RELATOS

Una vez iniciado el movimiento supe que no habría marcha atrás, sería difícil regresar a aquello que fui. Hoy soy otro ser: curtido, compañero del esfuerzo, amante de mis kilómetros. Sólo el fin de mis días debería obligarme a parar: ese es mi pequeño sueño.

lunes, 25 de abril de 2016

IV COREEVO DOÑANA TRAIL MARATHON

Hallar la motivación con todo el peso que arrastro en estos meses es difícil, pero he de decir que mi mujer y yo hemos acertado al fijarnos este nuevo reto: "correr juntos la IV Coreevo Doñana Trail Marathon", una prueba de 73 kilómetros que discurre por parte del Parque Nacional de Doñana, tomando la salida en Sevilla para acabar en Almonte, en el Rocío. Si para Mercedes el desafío es mayúsculo para mi no deja de ser un acicate y también un reto que alcanzar. No he podido olvidar lo mal que lo pasé en la última Madrid-Segovia y se trata de un montón de kilómetros que requieren de una preparación suficiente para poder disfrutar el evento. A esto se une la responsabilidad de poder acompañar a mi mujer y no morir en el intento.

Pero para esto aún queda, porque es en noviembre. Inscritos ya estamos y tenemos hasta reservado el hotel, así que ya no nos echaremos atrás. Por lo pronto, la ganas por entrenar han surgido con una tirada bastante buena que hicimos juntos ayer.

Esta es la página del evento: http://www.donanatrailmarathon.com/






VIERNES 22: CERRANDO OTRA SEMANA CON UN POCO DE SATISFACCIÓN

Tras un jueves en el que decidí perdonarme otra sesión atropellada al mediodía como la del miércoles, es decir, que descansé, me ví el viernes con la tarde libre desde las 19:30 horas. No tenía excusa, y además también contaba con la oportunidad de cerrar por fin una semana con una cantidad de kilómetros digna, que no adecuada para lo que quiero, 70. Para ello, aprovechando el solecito, me calcé las zapas y me fui por la Carretera de San Carlos del Valle al Paraje de las Aguas; de ahí fui al Peral para regresar a casa. Como había decidido no medirme el tiempo no pude saber a cuánto fui en la segunda parte de la sesión. He de decir que muscularmente me encontré mejor y que pude meter un poco de ritmo, hasta el punto de terminar contento con el entreno. Fueron 14 kilómetros bien empleados, algo que no viene ocurriendo con frecuencia últimamente.

Y así fue como me pude ir a dormir con la confortante sensación de que había conseguido hacer mis deberes en otra semana dura.

MIÉRCOLES 20: ADAPTÁNDOME A ESTE RITMO DE VIDA

El miércoles pasado, ¡otra vez curso!. Eso significaba correr otra vez a la hora de la comida. Cambié mi ruta ya que acabé cogiendo un camino que me llevó a las cercanías de la pista de atletismo donde corren mis compañeros de Membrilla. Si no lo hubiera visto en la wikiloc previamente nunca habría jurado que aquella vía me llevaría hasta allí. Después giré un camino asfaltado y lleno de árboles que me regresaba a Manzanares. Ni que decir que volvió a ser un mal entreno, ¡y cuántos iban ya seguidos!. Pero por la pura inercia de continuar y continuar, ando decidido a superar este nuevo bache,  y por lo que parece "de baches va la cosa". Si no fuera porque este blog es mi diario ya haría tiempo que habría desistido de seguir publicando noticias tan poco positivas, pero no nos engañemos, la vida es una secuencia de diapositivas, algunas en negro y blanco, otras en grises, otras en colores difuminados y de vez encuando algunas en colores intensos.

