RELATOS

Una vez iniciado el movimiento supe que no habría marcha atrás, sería difícil regresar a aquello que fui. Hoy soy otro ser: curtido, compañero del esfuerzo, amante de mis kilómetros. Sólo el fin de mis días debería obligarme a parar: ese es mi pequeño sueño.

miércoles, 10 de junio de 2015

MARTES 9: EL TREN QUE POR FIN LLEGA Y NOS SACA DE LA ESPERA

"Esperas y esperas allí sentado a que pase el tren pero el tiempo corre y éste nunca llega. Justo cuando te levantas lleno de desamparo y comienzas tu marcha oyes a lo lejos el sonido agudo que anuncia su paso. ¡Se terminó la espera para siempre!"

El martes tocaba salir con Mercedes. La podóloga le había rebajado una de sus plantillas para ver si de esta forma cesaban las molestias en su pierna derecha. Hacía bochorno y amenazaba lluvía, de hecho había llovido en los alrededores de Valdepeñas pero se resistía la llegada del agua en mi pueblo. Comenzamos a correr con la idea de hacer una buena tirada de longitud media y ritmo alegre, pero con los dedos cruzados a la expectativa del resultado del retoque de Miriam, que así se llama la chica que le ha hecho las ortopedias a mi mujer. No necesitamos más que 2 kilómetros para relajarnos: la cosa funcionaba porque Merche no sentía la tirantez e iba bastante suelta, así que cogimos camino hacia el norte y lo continuamos a un ritmo claramente por debajo de 6 minutos el kilómetro. Merche iba un poco con "la lengua fuera", pero también se le veía contenta por no notar molestias. En el 5,5 giramos a la izquiera y agarramos un camino bastante liso donde mantuvimos el ritmo, y el regreso, por el Camino de Membrilla,  ya con el viento a favor se hizo aún más sencillo, pese a la pendiente positiva. Lo mejor fueron los últimos 3 kilómetros, ya bajando, con la lluvia cayendo y refrescándonos. Tardamos una hora y 9 minutos en realizar 11600 metros, que para Mercedes está muy bien teniendo en cuenta la falta de ritmo que tiene debido a tantos parones.


LUNES 8: ¡Y POR FIN LLEGÓ UN ENTRENO DE ESOS QUE DEJAN REGUSTO DULCE!

El domingo había probado a enlazar los dos últimos ojales de las NB 890v2 para ver si mejoraban mis sensaciones hacia ellas (he pasado del amor al casi odio en poco tiempo). Lo cierto es que con este sencillo acto pronto noté mucha más estabilidad y agarre a cada zancada. Hacía bastante calor y no estaba en máximos motivacionales que se diga, pero había que lograr romper la tendencia y conseguir realizar un entreno como Dios manda. Ah..., se me olvidaba, había otro handicap, había agarrado un resfriado tremendo y me sentía algo flojo y con la garganta agarrada, concluyendo: todos los aditamentos necesarios y suficientes para que resultara un desastre la sesión. Cogí rumbo a la Carretera de San Carlos tratando de ir a ritmo vivo, pero me costó calentar. De hecho pasé por el kilómetro 2 a un ritmo bastante desalentador de 5´20´´. La bajada a lo largo del Paseo del Cementerio me permitió aprovechar alguno que otro caballo extra de potencia y ya en la carretera logré equilibrar el ritmo; a decir verdad no estaba siendo tan duro como habría esperado. Llegué a la altura de la Finca La Gatera y giré a la derecha por un camino en pendiente ascendente dispuesto a realizar un circuito que diera la vuelta pasando por la parte alta de Las Aguas, llegando al Peral y de ahí a casa. Pese al calor, el engranaje comenzó a engranarse y noté comenzaba a moverme en ritmos cercanos a 4´15´´, y en cuanto a las zapatillas, inesperadamente comenzaba a reencontrarme con viejas situaciones de antaño, empezaba a reconciliarme con ellas (fue ese mismo modelo el que me llevó al 2:52 de Roma de hace dos años y pico). Alcancé la zona que baja al arroyo y bajé a todo lo que daban las piernas, luego remonté por un camino complicado en pendiente positiva y quizá fue ese el momento más complicado del entreno porque me costó mantener la cadencia. Llegué a la carretera de San Carlos del Valle nuevamente para luego coger el camino hacia el Peral con la idea de refrescarme en la fuente en cuanto llegase, y estaba feliz porque mantenía el ritmo sin ir cargado, yendo suelto. Pasé por delante de la fuente y la obvié como quién ignora a alguién con quien no se habla desde hace años y que se ha encontrado repentinamente en la calle al girar una esquina, y tomé el camino de casa con bastante sed y calor, pero con pilas suficientes para continuar con el buen ritmo. De ahí hasta el final tan sólo buenas sensaciones, aunque el calor y el hecho de no beber provocase el lógico malestar. Llegué a casa 1 hora y 12 minutos después, para recorrer 15.600 metros, a un ritmo medio de 4´34´´, en un circuito duro por las cuestas, con mucho calor, y encima tocado por el resfriado (llegué con la garganta totalmente reseca). Desde el kilómetro tres me moví en ritmo casi siempre por debajo de 4´25´´, lo cual se acerca a mi ritmo objetivo en maratón, y de piernas anduve sin molestias y bastante suelto, ¡que ya era hora!.

