RELATOS

Una vez iniciado el movimiento supe que no habría marcha atrás, sería difícil regresar a aquello que fui. Hoy soy otro ser: curtido, compañero del esfuerzo, amante de mis kilómetros. Sólo el fin de mis días debería obligarme a parar: ese es mi pequeño sueño.

domingo, 14 de agosto de 2016

MIÉRCOLES 10: CORRIENDO EN SALOU CON MERCHE

El martes habíamos salido por la mañana a Salou y nos pasamos gran parte de la mañana y de la tarde en la carretera. Tanto fue así que a mi se me quitaron las ganas de correr y decidí darme un descanso, el segundo de la semana, cuando venía sin darme ningún break hacía tiempo, pero esta semana era especial: había que bajar el pistón, y aún así entre el domingo y el lunes había acumulado una importante carga de 61 kilómetros. Nos levantamos temprano, un poco antes de las 8 horas y salimos a correr por el paseo marítimo de la Playa de Levante dirección a Cambrils.


Me sentía pesado y cansado así que no me fue resultanto muy agradable el entreno. Muchos corredores en ambos sentidos de la marcha, y es que es increíble como esto de el running se ha instaurado en las vidas de un montón de gente. Llegamos a Cambrils y tiramos a la derecha, subimos por un puente que cruzaba la vía y nos metímos por un recinto lleno de bungalows. Después cogí un camino por el que pronto descubrimos que no llegaríamos a ninguna parte, así que tocó dar media vuelta. Recuperamos la carretera de los bungalows y terminamos en una carretera que circunvala tanta Cambrils como Salou. Lo dicho, malas sensaciones, sin ganas, quizá por el cambio de aires y la carga acumulada. Merche tampoco es que fuera muy redonda. Llegamos a Salou y lo atravesamos de parte a parte, no sin antes perdernos un poco y jugarnos el llegar tarde al desayuno. No hicimos mucho, unos 9 kilómetros, aunque se hicieron algo largos.


martes, 9 de agosto de 2016

LUNES 8: DURO DOBLAJE Y LAS PIERNAS CARGADAS

Ayer lunes me levanté para trabajar un rato, pero pronto me calcé las zapas y a eso de las 11:20 salía dispuesto a hacer una tirada más larga de lo habitual entre semana. Cogí la Avenida de las Tinajas, pasé por el Cerro del Ángel, vía de servicio y camino por detras de los cerrillos de la Aguzadera, bajé hasta el Carril del Yeso y tiré hacia la Vega. Todo a buen ritmo medio. Llegué al Peral bastante insolado y deshidratado así que el agua fue generosa conmigo en la fuente. Subí por donde el día anterior habíamos subido Merche y yo y me fuí directo a casa. No perdí el ritmo en ningún momento y me encontré fuerte, aunque no era cuestión de forzar mucho. Un total de 17,25 kilómetros bien currados que me dejaron las piernas algo cargadas. Pero ya a eso de las 20:30 decidí doblar, me volví a calzar las zapas y me fui al Parque Cervantes para "descalentar" o al menos eso quería. Ví a un viejo amigo, Leandro Pintado y nos pusimos a correr juntos, pero no muy fuerte; el problema es que nos cruzamos con otros dos conocidos y nos unimos a ellos, y éstos llevaban dos marchas más, así que me tocó dar tres vueltas al parque a un ritmo aproximado de 5´ el kilómetro; demasiado para mi cuerpo después del tute de las últimas horas. En cualquier caso mi organismo, y sobre todo mis piernas, respondieron bien. Regresé a casa ya suavito y me sentí con la misión cumplida. En apenas 38 horas había hecho más de 61 kilómetros.


DOMINGO 7: RÉCORD EN UN TIRADA PARA MERCEDES:38 KILÓMETROS

No estaba planificada, pero después de hablarlo con mi mujer decidimos dos cosas: no hacer nada el sábado, y hacer una tirada bien larga el domingo. Digo que no estaba planificada porque en principio lo que estaba pensado era bajar el ritmo en estas semanas de agosto y dejar a un lado las tiradas largas hasta septiembre, pero los planes están muchas veces para cambiarlos.

Planifiqué un circuito que nos llevaría directamente por caminos a San Carlos del Valle, atravesaríamos el pueblo por un camino que bordea dicha localidad, subiríamos una colina, y tras bajarla cogeríamos el camino del paso que se abre entre los montes. Al bajar el mismo cogeríamos un camino que bordea la sierra hasta llegar a la Carretera de San Carlos y desde ahí bajar hasta El Peral, última escala para repostar antes de ir a casa: 37,5 kilómetros me salían en la wikiloc.

