RELATOS

Una vez iniciado el movimiento supe que no habría marcha atrás, sería difícil regresar a aquello que fui. Hoy soy otro ser: curtido, compañero del esfuerzo, amante de mis kilómetros. Sólo el fin de mis días debería obligarme a parar: ese es mi pequeño sueño.

domingo, 12 de abril de 2015

SÁBADO 11: 22 KILÓMETROS DE LOS QUE TE DEJAN IMPASIBLE


El sábado tocaba de nuevo "dar el callo", es decir, tocaba tirada larga a ritmo más o menos exigente. Me calcé las NB 890 V2 y sin marcarme un circuito, pero esta vez con el crono, me fui con la intención de que me saliera una buena tirada. Los inicios fueron mejores que en los días anteriores: más o menos suelto pero sin el ritmo que buscaba, y las zapas está claro que no son las Mizuno Wave Precision, a las que tan bien me había acoplado. Avancé por el Camino de Membrilla improvisando sobre la marcha el circuito a desarrollar. Llegado al kilómetro 7 giré a la derecha con la idea de 500 metros más adelante coger el Camino Carretas hacia el Paraje del Peral. Lo que hasta entonces había sido ligera llovizna se convirtió entonces en "lluvia caladera", pero como iba con camiseta interior la sensación no fue mala, más bien al contrario. La sesión se iba desarrollando sin problemas, sin incidencias, diría que incluso con buenas sensaciones, pero sin el ritmo de otras veces. Atravesé el Paraje del Peral y me dirigí a la zona alta del mismo buscando la Carretera de San Carlos para luego bajar por los caminos que me llevan a la Finca La Gatera. Con el paso de los kilómetros no noté ir más cargado, ni ir peor, más al contrario, me encontraba bien, pero sabía que el ritmo no iría por debajo de 5´en su media. Tramité lo mejor que pude la dura cuesta de 400 metros que hay a 2 kilómetros de la finca y llegué a la misma para coger la Carretera de San Carlos ya dirección a casa. Llegué entero, sin problemas, en 1 hora y 50 minutos y estiré todo lo bien que pude. Luego por la tarde pude medir el circuito y me salieron 22 kilómetros justos, es decir, a 5´justos de media. No fue un gran entreno pero me quedo con que al menos lo rodé de forma constante y sin incidencias: 



sábado, 11 de abril de 2015

VIERNES 10: ESTAS SEMANAS TAN RARAS TAMBIÉN SUMAN Y LLEVAN A HELSINKI

La experiencia acumulada, sea mucha o poca, me dice que en el camino hacia una maratón uno se encuentra de todo, y la mayoría de lo que te aparece en ese tránsito no es bueno especialmente. Exponemos a nuestro cuerpo y a nuestra mente a demasiado estrés y obligaciones, porque en realidad no hay otra forma mejor de prepararse para una prueba tan dura; de no ser así el día D no podrás disfrutar de la siembra recogida. Esta semana había sido de esas que no satisfacen, ni por la parte de Mercedes ni por la mía. En su caso porque le habían reaparecido las molestias y en el mío porque muscularmente no me hallaba muy allá y no sentía la chispa de semanas atrás (¿tendría que ver el hecho de haber jubilado las zapas Mizuno?). El caso es que si el cuerpo no me pedía mucho esfuerzo, lo mejor era no castigarlo, que hay que saber escucharle. Así que volví a salir con Mercedes, con la idea de hacer un entreno corto y suave. Casi anocheciendo y sin frontal nos fuimos hacia el Restaurante La Aguzadera y no necesitamos más de 10 minutos para que mi mujer comenzase a sentir sus primeros pinchazos (¡estamos listos!). Tomamos la vía de servicio de la izquierda sentido Madrid y pronto cogimos el camino irregular que rodea por detrás del Cerro de la Aguzadera y que acaba terminando en el carreterín de la Carretera de Daimiel. Fue en este carreterín, a poco más de 3 kilómetros de casa, cuando aumentamos un poco el ritmo y la cosa mejoró, aunque sé que ella no iba bien por los motivos expuestos. Ocho kilómetros y medio que me han permitido rozar los 90 en esta aziaga semana y a ella le han llevado hasta los 53,5, que no está mal teniendo en cuenta las circunstancias.

JUEVES 9: REGRESAN LOS PROBLEMAS PARA MERCEDES

Mi mujer me tiene muy preocupado porque no acaba de superar sus problemas, que son más que molestias, en la zona del pubis (cadera, ingle, glúteo). Llevaba unos días en los que habíamos atisbado la esperanza de que lo estuviese superando, y tras haber hecho su récord de kilómetros semanales, 58, se estaba encontrando mejor, pero parece ser que ha sido un espejismo porque el jueves regresaron las malas vibraciones. Antes de salir nos había caído una tremenda granizada que un poco más y da al traste con nuestra sesión, pero afortunadamente había dejado de llover, y en su lugar quedó un estupendo olor a tierra y hierba mojada, a primavera mojada en su todo su espléndor. Pero todo esto no fue suficiente, ya que a los cuatro kilómetros de salir y yendo por el camino de la Vega comenzó a sentir pinchazos en la zona antes mencionada. Pero como está acostumbrada siguió, aunque bastante condicionada por ello. A la vuelta, por el Camino del Peral la pendiente a nuestro favor le ayudó a atenuar un poco la molestia y la cosa no fue a más. 10.500 metros a ritmo suave, que para mi ayudaron a sumar y a ella a crearle dudas.


