RELATOS

Una vez iniciado el movimiento supe que no habría marcha atrás, sería difícil regresar a aquello que fui. Hoy soy otro ser: curtido, compañero del esfuerzo, amante de mis kilómetros. Sólo el fin de mis días debería obligarme a parar: ese es mi pequeño sueño.

viernes, 26 de febrero de 2016

SÁBADO 20: 24 KILÓMETROS CON FINAL INFELIZ

Tenía ganas de propósito de enmienda, y las 2 últimas semanas flojillas tenían que ser compensadas con una buena semana, concretamente con un buen fin de semana. El sábado por la mañana, no muy temprano, cogí rumbo a Andalucía por la vía de servicio por la zona del Polígono Entrecaminos (el cual no se acaba de poblar de prosperidad como creíamos hace 10 años). Ritmo alegre, sin mirar mucho al reloj, que no Garmin el cual había dejado en casa. En el 5 cojo el Camino de la Fuente del Indio y continúo con la buena marcha. El viento inexistente, o al menos eso creo yo y la media estimo que ronda el 4´45´´. En el 10,5 agarro el carreterín donde se ubica la Finca de Las Agrupadas, y allí me lanzo cuesta bajo a un ritmo cercano a 4´. Paso el kilómetro 13 en 58´ lo que me lleva a un ritmo medio por debajo de 4´30´´ y continuo por el carreterín hasta que alcanzo el Camino de Almagro, toca volver, y ¡vaya vuelta!; una tremenda brisa constante me tira hacia atrás y no me deja avanzar; sé desde ese momento que lo queda de entreno va a ser muy duro, unos 8 kilómetros complicados, y también sé que la media de ritmo se va a estropear y de qué manera, así que me relajo y me lo tomo como un entreno de fuerza, que también valen. Me cuesta bastante, hasta sufro, pero al menos la cintura no me molesta y por ello voy contento (estoy en un tris de hacer oficial el final de mi lesión). Alcanzo por fin el Polígono Entrecaminos y enfilo hacia casa; el esfuerzo me ha vaciado un poco y no llego muy entero, pero pico en en 1 hora y 56 minutos los 24,1 kilómetros a 4´49´´; no es para tirar cohetes y hacer una fiesta, aunque el final fue bastante duro y difícil de gestionar.

Este fue el recorrido:

 

DOMINGO 14 A VIERNES 19: RECORDANDO LO ENTRENADO. POCA CHICHA, ¡HAY QUE PONERSE LAS PILAS!

Parece ser que el sábado 13 y sus celebraciones, las cuales incluyeron una rutilla de 16 kilómetros, nos dejaron a Merche y a mi un poco tocadillos. Aquel domingo hacía un viento tremendo y esperé a la tarde para encontrar la motivación para salir, y no la hallé por ningún sitio, la tenía perdida no sabía donde, con lo cual mal comenzaba la semana (con un fin de semana de poca intensidad y pocos kilómetros). Y en el resto de días esto fue lo que ocurrió:
  1. Lunes 15: me sentía tan mal que programé un entreno de interval duro. Tomé el circuito que yo llamo de La Vega, 13,2 kilómetros y tras un breve calentamiento de poco más de un kilómetro estuve realizando cambios de ritmo. No fueron malas las sensaciones sacando un ritmo medio de 4´40´´.
  2. Martes 16: Merche se enfundó las mallas y nos fuimos a hacer unos cambios de ritmo al Parque Cervantes. No hicimos un entreno muy extenso ya que nos bastó con 5 cambios de 500 metros. Merche iba suelta pero en la última fase comenzó a sentir carga en los gemelos con lo que decidí no alargarlo más. 8 kilómetros nada más.
  3. Miércoles 17: tocaba otra vez entrenar intenso. Mi nivel de satisfacción en cuanto a la evolución de la lesión era grande, cada vez sintiendo menos molestias y pude realizar el circuito de 12,6 kilómetros que va hacia el norte por el Camino de Membrilla y me regresa por la vía de servicio. Traté de coger ritmo y no fui excesivamente cargado, eso sí, el viento de frente me aguó la vuelta. Por su parte Merche hacía algo de elíptica una sesión de pilates.
  4. Jueves 18: tocaba salir nuevamente con mi mujer. En esta ocasión fuimos a dar un rodeillo cogiendo el Camino de Membrilla, cogiendo después hacia la zona del la pista de aeromodelismo, de ahí al Camino de Membrilla, falda del Ángel, dos subidas campo a través por la cara sur y regresamos por el mismo camino del Ángel. Un total de 10,15 kilómetros en los que cogimos un buen ritmo y además Mercedes subió francamente las dos duras subidas. 
  5. Viernes 19: nos dábamos un descanso ambos, aunque quizá yo no lo hubiera necesitado teniendo en cuenta como se había desarrollado la semana anterior y teniendo en cuenta también el descanso del domingo.

