RELATOS

Una vez iniciado el movimiento supe que no habría marcha atrás, sería difícil regresar a aquello que fui. Hoy soy otro ser: curtido, compañero del esfuerzo, amante de mis kilómetros. Sólo el fin de mis días debería obligarme a parar: ese es mi pequeño sueño.

lunes, 7 de abril de 2014

VIERNES 4: LA SEMANA SE REMATA CON CALIDAD

No acostumbro a meter intensidad los viernes, pero en esta ocasión había decidido descansar el sábado ya que ibamos a viajar primero a Linares, a dejar a los niños, y luego a Madrid para nuestra cita con la Media Maratón Villa de Madrid. Por tanto, ya casi a la noche me fui por el circuito de detrás de los Cerros de la Aguzadera a un ritmo alto con el fin de seguir con mis planes de no dejar de realizar entrenos de índole anaeróbico durante todos estos meses. Así que moviéndome por debajo de 4´30´´ el kilómetro llegué al pie del citado cerro tras 6 kilómetros intensos. Una vez allí apreté los dientes y subí a buen ritmo por la carretera, sin frontal y medio a oscuras. La bajada se hizo más peligrosa, porque el terreno es muy irregular a pesar de conocerlo bien. El regreso a casa lo hice soltando zancada y disfrutando bastante de un entreno atípico por el día en el que fue realizado. Finalmente 10,4 kilómetros y bastante satisfecho.

JUEVES 3: OTRO ENTRENO SUAVE CON MERCHE

El pasado jueves tenía Merche su último entreno antes de su cita con su primera media maratón. Yo había hecho mis deberes el día anterior con los 22,5 kilómetros hechos a buen ritmo, por lo que me podía permitir un trote regenerativo, así que nos fuimos los dos al parque y allí dimos unas cuantas vueltas para luego regresar a casa dando algún rodeo que otro y todo para que nos salieran los 8 kilómetros que buscaba. 


jueves, 3 de abril de 2014

MIÉRCOLES 2: DE VEZ EN CUANDO APARECE MI MUSA

Ya ni recordaba que tenía una musa que venía a acompañarme de vez en cuando. Tras un duro día de trabajo, con comida copiosa incluida, llegué a casa reventado y sin muchas ganas de correr, pero me autodiscipliné decidiendo realizar una tirada larga para conseguir enderezar la semana que estaba saliendo floja de kilómetros. Me vestí y me fui, con el frontal bien puesto por si acaso se me hacía de noche, y vaya si se me hizo. Cogí el circuito que llamo el de Sierra Prieta porque bordea la zona para regresar por el camino que tras atravesar la Carretera de Daimiel te deja en el Hotel el Hidalgo. El comienzo no fue muy halagüeño y sin embargo no llevaba mal ritmo del todo. Cuando enfilé el primer camino ya llevaba una media de 5´10´´ aproximadamente, pero conforme fui entrando en calor las sensaciones fueron creciendo y comencé a experimentar cosas que ya creía casi olvidadas. Entendí que mi musa estaba allí conmigo y me sentí corredor. Por el camino de vuelta imprimí una marcha más y me puse a 4´30´´-4´35´´ aproximadamente y no dejé ya esa velocidad de crucero. Llegado al puente de la autovía decidí alargar la tirada y seguir por el camino que me llevaba a la Sierra del Peral, ya anocheciendo, para luego regresar por el Camino de Membrilla, donde sentí el viento en contra y la pendiente positiva, pero por una extraña razón las piernas iban bien, aunque las sintiera algo cargadas. El ritmo apenas decreció y cuando alcancé la zona de asfalto y la pendiente negativa bajé con buena zancada y sin descomponerme para llegar a casa tras 22.500 metros y una hora y 49 minutos, incluso todavía con ganas de seguir corriendo.

Fue un muy buen entreno y encima totalmente inesperado.


SEGUNDA SEMANA PLAN ESPECÍFICO PARA LA QUIJOTE-LEGEND

La segunda semana fue buena en cuanto a kilómetros acumulados: 92, y también en cuanto a calidad, con mucha acumulación de kilómetros en el fin de semana, no en vano hice una media maratón a ritmo suave con Merche el sábado 10, el domingo 11 volvía a realizar otra media, esta vez competitiva, de la cual salí relativamente contento, porque la disfruté y conseguí mantener el ritmo, aunque la marca no fuese gran cosa, 01:26. El lunes corrí en el descanso del trabajo en Manzanares bastante suave y noté las lógicas molestias del esfuerzo acumulado, el martes salí con Mercedes para realizar otro rodaje regenerativo de otros 9 kilómetros y el miércoles tocó meter intensidad realizando un entreno completo con interval y gradas en alternancia. El jueves salió un fartlek suave con Mercedes en el parque y el viernes hice cuestas de intensidad moderada en el Cerro del Ángel. Puedo estar satisfecho del ciclo:


