Entre pitos y flautas, hacía más de un mes que no salía un sábado a realizar una tirada larga. Esto es porque la semana siguiente a la maratón de Estocolmo no estaba el cuerpo para muchas alegrías y sólo hice unos 14 kilómetros aquel sábado, el siguiente domingo tocaba los 10 kilómetros de AFAD, el siguiente sábado tuve los 10 kilómetros de Piedrabuena, y el sábado pasado tuve las 2 leguas y media. Conclusión: comenzamos de nuevo con esta costumbre de salir a padecer los sábados por la mañana. Hoy podría haber madrugado más, y sin duda me habría ido mejor. El caso es que me fui por la vía de servicio de la AIV sentido Madrid, hasta llegar a la gasoliner Shell del kilómetro 192, y después derivé por el camino que me regresa a la carretera de La Solana, hasta llegar al Peral, atravesar éste y volver por el camino intermedio que lleva al del Peral y a casa. Total, unos 21 kilómetros 150 metros. Eran las nueve cuando comencé, y enseguida comprendí que no estaba el cuerpo para muchas florituras. Me costó coger ritmo, y cuando lo cogí el calor comenzó a castigarme. En la gasolinera no tuve reparos en empaparme bien de agua y salí con ánimos renovados. Desde entonces llevé el viento de cara lo que hizo que fuera mejor refrigerado. Sin embargo, a partir del 12 o así senti lo que ya sé, que no me hallo, estoy pesado y cuesta mucho rodar redondo. En cualquier caso, más allá de alguna molestia ligera en el tendón de aquiles derecho, nada reseñable ni nuevo. Cuando llegué al Peral me volví a refrescar y bebí agua, porque estaba algo deshidratado, y me tomé con más calma lo que quedaba de tirada. Llegué a casa más cansado y pesado de lo habitual, demostrándose que nada tiene que ver mi estado de forma con el conseguido para el evento escandinavo.
Tiempo total: no sabría decir con exactitud, porque el reloj se me empañó, pero creo que fue entorno a 1 hora 45 minutos.
Mañana toca descanso y a buen seguro que lo aprovecharé.
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