RELATOS

Una vez iniciado el movimiento supe que no habría marcha atrás, sería difícil regresar a aquello que fui. Hoy soy otro ser: curtido, compañero del esfuerzo, amante de mis kilómetros. Sólo el fin de mis días debería obligarme a parar: ese es mi pequeño sueño.

martes, 10 de mayo de 2016

VIERNES 6: DEJÁ VU

A veces la historia se repite, o eso nos parece, y esto ocurre o bien porque encajamos nuestros hábitos sin darnos cuenta o por mera casualidad. Es entonces cuando nos da la sensación de que eso ya lo hemos vivido. La primera semana se mayo se desarrolló en cuanto a entrenos se refiere de forma paralela a la última de abril y para remate tuvo un viernes casi calcado al viernes anterior: hasta el jueves de ambas semanas había acumulado 77 kilómetros, en ambos casos decidí ir al parque a rodar muy suavito 3 vueltas, 6 kilómetros, se repitió la historia de correr con sensaciones similares y no hacerlo solo, es decir hacerlo con compañía (en esta ocasión con Benito Carrero). Y lo que completa un dejá vu perfecto fue el final: ya que otra vez llegando a casa y en el mismo lugar me volví a encontrar con Merche e Inés que volvían de la piscina cubierta, así que había que hacer justamente lo mismo que siete días antes: recorrer los últimos 400 metros corriendo con mi hija.

83 kilómetros que me dejan un buen regusto, el de haber vuelto a repetir otra semana decente, y en esta ocasión con mejores sensaciones y con menos molestias. Lo he compaginado con una semana muy dura ganándole la batalla al estrés y al tiempo. Esta por ver si todo esto servirá para algo.




viernes, 6 de mayo de 2016

JUEVES 5: OTRA SESIÓN DURA EN UN DÍA MUY DURO

Cuando llegué a casa el miércoles, el cuerpo sólo me permitió cenar e irme derecho a acostarme. Me hallaba tan tan cansado que a eso de las 2 de la mañana me ví totalmente desvelado a medio camino entre el abatimiento y el estrés. Desde ese momento dormí a cachos hasta que tocó levantarse para enfrentarme a un jueves tan duro o más que el vivido el día precedente. Afortunadamente habían bajado las temperaturas bastante y a la hora de comer ya estaba ataviado con las telas de correr, con mayor predisposición de la que cabía esperar, y desde luego más motivación que 24 horas antes. Tocó dar dos vueltas a un circuito de algo más de 5 kilómetros, todo por asfalto,  y si bien la primera vuelta dejó bien a las claras que el cuerpo tiene sus límites y yo estoy casi bordeándolos (me costaba tirar de mi esqueleto), en la segunda me encontré algo mejor y no se hizo muy pesado. 10,7 kilómetros en unos 58´, a una media no muy reseñable, pero no se trataba de otra cosa que de soltar un poco las piernas y continuar con este hábito que estoy captando: el de entrenar todos los días y ver la evolución. La verdad es que considerando las circunstancias bastante duras para sacar tiempo para correr, he de decir que esta semana va a resultar más positiva que la anterior, con mucha menor incidencia de las molestias musculares y en la cintura (la cual apenas se ha quejado en estos días salvo en la sesión en Sierra Prieta el domingo). Ahora sólo queda hacer un pequeño remate esta tarde para lograr acercarme a los 85 kilómetros (ya son 78 así que está fácil). Además, si la lluvia no lo impide mañana tocará correr por Despeñaperros con Francisco Tirado. Lo más probable es que se venga Merche también.


MIÉRCOLES 4: VIENE LO DURO DE LA SEMANA

El miércoles pasado venía el Tourmalet de cada semana, que dura hasta el viernes. Sé desde que me levanto que no pararé hasta que llegue a casa a las 22:30 horas y para entonces tan sólo podré cenar y acostarme. La sesión sólo me cabe a la hora de comer en Manzanares, sin duda, y esta mal decirlo, lo peor y más duro del día. Pues bien, para echar más leña al fuego el miércoles hizo calor, en las horas centrales del día llegamos a los 28 grados, asi que a eso de las 14:10 horas salía a hacer un circuito de algo menos de 10 kilómetros. No tenía bastante con todo esto, así que tenía que tratar de meter intensidad a la sesion para no sentirme culpable por no hacerlo. En mi mente estaba el recuerdo de la semana anterior, buena en kilómetros pero pobre en calidad, así que desde el minuto 10 fui metiendo cambios de ritmo de 2/1, es decir, de cada 3 partes, dos a ritmo fuerte y una a ritmo suave. Pronto noté cómo el calor me dejaba medio tocado, y aunque muscularmente tampoco me encontraba muy suelto, al menos sí que pude ir llevando a cabo el entreno según lo previsto. 9,3 kilómetros hechos en unos 45 minutos. No fue el mejor entreno de mi vida, pero dadas las circunstancias es como para sentir que había cumplido.




