí para ayudarte, a veces no pueden aguantar la negatividad de su huésped. Esto es sólo una teoría, pero cada día cobra más fuerza. Pareciera como si gustasen de ver tu mejor sonrisa; eso sí, cuando en "ese dichoso día" la mirada te sale amarga la musa va y se larga (válgame la rima). Eso debió ocurrir el martes y allí me dejó: solo, con otros fantasmas menos inspiradores llamados "dudas, inseguridades y miedos". Y yo pensé, "no puedo yo solo", "ven y ayúdame". Tanta batalla, tantos días difíciles que hemos pasado juntos han debido ser para algo, ¿no?; tanta espera, tanto madrugón, tantos dolores y molestias. ¡Ay musa, contesta!: ¿por qué estoy haciendo todo esto? ¿realmente es tu trabajo verme como me esfuerzo sin que me hagas saber para qué?.

Pero la musa va a su aire y no puedes contar con ella cuando la necesitas, ah, eso sí, de repente te sorprende apareciendo cuando ya no la esperas. Ha sido ponerme a correr esta noche y la música ha sonado a mi alrededor, la sonrisa se ha instalado en mi cuerpo y me he dado cuenta de que ella había regresado, ¡mi inspiración! ¡ya está aquí conmigo!. Todo, desde este mismo instante, parece más fácil, todo rueda, el esfuerzo no es un sinsentido, sino una forma de sentirse vivo. Y de repente me emociono al pensar que ya está la maratón a la vuelta de la esquina, tan sólo 10 días. Ha sido duro, pero no estoy solo, ¡mi musa está conmigo!. Y hoy, para colmo, me ha contado algo, ¡ella que nunca habla!: "Oye Javi, si correr como los ángeles no necesitara preparación, si llegara el domingo 18 y no hubieras hecho ni un solo kilómetro antes y te pusieras a correr y vieras pasar los kilómetros como si nada, si al llegar a la meta todo fuera idílico y no te hubieses ni despeinado tu pelo engominado, entonces, ¿para que me necesitarías?. Seguro que no te alegrarías al verme aparecer otra vez porque ni me conocerías. Recuerda, soy tu musa porque de vez en cuando me necesitas, y me necesitas porque tienes un camino difícil por delante, y me disfrutas porque haces ese camino aún a sabiendas de que vas a llorar y a reir mientras lo atraviesas".

Nunca antes la había oído hablar tanto. En alguna otra ocasión lo más que la había escuchado había sido un ¡Ola ya estoy aquí!. o ¡Adiós, me voy que te estás que no te aguanto!, pero con el discurso de hoy he aprendido dos cosas: primero, mi musa sabe decir más de dos frases seguidas; segundo y más importante, mi musa está conmigo porque yo solo no sería capaz de conseguirlo.

JUEVES 8: ÚLTIMO INTERVAL DEL PLAN

Hoy jueves por la tarde tenía que hacer interval a razón de 3' fuertes y 1' suave, pero no durante mucho tiempo. Me medí un circuito de aproximadamente 5 kilómetros y salí calentando pero bastante  ligero. No me sentía mal y la primera vuelta la pasé en 23' 30". Al llegar al 25' comencé a realizar los cambios de ritmo y se fueron desarrollando bastante bien. Cuando me dí cuenta estaba terminando, habiendo hecho un tiempo total de 44' 38", es decir un poco más de 21' en la segunda vuelta y muy buenas sensaciones

MIÉRCOLES 7: QUIZÁ EL ÚLTIMO DESCANSO ANTES DEL DÍA D

Ayer miércoles tocó descansar, que no sólo vino bien al cuerpo, sino que también y sobre todo ayudó a mi mente a despejarse y a reflexionar en relación al camino recorrido y a lo más importante: lo que está por hacer. Está siendo tiempo de inseguridades, dudas y miedos, pero, ¿qué tengo que perder?

miércoles, 7 de noviembre de 2012

MARTES 6: SERIES DE 800 CASI A TOPE

Hoy tocaba entreno intenso, pero no tenía muchas ganas de que resultara demasiado duro. Tras calentar durante algo menos de 20 minutos tocaba hacer 6 series de 800 acercándome al volumen máximo; pero como decía antes, ni yo, que soy mi propio entrenador, creía en lo que me había puesto en el plan (recomendación de Pete Pfitzinger). Cierto que lo había suavizado algo al marcarme como tiempo objetivo entre 2'53" y 2'55". El caso es que la primera serie fue incómoda, porque subí las pulsaciones, algo lógico. Además el Garmin pitó antes de llegar a la meta, diciéndome que la pista tiene unos 420 metros, y comienzo a creérmelo. Marqué 2'57" para 832 metros, recuperé unos 3 minutos y comprobé que la segunda resultó algo mejor, haciendo 2'53" y de nuevo más de 830 metros, la tercera 2'52" y misma distancia y la cuarta 2'53". Ahí lo dejé, porque estaba cansado  y no tenía ganas de forzar más. El viento tampoco había ayudado mucho a hacer más agradable la sesión. Volví descalentando y no muy satisfecho por haber cambiado de planes.