Eso sí, había que madrugar para que no se nos echase el calor encima, así que sonó el despertador a las 5:25 y me levanté a desayunar; a los pocos minutos oí que Mercedes también bajaba. A las 6:40 salíamos de casa, no sin antes echarnos las fotos de rigor:





Pronto nos dimos cuenta que el frontal de Mercedes sobraba, puesto que se veía perfectamente. De hecho cuando cogimos el Camino de Don Bernardo el horizonte mostraba ya por donde nos iba a salir el Sol.



Mejores sensaciones para Mercedes que las de la semana pasada. Los kilómetros iban pasando más rápido, el ritmo no era malo del todo y las cosas se ven mucho mejor de esta manera


Muchos conejos y liebres a esas horas fresquitas de la mañana y 45 minutos después de nuestro inicio salió el Sol




Entre el 12 y el 14 Merche lo pasó regular, quizá por que es una zona de ligera subida, quizá porque una crisis la tiene cualquiera, pero en seguida se repuso, de hecho en la foto de abajo, a un par de kilómetros de San Carlos, las sensaciones ya habían cambiado para bien.




Cogimos buen ritmo, haciendo varios kilómetros incluso por debajo de 6´40´´ y la media iba muy cercana a 7´, y en esta guisa atravasamos la localidad.





Había que subir una colina y en ese cacho Merche anduvo un rato. La verdad es que no estábamos haciendo paradas largas, el entreno de este día iba de eso y de echar más peso en las mochila de mi mujer (llevaba dos botellas). En la bajada Merche cogió buen ritmo...



Pero en la subida del paso volvió a andar unos segundos y yo me eché adelante, justo para sacar el móvil y crear la foto de abajo, donde se ve a mi mujer subiendo mientras corre, ya cerca del final de la cuesta.



El cacho que vino después supuso una pequeña crisis para mi mujer: terreno más técnico con constantes toboganes, que le impedían coger el ritmo. El calor se debaja notar, demasiado para horas tan tempranas, pero en cualquier caso lo llevaba bien. Llegamos a la Carretera de San Carlos con 25,5 kilómeros recorridos y nos quedaban unos cinco para llegar al Peral. Con terreno más llano y más cuesta abajo Merche se vino arriba, y de ese momento es la foto de abajo.




Llegamos al Peral a buen ritmo, con una media de 7´04´´, pero el parón técnico en la fuente de este paraje supuso unos 4 minutos sin correr. Reiniciamos la marcha más fresquitos y eso se notó. Le quité todo el peso a Merche y era yo quien llevaba el agua para refrescarnos. En las caballerizas tiramos hacia la derecha hacia el Aeródromo y Merche ya iba algo cansada y con la pierna un poco cargada, pero sabíamos que lo iba a aguantar bien. Llegamos a casa aún dando un rodeo para completar 38 kilómetros justos.¡Prueba superada!, media de 7´11´´, muchos kilómetros por debajo de 6´45´´ y un ritmo en movimiento de 6´57´´

VIERNES 5: ESTRENANDO LAS SAUCONY PEREGRINE Y ACUMULANDO 97 KILÓMETROS EN LA SEMANA

Hacía mes y medio que me las había comprado, pero las tenía allí metidas en la caja, esperando la ocasión para probarlas. Mientras tanto había estado explotando las Mizuno Wave Rider, usándolas para todo: asfalto, tierra, terreno técnico, tiradas largas, cortas, cambios de ritmo, y la verdad es que deseaba que las Saucony, destinadas a trails y ultrafondo, me salieran tan buenas como estaban resultando las Rider. Salí de casa tarde, a eso de las 20:40, y tan sólo tenía que hacer un entreno corto y poco intenso, esas eran mis pretensiones para cerrar una buena semana en la que ya sumaba 86 kilómetros. Cogí dando rodeos, el Camino del Peral y las sensaciones no iban siendo del todo buenas, aunque tampoco lo podía achacar a las zapas, que por otra parte tenían un tacto cómodo, pero sintiendo el terreno. Por el camino su comportamiento se multiplico en bondades, y desde las primeras zancadas sobre tierra te piden marcha. Yo no se la dí, no tenía muchas ganas de dejarme la piel, me sentía cansado. Llegados a las caballerizas tiré por el camino de la derecha y crucé la carretera tirando luego a la derecha hacia la escombrera. Ya en ese momento las sensaciones habían cambiado a mejor y me sentía con menos carga y más fuerza, así que metí dos marchas más y fue entonces cuando comencé a sacarle juego a las Saucony. En el Carril del Yeso me ví echando carreras y me puse a buen ritmo de crucero, aún me quedaban algo menos de 5 kilómetros y éstos los hice exprimiendo mucho más. Llegué a casa bastante contento por haber tenido un entreno de menos a más, también por el excelente comportamiento de las zapas, que se me acoplaron como guantes y sobre todo por haber cuajado unos magníficos 97 kilómetros a lo largo de la semana, cifra que ya no recordaba cuando fue la última vez que alcancé. 