miércoles, 4 de mayo de 2016

MARTES 3: SI SOY CONSTANTE CORRIENDO TAMBIÉN LO SOY CON MI BLOG

Es algo que he comprobado que funciona, está correlacionado: cuando me disciplino y tengo una etapa en la que no me salto entrenos, estoy motivado y las sesiones marchan bien, ocurre que comienzo a llevar al día este cuaderno de bitácoras. No sé si funciona al revés, si cuando escribo a menudo me motivo para correr, pero como digo creo que ambos hechos guardan una clara relación. Ayer martes era el día de entre semana que toca correr con Mercedes e iba a ser el segundo martes en el que iba a establecer un extraño doblaje en el cual primero corro por mi cuenta y acto seguido y sin descanso lo hago con mi mujer. Quedamos a eso de las 20:45 en la falda del Cerro del Ángel, pero yo había salido unos 30 minutos antes, para subir dicho cerro campo a través y hacer 5 series en la parte de más pendiente del camino. Me costó horrores cogerle el gusto a la sesión porque estaba algo acartonado y cansado, pero la verdad es que tanta cuesta y dolor de piernas hizo que los músculos espabilasen un poco y en la bajada pude soltar. Allá abajo llegaba ella directamente desde casa, así que nos fuimos por la vía de servicios hasta las Casas Rural Venta de las Estrellas, donde giramos por un camino para volver por el paralelo a la vía de servicio. Fui estableciendo pequeños cambios de ritmo pero mi mujer estaba para pocos cambios, quizá porque no está acostumbrada últimamente a realizar tantos kilómetros en el fin de semana y aún no se hallaba recuperada. En cualquier caso, ya en el Camino de Membrilla apretamos un poco y respondió bien. Yo no me encontré mal del todo, sin apenas molestias, pero cansado, sin la suficiente soltura. Al final contabilicé 13,7 kilómetros para mi, que doy por buenos, y 11,5 para ella, que también sumaron bien.


martes, 3 de mayo de 2016

LUNES 2: Y LA SEMANA COMIENZA CON LA MAQUINARIA ENGRASADA

Los lunes siempre son difíciles para esto del running, y más si no tienes tiempo para ir a correr, teniendo que salir a entrenar en descanso de jornada. Sin embargo algo cambió ayer cuando llegada la hora no me costó cambiarme y calzarme las zapas, se podría decir que me apetecía correr. Las primeras zancadas fueron de sensaciones neutras, es decir, ausencia de molestias, y eso para mi es un exitazo, así que entre la motivación adquirida (que no sé de dónde me había salido) y el hecho de encontrarme bien, fui comprobando como los minutos de calentamiento pasaban agradablemente. Cogí dirección hacia la vía de servicio de la autovía de Levante donde ya tengo fichada una recta con ligera pendiente. Llegué, me quité el cortavientos y lo puse en el punto desde donde iba a salir a realizar las rectas, de casi 500 metros. Pronto comprobé que efectivamente me encontraba suelto y fui realizándolas sin mayores problemas y a buen ritmo, eso sí, realizando la vuelta a trote suave. Un total de 5 series con sus respectivas 5 recuperaciones a trote suave, y desde ahí de vuelta a la bodega, para realizar un total de 12 kilómetros, en esta ocasión bien empleados.

No siempre mis entrenos son un desastre, aunque últimamente estaba siendo ésta la tónica dominante, así que bienvenidos sean estos días.


DOMINGO 1: FINCA CASTELLANOS-REPETIDORES-FINCA CASTELLANOS Y CON EL EXTENUACIÓN

Tras un borrón y cuenta nueva coincidente con el cambio de mes, comienza este mayo al que le vamos a poner la coletilla de "esperanzador" en un nuevo intento de SALIR de donde estamos y mirar hacia adelante. En esta ocasión la sesión era distinta: tocaba correr por Sierra Prieta (que tanto me gusta) con Mercedes y algunos chic@s del Extenuación Valdepeñas.

Salimos puntuales en tres coches desde el Parque Cervantes en una mañana espléndida, algo fresquita lo que significa "ideal" para correr. 





