martes, 6 de noviembre de 2012

LUNES 6: RODANDO SIN PRISAS

Hasta el día D, habrá muchos días como este martes, sin grandes exigencias y sin estrés. Salí por la noche y me fuí al parque a un ritmo suave. Llegué al recinto y allí día cinco vueltas sin forzar. En seguida me sentí cómodo que era de lo que se trataba. Tras esto regresé a casa dando algún rodeo para completar 46 minutos y algo más de ocho kilómetros.

domingo, 4 de noviembre de 2012

DOMINGO 5: BUEN ENTRENO DE CASI 1 HORA CON CUESTAS

El domingo a la tarde, y no pudo ser por la mañana porque no dejó de llover ni un momento durante la misma. Así que a eso de las 16:00 horas salí dirección al Ángel con la idea de hacer tres subidas a dicho cerro por la carretera. Al comienzo tenía ciertas molestias, del tipo de agujetas en la parte posterior de ambos muslos, pero en seguida calenté y se me fue y comencé a sentirme cómodo. La primera subida fue plácida pero sin forzar mucho, la segunda mejor que la primera y me exigí un poco más, y aún más rápida fue la tercera y las sensaciones lejos de empeorar incluso mejoraron. Ya a la vuelta a casa con la pendiente negativa, me lancé y me puse por debajo de 4´y disfruté bastante. Finalmente 57´para 10,8 kilómetros, es decir a 5´15´´ el kilómetro, aproximadamente, lo cual está muy bien teniendo en cuenta el calentamiento y la considerable pendiente de los tres kilómetros de subida.

SÁBADO 4: DOBLAJE IMPROVISADO DE TIRADA LARGA

El sábado tenía pensamiento de ir a Puertollano a realizar la tirada larga con la gente de allí, pero amaneció lloviendo bastante y se me quitaron las ganas. Aguardé para que dejase de llover un poco y cuando ví la oportunidad salí. Ante mi algo más de 25 kilómetros en un circuito de dos vueltas con avituallamiento incluido. Al poco de salir comenzó otra vez a llover y para colmo el viento castigaba en una parte del circuito, con lo que se hizo un poco desagradable. Salía hacia el ferial cogiendo luego hacia el puente que sube por la autovía para coger el carreterín que corta a la carretera de Daimiel, para volver por la misma y tirar por un camino sentido oeste que lleva a Sierra Prieta, bifurcar a la izquierda, y luego coger otro camino hacia la carretera del Moral e ir a la rotonda de entrada, luego al parque, polígono industrial, Avenida de las Tinajas y regresar por el camino de la Membrilla haciendo un total de 12,7 kilómetros pasados por agua. Tome dos botellitas de isotónica y un plátano y a los pocos minutos me di cuenta de que no me apetecía salir a mojarme de nuevo, por lo que entré en casa y pospuse lo que me quedaba para la tarde. Había llevado un ritmo cómodo que de media había salido a 4´50´´.

Por la tarde, a eso de las 17:00 horas volví a salir y al poco rato se puso a llover, esta vez de forma más copiosa que por la mañana. Suerte que llevaba chubasquero. La primera parte, por la carretera de San Carlos del Valle, se hizo incómoda y desgradable porque no cogía ritmo. Al llegar a Las Aguas comencé a sentirme mejor y fui bajando la media; de ahí fui al Peral y regresé a casa con mejores sensaciones aunque estaba cayendo una gorda. Llegué hecho una auténtica sopa, eso sí, hice una media de 4´39´´ haciendo los últimos 5 kilómetros por debajo de 4´30´´. Aún así no sé como se pueden correr 42 kilómetros en torno 4´15´´ sin que te dé algo.

Al llegar a casa me encontraba bien, sobre todo muscularmente. Doblar es mejor para las piernas que hacerlo todo de una vez y permite realizar los entrenos con mayor intensidad, o eso me parece a mi. El inconveniente es la molestia que supone tener que estar a expensas de los dos entrenos a lo largo del día.