RELATOS

Una vez iniciado el movimiento supe que no habría marcha atrás, sería difícil regresar a aquello que fui. Hoy soy otro ser: curtido, compañero del esfuerzo, amante de mis kilómetros. Sólo el fin de mis días debería obligarme a parar: ese es mi pequeño sueño.

martes, 23 de septiembre de 2014

DESCALIFICADO POR "GUARRO" EN LA V EDICIÓN MADRID-SEGOVIA

 Una foto de Madrid Segovia.


A pesar de llegar a Segovia y más allá de las buenas sensaciones que sentí en las algo más de 12 horas que duró la aventura; y aunque tengo fotos de mi eufórica llegada, porque será difícil olvidar los escalofríos que recorrieron mi cuerpo cuando la gente me vitoreaba mientras bajaba a toda pastilla por la última calle; aunque siempre recordaré los ojos llorosos de mi mujer en meta, parece ser que finalmente no he corrido esta prueba, al menos oficialmente, ya que he sido descalificado. El culpable es All-Brand, y no hablo de "un momento allbrand", de esos que también tuve en la prueba, hablo de la famosa marca de barritas energéticas. El dichoso envoltorio de la misma debió caérseme en algún momento entre Fuenfría y Segovia y puesto que yo había cumplido poniendo mi número de dorsal en cada uno de los envoltorios, conforme marcaba el reglamento, la organización no tuvo más remedio que cumplir aplicando la sanción correspondiente. Me planteo seriamente demandar a Kellogs por envolver sus barritas con material traicionero que tiende a salirse de los bolsillos de las mochilas de los ultrafondistas despitados.

POSPONGO LA CRÓNICA DE LA MADRID-SEGOVIA HASTA NUEVA ORDEN

Buenas a tod@s, pospongo la crónica porque tengo un nudo en la garganta. Pasé por todos los controles, tengo sellados los pasos, tengo fotos en meta, tengo testigos, entre ellos mi paisano Jose Carlos, y sin embargo no aparezco en la clasificación. Es como no haber corrido. En el penúltimo control no teníamos que sellar, era sólo avituallamiento y en meta no me sellaron porque no se lo pedí y ahora me arrepiento. He reclamado y hasta que no tenga contestación no haré crónica






lunes, 22 de septiembre de 2014

EL PREÁMBULO A LA MADRID-SEGOVIA

El viernes me habia pedido la tarde libre en el trabajo, asi que llegué a la hora de comer y con el tiempo justo para terminar los preparativos del viaje. Pero a veces las cosas no salen bien, y así ocurrió en esta ocasión: se nos había estropeado la ADSL, mis suegros no llegaban y entre pitos y flautas comimos a las 15:30 pasadas, tras unas cuantas llamadas a Orange, yendo con el router desde la tercera a la primera planta, con probaturas e historias. Pero afortunadamente con 20 minutos de antelación mi suegro nos llevó a la estación y cogimos nuestro tren según lo planificado; ya estábamos de nuevo de aventura. Llegamos a Chamartín; y el José Carlos, el Jaro, y su cuñado nos ayudaron vía móvil a encontrar el hotel donde la organización repartía el dorsal y la bolsa. Todo fue desde entonces sin incidencias: recogí lo mío, fuimos al hotel, llamé a mi buen amigo Emilio, cenamos con él y de ahí a terminar de preparar la mochila y a dormir. 

Es increible pero no estaba nervioso, estaba expectante, deseoso de que llegase la mañana, pero no lo suficiente como para no descansar, así que dormí bastante bien..

Ahora, tras correr la Madrid-Segovia trato de ver con perspectiva, trato de entender todo esto que hacemos,  y creo que no se trata de entender, tan sólo de sentir, es algo que nos hace sentir vivos.

 

MIÉRCOLES 17: SALIENDO A CORRER POR MOVER UN POCO LAS PIERNAS

El miércoles por la noche Merche y yo salimos a correr un rato, nunca mejor dicho lo de un rato. Se trataba de ir al parque a desestresarme y sobre todo a desentumecer las piernas que llevaban mal lo del tapering dichoso. Fuimos en la moto nueva de Mercedes y enseguida nos encontramos con Agustín Quintana, que estaba trotando suave. Nos pusimos con él y no iríamos a más de 6´el kilómetro, pero por momento me dio la sensación de que íbamos demasiado deprisa. Charlamos sobre la Madrid-Segovia, como no, y sobre nuestro tema favorito, el running. Merche iba a gusto a ese ritmo y yo parecía ser el único que deseaba parar, así que a la tercera vuelta, el tercer kilómetro, paré y dí por concluido el entreno. Mi cuerpo estaba en stand by a la espera de lo del sábado y no quería malgastar fuerza. Por eso dígo muchas veces que debo aprender a escucharlo. Estiramos un rato, hablamos con Julián y de ahí para casa. Fue un entreno "social".

Con este entreno había concluido mi última semana del plan para la Madrid-Segovia con 47 kilómetros, más o menos los planificados, y pese los altibajos me había dado por satisfecho con el trabajo realizado. Se puede decir que era relativamente optimista y por mi cabeza sólo pasaba el que el sábado todo saliera bien.


jueves, 18 de septiembre de 2014

MARTES 16: QUIZÁ EL ÚLTIMO ENTRENO ANTES DE LA MADRID-SEGOVIA

El martes a las 23 horas Merche y yo nos íbamos a un ritmo verdaderamente cansino a "mover las piernas" por los caminos de alrededor de casa. Muy muy suave, charlando, atando en corto a Mercedes que quería ir más rápido, y en definitiva tratando de soltar más que de entrenar en un claro descanso activo. Esa misma idea tenía para ayer miércoles, pero finalmente llegué sin ganas a casa. En estas últimas horas, pese a estar muy nervioso y expectante, ya no me siento tan optimista. Acabo de ver la crónica de la Media Maratón de Valladolid de un compañero bloguero http://aupanacho.blogspot.com.es/ y me he sentido bien por él (es un crack, una auténtica liebre) pero también he comprobado como no me imagino corriendo hoy por hoy una media maratón a buen ritmo, y eso no es bueno, eso indica que no me siento fuerte. Supongo que serán las dudas de última hora antes de mi segunda prueba de ultrafondo, más teniendo en cuenta que la primera no logré terminarla.

En fin, algo de negativismo ronda a mi alrededor y estoy poniendo en la fórmula los inputs puestos y propuestos todos estos años y los outputs obtenidos; no me salen las cuentas. Veamos si el sábado opino otra cosa


martes, 16 de septiembre de 2014

LUNES 15: AHORA TOCA IR CANSADO

Si el domingo me sorprendí en un entreno estupendo ayer tocó justamente lo contrario: cansado, sin ganas y sin ritmo. Sin duda tiene que ver la dura jornada de trabajo que tuve por delante y también que mi cuerpo está esperando a la desesperada, valgame la redundancia, a que llegue de una puñetera vez el sábado y me pueda poner en marcha. El entreno no tuvo tampoco "ni chicha, ni limoná", como decimos por La Mancha; unos siete kilómetros y medio que me permiten acumular 40 kilómetros y tan sólo tengo previsto hacer unos 10-15 kilómetros más, todo por mover un poco las piernas y que no se aletarguen demasiado.

lunes, 15 de septiembre de 2014

DOMINGO 14: DISIPANDO LAS DUDAS

Ayer fue un buen día. En este blog se cuenta lo malo y también lo bueno, y ayer terminé contento. Si en estos últimos días había pasado de molestias a simplemente dudas por sentirme cansado y/o desmotivado, el entreno de ayer me dejó bien claro que el trabajo realizado este verano se ha quedado, no se ha ido. Tras los casi 20 kilómetros del sábado estaba previsto un entreno suave para soltar  y sin embargo no hubo sesión ligera. Salí a eso de las 20:15 horas hacia el norte por el Camino de Membrilla ya desde el segundo kilómetro aligerando carga, de forma que pronto me puse en un ritmo cercano e incluso por debajo de 4´el kilómetro, y lo sorprendente es que no me costaba muscularmente estirar zancada. Tanto es así que cuando llevaba casi 20 minutos,  y sorprendido por las buenas sensaciones, decidí no arriesgar y aflojé porque a 6 días de la Madrid-Segovia nada gano con autodemostraciones de estado de forma. A pesar de bajar un poco el pistón, me sentía bien así que el trote no dejó de ser vivo y la vuelta por la vía de servicio de la AIV se hizo bastante rápida y apenas noté la cuesta de un kilómetro que termina en la falda del Cerro del Ángel. Me sorprendí gratamente y con esta sesión puedo respirar más tranquilo esta semana en la que con hacer 20 kilómetros más en tres días (lunes, martes y miércoles), habré cumplido. Al final 63´en casi 14 kilómetros, a un buen ritmo a pesar de haber levantado el pie del acelerador.

Merche, por su parte, había salido a correr por la tarde, y se marcó un fartlek en el parque. También vino contenta.