Con  esto Merche acumulaba unos 40 kilómetros, que no son muchos pero sí suficientes en esta etapa de mantenimiento. El viernes era muy optimista de cara a su Media Maratón de Valdepeñas, pensando que podría dejar el crono en 1:50; luego se ha visto que no pudo ser, aunque 1:52 son bastante dignos.

En cuanto a mi, otra semana poco reseñable, para no presumir: 60 kilómetros nada más. Suerte que en el momento de escribir esta entrada he completado otra semana más, esta sí con 88 kilómetros.

martes, 23 de febrero de 2016

LA MEDIA MARATÓN DE VALDEPEÑAS 2016: DE AUPA NACHO Y OTRAS COSAS ESPECIALES


PIDE UN DESEO: ¡TENER UN DÍA ESPECIAL!

Correr en casa es siempre una responsabilidad, pero por otra parte resulta especial. Las gentes de tu pueblo te animan, corean tu nombre y eso no se olvida fácilmente, no un acicate cualquiera. De esta forma sales de esa rutina que te hace un poco invisible y aunque sea por unas horas tienes tus humildes momentos de pequeña gloria, como decía Andy Warhol. Pues bien, este 21 de febrero de 2016 quedará grabada en mi memoria como aquella jornada dominical en la que ocurrieron muchas cosas y todas buenas. Ahí se mostraba marcado en el calendario con fosforito de color verde; iba a ser el día en el que Merche daría un paso hacia adelante y mejoraría ostensiblemente su marca de media maratón, al menos así lo deseábamos; también era el día en el que conocería en persona a mi amigo Nacho, de Aupa Nacho: http://aupanacho.blogspot.com.es/, hasta ese domingo lo tenía por un corredor fabuloso y admirable, de los que causan envidia, y además por un bloguero que desgranaba entrenos, acontecimientos e historias de forma exhaustiva y didáctica. ¡Ay Nacho!, desde ayer te añadimos con la etiqueta de excelente y amigable persona, o si lo prefieres,  nuestro nuevo buen amigo.

Amaneció con el marchamo de no ser una mañana cualquiera, con esa emoción que trae consigo la competición y el gusanillo dale que dale moviéndose en el estómago de Mercedes; a ella ¡le tocaba ser la protagonista!. Mi cobardía, esa  que últimamente me lleva a no batirme el cobre, me puso en el pecho la identificación en la que se lee "acompañante", rol que acepto gustosamente, con cariño y motivación, porque sus retos son siempre los míos.  Pensé ¡ojalá que el día resulte como el de aquella media de Valdepeñas de 2013!, una de mis carreras más especiales, ¡o la de 2015!, que sin duda nunca olvidará Merche. Si tenía que repetirse un domingo como aquellos había que buscar una señal que nos dijera que volvería a suceder, una coincidencia que trae el destino: ¡ya tengo una!: mi primo Juan ha venido a visitar a mis padres sin saber que tocaba media maratón, justo lo mismo que le pasó hace tres años; ¡le va a salir una perfecta media a mi mujer!

¡Ah, se me olvidaba!, el preámbulo lo había puesto mi hija Inés, que en la tarde del sábado había finiquitado la carrera mini y había disfrutado de unos muy largos y maratonianos 300 metros, por supuesto sin olvidarse del rico zumo que le dieron tras finalizar




A las 09:30 con puntualidad meridiana llegó Nacho a casa y desde el primer instante su presencia nos resultó grata. Mercedes y un servidor teníamos en mente ser tan hospitalarios como fuese posible, aunque pronto nos dimos cuenta que no nos iba a suponer un gran esfuerzo porque descubrimos que su afabilidad nos hacía sentir muy bien, nada forzados .  Recogiendo el dorsal dejamos constancia de aquel momento:





 Tras esto nos pusimos a calentar; ¡mucha gente a la que saludar! y poco tiempo para hacerlo, como suele ser habitual. Por cierto, durante unos minutos me sentí corredor con el calentamiento a buen ritmo que iba compartiendo con Nacho, y es que creo que me estoy acercando ya por fin al momento en de poder volver a la competición. No nos faltó el hueco para la foto del club:



Finalmente me despedí de Nacho, que salía en primera fila de salida, no en vano lo esperado era que estuviese entre los primeros de la clasificación.Tras el besito de rigor (a mi mujer, no a Nacho ), sonó el pistoletazo y tocó hacer de liebre....una liebre muy feliz...