Fue otro día en el que me encontré mal muscularmente, ni tan siquiera cuando hube calentado encontré las sensaciones. Esto condicionó la sesión ya que no pude aumentar apenas el ritmo.




miércoles, 20 de abril de 2016

SEMANAS ACIAGAS, SEMANAS OLVIDADAS

Tras el trail de Cuevas de Cabrera y las buenas sensaciones que me quedaron en las piernas el lunes se añadió a la lista de problemas uno más... Si el inicio del año comenzó con la continuación de la pubalgia, si traté de ponerme en forma y la gripe me tuvo casi un mes renqueante, ahora se ha unido a la fiesta un inconveniente que en sí mismo no lo es: el lunes 4 comenzaba a impartir un curso en Campo de Criptana que me tendrá tres días a la semana ocupado en las tardes noches, tras salir de mi trabajo en Manzanares. Como los días sólo tienen 24 horas el hecho de sacar huecos para salir a correr se convierte ahora en puro "encaje de bolillos", y esto durará hasta mediados de septiembre, así que habrá que ponerse las pilas. Para colmo, en sendos martes he tenido graves reveses familiares que me impidieron correr a su vez; lo dicho, 2016 no está saliendo como habría querido, pero en mi descargo puedo decir que de alguna forma no he dejado de correr aunque el volumen de kilómetros está siendo exiguo. ¡Bueno!, puedo decir que en lo que va de año ya he competido en una maratón y en una media maratón de montaña, y puedo decir que de lesiones y molestias no estoy mal.

En cualquier caso, el dilema en mi cabeza fue: si me falta tanto tiempo quizá lo mejor sea dejar de correr, al menos de forma tan constante y relajarme y salir a correr un par de veces por semana, o apretar los dientes y tratar de aguantar el ritmo de vida que me autoimpuesto. Ha ganado esta última alternativa aunque me está costando y mucho.

Por ello la semana del 2 al 8 fue bastante infrutifera, y si no asomaos y ver:
  1. Sábado 2: preámbulo del Trail Cueva de Cabrera, descanso obligado.
  2. Domingo 3: Trail Cueva de Cabrera. Más o menos satisfecho y 23 kilómetros bien empleados que se quedaban en mi haber.
  3. Lunes 4: comienzo del curso en Campo de Criptana. Imposible salir a correr.
  4. Martes 5: día de descanso en el curso, ideal para salir de mi trabajo habitual y correr a eso de las 20 horas, pero se murió un familiar y la tarde noche, y parte de la madrugada en Madrid.
  5. Miércoles 6: había que desquitarse; día de curso y o bien corría por la mañana bien temprano o bien a la hora de comer en Manzanares. Hice ésto último, y me salieron 10 kilómetros con cambios de ritmo. Por el camino me encontré a Narciso del C. A Membrilla. Se ve que no soy el único loco que corre a la hora de comer. Sensaciones regulares, me hallaba cargado aún del esfuerzo del domingo.
  6. Jueves 7: descansé.
  7. Viernes 8: hice 10 kilómetros en Valdepeñas y me encontré bastante cansado.
  8. Sábado 9: 12 kilómetros con Merche suavitos
  9. Domingo 10: otros 12 kilómetros suaves de nuevo con mi mujer.
  10. Lunes 11: apreté los dientes y siendo nuevamente día de curso repetí la jugada: salir a la hora de la comida. Me salió un circuito de 12 kilómetros muy majos, marcado por el viento y por mi falta de forma. Traté de apretar y en parte lo conseguí pero quedé en evidencia ante mi mismo; se me nota la falta de kilómetrosentreno duro en Manzanares
  11. Martes 12: y yo que estaba cogiendo la onda, resultó que tuve nuevamente un problema familiar y toda la tarde noche en el hospital. 
  12. Miércoles 13: entreno complicado en Manzanares a la hora de comer. Me sentía hecho polvo y no pude con más de 10 kilómetros
  13. Jueves 14: descanso, me dejé los pantalones en casa y no pude correr a la hora de la comida.
  14. Viernes 15: pelillos a la mar con 15 kilómetros solitarios. Me encontré algo mejor que en los días de atrás. Parece que el cuerpo se va a adaptando a este ritmo de vida.
  15. Sábado 16: 18 kilómetros a ritmo moderado, que ya es un éxito. No quise medir a cuánto iba, pero resultó un entreno relativamente positivo.
  16. Domingo 17: otros 11 kilómetros que sumé, pero me hallaba muy cargado de la parte de atrás de mi pierna derecha. Me costó calentar.
  17. Lunes 18: descansé porque me dejé las zapas en casa y tocaba correr a la hora de comer. Sin zapatillas no hay carreras.
  18. Martes 19: ayer hice una especie de doblaje extraño. En una primera parte corrí lo que yo quería que fueran 6 kilómetros a buen ritmo, pero de nuevo me hallaba muy cargado y me costó entró en calor. Además también estaba sin fuerzas. Un pequeño desastre. Cuando llegué a casa mi mujer me estaba esperando para salir con ella, e hicimos 11 kilómetros a ritmo suave para mi, ritmo moderado para ella. Conseguí soltar un poco y al menos puedo decir que la sesión fue larga. Sumé 17 kilómetros.
Como se puede ver, pocos kilómetros y poca variedad. En está última semana (desde el sábado 16) estoy tratando de llevar a cabo propósito de enmienda y si consigo cerrar miércoles, jueves y viernes sin dejar de correr habrá avanzado.

