RELATOS

Una vez iniciado el movimiento supe que no habría marcha atrás, sería difícil regresar a aquello que fui. Hoy soy otro ser: curtido, compañero del esfuerzo, amante de mis kilómetros. Sólo el fin de mis días debería obligarme a parar: ese es mi pequeño sueño.

domingo, 8 de febrero de 2015

SEMANAS 5º A 8ª MESOCICLO DE FUERZA PARA LA MARATÓN DE HELSINKI

Sé que no es muy común realizar planes a 8 meses vista, y que estas planificaciones duran generalmente entre 3 y 4 meses, pero es que no soy muy ortodoxo. La verdad es que entre agosto de 2011 (justo cuando inauguré este blog, y primeros de junio de 2012, cuando corrí la Maratón de Estocolmo, llevé a cabo un plan de acondicionamiento a la maratón que me permitió dar un salto de calidad para poder completar la distancia de Filipides y que tras seguir entrenando sin parar el resto de 2012 me vino el gran pico de forma que disfruté en los primeros meses de 2013. Es decir, los planes sobre el papel están muy bien pero lo que importa es la adaptación de tu organismo a los mismos. Por ello, cuando Mercedes y yo decidimos correr la Maratón de Helsinki a finales del año pasado pensé que vendría bien hacer algo similar: una planificación larga que nos lleve a ella a correrla con cierta probabilidad de terminarla y a mi con cierta probabilidad de volver a bajar de las 3 horas. Tenía un importante escollo, mis serias molestias en los isquios y por suerte creo que ha sido superado con un cambio drástico en mi forma de correr, y a la vez he comenzado a realizar muy buenos entrenos que me han vuelto a ilusionar. Así que tras seis semanas de 2015 veo que muchas cosas han cambiado, pero lo que no voy a cambiar es la idea de acometer este año, por lo que me lo seguiré tomando con calma, compitiendo poco y tratando de cuando compita hacerlo bien. De hecho dentro de dos semanas tenemos la Media Maratón de Valdepeñas, pero no voy a correrla a tope, porque tengo mucho que perder y poco que ganar: corro en casa y tengo muy buen recuerdo de la última vez que la corrí como para enturbiarlo y romper así la senda que tengo marcada. Así que prefiero hacer algo que también me ilusiona mucho: correrla con mi mujer. Sí que tengo pensado correr la Media Maratón de Bolaños y probablamente corra también la Media Maratón de Almagro. El problema lo tendré en la búsqueda de un test allá por finales de julio cuando el calor apriete. Lo más seguro es que tenga que correr en Helsinki sin una referencia clara de mi estado real de forma ya que en verano todos sabemos que se hace imposible competir e incluso correr con intensidad por estas latitudes. Pero no voy a seguir hablando del  medio plazo y me voy a centrar en lo que han sido estas últimas cuatro semanas; sigo instalado en los 90 kilómetros, cifra que es más que suficiente sobre todo si la trabajamos de forma regular, algo que estoy haciendo. También continuo con el sistema de no descansar totalmente y sí realizar descansos activos, en los que aprovecho para correr con mi mujer. En este tiempo he conseguido algo muy importante: quitarme las molestias, y también lograr entrenos de bastante intensidad. A su vez es la primera vez en cuatro años y medio, que llevo corriendo con regularidad, en que estiro sistemáticamente y con calma, lo cual me ha llevado ha obtener claros beneficios.

Paso a pegaros el plan realizado:








Como ya he puesto en viejas entradas: creo que estoy en la senda. Espero que lo que escribo sea la realidad.


sábado, 7 de febrero de 2015

VIERNES 6: LA OBSESIÓN POR COMPLETAR OTROS 90 KMS. SEMANALES

Ayer viernes me tomé la tarde de vacaciones, aunque éstas eran sólo relativas porque tenía cosas que hacer en casa. A eso de las 18 horas salí a correr con la idea de redondear la semana. Me separaban 12,5 kilómetros de mi objetivo de los 90, y aunque parezca, o incluso sea absurdo, no habría acabado contento de no haberlo conseguido. Los viernes tienen además el handicap de ser el día previo a la tirada larga y uno no se puede vaciar para horas después fastidiarla en uno de los entrenos tipo más importantes de todo maratoniano. El caso es que me hice la circunvalación sentido Cerro de los Molinos con buenas sensaciones en cuanto a temperatura y soltura de piernas, pero pronto me llegaron unas tremendas molestias digestivas motivadas por la copiosa comida (habíamos salido a  comer fuera). Se me hizo de noche cuando iba subiendo la tendida cuesta que deja el cerro a la izquierda, y cada minuto que transcurría le iba peor a mi estómago. Llegué a casa pero continué hacia al parque aunque no me apeteciese nada. Ya en nuestro pulmón verde giré hacia el polígono y pude completar la sufrida sesión de 12,7 kilómetros y así poder sentirme mejor.