EN SU DÍA FUE UNA EXTRAÑA Y HOY CORRE EN CASA

Cuando conocí hace ya 15 años a mi mujer, me refiero a cuando la conocí en persona, el primer fin de semana lo pasamos en su tierra, pero el segundo le tocó a ella coger el coche y venir a Valdepeñas. Era para ella tan extraño el pueblo que se equivocó de entrada en la autovía y paró en una gasolinera, que ella creía que era la que yo le había descrito, nuestro punto de encuentro; mientras, yo la esperaba en otra gasolinera distinta preocupado porque no llegaba. Afortunadamente no cogió el coche y se fue por donde había venido hacia Linares; suerte que ya existían los móviles y pudimos comunicarnos para deshacer el malentendido. Lo dicho, era una extraña en mi pueblo. Hoy ya no lo es, la conoce mucha gente, es una valdepeñera más y cuando corre en NUESTRO pueblo siente que corre EN CASA.

Con esta, un poco larga explicación, os describo el momento en el que, una vez más, arranca otra carrera de esas que hacemos juntos,  entre la gran multitud, más de 1300 corredores de la media y el 10.000. A buen ritmo, tratando de frenarnos para no colarnos y se nos van de un plumazo los tres primeros kilómetros. Yo quería empezar yendo a 5´20´´ pero nos dejamos llevar y vamos por delante unos 20´´ de lo previsto al pasar por el punto kilómetrico tercero. Merche va muy bien, no le cuesta correr, hasta ahí todo transcurre según lo previsto. En la Avenida de las Tinajas nos cruzamos con los primeros clasificados, y ahí va Nacho, como una bala, no me cabe duda de que estará en un crono que le permitirá llevarse un trofeillo. El repecho hasta le monumento que conmemora los 200 años del famoso 6 de junio de 1808 (el día en el que impedimos el paso a los franceses y con su retraso se les fastidió el invento y terminaron perdiendo la Batalla de Bailén) se hace relativamente fácil y nos vemos regresando para acometer la zona que tanto odia mi mujer: la de la cuesta de la Calle Amapola, al lado de casa. La gente nos anima, muchos conocidos, pero en estos kilómetros iniciales no es difícil para mi mujer mantener el ritmo, el cual ya está en una media de 5´13´´. Pronto nos vemos bajando por la Calle Real, saludamos a mi hermana Mari Nieves y a mi sobrino Sergio y el paso por la Plaza de España es muy rápido, ¡estamos disfrutando!. Ya en el boulevard del 1º de Julio le doy a Merche su primer gel y comienzo a dejar de rezumar tanto optimismo: el ritmo va controlado pero le veo cara como de no ir entera. 






















Subimos por la Calle de la Virgen, pasamos por delante de los niños que ofrecen gominolas pinchadas en palillos (¡vaya invento más original y útil!), mi primo Juan nos saluda  y acometemos la peliaguda cuesta que nos lleva al complejo deportivo para pasar el 10.000 en 52´20´´, a 35 segundos de la mejor marca en esa distancia de Mercedes; pero como decía antes, lo mejor no está por llegar.


SI PREVÉS CON TOTAL SEGURIDAD TEN PREVISTA UNA MÁS QUE PROBABLE CAIDA 

En estos días atrás me he cansado de repetir que Merche bajaría bastante su marca, que se acercaría a 1:50, pero esto no son matemáticas, son corazones latiendo al son de las zancadas, con emociones, dificultades, ilusiones y sensaciones, por tanto, aquí 2+2 no siempre es 4. La media en Seis de Junio sube a 5´15´´, comenzamos a realizar kilómetros por encima de 5´20´´ y Merche no es que vaya sufriendo, simplemente no va todo lo suelta que debiera y aún falta mucho para la meta. Ya en la Avenida Gregorio Prieto la arengo para que cambie el ritmo, pero ella ya está en esa fase en la que le molesta que le agobie, así que pienso que he de seguir animándola pero tratando de no machacarla. 



