 Por tanto, tal y como reza el título de esta entrada, tocan días aciagos, sin mucho chiste, días que estoy seguro que voy a olvidar. Quiero transitar hacia mejores lugares, así que habrá que seguir esperando.

martes, 19 de abril de 2016

NACHO DE ¡AUPA NACHO! NACHO AUPADO EN LOS CIELOS ¡2:39 EN LA MARATÓN DE HAMBURGO!

Si conozco un corredor popular por el que sienta una completa admiración por cómo se prepara y por su constancia y dedicación ese es Nacho. Además no sólo es concienzudo, porque a esa cualidad se le ha de sumar unas piernas y un corazón de categoría y lo que para mi es muy importante: ¡es un tío genial y buena persona!. De esto último damos fe Merche y yo, cuando en febrero tuvimos la oportunidad de conocerle cuando se acercó a Valdepeñas a disputar la media de mi pueblo.

Te esperaba la Maratón de Hamburgo y mira, ahí la cazaste: ¡Cuánto me alegro Nacho!, ¡lo has conseguido, 02:39!. Siento no haberte seguido en tu blog estos días, pero llevo un mes para olvidar, aunque no tenga excusas; así que utilizo este blog para dedicarte NUESTRA MÁS SINCERA ENHORABUENA Y TE RENDIMOS PLEITESÍA.


¡Un abrazo!

domingo, 10 de abril de 2016

CRÓNICA DEL TRAIL CUEVA CABRERA MEMORIAL VICTOR ARAQUE

Bonita mañana la que nos hizo el domingo 3 de abril en La Guardia, Jaén. Habíamos viajado a Linares el sábado por la tarde noche, cenamos y poco más, decidimos descansar para lo que se aventuraba al día siguiente. Yo no me encontraba muy motivado, quizá debido a que no consigo arrancar en esto de mis entrenos, pero en cualquier caso no me podía retractarme y  partimos de Linares a eso de las 8 de la mañana y llegamos pronto a este pueblecito de Sierra Mágina que dista tan sólo unos 55 kilómetros del pueblo de mi mujer.

Llegamos a la zona de meta y tal y como esperaba no había se veía mucho movimiento. A tener en cuenta que era una prueba con 200 inscritos y por ello era lógico que una hora antes del evento aún no se notase mucho ambiente. En el lugar donde aparcamos el coche, a tan sólo 50 metros de la zona de salida, tuvimos la oportunidad de hacernos una foto:


 

Y como suele ocurrir en infinidad de veces, vas a un sitio relativamente lejos de casa y allí te encuentras con un paisano. En esta ocasión se trató de Alfonso Pinés, un corredor del Extenuación Valdepeñas, que tuve la oportunidad de hablar de él en una vieja entrada de este blog en la que me centraba en aquellos valdepeñeros que a lo largo de la historia habían conseguido bajar de las 3 horas en la maratón. En este caso Alfonso lo consiguió en 2009 en la Maratón de Madrid. 





Competíamos Merche y yo en la categoría Veterano A de 36 a 45 años, y en esta categoría caía el 70% de los corredores, y es que en montaña por lo general se ven pocos seniors, y la gente de más de 50 no se suele jugar masivamente, pero no era más que un entreno, una prueba para mi y mi cintura, una prueba para ver qué puedo ir haciendo en este 2016.

Sin muchos nervios por mi parte y con la indecisión hasta última hora de si correr con Mercedes (algo insegura por el hecho de que nos iba a ver tramos muy duros y técnicos) o si por el contrario batirme el cobre, a última hora decidí divorciarme de mi querida esposa aunque sólo fuera para correr la prueba. 

