RELATOS

Una vez iniciado el movimiento supe que no habría marcha atrás, sería difícil regresar a aquello que fui. Hoy soy otro ser: curtido, compañero del esfuerzo, amante de mis kilómetros. Sólo el fin de mis días debería obligarme a parar: ese es mi pequeño sueño.

sábado, 9 de julio de 2016

JUEVES 7: EL MERCADILLO DEL PARQUE ME LLEVA A LA CIRCUNVALACIÓN

Me levanté hecho polvo, con los ojos pegados y sin fuerza alguna. Venía de la batalla laboral del miércoles y era lógico mi estado. Así que con mucha fe me calcé las zapas y me fui al Parque Cervantes dispuesto a hacer poca cosa, no más de 7 kilómetros, pero cuando llegué al recinto comprobé que estaban montando el mercadillo semanal, así que tuve que coger dirección hacia la circunlación. Iba penando por la falta de fuerza que tenía. Nada de molestias musculares, tan sólo pesadez, me costaba avanzar. En el asfalto me recuperé un poco y en la Avenida Sur quise coger un poco imposible, pero nada, imposible, me costaba horrores. Subí por la Calle de Seis de Junio hasta casa en un entreno en el que si algo entrené fue la fuerza de voluntad en esos días en los que no puedes tirar de tu cuerpo.


MIÉRCOLES 6: DOS SUBIDAS AL ÁNGEL POR LA MAÑANA

Otra vez madrugando, otra vez entrenando con el poco fresquito que puede correr en un día de verano en La Mancha. En esta ocasión fui al Ángel y lo subí dos veces seguidas por el carreterín, encontrándome bien, pensando que mi recuperación definitiva, eso espero, esté motivada por el cambio de zapatillas. Ya a la vuelta solté un poco y decidí no apretar, no forzar. La semana debía ser de bastantes kilómetros pero no haría falta meter mucha intensidad, no para lo que yo tengo en mente. Sumé otros 9 kilómetros.


MARTES 5: CON CALOR PERO CON BUENA COMPAÑIA: LA DE MI MUJER

Martes, día estupendo para compartir con Mercedes el poco tiempo disponible con el que cuento de lunes a viernes, y que mejor que hacerlo corriendo. Ella estaba bastante cargada de lo del domingo, yo en cambio me encontraba fuerte, con ganas. Fuimos por el Camino del Peral mientras Merche se quejaba de su rodilla (tiene la cintilla algo fastidiada), subimos por un camino oblicuo y notamos bastante el calor, hasta tal punto que Merche paró a refrescarse con el goteo que había conectado en una plantación de parras de vides. Yo hice lo propio, por supuesto. Regresamos por la Carretera de San Carlos, la cual tomamos a la altura de la Finca La Gatera y de esta forma completamos 10 kilómetros que permitieron seguir sumando en una buena semana para Mercedes (que ha terminado en casi 60 kilómetros) y también para mi (con 87)


viernes, 8 de julio de 2016

LUNES 4: CAMBIO CORRER AL MEDIODÍA POR MADRUGAR Y ME GUSTA LA PERMUTA

A las 06:50 me levanté como un resorte dispuesto a comenzar la semana laboral deportivamente hablando a tope. Había acumulado casi 39 kilómetros entre sábado y domingo, por lo que el comienzo había sido bastante positivo. Ahora tocaba hacer un entreno de transición que me ayudara a descargar las piernas tras el esfuerzo del día anterior, así que me fui dando un amplio rodeo al Cerro del Ángel, lo subí campo a través con bastante fuerza y sin apenas esfuerzo, algo que me sorprendió. Me encontraba bastante bien en todos los sentidos, lo que me ayudó a reforzar mi optimismo. Recuerdo que pensé: "así sí que puedo volver a pensar en maratones a tope". Bajé a buen ritmo y de ahí a casa a buena zancada.

10,75 kilómetros bien empleados y con el fresquito matinal

DOMINGO 3: MACROTIRADA DE 27,5 KMS CON MERCEDES. ASÍ SÍ QUE SÍ

El Trail de Doñana está aún lejos en el calendario pero la fase de adaptación al ultrafondo ha de ser larga para Mercedes. No es fácil para una maratoniana con tan pocos kilómetros como ella poder acometer pruebas tan largas de más de 8 horas de duración, así que el domingo tocó hacer la primera tirada de más de 25 kilómetros de una serie de tiradas que se irán alargando en kilometraje, hasta llegar, al menos eso espero, a los 45 kilómetros.