Cuesta bastante llegar al monumento de los heroicos y cuesta bastante la vuelta que nos hacen dar por la zona del Sabeco; nos ponemos a chupar rueda tras un grupo de corredores de Infantes y definitivamente compruebo que Merche ya no marcha alegre, ya no mola esto. La cuesta de las Tinajas y la cuesta de la Calle Amapola le dejan muy tocada y ahí marcamos un par de kilómetros por encima de 5´30´´, aunque recupera sensaciones en la bajada hacia la plaza y volvemos a hacer un 5´14´´. Lo peor lo pasa en el boulevard, justo en el rato en el que mi hermana Mari Carmen, que va de apoyo a la carrera en bicicleta, trata de animarla pero realmente le está costando. Pero en las carreras siempre hay mucho de psicología y si no hago un poco de memoria y me situo en la Maratón de Castellón de 2012, aquella que hice de forma tan irregular, marcando algunos kilómetros entre el 25 y el 35 verdaderamente rápidos de forma que cuando me quedé sin gasolina (una piedra en el asfalto ya era un gran obstáculo) me vi en el 37 totalmente vendido y pasando por al lado de la meta, aunque alejándonos de ella en una zona despoblada, el caldo de cultivo para morirse; sin embargo no hay más que girar y sentir que te estás acercando para que la cosa cambie radicalmente; eso me pasó aquel entonces y eso le pasó el domingo a Merche, que al girar en la zona del Parque del Este comenzó a descontar pasos con una nueva ilusión. El último kilómetro por la Calle de la Virgen fue duro, pero ella ya está acostumbrada a sufrir y  a 500 metros adelantamos a una corredora, Reyes del Extenuación Valdepeñas, que iba verdaderamente mal (luego nos enteramos que había sufrido una bajada de tensión pero consiguió finalizarla, ¡bravo por ella!). Unas zancadas después estábamos girando hacia meta y dejábamos el crono en unos muy dignos 01:52:30, tiempo del chip, casi un minuto y medio menos que su mejor marca, es decir, objetivo conseguido, aunque no hiciera lo previsto.







Y MI MUJER VUELVE A SUBIR AL PODIUM. RESULTA QUE YO ACABÉ GANANDO AL MISMÍSIMO NACHO

Lo que viene después os lo podéis imaginar: alegría, charla con los amigos, entre ellos Nacho, la cerveza fresquita y la entrega de trofeos. Mercedes volvía a subir al podium en esta ocasión como 9ª mujer local...









Marisol y Lola, como siempre en lo más alto. El Pozo Norte dejó buena impronta y mi otro club, el Extenuación,  fue el club con mayor número de atletas, que eso también es un orgullo.

















Y en cuanto a mi, bueno, como sabéis en mi vida he subido a un podium y...







Ahí me veís, segundo de la categoría Veteranos B, delante de Nacho, que fue tercero. ¡¡¡Que no, no, no puede ser, debe ser un error!!!!. Bueno, lo de Nacho no lo es, 01:15, octavo de la general y 3º en su categoría, y lo mío tampoco lo fue, simplemente es que subí a recoger el trofeo del bueno de Fernando Mora, corredor del Pozo Norte, y os he de decir que le tuve que decir a Jesús el alcalde que yo era un impostor, ¡soy demasiado honrado como para no decirlo!

Ahí tenéis a Nacho Fernández Córdoba, dejando su estampa en meta, ¡menudo crack!. ¡Aupa Nacho!





















Y AHORA VIENE LO MEJOR DE ESTE MUNDO QUE ES CORRER

Últimamente suelo decir que lo mejor de todo esto que me está pasando no es ver cómo mi mujer correr sin parar, hasta el punto de hacer hasta maratones, ni tan siquiera lo mejor es haber corrido más de 102 kilómetros de un tirón en algo más de 12 horas, o bajar de 3 horas en una maratón, ¡yo que he sido y soy tan malo!. Lo mejor, sin lugar a dudas, es haber conocido y seguir conociendo tanta buena gente y compartir tantas experiencias, que las experiencias si no son compartidas son menos. Pudimos disfrutar de Nacho en la comida del club Extenuación, y charlamos con un montón de gente, contándonos batallitas ya libradas e intercambiando objetivos y propósitos. Nos pudimos despedir de este buen amigo con casi la certeza de que no iba a ser la última vez que lo fuésemos a ver. ¡¡Un nuevo amigo a la buchaca!!

