RELATOS

Una vez iniciado el movimiento supe que no habría marcha atrás, sería difícil regresar a aquello que fui. Hoy soy otro ser: curtido, compañero del esfuerzo, amante de mis kilómetros. Sólo el fin de mis días debería obligarme a parar: ese es mi pequeño sueño.

viernes, 6 de septiembre de 2013

JUEVES 5: PARA MI NO HAY FIESTA


Entre el 1 de septiembre y el 8 de septiembre tenemos las Fiestas del Vino en Valdepeñas, declaradas de Interés Turístico Nacional, pero este año, para mi no hay fiestas. Estoy tan inmerso en el océano del trabajo que apenas puedo mantener mi planificación para mis eventos como runner. Ayer apenas vi a mi mujer y a mis hijos en todos el día, sólo un rato cuando llegué a las 22 horas a casa, y con tal cansancio que cené y me acosté. Pero suerte que estoy bajando el pistón y hoy viernes me toca descanso.

El jueves madrugué en lo que supuso un esfuerzo de voluntad por mi parte. Últimamente pienso que todos estos esfuerzos me han de servir para afrontar la MS del 21 de septiembre, espero que sea así y sirvan al menos para algo. A las 07:00 horas salía a la calle a hacer un circuito por la zona Noreste, pero iba a ser algo breve y suave, ya que podía dar la semana por "finiquitada". Aún así, me encontraba tan cansado físicamente que me costó entrar en calor y no encontré en ningún momento buenas sensaciones. Hice 7.800 metros y unos 47 minutos.


jueves, 5 de septiembre de 2013

MIÉRCOLES 4: MADRUGANDO PARA IR DE MENOS A MÁS


Me levanto, me quito las legañas, maldigo por el ritmo de vida que llevo, pero no dudo que tengo que entrenar. Así que abro la puerta y salgo. Al principio voy cansado y sin ganas, pero pronto las piernas me premian, y encuentro el ritmo, me siento mejor. A los 15 minutos de carrera, doy gracias por haber salido, porque comienzo a disfrutar, así que ahí me hallo, por las caminos del norte de Valdepeñas correteando a las 07:25 de la mañana, sabiendo que cuando termine el entreno me esperara un duro día. Estoy deseando que llegue la Madrid-Segovia para poder tener un día para mi solo, un día para reflexionar, para sufrir, pero no para tener ajetreos, estrés y otros avatares que me hagan sentir mal y ajeno. Espero que llegue el día 21 para enfrentarme a mi mismo, a mi reto.

Finalmente me han salido un poco más de una hora y he hecho casi 11.250 metros, terminando los últimos 25 minutos a un buen ritmo y bastante suelto.


MARTES 3: FARTLEK EN EL PARQUE


El fartlek fue inventado en Polonia como forma de hacer ameno el entreno a través de cambios de ritmo libres en contacto con la naturaleza, disfrutando del entorno. Se escapa un poco de la minuciosidad del interval. El martes fui al parque y decidí hacer un entreno algo más "libre" que un interval, así que correteé haciendo circuitos por dentro del recinto, yendo entre los árboles, subiéndome a los bancos, apretando cuando me apetecía, y sobre todo metiendo en cada vuelta, un par de series de gradas. La verdad es que se me pasó volando el entreno, de forma que hice casi 9 kilómetros y a un buen ritmo, lo que al final ha acabado siendo un entreno de calidad.


LUNES 2: DESCANSO. SE ACERCA LA MADRID-SEGOVIA


Se acerca la Madrid-Segovia, y a 17 días del evento siento que he conseguido un pico de forma. He perdido casi un kilo de peso y me siento más suelto corriendo. Esto ya me ocurrió en las semanas anteriores a la Maratón de Roma. Ahora toca tapering, es decir, bajar el pistón. Será conveniente no bajar mucho la intensidad y tratar de coger un poco de ritmo ahora que no tendré que acumular tantos kilómetros