MARTES 1: RECUPERANDO CON MERCHE

Salimos muy tarde el martes por la noche a correr. Yo tenía un resfriado considerable y hasta última hora estuve dándole vueltas al hecho de salir o no a entrenar, pero finalmente encontré la motivación en correr con Mercedes. Decidí realizar lo que sería para ella una tirada larga de más de 12 kilómetros consistente en ir por la vía de servicio de la IV hasta el Hotel el Hidalgo, cruzar el puente y regresar por un camino de vuelta que acaba en la vía de servicio del sentido contrario. La ida fue yendo bien, a ritmo tranquilo pero poco a poco fuimos acelerando hasta ir por debajo de 6´el kilómetro. El regreso se hizo más duro debido al ritmo y sobre todo a las cuestas, y fue en la última y más empinada donde mi mujer lo pasó regular, pero finalmente se recuperó bajando hasta llegar a casa a buen ritmo. Nos salió una hora y 14 minutos para realizar 12.300 metros. Prácticamente una pizca por debajo de los 6´el kilómetro de media.


martes, 1 de abril de 2014

LUNES 31: HACER UN ENTRENO INTENSO CUANDO NO APETECE

Realizar un entreno sacrificado cuando a uno no le apetece. Esa historia ya la conocemos, ya nos la han contado. En esa tesitura me vi ayer, sin ganas ni tan siquiera de correr. Sin embargo tenía un buen aliado a mi favor, el buen tiempo que hacía y que las tardes se alargan. Así que todo consistió en hacer propósito de no pensarlo mucho, cambiarme de ropa y salir a correr. También ajusté a mi muñeca el Garmin, que me tendría que marcan los ritmos, muy a mi pesar. Salí suave, ¡y tanto!, 05:45 el primer kilómetro; hubiera jurado que iba a 5´el kilómetro. Las piernas, sobre todo la derecha, sin la soltura necesaria, con molestias. Suerte que fui entrando en calor y fui bajando los registro hasta que ya en el kilómetro cuarto me puse por debajo de 5´. A partir de los 25 minutos comencé con cambios de ritmo de 2´fuertes y 3´suaves, pero no mucho. Se hicieron bastante pesados porque el cuerpo no me pedía realizar esos esfuerzos, pero aún así fui cogiendo ritmo, de forma que la media de los kilómetros durante el interval bajó moviéndose entre 4´30´´ y 4´40´´. Regresé por vía de servicio de la IV con las piernas bastante cargadas y casi sufriendo, pero aún así continué con los cambios. La cuesta de los Cerros de la Aguzadera picó un montón y tuve que esperar a la bajada hacia casa para tener mejores sensaciones. Al final casi 15 kilómetros a una media total de 4´50´´ lo cual está muy bien, porque en realidad sólo me puse a correr a partir del kilómetro 4 y medio.

Al final ocurrió lo de siempre, me sentí bien por haber cumplido con lo planificado.

 


FIN DE SEMANA DE POCOS KILÓMETROS

El fin de semana pasado no hice mis deberes y todo se debió a que el sábado por la mañana nos fuimos toda la familia a Albacete, de compras y de paso a ver el partido de fútbol Albacete-La Hoya, y es que sin gustarme mucho el fútbol siento pasión desde hace muchos años por mi Alba. El día de asueto salió bien pero eché de menos mi entreno. Sin embargo, el domingo tocaba salir y lo hicimos Merche y yo. Nos fuimos al mediodía y nos salió una tirada larga de casi 15 kilómetros, que empezó con dificultad para mi mujer, hasta que entró en calor. En cualquier caso la primera parte del recorrido era de ascenso constante, tratando de simular lo que se va a encontrar este fin de semana en la Media Maratón Villa de Madrid. La segunda parte le resultó algo mejor y pudimos terminar a buen ritmo. Al final hicimos 1 hora y 29 minutos para algo menos de 15000 metros.

Por la tarde las piernas me pedían volver a salir y esta vez con más intensidad, así que me cambié y fui al parque a buen ritmo y allí dí dos vueltas fuertes, pero me agobiaba tanto seguir yendo fuerte dando vueltas al recinto que regresé hacia casa y desde ahí dí un rodeo por el camino paralelo al del Peral. En la última fase del entreno volví a apretar y aunque breve me salió un entreno intenso de unos 7 kilómetros que se complementó bien con el de la mañana.

Al final sólo hice 22 kilómetros cuando el fin de semana anterior había hecho 43. Esto significa que estos días laborables me va a tocar ponerme el mono de trabajo para conseguir sacar los kilómetros planificados.