RELATOS

Una vez iniciado el movimiento supe que no habría marcha atrás, sería difícil regresar a aquello que fui. Hoy soy otro ser: curtido, compañero del esfuerzo, amante de mis kilómetros. Sólo el fin de mis días debería obligarme a parar: ese es mi pequeño sueño.

sábado, 9 de noviembre de 2013

MIÉRCOLES 6: RESURRECCIÓN

El miércoles resucité. Por uno de esos mecanismos naturales que nos llevan a sobrevivir cuando la cosa está mal, el día transcurrió en una especie de calma resignadora. Esperaba una noticia laboral que no llegaba y se fue acumulando en mi una especie de rabia contenida que tenía ganas de descargar corriendor, así que cuando llegó la noche me puse poca ropa, porque hacía buen tiempo, y me fui al Cerro del Ángel a hacer cuestas. Las piernas iban bien, pero mejor fueron cuando comencé a realizar las subidas. Apreté los dientes y las piernas fluyeron. Si subí la primera vez fuerte, bajé a tumba abierta y volví a subir mucho más fuerte, y así cuatro veces. Durante el entreno comprobé como mi estado de forma no es tan malo como a vez creo, y más se corroboró a la vuelta cuando regresé a todo lo que daban mis piernas, calculo a que 3´15´´ o 3´20´´ sin que subieran apenas las pulsaciones. No sé que me pasó pero sentía una especie de poder que me permitía correr rápido, justamente todo lo contrario que el día anterior. Para muestra un botón: realicé un tiempo de 1 hora y 7 minutos, para 13250 metros, pero es que en ese recorrido había 4 kilómetros de subida empinada y pedregosa. Sin duda, el mejor entreno realizado desde que competí en la Maratón de Roma.


MARTES 5. UN ENTRENO PARA MORIRSE



El martes fue de esos días que mejor no existir. No se dio bien desde el momento que comenzó la jornada, así que el final de la misma no tenía porque ser menos. Salí arropado ya que hacía frío, pero en seguida comprobé que no era para tanto y me comencé a acalorar. Las piernas eran losas y no podía ni llevar un ritmo suave. Deambulé por los caminos casi arrastrándome, pasándolo mal, como casi no recordaba, y todo para ir rodando suave. Conseguí hacer casi 11 kilómetros que me pesaron de una forma tremenda y me dejaron la moral por los suelos de cara a la Maratón de Málaga


LUNES 4: NO DEBO PARAR

El lunes ya de noche salí hacia el la Vega del Peral dispuesto a realizar fartlek, y las sensaciones no eran malas al principio. Comencé a realizar cambios de ritmo cuando llevaba 20 minutos y el optimismo comenzó a llegarme en pequeñas dosis: las piernas iban respondiendo. Llegué al Peral, y de ahí me dirigí a Las Aguas, pero antes de llegar, cogí un camino hacia casa. Ya en la última fase, los cambios de ritmo se hicieron más fastidiados, me fui quedando sin piernas, pero aún así no dejé de hacer cambios hasta completar los algo más de 14 kilómetros de entreno, en 77 minutos.


DOMINGO 3. AÚN EN LLERENA


Me levanté con algo más de ánimo que el día anterior con el afán de hacer una tirada media, y cual fue mi sorpresa cuando comprobé que había una niebla de tres pares de narices. Tras callejear un poco por Llerena, encontré un camino el cual cogí con el temor del que sabe que se va a perder. Me alejé, cogí varias bifurcaciones que traté de retener en mi memoria, subí varias colinas, hasta que me quedé sin camino. Entonces dí media vuelta y volví a coger otro camino, y luego otro, buscando la forma de regresar, pero como estaba casi cantado, me perdí. Cuando llevaba unos 10 minutos corriendo sin saber hacia donde iba por culpa de no ver más allá de 50 metros, me topé con una pista ancha, que dejaba claro que en uno de sus sentidos me llevaría a Llerena. La experiencia es un grado y opté por coger el sentido que me suponía recibir el viento de cara, ya que a la ida lo había llevado de culo, y, por suerte, tras unos 20 minutos de trote llegué a la localidad. Como tan sólo llevaba 52 minutos de carrera, me dediqué a dar un par de vueltas a la ronda hasta completar 72 minutos. No pasarán a la historia como el mejor entreno del año, pero al menos, me encontré mejor que el día anterior.

Arriba tenéis una foto del hall de la hospedería de la red regional, donde estábamos alojados.



QUINTA SEMANA DEL PLAN ESPECÍFICO PARA LA MARATÓN DE MÁLAGA

Le debería llamar "Quinta semana del libre albedrío", porque la desplanificación es total. Esta semana estuvo llena de sabores agridulces: por una parte, mi participación en el 10.000 de Socuéllamos no estuvo mal del todo, y aunque evidencie la consabida falta de forma, al menos no padecí tanto como preveía y el tiempo final no fue del todo malo. El domingo por la noche doblé, haciendo algo más de 10 kilómetros con Mercedes, y eso fue lo peor que podría haber hecho, porque las molestias que había tenido días antes en el tibial se convirtieron un un tremendo dolor que no me dejaba correr. De hecho, no salí el lunes por no poder ni casi andar. El martes, con los tobillos totalmente hinchados, salí a correr un rato con Mercedes, porque no podía quedarme parado, y apenas hicimos 6 kilómetros. El miércoles salí para hacer algo menos de 10 kilómetros y las sensaciones fueron algo mejores, porque ya no me molestaba tanto, aunque tuve que capear de nuevo la inflamación que me bajaba del tibial (donde tenía una especie de cardenal que me dolía un montón). El jueves por fin conseguir hacer 75 minutos a ritmo medio y me sentí bien, dentro de lo que cabe y las molestias fueron claramente a menos, y por último, el viernes hice mi salida nocturna en Llerena, donde no tuve molestias ya en el tibial, pero me sentía molesto y pesado.