PD: felicitar a la organización de la carrera que estuvo de 10.

miércoles, 17 de febrero de 2016

SÁBADO 13: HACIENDO LA RUTA DE LOS ENAMORADOS

"No importa la ruta que elijas, no importa si llueve o si truena, si hace viento o frío, si una pareja que se quiere se declara su amor corriendo esa salida quedará grabada para siempre como la ruta de los enamorados".

- Javi, ¿sabes lo que tendríamos que hacer?
- No lo sé, dime Mercedes
- Pues tendríamos que dejar el coche en el hotel e irnos corriendo hasta casa y luego regresar corriendo de nuevo al hotel para llegar a tiempo a la cena de San Valentín
- ¡estás un poco loca...! pero tu plan me gusta

Este es un extracto de la conversación que mantuvimos Mercedes y un servidor hace unos días, justo cuando acababa de reservar una noche, con cena, barra libre y desayuno incluidos en el Hotel El Hidalgo, en el quinto pimiento de casa, a nada más y nada menos que...¿6 kilómetros?. Estaréis pensando que hay que ser un poco tonto para irse a dormir a un hotel al lado de casa, y quizá lo seamos pero nos pareció un buen plan y por otro lado lo que importaba era con quién iba a pasar esa noche y lo que íbamos a hacer, no donde. 

Luego ocurrió que el sábado por la mañana surgió un problema familiar que llevo al traste nuestro pequeño plan (el de regresar corriendo a casa antes de la comida para luego volver corriendo al hotel ya por la noche)., asi que no fue hasta bien entrada la tarde cuando hicimos las maletas, nos pusimos ropa para la ocasión (ocasión deportiva, claro) y tras llegar el hotel, dejamos las maletas y nos fuimos a realizar nuestra ruta de enamorados, que así la he definido en la wikiloc:
















Permitidme que me tome la licencia de contarlo como si de un cuento se tratase, que en realidad de un cuento de amor versa

El viento nos gritaba a voces que regresásemos por donde habíamos venido, la lluvia amenazaba con conatos violentos de forma que el agua se unía a la tierra para embarrar nuestras zapatillas y de esta forma hacer más complicada nuestra pequeña aventura. Hubimos de saber en ese instante que de gozosa iba a tener poca nuestra empresa y que iba a tocar sufrir y amargar el aliento para conseguir grabar bien día tan señalado en nuestra memoria como forma de reseñar nuestro mutuo amor...

Arengando a Mercedes ante la adversidad de tan ingrato anochecer fuimos abriéndonos camino como si de locos se tratase en acto extraño e irracional. Fue cuando giramos hacia Sierra Prieta cuando pareció como el agua se evaporaba y el viento enmudecía con lo que nuestro avanzar comenzaba a hacerse más cómodo y llevadero, y así en noche cerrada me hallé meditando sobre esos 15 años mientras sin parar pensaba, mientras recordaba sin dejar de dar zancada. Muchos años han sido pero cortos se han pasado y aquí nos hallamos haciendo algo inusitado, corriendo mientras nos amamos. Ya en Finca Castellanos, mi memoria se desactivaba para dejar paso al sentir del disfrute de nuestra salida. A mitad del recorrido, justo a una segunda mitad de nuestra esperada cena de enamorados, mi mujer avanzaba ahora sí de forma plácida, disfrutando de ese sueño que es machacar juntos nuestras zapatillas contra estas tierras manchegas; pero aún faltaba el último episodio, el de mayor épica, porque tuvimos que volver a girar para encontrarnos de nuevo cara a cara con el actor que debía poner un poco de tragedia a esta curiosa conmemoración, sí amigos, el viento nos volvía a gritar, y ahora lo hacía enfurecido. Tocó remar contracorriente, hubo que escuchar a mi mujer quejarse en la noche, resbalar en el barro,  pero como en otras ocasiones fue valiente y no dobló la rodilla en otra dura batalla, y en esta guisa y poco a poco vimos como las luces del hotel, nuestro destino, se hacían cada vez más grandes ante nuestros ojos, y los kilómetros que restaban de estos 16.000 metros que homonajeaban al amor, iban disminuyendo inoxeroblamente en mi GPS. ¡Y por fin llegamos!. Embarrados, chorreando, algo exhaustos y con la ilusión de dos adolescentes. Ni que decir que la ducha fue reparadora, la cena endulzó de forma mayúscula nuestros paladares y cayó de forma divina en nuestros estómagos, el baile de la madrugada nos hizo sentirnos más jóvenes y lo que hubo de venir después nos hizo comprobar que el amor no se ha apagado, la llama sigue viva y ahora se ha acostumbrado a correr junto con este par de anamorados.


lunes, 15 de febrero de 2016

¡ESTOY MUERTO DE MIEDO!. TRAIL DE LA SIERRA DE TENTUDIA (42,2 KILÓMETROS +1500 DESNIVEL POSITIVO)

¡Bueno!, si no hace mucho publicaba una entrada en la que comentaba que hasta nueva orden no volvería a competir, hoy tengo que escribir otra en la que he de decir que me he inscrito a un trail en Badajoz, concretamente en la Sierra de Tentudia, una maratón de +1500 de desnivel positivo, que parece a bote pronto no ser muy duro, pero que para mi y en mi estado es suficiente reto como para atemorizarme. En 2015 competí (competir de verdad y no ir de acompañante) tan sólo en tres carreras (una media en abril en Bolaños de Calatrava, un trail de 18 kilómetros en mayo en Cáceres y la Madrid-Segovia de septiembre), y he perdido la costumbre, está claro. Tengo un mes para tratar de centrarme y así poder rendir un poco sin morir en el intento. Por su parte Merche correrá los 21,1 del trail corto, +900, así que para ella también está nerviosa




JUEVES 11: CUESTAS A CAMPO A TRAVÉS CON MERCEDES

El rulo fue "mano de santo" y lo que hubiera parecido que se trataba de una desagradable reaparición de una antigua y cruel lesión resultó ser un conato que quedó en simple molestia de unas horas. Así que el jueves justo cuando me disponía a salir a correr mi mujer me dijo que se iba conmigo, que tenía que entrenar por el martes anterior en el que no había salido por no encontrarse bien. Tenía pensado hacer cuestas para mi así que no cambié la sesión y nos fuimos a calentar bien por los alrededores del Cerro del Ángel para luego subir campo a través. Mercedes me sorprendió en la primera subida por el camino que está orientado al sur, 700 metros con una pendiente media de casi el 10%. Al llegar al carreterín en lo alto bajamos hasta la mitad de la subida, dimos media vuelta y volvimos a ascender, comprobando como mi mujer iba incluso mejor que en el primer intento. Bajamos por el carreterín hasta la falda y de ahí por el camino asfaltado a casa, con buenas sensaciones. Al final 9,7 kilómetros con los que dábamos fin a una semana que en mi caso ha sido prácticamente sabática con un total de 55 kilómetros repartidos en cinco sesiones, y algo menos de 40 kilómetros para Merche.


MIÉRCOLES 10: MERCHE, MIS ISQUIOS Y EL RULO

El miércoles ya de noche mi mujer y yo nos calzamos las zapas para hacer un circuito corto y cercano, el de los Cerros de la Aguzadera, La noche no era tan desapacible como había venido siendo en estos últimos días y además ví desde el comienzo a mi mujer con un correr suelto; no le ocurría como a mi, que sufría unas molestias que creí olvidadas desde hace un año: me molestaban los isquios de la pierna derecha, justo en la zona donde me rompí en invierno de 2013. Afortunadamente conforme fui entrando en calor se me fue pasando un poco y pudimos subir a buen ritmo por el Camino de Membrilla y Merche también respondió bien por el camino que nos llevaba a la vía de servicio. La subida por la misma fue algo más costosa (las cuestas siempre se le atragantan) y al llegar a la falda del Cerro del Ángel tenía que decidir si alargar la sesión yendo al Parque Cervantes o tirar directamente hacia casa, y por esto último opté, ya que era bastante tarde. Bajamos por el camino asfaltado a un ritmo por debajo de 5´ y de ahí a casa directos, yo notando las molestias reseñadas. Ya estirando estuve pasándome el rulo bien y pese al dolor fui notando como se descargaba la zona. Y es que este elemento es muy importante para ayudar a quitar las sobrecargas propias de los entrenos, es como tener un minifisioterapeuta en casa 

Resultado de imagen de RULO DE PILATES