JUEVES 5: A MERCEDES LE CAMBIA LA CARA TRAS EL ENTRENO

No hay mal que 100 años dure ni cuerpo que lo resista. El refranero español dice muchas verdades, algunas casi son perogrullos pero casi siempre acierta. Tras enlazar dos entrenos bastante flojos en los que mi mujer lo pasó muy regular debido a su déficit de hierro, provocado por su ciclo, a la tercera si no fue la vencida si fue la recuperación. Teníamos miedo a correr en campo abierto, porque hacía bastante frío y vientcillo, así que fuimos al Parque Cervantes a realizar una sesión controlada de interval. No calentamos mucho, y simplemente nos pusimos a realizar los cambios nada más llegar desde casa, y así sin pensárnoslo mucho fuimos descontando uno a uno los 600 metros fuertes que eran seguidos por otros 400 metros más suavitos. La media de ritmo salió estupenda, en 5´15´´ cada kilómetro, aunque Merche iba bastante "apretada" eso sí, pero no fue acusando en demasía las repeticiones y logramos llegar al sexto con buenas sensaciones. Después de esto dimos una vueltecita más ya a ritmo constante y tras eso directos a casa sin relajarnos mucho, aunque dando un pequeño rodeo para que nos salieran los 10 kilómetros previstos. Paré el crono en 55´largos y es que sesiones como esta me dicen que pronto mi mujer podrá ir pensando en bajar de los 50 minutos en un 10.000.


jueves, 5 de febrero de 2015

MIÉRCOLES 4:SOY UNA NARANJA ORGULLOSA QUE SE EXPRIME AUNQUE SU JUGO NO SEA IMPORTANTE

Todo es relativo y nada es importante; cualquier acto de cualquier mortal en este tiempo actual o en cualquier tiempo pasado es insignicante, no tiene peso dentro de la magneficiencia del universo en el que no somos nada comparados con el infinito. De hecho vendremos a este mundo un trillón de veces y nos iremos otras tantas y nuestro paso por nuestro planeta Tierra no dejará ningún tipo de huella y todo eso por más será así por más importancia que le queramos dar a nuestra microscópica existencia. Mi vida, por ser mía, no iba a tener un tratamiento distinto: no importa cuanto grite, ni cuanto sufra, cuanto ría ni siquiera lo que haga porque tal y como vine me iré y ni el más noble de mis actos perdurará en el recuerdo colectivo en la inmensidad del cosmos. Por ello desnudo mis viejas piernas, me pongo las mallas de batalla, me abrocho sendas zapatillas, las de la segunda oportunidad, y salgo a correr sin saber muy bien quién soy y que demonios hago aquí. Las 13000 zancadas que me toca dar serán un acto repetitivo irrelevante en el orden universal pero no me queda otra alternativa que "sentir" y he captado que batiéndome ante el frío, llegando agotado a casa podré acostarme esa noche pensando que estoy vivo y que mi movimiento corporal me ayuda a corroborarlo. 