Recapitulando: entreno esperanzador con casi todas las condiciones adversas y sin embargo bien peleado y sufrido. Me queda la convicción de que no estoy tan regular como creía.

 

lunes, 8 de junio de 2015

DOMINGO 7: UN CIRCUITO DE OBTÁCULOS EN EL PARQUE

"El cambio me mueve, el movilismo hace que me sienta vivo. Lo contrario sería languidecer hasta morir"

De vez en cuando uno piensa en fórmulas que aporten algo de color a tanto entreno plano, sobre todo cuando de sesiones con mi mujer se trata. Y es que la pobre no tiene últimamente muchas más opciones que la de correr a ritmo moderado todo el tiempo. El domingo nos fuimos los dos en la moto, a eso de las 13 horas. La idea era hacer algo suave, pero también quería hacer un entreno que le aportase algo de fuerza y fuese divertido. Se me ocurrió que podríamos dar vueltas a un circuito rizado, con distintos terrenos, subiendo por encima de bancos de piedra, haciendo cambios de ritmo en zonas llanas, yendo entre los árboles y subiendo gradas, y como ya tengo medido uno de unos 750 metros pues no pusimos a ello. Aunque hacía calor el comienzo no fue malo, pero en la vuelta tercera mi mujer me dijo que estaba pasando calor, así que aprovechamos el paso cercano por una fuente para refrescarnos. La vuelta cuarta, quinta y sexta fueron claramente a menos, porque Mercedes se mostraba cansada y acalorada a partes iguales, y además ya comenzó a sentir la tirantez que en estos días le ha surgido (pensamos que por sus plantillas nuevas). Tras la sexta nos volvimos a refrescar, y pensaba hacer otras tres, pero haciendo la séptimo se vino totalmente abajo y decidí suspender el entreno, ¡qué bastante había sido ya desde los 19 kilómetros del día anterior!. Regresamos a casa donde ella se dedicó a estirar y yo hacer la paella dominical por petición popular.

El segundo día del plan fue asimilado con dificultades por Merche y para mi fue un aperitivillo. ¡Tengo que apretar porque si no será imposible ir rápido en Helsinki!


domingo, 7 de junio de 2015

SÁBADO 6: AHORA SÍ COMIENZA EL CAMINO HACIA LA MARATÓN DE HELSINKI

Helsinki, la coqueta capital finesa nos espera a mediados de agosto a Merche y a mi. Por segunda vez en nuestra vida viajaremos juntos a Escandinavia de turismo y nuevamente para disputar una maratón (http://www.helsinkicitymarathon.fi/) , como ya ocurriera en junio de 2012 cuando yo me inicié en esto de las maratones en Estocolmo. Pero han cambiado bastante las cosas en el transcurso de estos tres años: yo ya llevo en mis carnes 8 maratones sobre asfalto, una de montaña y a su vez varias ultras, osea que ya no soy un novato, aunque he de decir que quizá ahora le tengo más respeto a las maratones que antes, porque sé como se las gasta esta prueba; ¿y qué decir de mi mujer?, pues en 2012 correteaba de vez en cuando, poca cosa, pero por aquel entonces sólo pretendía ponerse un poco en forma. Hoy por hoy ya ha corrido 7 medias en un año, cuatro pruebas de montaña, dos de ellas por encima de los 21 kilómetros (una de las cuales 31). No sabría decir si hemos evolucionado, pero lo que está claro es que estamos más enganchados que antes, además, ahora solemos correr juntos...

Pues lo que venía diciendo..., Helsinki nos espera en el escenario que será la primera experiencia maratoniana de Mercedes, y no tenemos previsto hacer la carrera juntos, al menos esa es la idea hoy por hoy. Desde que Merche tomó la decisión esto no ha sido un camino de rosas para ella, más bien ha sido una carrera de obstáculos tamizada de un montón de lesiones y molestias que no nos dan la continuidad necesaria para preparar prueba tan exigente, y ayer sábado, a diez semanas para su día D, comenzábamos el plan definitivo sin muchas garantías de éxito, pero con mucha ilusión y empecinamiento.

