RELATOS

Una vez iniciado el movimiento supe que no habría marcha atrás, sería difícil regresar a aquello que fui. Hoy soy otro ser: curtido, compañero del esfuerzo, amante de mis kilómetros. Sólo el fin de mis días debería obligarme a parar: ese es mi pequeño sueño.

sábado, 7 de marzo de 2015

VIERNES 6: ENTRENAMOS OTRA VEZ JUNTOS

Ayer viernes, como es de costumbre, tocó cerrar la semana, otra de 90 kilómetros, ¡y ya van un montón!. Salí con Mercedes con la idea de realizar una sesión corta y no muy intensa, así que fuimos hacia el norte, pero sin alejarnos mucho, y cogimos finalmente la vía de servicio de la AIV para ir al Parque Cervantesm y allí dimos dos vueltas y derechos a casa. Un total de 8,3 kilómetros que a mi mujer le sirvieron para cerrar una buena semana como preámbulo a su 10.000 en Ciudad Real de mañana domingo. Yo he decidido no correrlo, porque estoy en otra batalla y hasta la Media Maratón de Bolaños de dentro de dos semanas no me toca "batirme el cobre".

Tras una buena sesión de estiramientos en casa, comprobamos como Mercedes no dejaba de estar cargada, y es que aún no logra llevar bien eso de correr 5 veces en una semana.


viernes, 6 de marzo de 2015

JUEVES 5: CUESTAS TOCAN: ¡TÚ LA LLEVAS MERCEDES!

¡A fortalecer las piernas de mi mujer!, esa es la consigna. Ella dice que siente sus piernas más fuertes, incluso con más volumen. Yo le digo que eso es bueno, que necesitará unos buenos músculos que den la talla en la capital finlandesa. Por ello el jueves tocaba ir al Angel y subirlo dos veces. Ya en el comienzo de la primera ascensión le dije "adelante, tú la llevas" y le dejé la iniciativa. Subió muy bien demostrándome nuevamente su buen estado de forma y sus progresos. La bajada tuvo accidente incluido y es que me torcí el tobillo izquierdo al pisar una piedra, pero todo quedó en un susto tan el dolor intenso inicial. La segunda subida la hizo mejor si cabe y hubiésemos seguido haciendo subidas, pero era casi la hora de la cena así que bajamos a buen ritmo y llegamos a casa yendo por debajo de 5´25´´ sin que se le notase excesivamente el esfuerzo. 9500 metros que suman y mucho. Para mi un entreno regenerativo a las puertas de terminar la primera semana de este nuevo plan, y ya he perdido la cuenta de las sesiones que llevo. Si todo va bien lograré correr otros 90 kilómetros esta semana. Para Mercedes unos buenos días también, corriendo sábado, domingo, martes, jueves y hoy hará lo propio. Rozará los 50 kilómetros y habrá sido un paso adelante, porque hemos metido bastante intensidad en estas últimas sesiones. Poco a poco va llegando al momento en el que habrá que añadir más kilometraje aunque sea a menor ritmo.


MIÉRCOLES: CORRIENDO CASI SANGRO

En la onda de estas últimas semanas, los lunes y los miércoles son duros, intensos, y este no iba a ser menos. Fui al parque con la ide que al final llevé a cabo: interval de 1500 metros fuertes intercalados con 500 más suaves, pero nunca lentos. Tenía que repertir el ciclo 3 veces, es decir, un total de 6 kilómetros y ya desde el primer cambio noté como las piernas no iban tan sueltas como me hubiese gustado, pero aún así me exigí y pude iniciar la segunda con ganas y más fuerza aunque me dejase tocado para la tercera que fue dura pero buena. En cuanto al ritmo no sabría decir porque lo hice con el reloj apagado. De ahí a casa dando un rodeo por la vía de servicio de la AIV para un total de 10,7 kilómetros. En casa una buena sesión de estiramientos para contrarestar la carga, pero bien, todo bien, con la certeza de una buena asimilación.

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MARTES 3: EXPRIMIENDO A MERCHE

Como si de un limón se tratase mi mujer se dejó exprimir en la sesión del martes. De noche como casi siempre, fuimos a muy buen ritmo por el carreterín que sale del Polígono Industrial y va a la Carretera de Daimiel. Una vez en la misma regresamos al pueblo, pasamos por el parque y a casa. Buenas sensaciones pasra ella que fue la que forzó. Yo no iba muy a gusto, no tenía ganas de correr, pero a poco me fui entonando. Nos salió 51 minutos en algo menos de 9,5 kilómetros.