Con una voluntad y motivación unisitadas, o al menos que no recordábamos en los últimos tiempos en un entreno, salimos de casa dispuestos a comernos uno a uno cada uno de esos kilómetros. 



Y salimos rumbo a Sierra Prieta. El recorrido uno que ya conozco bien: entrar a Sierra Prieta, atravesarla y aparecer en el Moral de Calatrava. En la gasolinera de dicha localidad nos estaba esperando nuestra moto, que habíamos dejado la noche antes.



Desde el comienzo me sentí optimista y supe que iba a salir bien, a pesar del calor que amenazaba y que pronto comenzamos a sentir a pesar de salir a poco más de las 08:00. El ritmo no fue gran cosa, pero fuimos entrenando el peso (Merche por primera vez fue cargando con una mochila y dos botellas), también fuimos entrenando el hecho de beber y comer cada 15 y 45 minutos respectivamente, pero sin parar para ello, y sin apenas paradas técnicas hicimos el recorrido sin mucho sufrimiento en 3 horas y 15 minutos a reloj corrido, para un total de 27,4 kilómetros.

Sin duda que fue un magnifico entreno para irnos adaptando a las largas distancias. 

Ya voy sintiéndome optimista, pero con mayúsculas, con la evolución de mi estado físico tras el calvario de este último año. Parece como si las Mizuno Wave Rider hubiese sido la mejor medicina para mi otrora maltrecha cintura. Me sentí bien en todo momento, más allá del esfuerzo que hubo que hacer para cubrir la distancia, que tampoco fue muy traumático, ni tan siquiera para mi mujer (creo que tiene alma de ultrafondista).


domingo, 3 de julio de 2016

SÁBADO 2: CORRIENDO CON MERCHE Y NO ESTABA PREVISTO

Habíamos proyectado para el domingo una tirada larga, muy larga para ella, de cara a ir preparando el Trail de Doñana, aunque todavía quede bastante. Así que el sábado sería un entreno suave para Merche y yo pretendía hacer un entreno intenso por la tarde, pero a eso de las 9:30 viendo como mi mujer se cambiaba para ir a correr pensé que podría salir con ella y correr juntos, con el fresquito de la mañana. Eso hicimos. Nos fuimos por el Parque Cervantes, hacia la rotonda que lleva a Ciudad Real, tomamos la Carretera de Daimiel y luego el camino de la Hortezuela que así se llama, para luego desviar a la derecha y regresar por otro camino que nos llevaba directamente al parque bajo el túnel de la AIV. No fue un gran entreno pero sí un buen preámbulo a la pedazo de tirada larga que hemos hecho hoy. Si sumamos los 11,20 kilómetros del sábado a los 27,4 kilómetros de hoy resultan unos muy jugosos 38,60 kilómetros que llevan a Merche a una buena senda para lo que le espera.


VIERNES 1: COMIENZA EL DURO MES DE JULIO

Me espera un duro mes, preveo calor y seguiremos tratando de compaginar tanto trabajo con tantos entrenos. En cualquier caso el viernes es de esos días de menos agobios, más tiempo y también día para rematar la semana. No tenía muchas ganas de dejarme la piel, y de hecho no lo hice. Me acerqué al Cerro del Ángel, lo subí campo a través, bajé por el carreterín, subí por el otro camino, el más corto y empinado, volvía a bajar hasta la falda por el carreterín y tomé la vía de servicio. Pese al calor me encontraba bien, cada vez mejor y cogí ritmo por dicha vía, pero en seguida tomé el camino de la derecha que bordea por la cara norte el cerro; pronto tocó bajar por una zona sin camino, con terreno removido por el arado, haciendo un trail; no me preocupé de los tobillos y bajé fuerte. Alcancé el camino que siempre cojo cuando hago el minicircuito de los Cerros de la Aguzadera y fui hacia el Camino de Membrilla, bajé para alcanzar el camino paralelo, El Carril del Yeso y cogí buen ritmo de crucero, haciendo fuertes cambios de ritmo sin prefijar tiempos en dichos cambios. Luego tomé a la izquierda para dar un pequeño rodeo y terminar a tope, eso sí, pasando bastante calor. Me salieron unos 10 kilómetros que resultaron bastante positivos y con los que cerré la semana con casi 80, faltó el casi.

Semana positiva, y la tónica sigue desde que estrené las Mizuno Wave Rider,