Se nota que ya no hay lesión, pero en mi debe he de decir que tengo que estirar más para evitar que vengan viejos fantasmas en forma de nuevas lesiones.


viernes, 5 de agosto de 2016

JUEVES 4: MINITRAIL CON MERCEDES. HAY QUE PONERLE FUERTE LAS PIERNAS

Salimos a eso de las 20:50 horas a correr. Ya sabíamos lo evidente: a Merche no la iban a llamar para Río, a tan sólo unas horas de la inauguración. ¿Quien quiere ir a unas Olimpiadas cuando hay tantas carreras que correr por aquí cerca?. El caso es que para motivarnos fuimos hablando de nuestro reto de noviembre: el Trail de Doñana, viendo posibles problemas de logística, tales como cuánta comida echar, qué portar en la bolsa que la organización nos llevaría al avituallamiento del kilómetro 41, etc. Habíamos hecho toda la Avenida de las Tinajas y poco a poco íbamos entrando en calor, pero no iba a ser un entreno intenso en cuanto a ritmo, quería que fuera una sesión de fuerza, así que llegamos a la falda del Ángel y subimos campo a través por el camino orientado al Sur. En lo alto bajamos hasta "las olivas" y otra vez arriba, de nuevo hasta las olivas bajando y subir por última vez. A Mercedes le sentaron bien las cuestas y bajamos sueltos por el carreterín. Ya abajo cogimos la vía de servicio hacia Madrid para en seguida coger el mismo camino que había recorrido yo el día anterior: tocaba bajar por la zona labrada, y Merche lo hizo bastante bien siguiendo mis instrucciones, eso sí, ya abajo se encontraba extenuada y cargada. Llegamos al Camino de Membrilla y bajamos al paralelo, el Carril del Yeso y de ahí a casa sin más historias. Merche llegó sin molestias pero algo cansada por el trabajo realizado. Había completado otra buena semana con 65 kilómetros.

MIÉRCOLES 3: UN DÍA DE ESOS EN EL QUE SALES PORQUE HAS DE SALIR

Últimamente suelo repetir circuitos y zonas, no sé exactamente la razón pero en esta nueva etapa es lo que me apetece. Ayer miércoles no era de esos días en los que me muriese por correr, más bien al contrario, pero hace tiempo que hay una fuerza interna que me obliga a correr, y el día que no lo hago tengo la culpabilidad marcada en toda la frente. Además, después de todo lo que he pasado en estos largos meses y ahora que me veo por fin sin estas cadenas que me lastraban, no tengo excusa alguna: hay que ponerse a tono. 

Así que salí con ganas de cambiar un poco mis hábitos y me fui derecho al Parque Cervantes. Me aburría mucho dar vueltas allí, así que iba dispuesto a dar una vuelta y tirar al Cerro del Ángel, pero vía a Gregorio Ruiz, un corredor de Valdepeñas y me puse en paralelo con él para charlar un rato, una vuelta más concretamente. Hecho esto tomé dirección al citado y trillado cerro. No iba redondo, y supongo que el comienzo, con tan poca motivación, era el preámbulo del mal entreno. El caso es que seguí por la vía de servicio y me tiré por el camino que bordea el cerro por la parte de atrás y que se convierte en un auténtico terreno de labranza (es lo que quería, por otra parte). No bajé muy rápido, pero al menos solté un poco las piernas, y llegado al camino tomé dirección a casa cogiendo después el Camino de Membrilla. Me dio para sumar otros 10,5 kilómetros y para ir completando otra buena semana.


miércoles, 3 de agosto de 2016

MARTES 2: TRAS UN LARGO DÍA CON BILL GATES A CORRER TOCA

Ayer martes fue de esos días duros, encerrado en el despacho tratando de poner al día mi sistema informático. Había que pasar del obsoleto pero resolutivo Windows XP a un más actual Windows 7, y había que hacerlo sin morir en el intento y sin perder información por el camino. Mi tiempo me llevó, prácticamente todo el día y parte de la madrugada del martes al miércoles. El caso es que Merche y yo sacamos un hueco entre tanto galimatias de nuestro amigo Bill Gates para hace una tirada breve pero intensa. Al principio me hallaba muy cargado y Merche también por lo que fuimos suavitos, pero al entrar en calor decidí poner las pilas a mi mujer y comencé a tirar. Estaba anocheciendo y el calor no era excesivo por lo que se dejó engañar e hicimos un buen entreno claramente por debajo de 6´el kilómetro. No llegaron a 9 kilómetros pero estuvieron bien empleados.