MIÉRCOLES 8: HACIENDO FARTLEK SUAVE PORQUE NO ME HALLABA PARA MUCHO

Conforme se estaba desarrollando la semana se podría decir que arrastraba problemas desde el fin de semana, y es que lo del sábado me ha estado pasando factura muscularmente, y no es que fuera gran cosa lo hecho, pero...

Así que presionado por el hecho de tener que meter una sesión de calidad, y sin tener claro que zapatillas ponerme (acababa de jubilar mis viejas y maltrechas Mizuno Wave Precision), tuve que decidir entre las Mizuno Wave Sayonara que me acaban de llegar y las NB 890v2 que tenía reservadas para Helsinki. 

Así que sin muchas ganas, cogí dirección al carril bici que transita paralelo a la Carretera de La Solana con la idea de ir por asfalto esos primeros metros. La sensación con las zapas no comenzó siendo idílica, y mira que con este modelo he corrido a mi mejor nivel, pero es cierto que no son unas zapatillas con las que suela entrenar, nunca me he sentido totalmente bien en mis sesiones con ellas. En el camino del Peral la cosa no mejoró, más bien al contrario, no sentía mucha estabilidad. Atravesé la carretera para buscar el camino que me lleva a la Vega y comencé con los cambios de ritmo, y la cosa siguió igual: iba algo forzado, aunque es cierto que fue ponerme a imprimir más ritmo y las zapas se sienten de otra forma. En cualquier caso era yo el que no estaba dando la talla. Fui cambiando a razón de 2´fuertes y 3´suaves, y regresé por el camino antes mencionado sin grandes florituras. Luego subí hasta el Camino de Membrilla y tomé el mismo hacia el pueblo para luego desviar hacia la Avenida de las Tinajas, y lo que sí conseguí fue alargar en el tiempo esta sesión casi desagradable pero también efectiva. Al final 12.150 metros y no sé en qué tiempo porque no me interesaba saberlo.


MARTES 7: 2*3000 EN EL PARQUE CON MERCEDES

No acostumbro a realizar series, no me gustan. Sin embargo las hicimos el pasado martes  y como dice el refranero "es fácil disparar con la pólvora del rey", y es que así cualquiera, corriendo al ritmo de mi mujer no son tran traumáticas las series. Dimos tres vueltas a buen ritmo para ella, una media de 5´30´´ y lo llevó bien. Tras esto no paramos para recuperar sino que hicimos otros kilómetro esta vez suave, y tras esto otro 3000 que salió esta vez a una peor media, de 5´35´´, porque Merche estaba cansada y además su ingle había comenzado a quejarse. Regresamos suavito a casa y nos salieron 10 kilómetros bien empleados nuevamente para ella, y poca cosa para mi, pero no me importó, aún estaba cansado del duro fin de semana.



Resultado de imagen de hacer series de 3000

LUNES 6: LAS CUESTAS LE SENTARON BIEN A MERCHE

El lunes también fue festivo, así que aprovechamos que hizo un día fresquito pero agradable para irnos los cuatro al Paraje de las Aguas a hacer un picnic. Tras un largo paseo y regreso a casa, Merche y yo hicimos un poco de tiempo hasta que nos cambiamos y nos fuimos a correr. Subimos el Cerro del Ángel campo a través y Mercedes lo hizo de un tirón, la mejor vez que le he visto subir por esta senda que llega a tener un 25% de desnivel positivo. Bajamos por el carreterín unos 700 metros y luego subimos los 250 metros de la senda que da al Norte, y de nuevo mi mujer dio la talla; volvimos a bajar por el carreterín y repetimos la subida de nuevo para volver a bajar por tercera vez por el carreterín y una vez en la falda del cerro cogimos la vía de servicio de la AIV sentido Madrid para volver a casa por los Cerros de la Aguzadera. Mercedes iba muy fresca y por fin sin molestias, así que pudimos meter una marcha más y bajamos por el Camino de Membrilla a buen ritmo. Al final 11,60 metros bien empleados en lo que fue un muy buen entreno para ella y una sesión regenerativa para mi.


jueves, 9 de abril de 2015

DOMINGO 5: 15 KILÓMETROS AL ANOCHECER

Tras la batalla muscular que libraron mis piernas el sábado, el domingo hubo que salir a regenerar, es decir, una especie de entreno suave con el único objeto de descargar. Fue echar a correr y en seguida noté que me encontraba bastante cansado, así que me lo tomé sin prisa, pero sin pausa, aprovechando que las tardes se alargan, afortunadamente para nosotros. A partir de la media hora de carrera pude encontrarme mejor y apreté un poco. Había que cruzar varios caminos de este a oeste hasta llegar a la vía de servicio de la Autovía AIV. Los últimos kilómetros fueron los mejores, a pesar de la pendiente positiva y justo llegué a casa con la sensación agradable de haber resuelto las tareas pendientes. Unos 15 kilómetros que sumaban a los casi 21 del día anterior; no ha sido un fin de semana de "altos vuelos" pero hay que entender que se ha visto perjudicado por las vacaciones