Aparcamos en una explanada en la Finca Castellanos, al pie de Sierra Prieta, una de las sierras del conjunto que hay entre las poblaciones de Valdepeñas y Moral de Calatrava, de origen volcánico. Desde ahí tocaba coger el recorrido que yo he hecho ya en alguna ocasión hacia Finca Amparo, después Finca Peralosa y de ahí a los repetidores, un cerro donde en lo alto hay varias antenas. Una vez llegado a lo alto, tocaría bajar y regresar sobre nuestros pasos. Como decía, conozco bien el recorrido, aunque nunca había subido a las antenas, ya que en su lugar siempre había seguido el camino hacia Moral de Calatrava y desde ahí a casa (Valdepeñas-Sierra Prieta-Moral de Calatrava-Valdepeñas 46 kilómetros). Pero en esta ocasión no me acompañaba ni la mochila ni mi soledad, sino que muy al contrario disfrutaría de correr con mi mujer y por extensión con el grupo de compañeros "extenuados".

Así, en esta guisa, partimos de la citada finca, a ritmo muy suavito, y pronto se fue alargando el grupito, hasta que nos vimos Merche, Joaquín (el presi) y yo, en la cola del pelotón, pero eso sí, disfrutando mucho de lo bonito que está el campo con las últimas lluvias primaverales. Los primeros kilómetros son durillos, sobre todo desde Finca Amparo, hasta que el carreterín de grava se termina; luego vienen constantes subidas y bajadas hasta alcanzar Finca La Peralosa. Merche iba bien, contenta, en un entreno muy entretenido, aunque exigente a la vez. Joaquín, debido a su lesión en su tendón de Aquiles dio medio vuelta (algo que tenía programado) en el kilómetro 5 y nos quedamos solos mi esposa y yo, aunque seguíamos de cerca a otras dos chicas extenuadas y a Pedro Romero que las acompañaba. Llegamos a la subida de las antenas y sin dejar de correr ascendimos los 100 metros verticales en poco más de un kilómetro mientras que nos cruzábamos con los primeros compañeros que ya bajaban de vuelta. En lo alto había un grupo de unos 6 compañeros, pero Mercedes y yo no nos detuvimos a ver las vistas ya que no queríamos quedarnos muy atrás luego. La bajada transcurrió a buen ritmo, aunque comencé a sentir las dichosas molestias en la cintura (y todo pese al alta médica). Después, en el camino, ya con superficie más irregular, costó más mantener un ritmo muy por debajo de 6´ aunque Merche iba entera. Pronto nos adelantaron algunos compañeros, pero al llegar a la zona de grava, en plena bajada, nos lanzamos a muy buen ritmo, llegando a hacer un kilómetro en 5´justos. De ahí hasta Finca Castellanos no decayó la cadencia y viendo la cara de Mercedes se podría decir que disfrutó más que yo, ya que como decía, me acabé resistiendo de mi pubis.



















Nos salieron 17,8 kilómetros en 1 horas 48 minutos, a 6´05´´, ritmo nada despreciable conociendo el terreno y la subidas que hay por medio. Muy contentos.





lunes, 2 de mayo de 2016

SÁBADO 30: SE DESPIDE ABRIL Y YO LE DIGO ADIÓS SIN ECHARLE DE MENOS

No pasará ese abril como el mejor mes de entre todos los que colecciono desde que comencé a correr hace ya 5 años y medio. No voy hablar más de lo acontecido y me voy a centrar en mirar adelante, al mayo que se me abre ante mis ojos. En cualquier caso el sábado pasado tocaba iniciar una semana nueva en la que la intención es repetir o mejorar, incluso, los números en kilómetros de la anterior, y si puede ser con mejores sensaciones y más intensidad. No salí por la mañana, ya que me quedé en el despacho trabajando, eso sí, por la tarde Merche y yo cogimos la moto y aprovechando una tarde magnifica, algo ventosa eso sí, nos fuimos al Peral, desde donde salimos a realizar una tirada de algo más de 13 kilómetros. La primera parte era casi siempre subiendo y fui apretando lo justo, pero a la vuelta, por la Carretera de San Carlos del Valle, aprovechamos el asfalto y los toboganes para coger ritmo. Llegamos al Peral con buenas sensaciones, tras realizar 13,2 kilómetros en 1 hora 14 minutos, claramente por debajo de 6´el kilómetro.

Sabíamos que al día siguiente no íbamos a tener descanso ya que habíamos decidido ir con los del Extenuación a realizar una tirada llena de cuestas por Sierra Prieta, de unos 18 kilómetros, así que era buena piedra de toque para ir midiendo la resistencia muscular de mi mujer, y al paso la mía, que tampoco es que esté muy allá.