Eché cálculos y medí fuerzas: 21 kilómetros, 800 de desvinel positivo pero con zonas donde no íbamos a poder correr por lo accidentado del terreno. Pensé que si en Cabeza la Vaca tres semanas antes, había hecho algo más de una maratón en 4 horas 15 minutos y +1500 (eso sí con gripe, incluyendo parada  técnica para curarme el pie y  sumando hundimiento final), siendo esta una prueba más técnica podría acercarme a las 2 horas (el año pasado el primero había hecho 1 hora 43 minutos.

Mis cálculos no fueron muy desacertados, como luego se vio, pero no esperaba que este trail tan recogidito tuviera el nivel de dificultad que finalmente tuvo. He aquí una zona técnica de la subida:


Salieron los senderistas un rato antes para hacer un circuito de 10 kilómetros, y nos tocó a nosotros. Me despedí de Merche que se puso unos metros más atrás y de esta forma salimos los aproximadamente 150 corredores:


Damos las primeras zancadas y ya desde el comienzo tenemos fuertes pendientes dando una vuelta por el pueblo y su castillo. No voy mal de piernas, el comienzo no es desalentador pero decido no apretar. El primer kilómetro cae en 4´43´´, no está mal teniendo en cuenta la dureza, el segundo es el que nos ve abandonar la población para ir a cruzar la Autovía 92 por caminos llenos de olivos, mucho más rápido que el anterior, y ni que decir el tercero, en 3´57´´. Voy administrando, no voy suelto pero si muy bien de pulsaciones (bien sé que mi mal actual es muscular y no cardiovascular). 

Pasados los 3 primeros kilómetros toca subir y tenemos ante nosotros una buena pendiente, eso hace que tenga que luchar mentalmente para no echar a andar en algún tramo y finalmente lo consigo, no dejo de correr. Y en seguida toca bajar otro poco, 5´04´´ , el quinto sigue los mismos derroteros, corriendo en la tierra de mi mujer, corriendo entre olivos. Adelanto a un runner del C.Atletimo Membrilla, cuya cara no me suena de nada y le hago un comentario en el sentido de "aquí están los manchegos". El sexto es más rápido, en parte porque la altimetría es más favorable. El séptimo tiene muchas cuestas y se nota en el parcial, y el octavo acaba siendo el último corrible antes de que toque subir, subir y subir desde los 500 metros de altimetría hasta los algo más de 1000 metros.