DOMINGO 1: SALIENDO A CORRER CON MERCEDES



Siento que hayan pasado cuatro días sin que haya actualizado el blog pero me ha sido imposible hacer otra cosa que no haya consistido en trabajar y viajar. Afortunadamente he sacado un hueco para poder escribir lo acontecido durante estos días. El domingo me encontraba bastante recuperado de la gran tirada del sábado, así que por la tarde, ya a última hora, salí con Mercedes a corretear un poco a un ritmo suave, como es normal. Pronto comprobé como las sensaciones eran buenas. Nos fuimos al Polígono y de ahí cogimos el carreterín que lleva a la Carretera de Daimiel, pero a 200 metros de la misma, antes de subir el puente que cruza la vía del tren, cogimos un camino y seguimos hacia al Norte, hasta que otro camino nos llevó a la vía de servicio de la AIV sentido Andalucía. Hacía fresquito y se hizo agradable. Lo malo es que se nos hizo de noche. En el tramo final apretamos un poco y Mercedes no se quejó. Hicimos unos 8 kilómetros en unos 52´ y muscularmente me puedo poner casi un diez

lunes, 2 de septiembre de 2013

SÁBADO 31: ¡LO HICE! 44.300 DE UN TIRÓN

El sábado era un día importante porque tenía que llevar a cabo mi última tirada larga antes de la Madrid-Segovia. De hecho quería ser ambicioso y hacer la tirada más larga jamás hecha antes, pero también quería hacerla yendo más despacito y entrenando el hecho de andar. Preparé todo el viernes por la noche y el sábado me levanté como un niño con los zapatos nuevos. 

La ruta consistía en ir por un camino casi directo hasta la inmediaciones de San Carlos del Valle, luego coger otro camino que me alejaría más de casa bordeando una sierra, luego subiéndola hasta la zona de molinos eólicos, bajar hasta San Carlos del Valle por la parte de atrás y regresar a casa por otro paso entre la cadena de sierras, por caminos que me llevarían primero al Paraje del Peral y desde ahí a mi hogar. 44.200 metros tenían la culpa de todo.




Estas fueron mis dos primeras fotos a eso de las 07:30:

Era optimista. Luego se comprobó que no todo salió tan bien como podría pensar...


Todavía había iluminación artificial en mi calle...


Inicié mi marcha y antes de coger el primer camino, pasé por el crematorio del tanatorio viejo. Aquí tampoco me quedo aún...


Los primeros kilómetros de camino eran sobre asfalto. Bonitas fotos del sol en el horizonte.



A los tres o cuatro kilómetros de salir de casa, yendo a un ritmo muy tranquilo de alrededor de 6´30´´ el kilómetro, noté humedad en la mochila y en mi camiseta. Tuve que parar a ver, pero no noté que estuviera pinchada la bolsa, así que volví a colocarme todo y seguí. Me daban pinchazos en los tobillos y en los tendones de aquiles y era bastante molesto. Tanta tralla tiene sus inconvenientes. En cualquier caso esos pequeños brotes de tendinitis no son preocupantes. Entre estas molestias y lo de la humedad me desestabilice un poco y no fui cómodo. Ahí va una foto accidental de mi zancada..




La mañana era agradable, no muy fresquita pero sin hacer mucho calor, y afortunadamente no me iba perdiendo, siguiendo las instrucciones de mi chuleta. Llegué al kilómetro ocho y como viene siendo tradición, me comí la primera dosis de cereales. Aproximadamente por esta zona de la foto, tuve dudas por si me estaba equivocando y paré a ver la chuleta. Se me olvidó darle de nuevo al Garmin y me comí unos 250 metros que realmente hice pero no aparecen en el aparatillo.

Esta foto es de la sierra a la que iba. En el horizonte se puede ver la zona de los molinos eólicos.


La humedad de la bolsa iba a más, pero no tanto como tres semanas antes. De vez en cuando iba dando sorbos de agua para combatir la deshidratación y sin ir muy cómodo, al menos fui acumulando kilómetros. El ritmo estabilizado en 6´30´´ aproximadamente y el camino muy llanito.


Poco a poco me fui acercando a las sierras...


