Fuimos los cuatro a Linares. Allí dejaríamos a Jorge y a Inés y Mercedes y yo regresaríamos a casa para marchar desde Valdepeñas al día siguiente, rumbo a el Jerte. Antes de comer salí a correr con la idea de hacer un entreno suave. Salí por el Camino de Finlandia, y como las piernas respondían comencé a aumentar la cadencia. Regresé por la vía verde a buen ritmo, sintiéndome fuerte. En la última parte rodeé por las fincas que hay en la zona alta y me salieron unos muy majos 10 kilómetros que me dejaron muy buen sabor de boca de cara a casi finiquitar la semana y quedar ya enfilado para la dura Carrera por Montaña de la Garganta de los Infiernos del sábado.
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