martes, 3 de marzo de 2015

LUNES 2: HACIENDO CUESTAS Y CORRIENDO CON EUFORIA

Si hay un recuerdo que, como corredor, me gustaría que no se borrase jamás son los últimos 10 kilómetros de la pasada Madrid-Segovia, donde saqué fuerzas allí donde probablemente no había mucho de forma que mis extremedidas se pusieron a pistonear de verdad, sintiéndome inesperadamente bien, yendo veloz en la oscuridad y encontrando unas sensaciones increibles tras llevar más de 90 kilómetros en mi cuerpo. No llevaba el Garmin encendido puesto que se me había muerto kilómetros atrás y mi enemigo, por tanto, no era ni el crono ni el tiempo a realizar, tampoco lo eran mis contrincantes, de hecho, ahora que lo pienso no tenía enemigo que batir, tan sólo me movía a todo lo que me daban las piernas porque estaba sobreexcitado y hacerlo multiplicaba mi placer. Pues bien, ayer ocurrió algo parecido; tocaba hacer cuestas en el Cerro del Ángel y no pretendía ir rápido, ya que el sábado y el domingo me había aplicado demasiado en dos sesiones bastante exigentes; por ello comencé el calentamiento a un ritmo relativamente suave, pero en seguida me ví yendo rápido, porque me lo pedía el cuerpo y no podía bajar el pistón. Así que llegué a la falda del cerro y pensé que la subida la haría más tranquila, "no hay prisa", pensé, sin embargo de nuevo mis piernas desobedecieron a mi cerebro y me puse a subir "a todo trapo". Sin embargo el hecho de forzar en la ascensión me hizo sentir aún mejor. La primera bajada tampoco me permitió relajarme y andaba temiendo que en la segunda serie pegase un petardazo. Pero como estaba disfrutando como un enano sin poderme creer lo bien que me encontraba, subí a todo tren y la bajada la hice a tope a un a riesgo de que uno de mis tobillos terminase doblado en un hoyo, algo que afortunadamente no ocurrió. Pensé ya abajo que la sesión podía darse por bien empleada y que los 6 kilómetros que restaban debía hacerlos a trote suave que permitiese descansar a mis piernas, pero éstas que son mías debieron leerme pensamientos tan conservadores y decidieron ir de autónomas trabajando a destajo en la bajada de la vía de servicio de la AIV sentido Madrid. Creía que se me iba a salir una de las caderas cuando alcancé el camino de los Cerros de la Aguzadera pero esto tampoco sucedió. El caso es que en la tierra no aflojé y no me preocupé de las piedras ni de las irregularidades del terreno, así que bien pronto me ví subiendo por el camino que desemboca en el de Membrilla con una cadencia que para mi era de locos. Continué disfrutando ya en la bajada sobre el asfalto por el camino mencionado y eso de ir rápido te permite que no te des cuenta y pronto te halles en casa. Lo único negativo, pero no mucho, fue que ya llegando se me cargó la parte de atrás de la rodilla izquierda, mi pierna buena en la que no suelo tener nunca problemas. No me asusté y mantuve el ritmo hasta la puerta de casa. Juraría que tarde 54 minutos en recorrer 12,5 kilómetros en los que se incluyen las dos subidas (200 metros de desnivel positivo), pero no estoy seguro, porque en todo momento llevé el crono apagado. Y de ahí el paralelismo con la Madrid-Segovia: ayer corrí como alma que lleva el Diablo sin pensar ni en el crono, ni si quiera en meter intensidad en el entreno, tan sólo lo hice llevado por la emoción o por cualquier desajuste químico que provocó esa euforia mental. Menos mal que las piernas respondieron....

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DOMINGO 1: ASÍ ME GUSTA COMENZAR LOS PLANES Y TAMBIÉN UN NUEVO MES

Un montón de días esperando que terminara el plan y así poderme tomar el fin de semana de descanso y resulta que llega el sábado, totalmente con los deberes hecho, pero ni descanso ni hago un entreno light; más al contrario, me casco una buena media maratón por caminos. Es más, como no tuve bastante con esa jornada matinal, en la mañana dominical decidí volver a salir, para regenerar no más. Sin embargo ya puestos en faena me doy cuenta más pronto que tarde que lejos de regenerar estoy "dándole otra vez cera" al cuerpo. Y como me encuentro bien y da gusto correr con el solecito voy alargando y alargando el circuito de forma que lo que iba a ser una tiradilla suavita de unos 13 kilómetros y pico se convierte en una más que digna tirada de más de 18 y a un ritmo medio por debajo de 4´58´´. Y a eso hay que sumarle la segunda parte de la tirada hecha a un ritmo constante de más o menos 4´25´´ y sin sentir en ningún momento que fuese forzando. Motivos para ser optimista hay, pero me han pasado ya tantas cosas que ni tocar madera, ni ser prudente ni leches, tan sólo entreno y lo cuento; lo que luego ocurra en el día D será harina de otro costal. En cualquier caso siento que mi estado de forma está subiendo por momentos y por calidad estas están siendo quizá las mejores semanas que recuerdo desde que comencé a correr hará cuatro años y medio.