En el 15 me estaba aproximando a San Carlos del Valle, bueno, más bien a la carretera que lleva a esta localidad. La foto de abajo es de ese momento (quise echar una foto nítida del camino con los árboles plantados en los laterales, que me acompañaron durante más de un kilómetro).


Llegué a la carretera y enseguida tomé la carretera que lleva a El Pozo de la Serna. Por esta zona volví a comer un montón de cereales y algo de isotónica, para poder subir el puerto que me esperaba..




A los pocos metros, cogí un camino a la izquierda para bordear la sierra que me iba a tocar subir. Por aquí el ritmo fue más lento por la pendiente. Me fui acercando a la sierra como se puede apreciar..



.Esa foto es de una lagunita de un color de agua muy curioso..


Tenía que pasar muy cerca de ese molino..


En el 19 la cosa se puso muy cuesta arriba, con pendientes del 8 y 9%



y fue la parte más dura. Por esta zona sonó mi móvil, y era una llamada de tipo laboral que no podía eludir, así que la atendí y fui andando mientras.


 Tras la llamada, paré unos segundos y saqué un plátano que también me comí. Todo lo de la mochila estaba empapado, incluyendo el móvil. Por esta zona me adelantaron unos ciclistas que me miraron extrañados.


 


 La media había caído por el tema de andar y parar, pero una vez llegado arriba, la bajada fue rápida y comencé a comerle minutos al Garmin. Pronto llegué a San Carlos del Valle, como se puede comprobar en la foto de abajo.


Ya en el pueblo comí de nuevo cereales y bebía agua. Me encontraba bien, sin molestias y con ganas de hacer el resto de la ruta. Eché las fotos de rigor por la zona más bonita..

 



Y cogí el camino que me llevaba al paso entre la sierra para volver a casa. Después de un tremendo repecho en el que hice un kilómetro en casi 6´40´´, volví a bajar de forma que en el 26,4 cogía la cuesta del paso, momento en el cual eché la siguiente foto..


La cuesta me dejó un poco tocado, pero enseguida tocó bajar


La chuleta iba chorreando y a duras penas se podía leer su contenido. Ahora había una serie de bifurcaciones en las que no podía fallar. Alcancé la carretera de San Carlos, la crucé y cogí un camino, y en la primera bifurcación me perdí, porque tiré a la derecha cuando tenía que seguir recto, pero rectifiqué enseguida, y me tragué unos 200 metros extras. Era el kilómetro 29. Un poco más adelante eché este par de fotos a un "majano" típico de mi tierra..





Y las siguientes fotos ya no salieron bien. La chuleta me fui guiando como buenamente pudo, y por suerte no fui equivocando. En el 32 me comenzó a doler la pierna derecha, desde la rodilla hasta casi la cadera. Era un dolor similar al de la cintilla. Paré y estiré, y al reanudar se me pasó. En el 34,4 llegué al cruce de caminos que me llevaría al Peral, y aunque llevaba agua, el calor apretaba y muscularmente iba algo justo. Entre este tramo y el Peral, kilómetro 38, se me hizo bastante pesado, aunque mantuve la media. En el Peral, me refresqué bien, mojé la gorra, y recargué la bolsa. Eché la siguiente foto y reanudé la marcha,


 Y justo al volver a echar a correr un cuestorro que me hizo polvo los maltrechos tobillos. Sin embargo cuando cogí el camino ya más llano, me sentí bastante cómodo y los siguientes dos kilómetros fueron hasta casi agradables. Alcancé en el kilómetro 41,3 la Carretera de La Solana, la cual crucé para continuar por el Camino del Peral hasta casa, tan sólo 3 kilómetros más. Y el siguiente kilómetro y medio fue algo durillo porque de nuevo tuve molestias en la pierna derecha. Alcancé el pueblo y el último kilómetro fue sin incidencias completando mis 44.300, nuevo récord.

 En casa estiré un montón, y curiosamente no me costó hacerlo, síntoma de que no llegué tan mal de piernas. Me llevó hacer todo el recorrido 4 horas y 50 minutos a un ritmo de 6´38´´, que no es ir muy rápido, pero si ha supuesto estar casi 5 horas en marcha.