Hablando de lo del sábado, difícil comienzo, tratando de sacar fuerzas para este inicio y hacerlo bien, y para empezar no había forma de madrugar, ¡con el calor que iba a hacer!. Finalmente desayunamos a eso de las 9 y media y a esa hora yo no tenía aún decidido qué iba a hacer, si mi tirada larga exigente o una salida con mi mujer. Finalmente elegí lo segundo, teniendo en cuenta que las plantillas le trajeron de cabeza el jueves y que por ello había descansado el viernes. Me cargué dos botellas con isotónica y sales en mi mochila y salimos los dos sin saber muy bien la distancia a recorrer (supeditada a que ella sufriera molestias que nos obligasen a dar media vuelta o que por el contrario pudiéramos realizar una digna tirada). Cogimos un camino hacia el norte, directos a la zona del Hotel el Hidalgo, a unos seis kilómetros y medio del pueblo. El comienzo fue esperanzador porque la pierna derecha no se le tensó como le ocurrió el jueves, la cadera tampoco surgió, pero no necesitamos muchos minutos para darnos cuenta de que el calor sí iba a ir machacándola, por lo que cada pocos minutos le iba dando de beber. Llegamos a la zona del hotel y lo cierto es que agarró una tremenda pájara debido a la temperatura, pero bueno, con ánimo y paciencia fue aguantando. Cogimos un camino que nos llevaba al Camino Carretas y al cambiar la orientación comenzó a correr una brisilla que hacía más llevadero el calor reinante. En el mencionado camino Merche se entonó un poco aunque también comenzó a notar la tensión en la pantorrilla provocada claramente por las nuevas plantillas. El dolor era soportable por lo que continuábamos sin más. El calor sí que fue desgastando a mi mujer, pero esto no me preocupa, le viene bien para hacerse más fuerte. Llegamos al Paraje del Peral con unos 13 kilómetros recorridos y mi mujer estaba en las últimas, con el piloto rojo, debido a la necesidad de refrescarse. Afortunadamente la fuente de agua fresca que allí hay permitió empaparnos bien; a su vez dejé lo que quedaba de isotónica en una de las dos botellitas y la otra la llené íntegramente con agua de la fuente. Partimos de allí con 6 kilómetros por delante, pero ya no era lo mismo, a Mercedes le había cambiado la cara y ahora iba más suelta. De ahí hasta casa completamos el entreno sin grandes incidencias, más allá del ataque con agua con el que combatió el calor, echándole sin miramientos todo lo que pude por encima. La tensión en su pantorrilla no se fue, pero al menos le dejó correr hasta el final y ¡pudimos completar por fin una tirada larga de 19 kilómetros hecha de un tirón!. 

Los estiramientos relajaron la pierna a mi mujer y tomamos la decisión de llevar la plantilla derecha a la podóloga para que la rebaje un poco, para ver si la adaptación es más rápida y sencilla.Lo bueno es que la cadera no le molestó nada de nada, y ojalá este comience a ser el final de esa lesión.

Para mi este entreno no me ayuda mucho, a un ritmo tan lento, así que por la tarde salí a correr al parque donde dí dos vueltas alegres e hice 6 series de 300 metros para comenzar a meter algo de ritmo. Regresé a casa muy acalorado porque el día nos estaba dejando más de 31 grados en el ambiente, y al menos podía decir que había acumulado algo más de 25 kilómetros, con poca intensidad, pero algo salvados con lo hecho por la tarde.



viernes, 5 de junio de 2015

JUEVES 4: SALIDA ACCIDENTADA. ¡AY LAS PLANTILLAS!

"Somos cabezones, empecinados, y no sé la razón, pero aunque nos estemos dando contra un muro, seguimos intentando atravesarlo. Así somos los corredores"