Lo de ayer no fue una hazaña porque no hay hazaña que merezca llamarse así, pero sí fue un paso más en la senda del destino marcado. Helsinki está muy lejos en todos los sentidos y mi vida es demasiado limitada pero cobra más sentido cuando incorporo en ella todos estos planes y esfuerzos. Así que ante un frío que cortaba la cara y con miedo a pasarlo mal volví a tomar otro día más el Camino de Membrilla tratando de conquistarlo un poco más rápido que la última vez que lo transité. Aunque las uñas de las manos me dolían a rabiar debido al gélido viento no quería estar en otro sitio que allí, corriendo en la noche y cuando me orienté hacia el Oeste y la brisa fue más benévola vino a visitarme el auténtico placer de correr rápido y sin ningún tipo de achaque, mal o molestia. La vuelta por la vía de servicio de la AIV se hizo rápida, como si no hubiera cuestas, aunque ya en el kilómetro 8 mis piernas acusaban un poco el ritmo medio de 4´30´´, en ocasiones puntuales cercano a 4´. Ya al pie del Cerro del Ángel miré mi crono cuando llevaba 46 minutos y pico justo tras 10 kilómetros de aventura y tocaba lo peor: subir dos veces a lo más alto sin descuidar la cadencia. La primera ascensión fue dura para mis piernas, a las que no les había dejado descansar cuando las sometí a la pendiente y todo por no querer aflojar el pistón. Pero ya cuando hube bajado por el caminillo empinado y comencé a subir de nuevo los 800 metros que me separaban de lo alto pude comprobar como aquéllas se habían recuperado y subir ahora se hacía más fácil. Bajé esta vez por el carreterín, siguiendo los pasos de mis dos subidas y me fui a casa a muy buen ritmo para alcanzar la puerta de mi hogar en 1 hora y 12 minutos tras haber hecho unos muy duros 15.500 metros. Me encontraba cansado y cargado pero muy satisfecho, y aunque nadie recordará lo que hice esa noche, probablemente ni yo mismo, lo que importó fue esa sensación que se quedó grabada en mi corazón de que con mis años hay un millón de cosas distintas que puedo hacer, seguramente mucho más gratificantes y menos sacrificadas, pero en ese miércoles invernal este viejo se ha dejado la piel y ha disfrutado haciéndolo porque cuando nadie me recuerde habrá sucedido que ya no estaré aquí y no podré realizar cosas como la que describo hoy.

miércoles, 4 de febrero de 2015

MARTES 3: MI MUJER LUCHA CONTRA LOS ELEMENTOS

Superwoman o cualquier otra superheroina que os suene. No tiene suficiente con su trabajo de 8 horas al que suma llevar y traer a la niña, hacer la comida, llevar la casa, estar detrás de los deberes de nuestros dos vástagos, etc. A eso se le suma querer prepararse una maratón cuando apenas has corrido 5 medias y llevas corriendo tan sólo dos años a medio gas. Esto es más estrés para ella lo que lo convierte en más meritorio si cabe. En el día en el que hace justamente 14 años que nos conocimos precisamente por internet (dos semanas después ya nos conocíamos en persona y justo al año de conocernos nos casábamos, sólo puedo felicitarla por muchas cosas entre ellas todo lo que lleva a sus espaldas. Pues ayer martes hacía viento, ese elemento que tanto odia Mercedes, bueno eso y el frío, ingrediente que también estaba presente en ese guiso. Salimos a realizar unos 10 kilómetros, y pronto noté que volvía a flojear como lo había hecho el domingo pasado, pero volvió a aguantar el chaparrón. Veníamos de la falda del Ángel dirección al Parque Cervantes y el viento en contra se empeño en acabar de machacarla y casi lo consigue. Pasamos por el parque y decidí seguir a casa y no dar vueltas allí porque no estaba el horno para muchos bollos. Asi que algo más de 7 kilómetros que me sirvieron para mover las piernas  y  a ella para ganar otra batalla más de cara a su reto en tierras escandinavas