Durante el sábado me encontré relativamente bien, sin dolores, simplemente cansado y hoy domingo me he levantado totalmente recuperado. De hecho, hace un rato he salido a correr con Mercedes y tenía muchas ganas de ir rápido, muy suelto.

Se terminó lo duro hasta la Madrid-Segovia.


NOVENA SEMANA PLAN FUERZA PARA LA MARATÓN DE MÁLAGA


Nueve semanas, y tan sólo quedan cuatro más. Tras esto comenzaré el plan específico de cara a mi cita en Málaga, el 8 de diciembre. Pero antes tendré una parada intermedia en este viaje: la Madrid-Segovia. Para ser una estación de paso no está nada mal: 102 kilómetros de un tirón. Aunque mi preparación estaba pensada para la maratón, he hecho grandes adaptaciones para poder prepararme mínimamente para una prueba tan exigente como la del 21 de septiembre. Por ello mis tiradas largas han sido más largas que nunca y me he convertido en un motor diésel que consume poco, va lento pero hace un montón de horas de un tirón. La novena no ha sido una mala semana: no he vuelto a tener noticias de la rodilla, de motivación he andado sobrado y el sábado batí mi récord de kilometraje realizado en un solo día: 46 kilómetros. Los entrenos de calidad no han sido muy intensos, pero lo importante era, en este caso, acumular una buena distancia semanal y coger confianza. Han sido 97 kilómetros, que no están nada mal teniendo en cuenta mis limitaciones de tiempo y que aún estábamos en agosto. Este es el resumen:
  1. Sábado 24: hice un doblaje muy exigente. Por la mañana 33.700 metros a un muy buen ritmo medio de 5´35´´ en lo que lo peor fue el dolor de la cintilla iliotibial que me dio en dos momentos de la sesión. Por la tarde corrí un 10.000 con Mercedes en Infantes a algo menos de 6´el kilómetro y me encontré bastante bien. Con calentamiento incluido me salieron 46 kilómetros.
  2. Domingo 25: fue un entrenamiento genial. Salí por la tarde con algo de calor y no muchas pretensiones, pero me encontré tan bien muscularmente que alargué el entreno hasta la hora y 24 minutos. Hice 14 kilómetros que me sentaron muy bien y me hicieron ser optimista.
  3. Lunes 26: me dí un descanso.
  4. Martes 27: fue quizá el peor entreno de toda la semana. Madrugué para ir al parque y me encontraba falto de chispa. Hice 48´de trote suave con pequeños cambios de ritmo y tres series de multisaltos en gradas (tenía pensado hacer 5). Descalenté yendo a casa durante 11´.
  5. Miércoles 28: me encontré bastante mejor que el día anterior. De nuevo por la mañana bien temprano, hice dos subidas por la carretera al Cerro del Ángel, la segunda a ritmo exigente y regresé a casa suave, sin forzar.
  6. Jueves 29: tras un día bastante atropellado en el que no pude salir por la mañana por estar lloviendo, tuve que irme casi a las 22 horas y sin cenar, después de una dura jornada. Hice un circuito urbano e imprimí un ritmo más exigente de lo que venía metiendo. No me encontré mal e hice 10.200 metros en 51 minutos.
  7. Viernes 30: otro día difícil en el que no pude correr por la mañana por cuestiones laborales, pero libré por la tarde y antes de ir a dar clases, pero con el calor, aproveché para hacer 43´suaves sin muchas pretensiones.
Conclusión: buen kilometraje semanal y buen récord el del sábado. He experimentado importantes avances en la recuperación muscular tras las tiradas largas, claro síntoma de adaptación de mis piernas a la carga. He perdido tres cuartos de kilo de peso sin darme cuenta, y ando en 60 raspados, casi en 59, pero esto no es bueno, ya que ya estudié mi peso y no puedo ni debo bajar de esa barrera. Cuando deja de hacer calor tiendo a adelgazar debido al cambio del metabolismo y a la menor retención de líquidos.

Esta es la tabla: