
A pesar de llegar a Segovia y más allá de las buenas sensaciones que sentí en las algo más de 12 horas que duró la aventura; y aunque tengo fotos de mi eufórica llegada, porque será difícil olvidar los escalofríos que recorrieron mi cuerpo cuando la gente me vitoreaba mientras bajaba a toda pastilla por la última calle; aunque siempre recordaré los ojos llorosos de mi mujer en meta, parece ser que finalmente no he corrido esta prueba, al menos oficialmente, ya que he sido descalificado. El culpable es All-Brand, y no hablo de "un momento allbrand", de esos que también tuve en la prueba, hablo de la famosa marca de barritas energéticas. El dichoso envoltorio de la misma debió caérseme en algún momento entre Fuenfría y Segovia y puesto que yo había cumplido poniendo mi número de dorsal en cada uno de los envoltorios, conforme marcaba el reglamento, la organización no tuvo más remedio que cumplir aplicando la sanción correspondiente. Me planteo seriamente demandar a Kellogs por envolver sus barritas con material traicionero que tiende a salirse de los bolsillos de las mochilas de los ultrafondistas despitados.