Voy bastante cómodo, he avituallado fruta y me ha sentado bien, y comienzan las fuertes pendientes, nos adentramos en terreno más pedregoso. y en estas he de comentar que desde el comienzo no dejado de adelantar a un montón de gente, no sé, calculo que a más de quince. En algún tramo toca andar, en otros trotar y se unen a la fiesta los senderistas de la prueba que vamos cazando. Veo que el dorsal se me desprende por la humedad y tengo que parar para tratar de anclar los imperdibles, minuto y medio ahí bregando que sirve para que me pasen tres o cuatro corredores, que aunque van andando como tú también vas igual se hace casi imposible recuperar la distancia ¡siempre me pasa igual!. El paisaje se torna verdaderamente bonito y se puede decir que voy disfrutando pese a la exigencia. Ya en el 12 podemos volver a correr un poco más y transcurren dos kilómetros  bastante bonitos entre bosques, donde si bien no se puede ir muy rápido al menos ya no se va tan lento como en la zona más técnica. Es por esta zona donde me alcanza el corredor de Membrilla al que había alcanzado unos kilómetros antes, así como otros dos corredores más. Llegamos a un ermita bastante grande y toca ir por una pista llana, les sigo de cerca, y me encuentro bien pero ellos van mejor y todo se complica cuando toca tirarse por un largo, larguísimo corta fuego de fuerte pendiente donde o bajas a todo lo que dan las piernas arriesgando escurrirte, caerte o doblarte una articulación, o bien bajas andando. Opté por lo segundo y puedo decir que fueron unos minutos interminables, dolorosos para mis cuadriceps y muy desagradables, aunque el paraje fuese precioso. Sin haber ido a mal ritmo, los de delante, más jovencitos consiguen escaparse un poco más, aunque cuando la pista por la que vamos nos lleva por una zona llana de ligeros toboganes, yo vuelvo a coger ritmo adelanto a un corredor y logro acercarme a ellos. De repente veo una gran cuesta donde toca volver a andar y mis piernas se resienten, vuelvo a perder el ritmo; a pesar de haber en lo alto un avituallamiento, ya no lograré cazar a los que poco a poco fueron desapareciendo de mi vista. Entramos en una senda muy bonita, pero técnica, aún así consigo un 4´35´´ en el 17 y un 5´50´´ en el 18, más técnica aún, y de repente cuando uno va disfrutando a tope, veo a un voluntario indicando que hay que subir campo a través por una ladera de fuerte pendiente. Me fallan las piernas y me escurro resbalando dos metros abajo; esos segundos perdidos dan para que el que me persigue me adelante. Me incorporo logro pasar el obstáculo y le sigo mientras ando, agarrándome bien las piernas con las manos, hasta que llegamos a lo alto y corremos por un laud muy inclinado que me va dejando los pies hechos una piltrafa; para colmo una de las zapatillas se me desata y tengo que decidir si parar a atármela o seguir al corredor de delante; en estas veo ya el pueblo allá abajo a no más de 1 kilómetro y medio. Me paro y ma la ato, veinte segundo no más, y cuando miro al frente compruebo que ya me saca por lo menos 200 metros, ¡demasiados para conforme me encuentro!. Bajamos por una senda preciosa hasta alcanzar una pista entre olivos que nos lleva al pueblo. Miro atrás y veo un corredor de verde con el que he ido haciendo la goma durante prácticamente el inicio, creía que iba por delante mía, pero no, no es así, por tanto tengo que apretar los dientes porque viene fuerte. La cosa cambia cuando entramos al asfalto y tenemos unos 300 metros con pendiente negativa. Aprieto, veo al de delante a 100 metros y al detrás a la misma distancia, pienso que deben quedar más de un kilómetro y que faltan cuestas por acometer y quiero reservarme. De repente la calle se pone igual que un muro, con una pendiente de más del 25%, y debe quedar un mundo, pienso que tengo que andar, pero se queda en pensamiento, sigo luchando hasta que veo el arco verde de llegada ahí a 150 metros, ¡ya está hecho!, no van a ser 21 kilómetros, sino bastante menos. 2 horas y 4 minutos, ¡no está mal teniendo en cuenta la dureza de la carrera!.

Cruzo la meta, cansado por último esfuerzo, pero bastante entero. Al pararme y en los minutos siguientes compruebo como me embarga una sensación agradable: siento las piernas cargadas pero no me duele nada, me siento bien; descalentaría si no fuera porque siento un dolor punzante en la almohadilla del pie izquierdo, una ampolla, pero como digo me encuentro bien. No he notado molestias reseñables en la cintura ni tan siquiera cuando tuve que bajar a todo lo que me daban las piernas por aquella pendiente terrible.

Ahora toca esperar a que llegue Mercedes. Diez minutos después alcanza meta Alfonso Pinés, y unos segundos más tarde la primera mujer. Van llegando corredores a cuenta gotas, van llegando las primeras féminas, no muchas, y el minutero del crono sigue avanzando. Decido ir andando hacia las afueras del pueblo para esperar a mi mujer y allí me siento, en la larga recta cuesta abajo; 2 horas 35´´, 2 horas 40´´ y comienzo a impacientarme, ¿le habrá pasado algo bajando?, ¿habrán aguantado sus rodillas?, pero no, allá a lo lejos la veo aparecer en compañía de otro corredor, va de charleta. Cuando pasa a mi lado me pregunta que tal y le digo bromeando: "me he quedado segundo", pero enseguida le digo que no, que eso hubiera sido imposible. Quiero correr con ellos y hacer la cuesta hasta meta acompañándolos pero la ampolla me lo impide, asi que voy tranquilamente andando.

Todo ha salido bien, ella ha llegado la décima de las chicas y con un poco de suerte subirá al podium, pero con categorías de 10 años de rango es complicado.Después viene lo mejor: en el polideportivo habilitan mesas, bebida gratis, comida caliente y gratis (panceta, cinta de cerdo, chorizos) y todo mientras esperamos la paella, que cuando la probamos nos sorprende gratamente. Estamos sentados Merche, Alfonso, su mujer, su hijo y yo, disfrutando de una buena conversación y en definitiva aprovechando lo que perdura en todas estas aventuras, "lo que viene después de correr".