Está claro que no estoy pasando por mis mejores meses, pero hay que pasarlos para que se abran nuevas puertas en el futuro

Esta es la tabla, que muestra unos casi ridículos 61 kilómetros en toda la semana:


SÁBADO 2: TIRADA LARGA EN LLERENA CON DOBLE SESIÓN




Madrugué como de costumbre, aunque en esta ocasión no me levanté de mi cama, sino de la del hotel en Llerena. A tientas por no molestar a mi familia, busqué la ropa, me vestí y salí pitando. A decir verdad no tenía muchas ganas, pero que os voy a contar que no sepáis ya de tanto leerme lo mismo. Tenía que comenzar la semana con fuerza y tratar de hacer un ciclo digno, así que hice de tripas corazón y me fui hacia la sierra donde el día de antes había ido con el frontal y había oído ladrar mil perros y había visto iluminarse cien pares de ojos en la oscuridad. Corrí con poca soltura y alguna que otra molestia, hasta que sobrepasé el territorio conquistado el día anterior, y cual fue mi sorpresa cuando descubrí que me quedaba sin camino, así que dí marcha atrás y me metí por otro, pero de repente, al llegar a una finca, me topé de bruces con un pedazo cochinillo ibérico con muy mala leche, que me gruñó, no sé si por estar asustado o si por estar invadiendo su territorio; así que dí media vuelta y regresé por el camino que había traído, hasta que derivé por uno nuevo que me llevaba a lo alto de la sierra. De nuevo oí gruñir un par de ibéricos (¡qué mala leche gastan los pata negra en estas tierras!) y la cosa se puso feita cuando el camino dejó de ser tal y paso a ser senda pedregosa y encima empinada. Subí a una sierra quedándome casi sin piernas y bordeé hasta que volví a bajar y me encontré con el camino de regreso a Llerena. Llegué al hotel sin muchas ganas de cumplir lo prometido: recoger a Mercedes e irnos a correr un rato. Ya llevaba corridos 1 hora y doce minutos y cuando aporreé la puerta y mi mujer la abrió, comprobé que ya estaba vestida dispuesta a su entrenamiento. Nos fuimos por el pueblo, hacia la otra parte del mismo hasta que encontré un camino llano, el cual cogimos y nos fuimos alejando de Llerena a un ritmo un tanto cansino, sobre todo porque me encontraba cansado y molesto. Cuando llevábamos 33 minutos dimos media vuelta y regresamos al hotel, justo para completar 2 horas y 14 minutos, que no está mal, en lo que calculo que serían unos 23 kilómetros hechos.

Al menos el entreno fue original.


sábado, 2 de noviembre de 2013

VIERNES 1: MES NUEVO Y ME SIENTO COMO JOHN TRAVOLTA EN PHENOMENON



Supongo que recordaréis el personaje que interpretó John Travolta en esta peli del año 1996. El tal George Malley  era un mecánico que pasaba desapercibido, totalmente gris, y poco brillante, pero todo cambia cuando una luz proveniente del cielo le ciega y desde entonces se vuelve un superdotado capaz de hacer cosas increibles. Finalmente George se va apagando fruto de un cáncer (de ahí la luz cegadora), y poco a poco va llegando a la meta final, que es también el final de su vida. Pues bien, me vino a la mente este film porque me siento algo identificado con George, porque es como si poco a poco estuviera apagándome. Al principio las piernas no iban, luego, inesperadamente pegué un subidón  y ahora las cosas vuelven al punto de partida. Al menos, sin llegar nunca a ser un fenómeno, si que pude sentir cosas estupendas. Si esos tiempos no han de regresar, al menos tendré el recuerdo de aquellas buenas sensaciones.

El viernes al mediodía nos dirigíamos a Llerena, cuando atravesando el Valle de Alcudia se me ocurrió llamar a mi buen amigo Emilio Díaz, seguidor de este blog. Sé que cuando puede se escapa a su casa de campo en Cardeña, Córdoba, y nosotros íbamos a pasar por esa localidad. Pues casualidades de la vida, resultaba que él también iba conduciendo y justamente unos kilómetros por delante de nosotros. El resultado es que estuvimos tomándonos unas cervezas y una incréible tapa de lechón, además de charlando amigablemente. Después de este encuentro continuamos nuestro viaje, llegando a nuestro destino a eso de las 17 horas.

Tras dar un paseo por Llerena, localidad que merece la pena visitar, me puse la ropa de correr, con el frontal por supuesto, y me aventuré a correr por caminos desconocidos. La verdad es que pasé algo de miedo, porque veía ojos de animales que se movían entre la maleza y en algunos tramos había perros que ladraban en la oscuridad tratando de defender su territorio. En cuanto a mis piernas, como últimamente, nada reseñable. Hice 63' y calculo que unos 10 kilómetros. Para el día siguiente tenía pensado una tirada más larga.

Con esta última sesión semanal, se termina 7 días agridulces, que tienen mucho de agrio y poco de dulce. Como estoy escribiendo desde Llerena no tengo la tabla disponible aunque la colgaré para aquellos a los que os interese. El resultado son unos 70 kilómetros cuando tenía proyectados 110, pero claro, no contaba con la lesión del domingo, así que los últimos esfuerzos que trataban de remontar para la Maratón de Málaga,parece ser que ya quedan aparcados.