Segundo día en el que Mercedes iba a probar las plantillas, y flotaba en el ambiente cierto optimismo: ¡vaya por Dios", como no caí: si se trata de mi mujer y el running no se puede relajar uno porque casi siempre pasa algo. íbamos hacia el parque y tras no haber corrido más de 600 metros Mercedes sintió un fuerte pinchazo en el pie, que le dejaba prácticamente sin la posibilidad de correr. Estuvimos parados unos minutos hasta que decidimos seguir para ver si se le pasaba. El dolor apenas remitió al principio pero ella siguió corriendo. Dimos una vuelta al parque y el dolor se le subía por el gemelo, pero podía controlarlo a pesar de la molestia. Se quitó la plantilla derecha y siguió corriendo, pero al final decidimos que debía ponersela ya que se ese dolor era adaptativo entiendo que habría que sufrirlo. Cogimo un camino que nos llevó a la Carretera de Daimiel y por la misma fuimos de vuelta de nuevo al parque. El dolor remitia una pizca en alguna ocasión pero no se le iba. En el parque de nuevo dimos una vuelta más y le aconsejé que fuera más de puntera, más echada hacia delante. Esto pareció favorecerle y así llegamos a casa en un entreno muy accidentado. Ocho kilómetros y medio muy malos, que a mi no me sumaron y a ella lo único que hicieron fue fastidiarle.


MIÉRCOLES 3: SI ENTRENO CON CALOR, ¿ME HARÉ MÁS FUERTE?

"Más abajo de ahí no hay nada, ya no has de preocuparte..., sólo cabe subir"

Una de las ideas que rondan mi cabeza últimamente es que sin en Helsinki nos encontrásemos con los teóricos 15 grados de media que se esperarían a mediados de agosto, el hecho de entrenar en pleno junio, julio y parte de agosto, aquí, en plena Mancha y con el calor que está haciendo, en teoría nos tiene que hacer más fuertes, ¿no?. El miércoles no rebosaba de ganas por salir; además había establecido esta semana como de transición, sin tener que hacer gran cosa..., un pequeño punto de inflexión; sin embargo salí a correr, como siempre. Pretendía hacer el circuito de los Cerros de la Aguzadera no sin antes subir por el camino empinado a lo alto del Angel, y eso hice. El calor no era insoportable pero yo no es que fuese muy suelto. Necesité más de 35 minutos para encontrar sensaciones algo más positivas, justo cuando ya regresaba por el camino asfaltado de Membrilla. Sumé casi 11 kilómetros que se sumaban a los algo más de 12 del día anterior, 23 kilómetros en los que se podía decir que había cumplido.


MARTES 2: DOLORIDOS COMENZAMOS OTRA SEMANA

"Tras esas vicisitudes solemos regresar al camino inicial en un reiniciar constante. Pareciera que estamos programados para repetir una y otra vez errores y aciertos. Por ello nuestra inquietud es movernos por sitios distintos y tratar de no regresar a la casilla de salida"

No fueron muchos kilómetros lo de Alpandeire, pero la carrera fue lo bastante dura como pasar factura muscularmente, especialmente a Mercedes. Afortunadamente no le había dejado secuelas en su cadera y eso era una noticia esperanzadora, como también lo era el hecho de que le hubieran llegado sus plantillas nuevas (sus primeras plantillas). Así que tenía que salir a probarlas. Yo me fui por mi cuenta y por tanto ella por la suya, porque teníamos pretensiones distintas: yo incluir un entreno de calidad tras el descanso del lunes, ella, según lo comentado, mover un poco las piernas y sobre todo sentir cómo conseguía correr con ese añadido ortopédico. 

La gran alegría y disfrute del domingo, con la carrera de mi mujer pronto fue quedando atrás y en mi cabeza giraba constantemente la idea de que a dos meses y medio para Helsinki no me siento preparado para dejarme la piel allí. Sin embargo esto es algo que ya he sentido en otras ocasiones y que llegado el momento de la verdad uno se olvida de todos estos sentimientos y la carrera te pone en el lugar que te corresponde independientemente de lo que pienses o dejes de pensar. Me esforcé por sacar adelante un interval de mediana intensidad por la zona del Peral, eso sí, con bastante anarquía en cuanto a la precisión de los cambios de ritmo, como si fuera más un fartkek que un interval. Las NB 890 v2 definitivamente me han dejado de gustar, ¡quien lo iba a decir!, pero tengo que gastarlas y de vez en cuando las uso para entrenos de intensidad, como era el caso; y como últimamente me pasa no me sentí a gusto con ellas. A pesar de esas sensaciones la sesión no se desarrolló mal, y quizá el mayor inconveniente fue el calor que hacía, que me obligó a hacer una parada técnica en el Peral, para refrescarme bien. Llegué a casa en aproximadamente una hora y sin poder concluir que hubiese sido un buen entreno, ¡pero al menos metí intensidad!

Estaba estirando cuando llegué Merche de su probatura y pronto supe que no se le había dado mal. Sólo había hecho 6 kilómetros y medio bastantes suaves pero la cadera no le había molestado y la última parte se había sentido bien.

Nos íbamos a dar unos días antes de comenzar el definitivo plan hacia Helsinki, previsto su inicio el sábado el 6.