LUNES 2: VAHO, FRIO, LLUVIA Y ESFUERZO

El lunes no es un buen día para mi, ¿y para quién lo es?. Además, en el esquema de mi nuevo plan hacia Helsinki este día de la semana toca calidad, quizá la jornada más intensa de la semana, y es que lo tengo puesto así para poder compaginar mis entrenos con los de Mercedes y poder a salir a rodar con ella más suave los martes, jueves y si cabe el viernes. En este mesociclo de fuerza los lunes toca interval del duro, trabajando a menor coeficiente del ritmo objetivo para maratón, 4´10´´, y eso por caminos y de noche, que lo hace más complicado. Estos condicionantes se me meten en la cabeza y no hacen más que dar vueltas en ella a lo largo de las mañanas de estos lunes: "Javi, toca exprimirte esta noche"..., "toca sufrir", pero lo cierto es que en ausencia de molestias una vez puesto  en faena estos entrenos se disfrutan bastante. Este pasado día 2 no fue una excepción, y eso que la noche estaba algo desapacible con viento y llovizna, pero eché a correr a buen ritmo dispuesto a realizar un calentamiento serio. No necesité mucho tiempo para alcanzar velocidad de crucero y pese a la larga subida por el camino que parte de la Carretera de San Carlos y lleva al Peral, alcancé el kilómetro 5 en 24 minutos y 15 segundos, claramente por debajo de 5´ el kilómetro. Justo en el minuto 25 comencé los cambios, que ya desde el principio fueron más un juego de fartlek desordenado en el que lo que habían eran cambios de ritmo de distinta duración e intensidad a gusto del protagonista de la película que no era otro que yo. Por ejemplo, el primer cambio duró 7 minutos bastante intensos que me llevaron a alcanzar el Paraje del Peral a los 32 minutos de mi comienzo. Este esfuerzo ya se dejó notar en mis piernas y como una extraña secuencia la agitación de mi respiración supuso en la húmeda noche litros de vaho que me quitaban visibilidad a cada expiración, debido a que llevaba el viento de espaldas; eso unido a las gotas de lluvia reflejadas en la luz dejaban una experiencia al menos curiosa. Suerte que el camino era de firme regular porque de otra forma me habría dejado un pie en algún hoyo ya que no veía "ni torta". Pasé por el Peral algo más suave pero a buen ritmo y en no más de un minuto ya estaba metiendo caña de nuevo, esta vez por la cuesta que me llevaba al inicio del camino que lleva a Valdepeñas. Fue el momento en el que más me hirvieron las piernas. Cuando la pendiente se puso favorable volví apretar de lo lindo con el inconveniente de la incorporación del viento que me acompañaba bis a bis. Por ello los últimos 5 kilómetros fueron lo mejor del entreno, luchando contra ese elemento pero a su vez tratando de conservar el ritmo que nunca dejó de ser bueno y en el que predominaban largos momentos de intensidad con cortos intervalos de descanso a ritmo menos exigente. Alcancé mi casa con bastantes fuerzas pero claramente cansado por el buen esfuerzo que estaba desarrollando. Al parar el crono buenas noticias: 13100 metros en 59 minutos pelados, con todo el puñetero viento y con las cuestas. Por ejemplo, tres semanas antes había hecho el mismo circuito en casi 1 hora y tres minutos en un interval bastante bien aprovechado, lo que me ayuda a valorar más positivamente esta sesión. No sé si servirán estos entrenos pero en caso de mejora ya sabré el porqué de la misma.

lunes, 2 de febrero de 2015

DOMINGO 1: MERCEDES COMIENZA FEBRERO SIN FUERZAS

El domingo era el día de la mochila de hidratación, esa que había dejado aparcada hacía ya algunos meses. Pensaba que a Mercedes le vendría bien hacer una tirada larga de casi 20 kilómetros a ritmo tranquilo y avituallándole. El día acompañaba porque había el Sol hacía acto continuo de presencia y no nada mejor que hacer juntos que eso, correr en una buena mañana de domingo. Sin embargo, pronto nos dimos cuenta de que no iba a ser tan bonita la experiencia. Fue salir por la puerta y a las pocas zancadas mi mujer me dijo que estaba falta de fuerzas, algo que le suele ocurrir un par de días al mes por la falta de hierro que el ciclo de algunas mujeres provoca. Aún así decidió no quejarse mucho y apechugar. Cogimos la Carretera de San Carlos del Valle y luego subimos por el camino que lleva al Paraje del Peral, y aunque se recuperó un poco con la bebida isotónica y la comida que le fui dando, la cosa no acababa de rodar muy bien para ella. En cuanto al ritmo en torno a los 6´el kilómetros, algo muy asequible para ella incluso yendo cansada. Tras pasar por el paraje mencionado fuimos hacia la Vega y esos fueron sus mejores momentos, pero ya enfilados a casa, el viento comenzó a dar de frente y desde ese momento todo se puso de uñas para ella. Le tocó sufrir bastante los últimos 5 kilómetros pero supongo que esto también le servirá de entrenamiento mental para su maratón estival. Al final hicimos unos 15 kilómetros en 1 horas y 32 minutos. Lo más positivo es que no tuvo molestias en su pie. En mi caso me vino muy bien rodar lento para recuperar muscularmente. Pero hoy parece ser que no me escapo del entreno de calidad que tengo previsto.