Sacan los listados y veo lo siguiente: el 34º clasificado, no es un gran puesto, pero hay que tener en cuenta que había buenos corredores de la capital jienense. La rabia me llega cuando me doy cuenta que me he quedado 4º en mi categoría a algo más de 2 minutos del tercero, seguro que era uno de los corredores que me echo adelante y que no pude o no supe seguir. Llego a la conclusión de que me han encuadrado en la categoría de 46-55 y es así porque la fecha establecida para cumplir los 46 es el 31 de diciembre, y no la de tu cumpleaños.




Merche ha hecho 2´49´´, la séptima de su categoría, pero está muy bien




Y aquí las fotos que monopolizó mi mujer (no conseguí verme en ninguna). Muy bonitas, por cierto, bregando con la bajada



 
 



O yendo cómodamente con su compañero de viaje:

 

 Y aquí dejo mi tabla de tiempos medidos por el Garmin:

 















Trail de obligada asistencia para años siguiente. Buena organización, estupendo recorrido y fabulosa la comilona posterior.



SEMANA DEL 26 AL VIERNES 1 OTRA SEMANA EN LA QUE NO ARRANCO

El hecho de haber mejorado mucho en relación a la larga y dichosa pubalgia, hasta el punto de haberme dado el alta, no fue suficiente para comenzar de una vez a "meterme caña". En esta ocasión la vuelta de Roquetas de Mar condicionó el no poder entrenar el domingo, aunque a lo largo de los días siguientes tampoco conseguí romper la dinámica. Estos han sido los números:

  1. Sábado 26: aprovechando nuestra estancia en Roquetas, mi mujer y yo hicimos una tiradilla similar a la que habíamos hecho el día anterior, recorriendo parte del paseo marítimo y en esta ocasión volviendo por la población, bien larga por cierto. Nos salieron 11, 35 kilómetros hecho en 1 hora y 10 minutos, lo que indica que el ritmo no fue muy exigente, ni tan siquiera para ella, pero al menos habíamos conseguido salir. Además, yo me estaba resintiendo de mi gripe (algo ya superado a día de hoy).
  2. Domingo 27: me sentía mal, pero muy mal, por no salir a correr por la noche, tras nuestro viaje de vuelta, aunque he de decir en mi descargo que me hallaba muy cansado y debilitado nuevamente por el proceso gripal.
  3. Lunes 28: hice propósito de enmienda y fui al Paraje del Peral y regresé tratando de llevar buen ritmo, algo que me volvió a costar. En cualquier caso, en la segunda parte del entreno conseguí ir algo por debajo de 5´el kilómetro. 12 kilómetros
  4. Martes 29: aprovechando el recién estrenado plan de Merche, hicimos un circuitillo con subida incluida, campo a través, al Cerro del Ángel. Unos 11 kilómetros que no le sentaron mal, porque a la vuelta metimos caña, aprovechando la bajada. Yo me encontré algo mejor que en los días anteriores.
  5. Miércoles 30: me marqué un interval, pero tras un calentamiento largo. Yendo por la vía de servicio al Hotel Hidalgo fui realizando cambios de ritmo de 3´fuertes y 2´suaves, consiguiendo ir por debajo de 4´28´´, en algún kilómetro (de media incluyendo los 2´lentos). Así me salieron 6 kilómetros tal que así: 4´43´´, 04´35´´, 04´38´´, 04´28´´, 04´45´´ y 04´47´´, el último en la cuesta pronunciada de la vuelta, la cual me acabó de matar. Me quedé tan regular que decidí dejar de realizar cambios y el resto del entreno, los últimos 3 kilómetros, fueron suavitos, descalentando. Claramente una muestra de que mi estado de forma no es óptimo.
  6. Jueves 31: descanse, ahora no soy capaz de recordar la razón.
  7. Viernes1: nos habíamos inscrito al Trail Cueva Cabrera en La Guardia de Jaén, a disputarse el domingo, por lo que decidí hacer un entreno de tirada media, unos 11 kilómetros que hice por la zona del Camino de las Casas de Santa María. No me encontré mal del todo, aunque tampoco me exigí como para medir mi estado.
En cuanto a Merche consiguió respetar el plan, salvo por el hecho de no entrenar el viernes, debido al trail, e hizo unos 43 kilómetros. Por mi parte, sumando resulta una cifra muy discreta  de 57 kilómetros.