Despido el fin de semana con un inusitado inicio de plan, que tenía previsto su comienzo ayer lunes, pero resulta que no sólo se ha iniciado sino que en tres días: sábado, domingo y lunes he enganchado tres buenos entrenos con 52 kilómetros muy pero que muy bien empleados.

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Por cierto, el año pasado a estas alturas estaba bastante decepcionado por mi participación en Sevilla, sin duda la peor de todas las maratones que he disputado, sin contar Valencia 2012. Decidí autocastigarme poniéndome las pilas al participar en el 10.000 de Mocejón (38´largos), el 10.000 de Ciudad Real (39´ y pico) y la Media Maratón de Bolaños (1 hora y 26 minutos); no me dejó buen sabor de boca ninguna de las tres pruebas constatándose que no me hallaba en mi mejor momento, aunque de las tres la media fue mi mejor participación. Este año he optado por no competir apenas de cara a Helsinki, aunque me inscribiré si no ocurre nada raro a la media de Bolaños y trataré de medir sensaciones y ver dónde estoy, aunque lo más probable es que no lo planteé como una carrera competida a tope desde el comienzo.

 
 




domingo, 1 de marzo de 2015

SÁBADO 28: DESPIDO FEBRERO LLENO DE ESPERANZA

Una vez terminado el primer plan de los tres que va a costar recorrer mi largo camino a Helsinki, comenzaba la segunda planificación con la duda de si debía tomarme un descanso o no. Pero ayer sábado hacía un día fabuloso para salir a correr y después del duro invierno, de las mallas, camisetas interiores y un sinfín de accesorios dispuestos para engañar al frío, no podía desaprovechar la oportunidad de llevar a cabo un entreno tan sólo con una camiseta y un pantalón corto. Así que unos minutos antes de las 12 del mediodía salí por la puerta de casa con la idea de realizar una media maratón recorriendo el circuito que yo denomino "El de la Shell de la autovía". Consiste en coger la vía de servicio de la AIV sentido Madrid, llegar a esa estación de servicios, tomar el Camino Carretas hasta la Carretera de La Solana, bajar hasta el Peral, atravesarlo y de ahí a casa. La primera parte del circuito fue un poco desagradable porque el viento soplaba de cara y sin ser muy molesto no me dejaba desarrollar el ritmo que quería. Además, no había entrado en calor del todo, no porque hiciese mala temperatura, sino porque la máquina no estaba aún bien engrasada. En cualquier caso fui llevando una media en torno a los 5´el kilómetros. Lo sé por la hora en la que pasé por la gasolinera, y no por el tiempo del crono ya que lo llevaba apagado. Por el Camino Carretas la cosa cambio y mucho ya que comencé a disfrutar del entreno, con las piernas sueltas y yéndome a un ritmo que se iba acercando a mi ritmo objetivo, 4´10´´, lo me hacía bajar la media. Lo que en otras ocasiones se me hacía largo y pesado en este día no fue tal, de forma que alcancé el Peral con bastante ritmo y muy bien de piernas. Decidí dar un pequeño rodeo en lugar de subir directamente al Camino del Peral, de forma que atravesé el paraje yendo a "la pradera" como la conocemos, y desde ahí subí por el camino asfaltado y empinado que me lleva al caminillo "sin nombre" y que finalmente acaba cortando al del Peral. Las sensaciones siguieron siendo bastante positivas y cuando la pendiente se puso a mi favor metí una marcha más lo que aceleró los acontecimientos y casi no me enteré de que llegaba a casa. 

Los entrenos me están dejando pistas sobre mi estado de forma, pero sólo son eso, pistas. Ayer pude hacer sin forzar, y yendo suave en el primer tercio, 1 hora y 39 minutos para recorrer 21350 metros. Podría haber seguido otros 10 kilómetros al ritmo que había adquirido, que era muy vivo, ya que sobre todo en el último tercio me moví prácticamente en el ritmo objetivo de la maratón, 4´10´´. La media de 4´38´´ es para mi muy buena y ahora lo único que busco es conseguir alargar mis tiradas consiguiendo ritmos similares o incluso mejores. Para ello tengo 5 meses aún. Uno de mis enemigos principales será el calor del verano, allá por junio y julio, meses vitales en la preparación de esta maratón.

En casa volví a estirar bien, con cero molestias y con ganas por la tarde de volver a salir, pero decidí contenerme. Por su parte Merche salió a realizar 3 series de subida al Cerro del Ángel por el carreterín, un total de 11 kilómetros que le sentaron bastante bien, según me dijo.